Presentación de un libro con Oriol Junqueras

Marta Rovira nunca estuvo allí

La secretaria general de ERC firma un libro con Junqueras escrito a dos manos y que intenta preservar las dos almas de los republicanos, la pragmática y la rupturista con el Gobierno

Foto: Fotografía de archivo de Marta Rovira y Oriol Junqueras. (EFE)
Fotografía de archivo de Marta Rovira y Oriol Junqueras. (EFE)

En octubre de 2017, Marta Rovira nunca estuvo allí. Esa sería la conclusión del libro 'Tornarem a vèncer (I com ho farem)', escrito a cuatro manos con Oriol Junqueras y que sirve como manual de campaña de ERC para las próximas catalanas. Con Junqueras aislado en la cárcel de Lledoners por el final del tercer grado y a causa de la pandemia, es Rovira la que se prodiga en los medios de comunicación en Cataluña promocionando un ensayo que en buena parte revisa los hechos de octubre de 2017 y reconoce que a partir del 4 de octubre todo fueron errores del soberanismo catalán. Fallos que no pueden repetirse en un segundo intento, que llegará cuando el independentismo gane músculo y respaldo social. El libro está bien estructurado, pero el principal problema radica en su autoría… Porque hace solo tres años de los hechos que repasa y Rovira sí que estuvo allí.

El punto flaco de la obra ya parte de su título. 'Tornarem a vèncer' ('Volveremos a vencer') no se responde con la realidad. Cuando uno de los autores se encuentra en la cárcel y la otra está huida, hablar de 'ganar' parece un tanto exagerado como evaluación técnica de la situación. En octubre de 2017, el independentismo no ganó. De hecho, si se redacta ahora un manual para una segunda vuelta, es porque tras el intento de sedición, el Estado se impuso por goleada.

Y por mucho que parezca lo contrario, Marta Rovira sí que estuvo allí, por ejemplo, empujando a Carles Puigdemont a que no convocase elecciones. En la reuniones en las que Junqueras callaba, Rovira siempre apareció encabezando la línea dura. La estrategia que intenta definir el libro dibuja un marco temporal amplio, justo lo que no pasó en octubre de 2017: declaración suspendida el 10 de octubre, declaración de independencia el 27 de octubre y posterior fuga de Puigdemont y de la propia Marta Rovira, poco después. El resumen del libro sería que aconseja al independentismo no volver a precipitarse.

Otro aspecto curioso de la obra es cómo ignora lo ocurrido los días 6 y 7 de septiembre, cuando se aprobaron las leyes de Transitoriedad. Unas leyes que convertían a Puigdemont en el responsable del poder judicial o que, entre otras cosas, permitían a la nueva Generalitat cambiar la Constitución por decreto. Y todo ello por un periodo indefinido. Esa cuestión no es que fuese un error, es que Junqueras y su coautora la omiten. De nuevo, como si Marta Rovira no hubiese estado allí, votando y bendiciendo esas leyes.

En misa y repicando

Rovira y Junqueras pretenden estar en misa y repicando. Por un lado, defienden el diálogo con el Gobierno español, la ampliación de mayorías sociales y el asumir la complejidad de la sociedad catalana. Pero, por otro, se reservan la unilateralidad, como un plan B, por si el resto falla. “El Estado debe saber que su negativa a negociar un referéndum, si perdura en el tiempo, puede desembocar en una actuación unilateral del independentismo”, aseguran los autores. Y añaden más adelante: “Esta unilateralidad puede expresarse de muchas maneras, o a través de un nuevo referéndum o, en la medida en que la legitimidad y las condiciones objetivas nos lo permitan, a través de actos de soberanía, graduales o no, sostenidos en el tiempo” (capítulo 4).

Esta doble vía, el diálogo para conseguir un nuevo referéndum pero al mismo tiempo mantener la espada de Damocles de la unilateralidad, es lo que da sentido a la coautoría de la obra. Ha de ser un manual estratégico que aúne las dos almas de ERC. Tiene que atraer al mismo tiempo a los pragmáticos (Junqueras) y a los irredentos (Rovira). No en vano, Rovira lleva más de un año ejerciendo de puente privilegiado de los republicanos con Carles Puigdemont, el gran defensor de la vía unilateral sin aplazamientos ni excusas. Con las elecciones catalanas a las puertas, no puede perderse ni un solo voto.

El grueso del texto aboga por repetir el referéndum, esta vez de manera pactada. Sin embargo, se da cierta cancha al concepto de la unilateralidad


Pese al tono realista, en favor de un acuerdo y de una apuesta a largo plazo, la alta dirección de ERC no se resiste a jugar con las dos barajas. Así se afirma, por ejemplo: “La desobediencia civil, por tanto, es una herramienta totalmente válida y democrática, y es muy probable que la tengamos que volver a utilizar, sea de manera puntual o en forma de movilización constante. No es ningún escenario descabellado: un día salimos a la calle y nos quedamos 'sine die', volviendo a vivir escenas como las que vivimos el 1 de Octubre, o el 3 de octubre, o como los cortes de la Junquera y la terminal del aeropuerto. Hasta torcer el brazo del Estado”.

Volver a lo mismo

La apuesta de Junqueras y Rovira por el independentismo no pasa por la inmediatez, eso queda muy claro. Pero entonces, cabe la pregunta, ¿por qué, en 2017, hicieron lo que hicieron? Si la movilización debía de ser continuada, ¿por qué no la mantuvieron en el tiempo? Y si no lo hicieron, ¿por qué acabaron declarando la independencia?

En descargo de Junqueras, hay que reconocer que el 27 de octubre, la cara del líder de ERC era más propia de un funeral que de un objetivo logrado. Pero este cronista también estuvo allí aquel día en el Parlament. Y Marta Rovira estaba radiante: brillaba por el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara catalana, encantada de lo que acababan de conseguir. De manera que el libro chirría respecto a lo que pasó aquellos días, porque Rovira sí que estuvo allí. Y los errores que ahora reconoce ya resultaban muy obvios entonces. Para todos menos para ella.

Cataluña

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