ERC y JxCAT optan por acatar la inhabilitación de Torra y limitar a su sucesor
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Ante la sentencia del Supremo

ERC y JxCAT optan por acatar la inhabilitación de Torra y limitar a su sucesor

El vicepresidente Pere Aragonès (ERC) hará de presidente en funciones, sin ocupar el despacho, sin dar discurso de Navidad y con sus poderes muy mermados

placeholder Foto: Quim Torra, acompañado del vicepresidente, Pere Aragonès. (EFE)
Quim Torra, acompañado del vicepresidente, Pere Aragonès. (EFE)

ERC y JxCAT han optado al final por acatar la inhabilitación de Quim Torra, después del fallo de este lunes del Tribunal Supremo. Ni resistencia simbólica, ni nada. La base del pacto entre ambas formaciones se ha centrado en limitar el margen de actuación de su sucesor, el vicepresidente Pere Aragonès. El de ERC hará de presidente en funciones, sin ocupar el despacho, sin dar discurso de Navidad y con sus poderes muy mermados. Además, se ha pactado no tocar al personal de confianza de Presidència, todos vinculados a JxCAT. A partir de ahora la Generalitat queda devaluada después de que Torra haya renunciado a convocar elecciones.

La respuesta que han pactado ERC y JxCAT se limitará a una “denuncia” y queda al margen de las movilizaciones que la CUP y CDR Barcelona quieran impulsar hoy. Esta denuncia se limitará a un acto de salida de Torra de Palau acompañado del Govern y a que el Parlament invite a Torra, ya como 'expresident', a hablar en la cámara catalana. Todo muy reivindicativo, pero políticamente inocuo. Muy pensado para su público de votantes, pero con nula relevancia política en el mundo real, donde se cambian códigos penales o se tramitan indultos, dos iniciativas que han pillado al soberanismo con el pie cambiado.

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El aún presidente de la Generalitat renuncia a convocar elecciones, tal y como avanzó El Confidencial. Pero se trata de los intereses de Waterloo y de Carles Puigdemont, que no quieren elecciones hasta febrero. Sin embargo, esta decisión ha perjudicado a la Generalitat y a Cataluña. A la Generalitat porque esta administración de despachos vacíos y de presidentes que se niegan ejercer camina hacia la irrelevancia. A Cataluña porque la deja sin Presupuestos de la Generalitat en el un momento en que el PIB va a caer más de un 10%. Un Govern en funciones no puede aprobar Presupuestos. Y Cataluña entra en un largo período de incertidumbre. Elecciones en febrero. Gobierno en mayo o junio. En total, diez meses de parálisis, de más parálisis, en el peor momento económico.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado. (EFE)

La desobediencia se ha pagado, como todo lo demás. La idea que se lanzó en 2012 de que la independencia de Cataluña sería fácil, rápida y barata queda desterrada del imaginario catalán. Barato en política no hay nada, ni quiera colgar una pancarta en la fachada de la Generalitat durante período electoral. La caída de Quim Torra es solo el final de la fase que empezó con la huida de Puigdemont a Bruselas. Una derrota que no ha querido ser admitida como tal por ninguno de sus protagonistas.

Si JxCAT ha logrado imponer su calendario electoral que solo les conviene a ellos, ERC se ha negado a enterrar la Mesa de diálogo, que puede continuar pese al cese de Torra en el cargo. Por tanto, las dos vías políticas dominantes en el soberanismo siguen abiertas y el martirio de Torra no va a servir para unir al independentismo. Al contrario, cada formación mantiene su apuesta confrontada y diferenciada.

Vías para la independencia

ERC defiende que hay que apostar por la independencia, pero no ahora. Se ofrece una perspectiva a largo plazo, como muestra el libro de Oriol Junqueras y Marta Rovira. JxCAT, en cambio, sí que quiere la independencia ahora, pero a través de la “confrontación inteligente”, una variante de la “jugada maestra” del 2017 y que ya acabó como acabó. Los de Puigdemont dicen que forzarán la independencia, pero no explican cómo. ERC apuesta por la independencia pero no dice cuándo. Y ahí, en esos vacíos, se juegan ambos dos millones de votos soberanistas en Cataluña.

Torra antes de su salida aseguró en Vilaweb que la autonomía mataba la independencia, que el independentismo no era un proyecto catalanista. Al hacer borrón y cuenta nueva Quim Torra y lo que representan hacen una enmienda a la totalidad la 'pujolismo'. Torra se va pero impone su mentalidad.

La autonomía no vale nada por lo tanto, es igual que no hay 'president'. O que las elecciones se acaben convocando de manera automática. La gestión pierde importancia, una pandemia mundial en la que han muerto 13.300 catalanes casi parece irrelevante. Pero mientras que en Euskadi y en Galicia se han hecho elecciones y se ha reforzado el ejecutivo clara a gestionar el coronavirus, en Cataluña se juega a debilitarlo.

Sin arriesgar

Por último Torra es inhabilitado pero no ha arriesgado nada. Ni libertad ni patrimonio. La rebeldía le ha costado un año y medio de inhabilitación pero seguirá cobrando como 'expresident'. Desde 2012, cuando fue director del Centre Cultural del Born, Torra ha vivido del erario público. Y así lo seguirá haciendo. Al final su atropellada carrera política ha resultado un buen negocio para él mientras que ha sido desastroso para el conjunto de los catalanes. Incluso para los independentistas, que están hoy más lejos de sus objetivos que cuando él accedió a la presidencia de la Generalitat.

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