Es noticia
Torremolinos, más que una alcaldía: el PP asesta un golpe de gran simbolismo al PSOE
  1. España
  2. Andalucía
TRAS UN MES DEL CONGRESO REGIONAL SOCIALISTA

Torremolinos, más que una alcaldía: el PP asesta un golpe de gran simbolismo al PSOE

Los populares no solo lograrán recuperar un municipio que han gobernado durante 20 años, sino también el lugar en que se concluyó la obra orgánica del nuevo PSOE andaluz

Foto: Espadas y Sánchez, durante el congreso que el PSOE andaluz celebró a principios de noviembre en Torremolinos. (EFE/Jorge Zapata)
Espadas y Sánchez, durante el congreso que el PSOE andaluz celebró a principios de noviembre en Torremolinos. (EFE/Jorge Zapata)
EC EXCLUSIVO Artículo solo para suscriptores

En política hay pocas certezas absolutas, por eso hay que precisar que, si ofertas de última hora no lo evitan, Margarita del Cid se convertirá el próximo día 20 en la nueva alcaldesa de Torremolinos. Esa es la fecha en que se celebrará el pleno extraordinario en el que la vicepresidenta del PP de Málaga y presidenta del partido en este municipio deberá sustanciar la moción de censura que presentó la mañana de este jueves. Un movimiento que posibilitará a los populares recuperar una alcaldía que gobernaron durante 20 años de forma ininterrumpida, pero que trasciende el ámbito local y tiene una gran carga simbólica. Porque Torremolinos, además de ser un lugar icónico para el movimiento LGTBI, es donde Pedro Sánchez consolidó su poder total en el PSOE durante el congreso en el que Juan Espadas se alzó como secretario de Organización en Andalucía y desapareció cualquier rastro de disidencia interna.

Del Cid, una de las personas de máxima confianza del presidente del PP malagueño y consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo, defendía este movimiento afirmando que “no es solo una moción amparada por toda la legitimidad democrática, sino que se trata de un paso absolutamente necesario ante la deriva, el abandono y la nefasta gestión que sufre el Ayuntamiento de Torremolinos”.

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a la senadora socialista y exsecretaria general del PSOE andaluz Susana Díaz (c). (EFE/Jorge Zapata)

El damnificado, el socialista José Ortiz. Un dirigente que desde los comicios de 2015 hilvanó dos mandatos, no exentos de polémica por apoyarse en tránsfugas, y uno de los alcaldes que más decididamente apostaron por el desembarco de Espadas en la dirección del PSOE andaluz. Incluso frente a una ejecutiva provincial que abiertamente apoyaba a Susana Díaz.

Ortiz, firme seguidor de la corriente sanchista, guarda silencio, al igual que su partido, desde que trascendió la noticia de la moción. Ha tenido que ser complicado digerir la previsible pérdida de un municipio tan representativo para el discurso socialista. Porque más allá de ser un lugar clave para el desarrollo de los derechos del movimiento LGTBI, la localidad costasoleña, escenario del mito de las suecas de la España de los sesenta y setenta, referente turístico nacional, ha sido el lugar donde Pedro Sánchez culminó su obra orgánica. El sitio donde acabó de someter a la poderosa agrupación andaluza y moldear una formación construida a su imagen y semejanza.

Foto: Pompino, en un local gay de La Nogalera. (A. R.)

Hace poco más de tres semanas de eso. El primer fin de semana de noviembre. Torremolinos acogía el congreso del que saldría la dirección que acompañará a Espadas en su intento de recuperar el poder de la Junta de Andalucía y pocos imaginaban entonces que sería allí donde su principal rival político clavaría una bandera azul. Cita en la que desapareció cualquier rastro de susanismo y en la que el presidente del Gobierno se dio un baño de multitudes sin tener la sensación de que estaba en ‘territorio comanche’. Ahora, ese espacio tan emotivo, en el que se restañaron heridas internas, todo hace indicar que engrosará la listas de alcaldías del PP. Toda una declaración de intenciones.

Fuentes consultadas por este periódico señalaron que en el seno de los populares se pensaron mucho dar este paso. Tras varias intentonas fallidas a comienzos del mandato, la otra opción era esperar a los comicios de 2023 y dejar que Ortiz “se erosionase”.

Las encuestas internas del PP avalaban la presentación de la moción de censura

Pero las encuestas internas advertían una notable caída en el voto del todavía regidor, y se concluyó que el desgaste de imagen que puede provocar desbancar a un alcalde en mitad de un mandato es menor cuando la moción es impulsada por el partido que ganó las elecciones, por lo que se decidió volver a consultar al resto de partidos de la corporación para comprobar si sumaban las fuerzas.

El PP contaba con nueve ediles, a los que se unían los de Ciudadanos y Vox, partidos que perdieron a otros dos representantes por sendos casos de transfuguismo. Once asegurados. Faltaban dos. Y la clave estaría en Avelina González, concejala de Por mi Pueblo, una formación independiente con escasa representación en la provincia, pero que amortiza excelentemente sus fuerzas con una considerable proyección mediática. El caso más palpable, el del edil Juan Cassá en el Ayuntamiento de Málaga, otro tránsfuga de Cs que ha conseguido que su voto sea necesario también en la Diputación Provincial.

Un exalcalde de los populares propició la investidura del candidato del PSOE

González apoyó la investidura del candidato socialista, que también precisó de una edil tránsfuga de Vox, expulsada por acudir a la manifestación del día del Orgullo, para hacer buenos los representantes logrados por PSOE (8) y Adelante Torremolinos (3). La clave para convencerla ha sido, según las citadas fuentes, el alejamiento que ha tenido del presidente de su partido, Pedro Fernández Montes, quien, para complicar aún más el asunto, era el anterior presidente del PP torremolinense y eterno alcalde del municipio —entre 1995 y 2015—.

Este abandonó las filas populares cuando se enfrentó a Bendodo y se opuso a ceder protagonismo orgánico a Del Cid. Desde entonces, tiene sentenciados a ambos. Hasta el punto de que dio la alcaldía a los socialistas y amagó con expulsar a su compañera cuando tuvo un acercamiento al PP. La consecución de la moción delata una pérdida de predicamento en la formación independiente.

Foto: José Ortiz, alcalde de Torremolinos. (Jesús Domínguez)

El otro voto necesario que debían cerrar los populares era el del concejal no adscrito Nicolás de Miguel. Candidato a lendakari por Ciudadanos en 2016, dos años después acabó liderando la lista de este partido al Ayuntamiento de Torremolinos. De Miguel acabó abandonando la formación naranja y aceptó entrar en el equipo de gobierno con el PSOE, pero en noviembre de 2020 dimitía tras la sentencia del Tribunal Supremo que impide a los ediles tránsfugas asumir cargos o retribuciones. Ahora, un año después, vuelve a cambiar el sentido de su voto y facilitará que la candidata del PP se haga con la vara de mando.

La operación, “muy planificada”, afirman las fuentes consultadas, cuenta con el apoyo de la dirección regional del partido, que espera que Margarita del Cid incremente los nueve concejales obtenidos en las elecciones de 2019 y pueda rozar la mayoría absoluta.

La experiencia también servirá para calibrar la lealtad de Vox de cara a una posible coalición en el futuro. En esta ocasión, ha rehusado entrar en el equipo de gobierno, que lo formarán PP, Cs y Por mi Pueblo, pero todo hace indicar que a partir de 2023 querrá dejar su huella en la política municipal. Por lo pronto, está tratando de capitalizar el “desalojo de la izquierda” de este consistorio y anuncia una reducción del gasto político y bajada de impuestos municipales.

En política hay pocas certezas absolutas, por eso hay que precisar que, si ofertas de última hora no lo evitan, Margarita del Cid se convertirá el próximo día 20 en la nueva alcaldesa de Torremolinos. Esa es la fecha en que se celebrará el pleno extraordinario en el que la vicepresidenta del PP de Málaga y presidenta del partido en este municipio deberá sustanciar la moción de censura que presentó la mañana de este jueves. Un movimiento que posibilitará a los populares recuperar una alcaldía que gobernaron durante 20 años de forma ininterrumpida, pero que trasciende el ámbito local y tiene una gran carga simbólica. Porque Torremolinos, además de ser un lugar icónico para el movimiento LGTBI, es donde Pedro Sánchez consolidó su poder total en el PSOE durante el congreso en el que Juan Espadas se alzó como secretario de Organización en Andalucía y desapareció cualquier rastro de disidencia interna.

Tribunal Supremo Pedro Sánchez
El redactor recomienda