El PSOE huye hacia adelante para recuperar el feudo andaluz con las alarmas encendidas
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14 CONGRESO REGIONAL

El PSOE huye hacia adelante para recuperar el feudo andaluz con las alarmas encendidas

Espadas compone un equipo de contrapesos para la unidad, con integración de los líderes susanistas, en un ejercicio de transición, sin autocrítica y con un programa poco rompedor

Foto: 14º Congreso Regional del PSOE-A.
14º Congreso Regional del PSOE-A.

En otros tiempos, incluso de paz interna y poder absoluto en Andalucía, las peleas en los congresos del PSOE andaluz se libraban por entrar en los órganos regionales. Un asiento en la ejecutiva andaluza cotizaba a precio de oro y las negociaciones duraban hasta bien entrada la madrugada con los cuchillos en la boca. Allí se cocía el poder. En el nuevo PSOE andaluz de Juan Espadas, no. En este 14º congreso regional la pugna ha estado en las provincias, con encarnizadas luchas por controlar el aparato. Es un síntoma. La ejecutiva regional estaba casi lista antes del cónclave. Cuotas y componendas para buscar la unidad tras el desgarro entre susanistas y sanchistas. Donde está la chicha es en el reparto provincial.

El PSOE dejó de gobernar Andalucía en 2109 después de 36 años ininterrumpidos en la Junta y diez de once citas electorales autonómicas ganadas desde 1982. Por más que sus dirigentes se dedicaran este sábado a sacar a sus militantes del hoyo y sacudirles la depresión, asegurándoles que no se crean las encuestas y que volverán a reconquistar el Gobierno andaluz, saben que eso no es tan fácil. Por eso, donde está la pelea es donde está el poder, en las provincias, donde el PSOE gobierna seis de las ocho diputaciones provinciales y 460 alcaldías. Hay luchas muy duras en Cádiz y Huelva, conflictos más o menos encauzados en Sevilla, Málaga y Córdoba, otras pugnas incipientes en Almería, se han superado vaivenes internos en Jaén y la excepción, por su situación de paz total, es Granada.

Foto: Juan Espadas junto a Pedro Sánchez y María Jesús Montero. (EFE)

En la primera jornada del congreso regional del PSOE la vicesecretaria general, Adriana Lastra, advirtió a los militantes de que venían a Torremolinos (Málaga) "a trabajar". El partido se juega mucho en su tradicional feudo electoral, que elige 61 diputados al Congreso. El calendario electoral señala que Andalucía será la primera en el calendario tras la debacle de Madrid y el supuesto cambio de ciclo a favor del PP. El laboratorio electoral andaluz puede acabar de decidir si de verdad el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos tiene las horas contadas o si el ascenso del PP de Pablo Casado no es más que un espejismo.

En el congreso andaluz no había tensión ni pugna por la ponencia marco que definirá el próximo programa electoral y que bebe de las mismas fuentes del socialismo clásico con el que Manuel Chaves, el ahora innombrable en el partido tras su condena en los ERE, consiguió encadenar cinco gobiernos en la Junta. Propuestas como regular por ley el derecho a un primer empleo para los jóvenes, que se traducen en incentivos para contratos de formación. Renuncias en clave de autonomía, como la propuesta de devolución de tributos cedidos como el de Sucesiones y Donaciones al Estado para armonizar la presión fiscal sobre las herencias. Mucho municipalismo, ecologismo y feminismo. Ni siquiera el PSOE andaluz marca diferencias con Ferraz en el asunto en el que siempre se ha reivindicado como el fiel de la balanza, el modelo territorial. Si en el último congreso andaluz Susana Díaz fue al choque de trenes con Pedro Sánchez por su rechazo a la España plurinacional, en esta ocasión los andaluces han copiado literalmente en su ponencia la "España multinivel" que salió del 40º congreso de Valencia.

Foto: El candidato socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Espadas. (EFE)

De hecho, el congreso andaluz, en su desarrollo, su montaje, sus ágoras de debate, es una copia del federal, con sello del marketing de Ferraz. No hay catarsis. No hay autocrítica ni se mira de frente al pasado. No hay debates apasionados sobre cómo mirar al futuro. Ni siquiera hubo entierro digno a la etapa anterior. Todo se fía a la poderosa maquinaria electoral con la que el PSOE fue imbatible durante casi tres décadas en la comunidad, a esa inercia de victorias encadenadas. En la herencia del PSOE andaluz se ha abierto un agujero negro enorme que va desde 1990 a 2018, ni Manuel Chaves, ni José Antonio Griñán ni Susana Díaz fueron nombrados en la jornada de inauguración. La galería de fotos que decoró el Palacio de Exposiciones y Congresos los ignoró a los tres y los videos recogidos en las hemerotecas tampoco los reflejaron. El equipo de Espadas anunció que desempolvará la Fundación Alfonso Perales como "un think tank de progreso" que presidirá el expresidente Rafael Escuredo y la histórica socialista Amparo Rubiales.

El elegido por el PSOE para esta remontada es Juan Espadas, alcalde de Sevilla, un hombre moderado, que no supone un giro radical ni una apuesta arriesgada y que se convirtió en candidato hace cuatro meses tras vencer en primarias con un 55% de los votos a Susana Díaz. Un perfil de gestión, que representa una socialdemocracia clásica, y que es quien va a poner la cara como candidato en unas andaluzas donde las encuestas dicen que los socialistas lo van a tener todavía peor que en diciembre de 2018, cuando obtuvieron 33 de 109 diputados. Entonces se desmovilizó buena parte de su electorado, se quedaron por el camino 400.000 votantes.

Con todo, el PSOE andaluz oyó a Lastra o a la ministra de Hacienda desafiar a Moreno a que convoque elecciones cuando quiera

A partir de ahí, el PSOE incluso ha perdido más terreno. El PP se ha consolidado en el Gobierno, va a absorber el voto de Cs en su mayoría, el presidente Juan Manuel Moreno ha crecido en San Telmo, no genera rechazo y se ha puesto el traje de moderado con el objetivo de convencer a aquellos socialistas desencantados para que cojan su papeleta. Para poner aún el viento más en contra, a la izquierda del PSOE en Andalucía hay hasta tres papeletas, lo que fracciona el voto y dificulta el escaño. La última campaña de miedo contra Vox que hizo el PSOE no les funcionó hace tres años y ahora parece que ese temor a la ultraderecha es aún más difícil de utilizar como revulsivo electoral.

Con todo, el PSOE andaluz oyó a Lastra o a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, desafiar a Moreno a que convoque elecciones cuando quiera. Se afanaron en transmitir que están listos y no tienen miedo. Que están preparados para volver a saltar el ruedo electoral aunque en privado admiten que les interesa ganar tiempo. Espadas, que aún es alcalde de Sevilla, lo que le resta mucho tiempo para su agenda de candidato andaluz, necesita meses para elevar su grado de conocimiento en muchas provincias donde todavía apenas le ponen cara. El botón electoral solo lo puede activar el presidente andaluz y Moreno insiste en que quiere agotar la legislatura. Si no tiene Presupuestos, y parece difícil que vaya a conseguir los apoyos políticos para aprobarlos, todo se le complicará y las elecciones andaluzas podrían adelantarse a primavera. "Que convoque cuando quieran", dijeron en público los socialistas. En privado admiten que cuanto más tarde, mejor.

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