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Aragonès y ERC asumen que el contexto internacional va contra la independencia
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Hacia el pragmatismo soberanista

Aragonès y ERC asumen que el contexto internacional va contra la independencia

La pandemia y la guerra de Ucrania lo han cambiado todo: han reforzado el papel de los Estados y la apuesta de la UE es por la integridad territorial

Foto: El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. (EFE/Enric Fontcuberta)
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. (EFE/Enric Fontcuberta)

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y su partido, ERC, asumen ya que el actual contexto internacional juega en contra de repetir un intento unilateral de independencia, como el que se llevó a cabo en octubre de 2017. Por eso, su apuesta pasa por arrancar lo que se pueda de la mesa de diálogo, ya que en este momento se está muy lejos de poder aspirar a tener un mínimo reconocimiento de otros países, según explican fuentes del Ejecutivo catalán. Aragonès abonaría así el Govern a un soberanismo pragmático.

Los dos factores que lo han cambiado todo son la pandemia y la guerra de Ucrania. El covid ha hecho que los Estados se refuercen y la invasión rusa pone la integridad territorial y el gasto en defensa como una prioridad europea. Ninguno de estos aspectos favorece la creación de un nuevo país en el seno de la UE, y menos de manera unilateral y no acordada.

Foto: Pere Aragonès y Pedro Sánchez. (EFE/Quique García)

Desde antes de 2020, cuando hubo la sentencia del Tribunal Supremo sobre el 'procés', ERC ya empezó a virar y a defender que se podía ser independentista, pero sin esperar resultados inmediatos. Al contrario, JxCAT siempre ha mantenido que la declaración unilateral de independencia (DUI) puede reactivarse y que la consulta del 1 de octubre supone un “mandato democrático”, según recoge la última ponencia política del partido.

Aragonès piensa relanzar su agenda internacional en el nuevo curso. Incluso dará una conferencia en Nueva York. Pero desde la Generalitat son conscientes del cambio de clima. Por eso, la prioridad no está en la agenda soberanista, sino en asuntos más prácticos, como unos nuevos presupuestos de la Generalitat para paliar los efectos de una nueva posible crisis económica o apoyar las políticas de ahorro energético que impulsa la UE.

La posición de JxCAT está más cercana al Consell per la República, que encabeza Carles Puigdemont. El 'expresident' y los suyos esperaban victorias judiciales en Europa, pero ahora todo va en sentido contrario. En el ámbito del Parlament es similar. Puigdemont y su Consell per la República han hecho un comunicado apoyando a Laura Borràs, que ha tenido que dejar la presidencia de la Cámara, mientras que Aragonès ha instado a "dejar atrás estas batallitas".

Con una crisis económica a las puertas, Aragonès opta por prescindir de polémicas

Así, mientras Aragonès y el grueso del Ejecutivo se centran en una política despojada de la épica que ha rodeado al 'procés' en los últimos años, JxCAT se resiste a este aplazamiento 'sine die' de una concreción de la independencia. En ERC están más tranquilos, porque tienen el partido más cohesionado. En cambio, el temor en Junts es que su formación se rompa antes de las municipales con los partidarios de Borràs forzando una escisión. Puede parecer una broma, pero no. Arran, la agrupación juvenil de la CUP, se ha escindido y se ha creado Horizonte Socialista, un colectivo que reivindica el retorno a las esencias marxistas por encima de la independencia.

La presión de la ANC

Buena parte de JxCAT ya no comulga con el esencialismo del 'mandato del 1 de octubre', lo que es patente en la cúpula que encabeza Jordi Turull. Pero otros sectores nada lejanos, sí. Es el caso de la ANC, que ya ha anunciado que optará a presentar candidaturas alternativas a la Generalitat en las próximas autonómicas.

En este contexto, los equilibrios de Junts son muy complicados. Ha de justificar una posición 'octubrista', su presidenta, Laura Borràs, se define como "hija del 1 de octubre", al mismo tiempo que sigue en el Ejecutivo de coalición en la Generalitat, como si su primera figura no hubiera sido defenestrada de la presidencia del Parlament. El propio Govern tiene que hacer equilibrios similares entre respetar sus políticas más realistas y no perder la base electoral de estos colectivos, que luego son los que más se movilizan en la calle. Ese es el reto de Pere Aragonès para el próximo curso.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y su partido, ERC, asumen ya que el actual contexto internacional juega en contra de repetir un intento unilateral de independencia, como el que se llevó a cabo en octubre de 2017. Por eso, su apuesta pasa por arrancar lo que se pueda de la mesa de diálogo, ya que en este momento se está muy lejos de poder aspirar a tener un mínimo reconocimiento de otros países, según explican fuentes del Ejecutivo catalán. Aragonès abonaría así el Govern a un soberanismo pragmático.

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