Investidura de Puigdemont: JxCAT y ERC buscan (a cara de perro) un candidato alternativo a Puigdemont. Noticias de Cataluña
se intentan evitar nuevas elecciones

JxCAT y ERC buscan (a cara de perro) un candidato alternativo a Puigdemont

Durante los últimos días, Artadi ha revalorizado posiciones, teniendo en cuenta que Turull y Rull, que han sido consejeros y están encausados, pueden tener problemas judiciales en el futuro

Foto: La representante de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, se reúne con el presidente del Parlament, Roger Torrent. (EFE)
La representante de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, se reúne con el presidente del Parlament, Roger Torrent. (EFE)

Junts per Catalunya (JxCAT) y ERC comenzaron ayer a negociar una salida a la crisis institucional y política que de nuevo azota Cataluña, tras la crisis de la investidura y la crisis de los mensajes de Puigdemont a Toni Comín. Este martes, en una reunión de última hora, los partidarios de Puigdemont volvieron a poner sobre la mesa la necesidad de salvaguardar la figura del ‘expresident’ como único candidato a ocupar la poltrona de la Generalitat. Pero también quedó la puerta abierta a que fuese otra persona el futuro ‘president’.

Uno de los nombres propuestos, el de Eduard Pujol, portavoz de JxCAT, fue descartado de inmediato por los republicanos. El otro posible es el de Elsa Artadi, jefa de campaña de Puigdemont, integrante de una terna desvelada por El Confidencial en la que aparecía con Jordi Turull y Josep Rull como posible presidenciable.

JxCAT y ERC buscan (a cara de perro) un candidato alternativo a Puigdemont

Durante los últimos días, Artadi había revalorizado posiciones, teniendo en cuenta que tanto Turull como Rull, que habían sido consejeros y están encausados, pueden tener problemas judiciales en el futuro.

Lo que parece desprenderse del tono de las conversaciones es que se intenta evitar el escenario de la convocatoria de unas nuevas elecciones, que a nadie le interesan. “Creemos que podemos pagar muy cara la repetición de elecciones y nos podemos pegar un trompazo, y por eso nos interesa llegar a un acuerdo. ¿Puede ser Artadi? No sé. Es una chica que dicen que es brillante y que habla idiomas…”, reconoce una fuente de la cúpula de ERC a este diario. Desde las filas de JxCAT se insiste también en que “lo que se debe imponer es la inteligencia, y por muy cabreados que estén en ERC lo inteligente es llegar a un acuerdo”.

De ahí que el futuro de Cataluña esté en una mesa donde se dilucida quién mandará… pero por descarte: los primeros puestos de las listas independentistas están ocupados por candidatos que dentro de poco tiempo pueden estar inhabilitados, por lo que se han de buscar caras nuevas y sin cuentas pendientes con la Justicia. “Son habas contadas —dicen desde el PDeCAT—. Hay que bajar hasta el puesto siete para encontrar un candidato que reúna las condiciones. Y no es fácil que ese candidato sea luego aprobado por las otras formaciones independentistas”.

El descarte

La número cinco de la lista de Puigdemont es la profesora Laura Borràs, directora de la Institución de las Letras Catalanas, pero sin peso en política y sin consenso con los demás grupos. A partir de ahí, el siete es el siguiente que no está inmerso en proceso judicial alguno, o sea, Eduard Pujol, a quien ERC no ha dado el visto bueno. Ni tampoco a Aurora Madaula, la número ocho de JxCAT, pareja de Agustí Colomines, exdirector de la Fundación CatDem (la que está siendo investigada por las mordidas de Convergència). Los servicios de Colomines al partido (gran parte de las donaciones al partido fueron realizadas cuando él dirigía la fundación e incluso confeccionó listas negras de intelectuales y periodistas catalogados por ideología que luego fueron incautadas por la Guardia Civil) fueron premiados por Puigdemont nombrándolo director de la Escuela de Administración Pública de Cataluña. Madaula forma parte del ‘núcleo duro’ de Puigdemont, pero no cuenta con el aval de ERC.

Y así se llega al número 10, que es Elsa Artadi. “Por descarte, ERC y JxCAT han de elegir a alguien en sustitución de Puigdemont. Y las condiciones son que no puede estar inmerso en ningún procedimiento judicial y que cuente con el visto bueno de todos. Artadi es quien cuenta con más números, pero no está decidido. Habrá que esperar a ver si aparece un ‘mirlo blanco”, reconocen fuentes independentistas a este diario.

El bloque resquebrajado

Las cosas no son fáciles. ERC y el PDeCAT no quieren quebrantar la ley, mientras que la CUP y Puigdemont quieren que todos apoyen la ilegalidad. Pero lo cierto es que el ‘expresident’ nunca llegará a ser investido si sus socios y su partido no le apoyan. Su órdago, pues, es en vano. Y con la amenaza de que puede ser inhabilitado antes de unas próximas elecciones, su epitafio político ya está redactado. Solo hace falta que él sepa apartarse con dignidad.

Lo que está claro es que la decisión del presidente del Parlament, Roger Torrent, de suspender el pleno de investidura provocó un terremoto y una grave crisis en el bloque independentista. Y la difusión de los mensajes derrotistas de Puigdemont a su exconsejero de Salud, Toni Comín, provocaron otro. “Los mensajes privados son privados. Muy poco ética la actitud del periodista. No vale todo”, tuiteó Sergi Sabrià, portavoz de ERC, pasando por alto la naturaleza de dichos mensajes y la actitud de su partido y de JxCAT. Pero lo cierto es que los ciudadanos han tenido que enterarse de la verdad por ‘descuidos’ como la grabación de la pantalla del móvil de un político.

En las filas de los más radicales, también fue demoledora la decisión de Torrent. La CUP ha puesto en alerta a todos sus militantes para hacerse los dueños de la calle porque consideran que la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural (cuyos máximos dirigentes están en la cárcel) tienen miedo y no garantizan movilizaciones de masas radicalizadas como las de los años pasados.

El vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro, se reunió ayer con ERC y con la CUP para tratar de retomar la iniciativa política y limar asperezas, logrando un clima de entendimiento. Pero las diferencias entre todos ellos son abismales. Le queda pendiente todavía una reunión similar con la exconvergente Elsa Artadi. Por la tarde, la ANC convocó una reunión extraordinaria de su secretariado. Para la ANC, “ahora más que nunca, hace falta la unidad de acción”.

La CUP, por su parte, reunió sus comités de defensa de la república (CDR) para estudiar la hoja de ruta que los radicales han de implementar las próximas semanas. Para el mes de febrero están previstas docenas de reuniones de los CDR para seguir discutiendo las acciones a llevar a cabo.

Los propios CDR lanzaron este miércoles la consigna de que tras el sitio al Parlament del martes, cuando se suspendió el pleno de investidura, “seguiremos presentes en las calles, pararemos el país cuando convenga e iremos al Parlament cuando lo decidamos. Por ello, rechazaremos cualquier dilación o tacticismo, queremos construir la república y hemos de estar avezados a desobedecer cuando haga falta”.

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