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Pedro Sánchez recibe a Aragonès: aparcan el conflicto para desactivar las causas judiciales
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Reunión en la Moncloa desde las 12

Pedro Sánchez recibe a Aragonès: aparcan el conflicto para desactivar las causas judiciales

La nueva estrategia de ambas partes ya no pasa por indultar, sino por evitar que más independentistas vayan a prisión, como una manera de reducir la presión política catalana

Foto: Sánchez recibe a Aragonès en la Moncloa. (EFE/Emilio Naranjo)
Sánchez recibe a Aragonès en la Moncloa. (EFE/Emilio Naranjo)

El reencuentro se ha producido. Pedro Sánchez y Pere Aragonès están ya reunidos en Moncloa para recuperar las confianzas perdidas por el espionaje de Pegasus. El objetivo es reactivar la mesa de diálogo entre la Generalitat y el Gobierno español. En la práctica, la base del nuevo clima político a estas alturas de la legislatura pasa por aparcar las claves del conflicto político en Cataluña y centrarse en lo que los interlocutores denominan “desjudicialización”, que no es otra cosa que desactivar de manera progresiva las causas abiertas en diversos tribunales por las actuaciones que se produjeron en la Generalitat desde el 1 de octubre de 2017 y hasta que Carles Puigdemont se fugó a Bélgica.

Mientras se judicializa Pegasus, se intenta acotar, limitar o hacer descarrilar la miríada de causas derivadas del 1 de octubre. Estas son el procesamiento de los diputados de ERC Lluís Salvadó y Josep Maria Jové en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), la causa en el Juzgado de Instrucción número 18 de Barcelona, donde se está instruyendo un proceso penal por presunta malversación por la internacionalización del ‘procés’ donde se ha encausado al 'exconseller' de Exteriors Raül Romeva, al exsecretario del Govern Víctor Cullell y al exsecretario del Diplocat Albert Royo, además de a otros siete cargos de la Generalitat, y el proceso en la Audiencia de Barcelona de 28 investigados entre los que se encuentran la que era presidenta de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), los exdirectores de TV-3 y Catalunya Ràdio Viçent Sanchis y Saül Gordillo, respectivamente, y quien fue delegado del Govern ante la UE Amadeu Altafaj.

Foto: El expresidente Carles Puigdemont. (EFE/EPA/Julien Warnand) Opinión

La nueva estrategia de ambas partes ya no pasa por indultar, sino por evitar que más independentistas vayan a prisión, de manera que el mantra del PSC, “la desinflamación de la sociedad catalana”, siga avanzando. Desde el independentismo, no lo ven así. Como ha señalado en el debate sobre el estado de la nación Míriam Nogueras (JxCAT): “Cada vez estamos más lejos de la independencia”. Además, esta vía no incluiría a Puigdemont y el resto de los huidos, que solo tendrían la vía Meritxell Serret, volver, entregarse y esperar clemencia del Ejecutivo.

Se da la circunstancia de que uno de los principales beneficiados de este giro estratégico, Josep Maria Jové, es uno de los representantes de ERC que se sientan a la mesa de diálogo. La aproximación de ERC también se ha notado ayer en el Congreso en el cierre del debate sobre el estado de la nación, ya que los republicanos se han abstenido en la Ley de Memoria Democrática, pero han votado a favor del decreto anticrisis por la guerra de Ucrania y la renovación del Poder Judicial.

Foto: El expresidente catalán Carles Puigdemont. (EFE)

El planteamiento es “desjudicializar”, algo que será lento y en esencia no podrá explicarse demasiado, como no se ha explicado el cambio que ha dado el Tribunal de Cuentas con el independentismo.

Esto obliga a la Generalitat a dejar de lado los principales mantras con los que se abrió la mesa de diálogo en su arranque: autodeterminación y amnistía. No se han producido avances en este sentido, pero sí en otros, como fue la concesión de los indultos, una medida de la que nadie reclama la paternidad, pero de la que se reconoce su eficacia para desmovilizar al independentismo en la calle.

Concreciones en otros terrenos

Este retorno a la colaboración entre ERC y el Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene que cristalizar en políticas que permitan tanto al residente en Moncloa como a Pere Aragonès acabar sus respectivas legislaturas.

Foto: La presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE/Quique García)

Para ello, es clave que ERC pueda dar apoyo a los presupuestos generales del Estado en el Congreso para 2023, y a cambio los comunes respaldarán las cuentas de la Generalitat. Es posible que los comunes exijan como contrapartida que Ada Colau también saque adelante sus presupuestos, como pasó el año pasado. Pero todavía es pronto para eso.

Desde Moncloa, se otorga la máxima relevancia a esta normalización de la relaciones con la Generalitat y se espera que cristalice en un clima de relación política entre ambas administraciones.

El reencuentro se ha producido. Pedro Sánchez y Pere Aragonès están ya reunidos en Moncloa para recuperar las confianzas perdidas por el espionaje de Pegasus. El objetivo es reactivar la mesa de diálogo entre la Generalitat y el Gobierno español. En la práctica, la base del nuevo clima político a estas alturas de la legislatura pasa por aparcar las claves del conflicto político en Cataluña y centrarse en lo que los interlocutores denominan “desjudicialización”, que no es otra cosa que desactivar de manera progresiva las causas abiertas en diversos tribunales por las actuaciones que se produjeron en la Generalitat desde el 1 de octubre de 2017 y hasta que Carles Puigdemont se fugó a Bélgica.

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