Pedro Sánchez toma el control del PSOE de Andalucía tras siete años de guerra interna
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14 CONGRESO DEL PSOE ANDALUZ

Pedro Sánchez toma el control del PSOE de Andalucía tras siete años de guerra interna

Juan Espadas recibe el apoyo del 84% del partido al frente de una ejecutiva que tiene el reto complicado de recuperar la Junta. Dejará la Alcaldía de Sevilla esta misma semana

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a la senadora socialista y exsecretaria general del PSOE andaluz Susana Díaz (c). (EFE/Jorge Zapata)
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a la senadora socialista y exsecretaria general del PSOE andaluz Susana Díaz (c). (EFE/Jorge Zapata)

"Tú en San Telmo, yo en Madrid". Se lo dijo Pedro Sánchez a Juan Espadas en el cierre del 14º congreso del PSOE andaluz este domingo. La misma frase que le dijo Sánchez a Susana Díaz en Vicar, Almería, en un acto de la campaña de las andaluzas en marzo de 2015 ("Tú en San Telmo, yo en Moncloa. Forjemos una nueva alianza").

Ahora, Espadas, flamante líder del PSOE andaluz, celebró el mensaje que le anima a volver a ganar la Junta de Andalucía con un agradecido y sincero aplauso. La alianza Sevilla-Madrid dentro del PSOE está forjada. Entonces, a Díaz aquel mensaje le sentó fatal, lo recibió como una declaración de guerra. El secretario general dejaba claro que quería ser candidato y frenaba las aspiraciones de la andaluza para su salto a Madrid. El líder del PSOE tiene buena memoria y recuperó esa frase que solo los muy ‘cafeteros’ socialistas supieron interpretar. Díaz, que atendía en la primera fila, seguro que sí se acordó.

Foto: 14º Congreso Regional del PSOE-A.

El PSOE andaluz abre una nueva etapa con Juan Espadas al frente, refrendado por un apoyo del 84% de la militancia. Pasará a dedicarse al cien por cien a trabajar en modo campaña electoral y esta misma semana, según fuentes de su equipo, dejará la alcaldía de Sevilla para ser candidato a tiempo completo.

Los socialistas andaluces tienen el difícil reto de recuperar la Junta, lo que las encuestas le niegan en las próximas autonómicas, tras celebrar un congreso que cierra años de guerra con Ferraz y con llamadas insistentes a la unidad. Pedro Sánchez tiene el control y apoyo incondicional de la federación andaluza del partido, la más numerosa, por primera vez en su trayectoria política que inició en 2014. Sus mensajes fueron de cierre de filas, recordando que el PSOE es un partido "pactista": "Nosotros no fallamos a España", defendió.

Años de sangre, sudor y lágrimas

“Este chico no vale, pero nos vale”. Han pasado siete años desde que a la salida de una reunión en un hotel de Madrid algunos de los presentes oyeron a Susana Díaz decir esa frase. Hablaba de Pedro Sánchez, designado para guardarle el sillón mientras ella esperaba una mejor coyuntura para dar el salto a la política nacional. En aquel comentario se encierra mucho de lo que ocurrió en el PSOE durante los siguientes siete años de sangre, sudor y lágrimas. Ahora Sánchez ha logrado ser un secretario general plenipotenciario del PSOE, sin barones que le lleven la contraria, y un presidente del Gobierno que pone y quita ministros sin que nadie en sus filas le conteste.

Este domingo, en Torremolinos (Málaga), el dirigente socialista ha sumado ya el último escalón a ese poder absoluto dentro del PSOE. Su presencia en el 14º congreso de los socialistas era distinta. Ahora sí es su territorio. Nada que ver a lo ocurrido hace cuatro años, cuando Díaz adelantó su cónclave para replegarse en Andalucía tras perder las primarias y al secretario general lo invitaron a regañadientes, sin aclarar si iba a poder tomar la palabra o cerrar el acto. Ahora, Sánchez estaba cómodo, en la primera fila, tranquilo, revestido por el poder adicional que da la presidencia del Gobierno y Díaz asistía al cónclave andaluz como invitada.

Una operación desde Ferraz

El congreso andaluz culmina una operación exitosa que arrancó la pasada primavera cuando Ferraz autorizó unas primarias anticipadas para elegir candidato a la Junta de Andalucía ante el temor a un adelanto electoral. El elegido por la dirección federal fue el alcalde de Sevilla. Espadas se impuso en junio a Susana Díaz con el 55% de los votos y un mes después se alzaba a la secretaría general sin necesidad de abrir las urnas. La expresidenta andaluza se retiró al Senado y a las tertulias de televisión.

Estos cuatro meses desde entonces, el PSOE andaluz ha vivido en una situación de interinidad que culmina este domingo. Por primera vez en muchos años, la sintonía es total entre Ferraz y San Vicente. La prueba más evidente es que el congreso andaluz ha sido un calco a pequeña escala del federal celebrado hace unas semanas en Valencia. Espadas se ha hecho con el control del barco, con incendios aún humeando en algunas provincias, llamadas constantes a la unidad y una ejecutiva de 60 miembros, más amplia que nunca para que nadie se quede fuera.

Foto: Juan Espadas junto a Pedro Sánchez y María Jesús Montero. (EFE)

Sánchez gana por primera vez también el control de la federación socialista más numerosa y tradicionalmente la que bombeaba sangre al cuerpo socialista, la andaluza, 46.000 militantes, 800 casas del pueblo. Un feudo tradicional socialista en horas bajas donde se eligen 61 de los diputados al Congreso, por lo que es fundamental si quiere permanecer en Moncloa.

"Como una piña"

Recuperada la unidad, enterrada la guerra entre sanchistas y susanistas ahora toca volver a gobernar en Andalucía y recuperar la Junta. Espadas lo dejó claro: “Ni un socialista enfadado con otro compañero. Fraternidad y unidad. Somos una familia. Salimos como una piña”. El secretario general del PSOE andaluz se mostró convencido de que son “un partido de gobierno” y que volverán a la Junta. Tras un congreso algo plano, sin examen de conciencia ni catarsis interna, Espadas defendió que él sí hace autocrítica, mirando a un pasado “con aciertos y errores en el balance” pero reivindicando que “las autovías, los hospitales, los centros de salud o las conquistas de derechos no se han hecho sola”.

Si en la primera jornada, el PSOE andaluz ignoró, borrando de su pasado, las figuras de Manuel Chaves, 19 años presidente de la Junta, y José Antonio Griñán, ambos condenados por los ERE y pendientes de recurso del Supremo, y no mencionó a Susana Díaz, en el cierre Espadas rectificó. Eso sí, sin pronunciar los nombres de Chaves y Griñán, de forma elíptica. “Se merecen el homenaje de este congreso también, estoy orgulloso de sus gobiernos socialistas y de mi gente, con quien trabajé, colaboré y a quien quiero”. Espadas fue en 2008 consejero de Vivienda en el gabinete de Chaves.

Foto: El candidato socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Espadas. (EFE)

A Susana Díaz también se dirigió después de que se haya vetado el informe de gestión de la ejecutiva saliente. “Agradezco a Susana Díaz el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo por el partido”, dijo Espadas abriendo paso a un aplauso del plenario. Espadas dejó también un recado sobre la negociación del Presupuesto andaluz con el PP, si no se readmiten a los 8.000 sanitarios despedidos no habrá acuerdo. También Pedro Sánchez le dio las gracias. Así se termina la historia.

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