"la independencia se gana en las calles"

La ANC y los CDR sellan la paz y pactan movilizar la calle en favor de la vía unilateral

Tras los enfrentamientos del fallido pleno de investidura de Puigdemont en la Ciudadela de Barcelona, los dos organismos han vuelto a coordinar su estrategia

Foto: Miles de personas participan en la manifestación independentista organizada por ANC y Òmnium Cultural en Bruselas. (EFE)
Miles de personas participan en la manifestación independentista organizada por ANC y Òmnium Cultural en Bruselas. (EFE)

La Asamblea Nacional Catalana y los comités de defensa de la república (CDR) ya están en ‘línea’. Es decir, ya tienen ultimado un pacto para presionar en las calles de Cataluña a favor de la excarcelación de los políticos presos y de que se invista a Carles Puigdemont como ‘president’. Así lo han reconocido fuentes de estas formaciones a El Confidencial. “Puigdemont tiene claro que su objetivo es la independencia y en eso somos una piña”, subrayan las fuentes.

El pasado martes 30 de enero, día de la investidura del presidente de la Generalitat (que fue aplazada por el presidente del Parlament, Roger Torrent), los CDR asaltaron el parque de la Ciudadela, desbordaron al cordón de los Mossos d’Esquadra que defendía el recinto y llegaron hasta la misma puerta del edificio que alberga la cámara legislativa catalana. A media tarde, la ANC dio orden de que la gente se fuese a su casa y criticó la “violencia” de las acciones de los CDR, lo que motivó un agrio enfrentamiento entre grupos independentistas.

Un miembro de los CDR explica que, “de hecho, la cúpula de la ANC sabía lo que iba a pasar y conocía el plan, pero ellos no podían abrir las puertas del Parlament. Eso era cosa de los CDR. Quien dio la orden de retirada fue un miembro del equipo de comunicación, pero en realidad ningún alto dirigente de la Asamblea dijo nada. Además, la línea mayoritaria de la ANC apoya el posicionamiento de los CDR. Solo algunas sectoriales y territorios controlados por ERC apoyan la moderación, como la sectorial de Tarragona”.

Pero eso fue un punto de inflexión. “La ANC ha dado ahora un giro rotundo y va a tirar millas. Coincidimos en que la única vía posible es la vía unilateral y que la movilización de la calle es la estrategia correcta. Y en el futuro, iremos todos a una”, insiste la misma fuente.

Los colectivos radicales reconocen que “el guion de la calle es el guion marcado por la CUP. Y el 1 de octubre es el referente. Esa jornada fue la demostración del empoderamiento de la gente frente al poder. El día del referéndum, el Gobierno catalán había previsto hacer una foto con la gente a las puertas de los colegios con la papeleta en la mano. Era la visualización de que se quería votar y que el Gobierno español no nos dejaba. Pero entonces entramos en acción nosotros y los CDR abrimos los colegios, superando esa foto y al propio Gobierno de la Generalitat. Con los colegios abiertos, la situación era mucho más contundente. A nosotros nos daba igual que hubiese o no garantías, que el resultado pudiese asimilarse o no. Lo que queríamos eran los colegios electorales abiertos como demostración de fuerza ante el Estado español”.

En el futuro, advierten las fuentes, “pasará lo mismo". "Por primera vez, la independencia se pierde en los despachos, pero se gana en las calles”. Los próximos días habrá reuniones para estudiar acciones concretas y debatir la hoja de ruta “tras el éxito del ‘asalto’ al Parlament. Hemos de ver cómo lo asumimos y obrar en consecuencia”.

Nadie le dice a Puigdemont que se vaya

Lamentan, sin embargo, las tensiones y problemas entre las fuerzas que componen la galaxia soberanista catalana. Durante los pasados días, hubo intensas negociaciones ente todos los partidos independentistas. Según fuentes de ERC, desde las filas de Junts per Catalunya (JxCAT) se dijo a los republicanos que si no quieren investir a Carles Puigdemont, que sea la propia Esquerra la que lo diga públicamente, mientras que desde las filas republicanas se quiere que sean los compañeros del propio Puigdemont los que pongan otro nombre encima de la mesa. Es una petición envenenada: poner un nombre encima de la mesa es dar por finiquitado a Puigdemont… y nadie quiere ser el que le ponga la puntilla al ‘expresident’.

Pero hay una verdad incuestionable: nadie le ha dicho a Carles Puigdemont que dé un paso al lado y deje sitio a otro candidato. “Es que eso significaría aceptar determinadas cosas —subrayan desde la CUP—. Y nadie quiere quedar como la fuerza que obedece al Tribunal Constitucional. Por eso nadie se posiciona claramente”.

Es cierto que ERC no quiere quedar como la mala de la película. Y que su pulso con JxCAT busca desgastar a esta candidatura, cosa que, paradójicamente, favorecería al PDeCAT. “A Esquerra le conviene por estrategia debilitar a Puigdemont y fortalecer al PDeCAT. Pero que no nos vengan con historias: la situación es muy clara: JxCAT y la CUP apoyan la investidura de Puigdemont a cualquier precio, mientras que ERC no la quiere y el PDeCAT no existe. Como fuerza parlamentaria, el PDeCAT no pinta nada”. Y enfatizan que “la hoja de ruta de Puigdemont no es nuestra hoja de ruta, pero le damos nuestro visto bueno porque en ella van implícitas la desobediencia y la vía unilateral”.

Cataluña

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