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El hundimiento del soberanismo: solo apoyo rural y en mínimos históricos
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Encuesta del CEO catalán

El hundimiento del soberanismo: solo apoyo rural y en mínimos históricos

El CEO catalán, equivalente al CIS, refleja una caída del independentismo, con la cifra más baja desde 2012 (30,7%) y el rechazo de las grandes ciudades. Los expertos advierten de que puede deberse a las restricciones por la pandemia

Foto: Foto: Reuters/Nacho Doce.
Foto: Reuters/Nacho Doce.

"Autonomista" es utilizado como insulto entre los partidos independentistas. Pero la tendencia de los votantes empieza a ir en otra dirección que los discursos de la tribuna del Parlament. En el último CEO de la Generalitat, equivalente al CIS nacional, el 34% de los catalanes consultados considera que Cataluña ha de ser una comunidad autónoma más. Es el porcentaje más alto desde que arrancó el 'procés' en 2012, pero además es la opción más escogida. En comparación, solo el 30,7% opta por la alternativa de "un estado independiente", que en 2013 lograba un récord del 48% de los encuestados. Las grandes ciudades han dado la espalda a la causa y la mayor parte de sus adeptos se ubica en pequeñas localidades.

El movimiento se ha ruralizado. "El 57% de quienes viven en municipios de menos de 2.000 habitantes quieren que Cataluña sea un Estado independiente y el 44% de quienes viven en municipios de hasta 10.000 habitantes, también", según reconocen los autores del estudio, que añaden que en las ciudades grandes la tendencia es la contraria. A mayor es el lugar, menos respaldo para el proyecto de secesión.

Foto: Pere Aragonès, junto a miembros del Govern. (EFE/Alejandro García)

La opción de que Cataluña fuese una comunidad autónoma se movía en un espacio de aceptación entre el 24% y el 30% entre 2017 y 2020. A los expertos en encuestas y demoscopia les gusta más esta cuestión que la de "¿Cataluña ha de ser un estado independiente?", donde la distancia de 15 puntos entre los partidarios de no desligarse de España (53,3%) y los defensores de la secesión (38,8%) nunca había sido tan grande. Pero advierten que en la fecha del trabajo, finales de diciembre, pudieron influir factores como que Cataluña aplicó un toque de queda encubierto que no llevaron a cabo otras comunidades y que eso pudo predisponer en contra de la actual Generalitat a muchos de los encuestados. También que puede haberse preguntado a un porcentaje de personas sin derecho a voto al ser población inmigrante reciente.

En cambio, la cuestión "Cataluña debería ser…" es recurrente no solo en los tipos ómnibus, como esta, sino en los barómetros y todo tipo de encuestas de la Administración catalana desde 2015. Y aquí la diferencia también es demoledora en contra del independentismo.

Que solo un 30% de las 1.200 personas encuestadas, además de manera presencial, consideren que Cataluña ha de ser un estado independiente, es una cifra históricamente baja. Esta pregunta se había movido en una horquilla entre el 40% y el 35% entre 2017 y 2020. Ahora se derrumba y hay que tener en cuenta que estos resultados no recogen el impacto de la guerra de Ucrania, un conflicto en el que Europa, España y la propia Generalitat se han posicionado a favor de defender la unidad territorial del país eslavo ante el ataque ruso.

Prudencia en el análisis

Expertos en demoscopia consultados por El Confidencial reconocen el rigor de la encuesta, pero piden que se tome con prudencia, no solo por los efectos de la pandemia, sino también porque el CEO ha anunciado los resultados muy tarde, coincidiendo con la bronca que ha generado en el seno del independentismo Gabriel Rufián. Por ello, piden al constitucionalismo esperar a encuestas posteriores que confirmen la tendencia que marca este último barómetro, en especial en lo que respecta a los 15 puntos de diferencia entre los contrarios y los favorables a la independencia catalana.

El independentismo, en especial ERC, se ha agarrado a la pregunta 12 del cuestionario para intentar sacar pecho ante unos resultados que son claramente negativos para sus pretensiones soberanistas: "¿Los catalanes y las catalanas tienen derecho a decidir su futuro como país votante en un referéndum?". Pero los expertos advierten que la formulación es tramposa porque la cuestión no introduce la palabra "independencia". Los republicanos han apuntado que de aquí hay un 72% de catalanes a favor de celebrar un referéndum pactado, la opción que defiende la Generalitat de Pere Aragonès en la mesa de diálogo. Pero avisan de que si incluyese la palabra "independencia" las respuestas serían otras, tal y como ocurren en otros interrogantes antes planteados.

La caída del independentismo en las encuestas se acabará reflejando en los votos

Si esta tendencia sociológica se confirma en los próximos meses, algo que aún estaría por ver, el fenómeno se traducirá en votos, según apuntan los expertos consultados. Hay que recordar que el soberanismo catalán ha perdido casi 700.000 electores en cuatro años si se toma como referencia las últimas autonómicas. Así que con una mayor abstención, el revolcón y un contexto adverso, con crisis económica, guerra y pandemia, los resultados pueden ser aún peores.

Nuevos mitos

Ante la debacle, la respuesta independentista es inventar nuevos mitos. En diciembre de 2021 fue el del 52% de votos independentistas. Para calcularlo fue necesario incluir hasta el PDeCAT, que no obtuvo escaños parlamentarios. En la práctica, como ya se ha visto con la CUP, son los Comunes los que desde fuera están apoyando al movimiento. Pero la mayoría de ellos estarían en ese 19,7% que, según el último CEO, querrían un Estado propio dentro de una España federal.

El esquema que se plantea es el de un independentismo en horas bajas, con unos partidos anclados en la retórica y unas bases que han optado por desconectar. Aunque puede que sigan votando independentista como deseo aspiracional, más que como una voluntad de conseguir el objetivo. En ERC, por ejemplo, un 18% de sus electores no desean una Cataluña independiente. Paradojas del 'posprocés'. En breve, 'autonomista' dejará de ser un insulto.

"Autonomista" es utilizado como insulto entre los partidos independentistas. Pero la tendencia de los votantes empieza a ir en otra dirección que los discursos de la tribuna del Parlament. En el último CEO de la Generalitat, equivalente al CIS nacional, el 34% de los catalanes consultados considera que Cataluña ha de ser una comunidad autónoma más. Es el porcentaje más alto desde que arrancó el 'procés' en 2012, pero además es la opción más escogida. En comparación, solo el 30,7% opta por la alternativa de "un estado independiente", que en 2013 lograba un récord del 48% de los encuestados. Las grandes ciudades han dado la espalda a la causa y la mayor parte de sus adeptos se ubica en pequeñas localidades.

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