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El último gesto a la galería de Borràs: se va sin firmar el acta de la votación de Lluís Puig
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La expresidenta culpa a ERC

El último gesto a la galería de Borràs: se va sin firmar el acta de la votación de Lluís Puig

La expresidenta y el diputado de ERC Ruben Wagensberg acaban discutiendo en redes en abierto qué hacer con el voto del fugado en Bruselas. La conclusión: no están de acuerdo

Foto: Mesa del parlament reunida para decidir la suspension de la presidenta laura borrás
Mesa del parlament reunida para decidir la suspension de la presidenta laura borrás

El último gesto de cara a la galería de Laura Borràs antes de dejar la presidencia del Parlament fue contabilizar de manera artificiosa el voto a distancia de Lluís Puig, ex conseller de Cultura de la Generalitat huido en Bélgica. Eso fue el 6 de julio. Hoy empieza el período de vacaciones del Parlament y el posicionamiento de Puig sigue sin constar en un acta oficial de la Cámara catalana. Nadie la ha firmado y la también líder de JxCAT ha sido suspendida en el cargo. La última rebeldía de Borràs ha sido como las primeras: gestos para Instagram sin mayor trascendencia política.

En este momento, Borràs es diputada porque mantiene el acta, pero está suspendida en sus funciones hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya falle sobre el presunto fraccionamiento de contratos públicos a favor de un condenado por narcotráfico, Isaías Herrero, cuando era presidenta del Institut de les Lletres Catalanes. La vicepresidenta primera del Parlament ejerce ahora de presidenta en funciones, la exconsellera de Salut Alba Vergès, de ERC. Si Borràs se abstuvo de firmar ningún acta que pudiese incriminarla en un delito añadido de desobediencia, que se sumaría a las causas ya abiertas contra ella, menos lo hará Vergès.

Laura Borràs ha querido salir al paso de las informaciones asegurando en Twitter que el lunes estuvo en el Parlament firmando las reconsideraciones con relación al voto y la participación de Lluís Puig. "Por tanto, cuando el secretario que bloquea estas actas las firme, yo también lo haré. Yo contaba el voto y lo firmaré, como hice con la admisión de Pau Juvillà”. De nuevo, como en el citado caso, Borràs culpa a los funcionarios del Parlament. El secretario cuarto del Parlament al que le toca firmar es Ruben Wagensberg, que por ahora se ha ido de vacaciones. Que Borràs haya ido al Parlament apenas tiene un valor simbólico porque està suspendida de todas sus funciones.

La situación ha sido tal que Wagensber y Borràs se han enganchado en público en Twitter. El diputado de ERC le ha replicado: "El acta se firmará, como todas. Por supuesto. Y refleja lo que ocurre en el pleno: los votos emitidos electrónicamente y una mención a lo que verbalmente se añade. Para que el voto vuelva a contabilizar y se puedan garantizar los derechos de diputado, es necesaria la reforma del reglamento, que es lo que proponemos". Es una votación que acabó en empate. No contar el voto de Lluís Puig cambia el sentido del voto.

En la práctica, más allá de lo que pase con Lluís Puig, el independentismo pierde dos votos en el Parlament a las puertas de tener que aprobar unos nuevos presupuestos. Pierde el de Puig, pero también el de Borràs, que no sólo es que no cobre o pierda el coche oficial, sino que tampoco puede participar en la actividad parlamentaria.

En junio de este año, Laura Borràs asumió la presidencia de JxCAT y exigió mayores cuotas de poder en su partido, si bien sus pretensiones acabaron mermadas de manera importante. Un mes después, su estrategia deja a su partido sin dos votos en su grupo parlamentario. Junts pasa en la práctica de tener 32 asientos en el Parlament a contar con 30 escaños operativos. Algo con mayor gravedad de lo que pueda parecer en un momento en que las fuerzas van tan justas en el independentismo.

Laura Borràs es la única responsable. Miembros de JxCAT ya le pidieron en privado –nadie lo ha hecho en público– que dimitiese. De esa manera, la formación podría preservar la presidencia del Parlament, que hubiera podido recaer en manos de otra persona de Junts. No es la primera vez que opta por lo simbólico por encima de lo real. Ya hizo lo mismo con el diputado de la CUP Pau Juvillà, cuyos derechos iba a proyteger hasta las últimas consecuencias, pero tampoco es diputado.

Patata caliente

La patata caliente queda ahora en manos de la presidenta en funciones, Alba Vergès, que no tomará una decisión al respecto hasta septiembre, según explican fuentes parlamentarias. El cambio de clima político en Cataluña hace que buena parte del independentismo renuncie a lo que el diputado de JxCAT Jaume Alonso Cuevillas ya denominó en el arranque de la legislatura como “desobediencias inútiles”.

Ni Alba Vergès ni el secretario del Parlament quieren firmar el acta del voto de Puig

Según el artículo 82 del reglamento del Parlament, debe levantarse acta de las sesiones del pleno y de las comisiones, que deben incluir el sentido del voto de cada grupo parlamentario. Además, también especifica que deben ser firmadas por uno de los secretarios, que podrían incurrir en alguna ilegalidad, además de tener el visto bueno del presidente y dejarlas a disposición de los diputados por si existe alguna reclamación. Algunas de estas normas entran en una laguna legal, ya que la presidenta que dio por bueno el voto de manera verbal, ya no ejerce como tal.

Retraso injustificable

Si no existe ninguna reclamación sobre el redactado de un acta, se entiende que es válida y queda aprobada. Y en caso contrario, debe someterse a la decisión del pleno en la siguiente sesión. Por norma general, tarda en refrendarse entre tres días y una semana. El caso de esta acta es del todo inusual, también en términos de plazo.

El Tribunal Constitucional ha declarado nulos los votos a distancia en el Parlament y en concreto el uso abusivo que estaba haciendo el independentismo de un mecanismo que estaba diseñado para situaciones de enfermedad. Desde entonces, la situación de Lluís Puig se ha vuelto frágil y la Cámara catalana ha vuelto a quedar expuesta como institución.

El último gesto de cara a la galería de Laura Borràs antes de dejar la presidencia del Parlament fue contabilizar de manera artificiosa el voto a distancia de Lluís Puig, ex conseller de Cultura de la Generalitat huido en Bélgica. Eso fue el 6 de julio. Hoy empieza el período de vacaciones del Parlament y el posicionamiento de Puig sigue sin constar en un acta oficial de la Cámara catalana. Nadie la ha firmado y la también líder de JxCAT ha sido suspendida en el cargo. La última rebeldía de Borràs ha sido como las primeras: gestos para Instagram sin mayor trascendencia política.

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