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Marín (Cs) enturbia las relaciones dentro del PP en vísperas del congreso andaluz
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INESTABILIDAD EN ANDALUCÍA

Marín (Cs) enturbia las relaciones dentro del PP en vísperas del congreso andaluz

La protección de la cúpula del PP andaluz al vicepresidente de la Junta, que arremetió contra Génova por la filtración de sus audios, reabre las heridas

Foto: El vicepresidente del Gobierno andaluz, Juan Marín. (EFE/José Manuel Vidal)
El vicepresidente del Gobierno andaluz, Juan Marín. (EFE/José Manuel Vidal)

El vicepresidente de Andalucía, Juan Marín (Cs), ha metido la pata y además ha conseguido desviar el foco y enturbiar las relaciones entre la dirección del PP regional y Génova a las puertas de un congreso que iba a ser un trámite para mayor gloria del barón Juan Manuel Moreno. La filtración del audio de Marín, asegurando que al Gobierno autonómico no le interesaba aprobar un nuevo presupuesto por cálculo electoral, ha alimentado los recelos entre el PP autonómico y el de Pablo Casado. En las filas de la formación conservadora, muchos se preguntan cómo amparan “las barbaridades” que el segundo de la Junta se dedicó a decir “sin pruebas” contra la dirección del partido.

La guerra sucia en Cs contamina ya a sus socios del PP y alimenta las intrigas palaciegas y las teorías de la conspiración. Ocurre, claro, porque hay caldo de cultivo. Las relaciones ya fueron tensas entre el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, y el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, durante los congresos provinciales del PP en Andalucía la pasada primavera, allá por marzo, y con el fichaje de Fran Hervías desde Génova en esa misma fecha.

Foto: Fran Hervías. (EFE/Román G. Aguilera)

El PP andaluz se revolvió entonces contra las injerencias de Madrid. Ahora, además, todo está envuelto en la densa atmósfera que se respira en el partido por el pulso abierto con la madrileña Isabel Díaz Ayuso. En el congreso regional, las invitaciones se han repartido para que la presidenta no coincida con la cúpula del PP nacional y asistirán en días diferentes. Los presidentes autonómicos estarán el viernes. García Egea el sábado y Pablo Casado el domingo.

Marín se despacha con García Egea

En plena polémica por sus declaraciones, que han dejado al Gobierno sin presupuesto, Marín dio una bofetada a la dirección de Casado en la cara de García Egea, denunciando una maniobra orquestada por Génova para desestabilizar el Ejecutivo y presionar a Moreno por un adelanto electoral. A la vez, anunció que estaría en el congreso del PP andaluz de este próximo fin de semana como invitado. La indignación en una parte de las filas populares fue palpable.

El cierre de filas desde Andalucía, por parte de Bendodo y de Moreno, contrastó con la indignación en el entorno de García Egea, desde donde descartan totalmente que sean responsables de ninguna estrategia en la comunidad. Marín habló de “juego sucio” y “política rancia desde Génova o desde Ferraz”, sin mirar dentro de su propio partido, desde donde salieron los audios. Su grupo parlamentario está absolutamente dividido. El PP andaluz y el presidente de la Junta callaron durante todo el día al respecto de esas acusaciones. Lo más que se dijo, en boca del portavoz parlamentario, José Antonio Nieto, es que esas palabras de Marín descartando los nuevos presupuestos fueron “un error”. De lo demás, nada.

Marín: ''La aprobación de los presupuestos no condiciona el adelanto electoral''

Marín culpó a Génova de la filtración y expuso públicamente en varias entrevistas a lo largo de la mañana del miércoles lo que venía expresando en privado desde que se hicieron públicos los audios en la Cadena SER. Es más, desde antes incluso, porque en el equipo del vicepresidente ya temían que la proximidad de las primarias de Cs para elegir candidato a la Junta, previstas este mes de diciembre, reabriera la guerra sucia “con maniobras de Fran Hervías”. Sabían que había audios. Diputados del PP andaluz los habían oído. Conocían sus contenidos y la munición que había preparada contra Marín por su incontinencia verbal ante su grupo de diputados, donde la mitad le profesa una animadversión clara.

Marín, como había avanzado El Confidencial, apuntó públicamente a Hervías como responsable de la filtración, en una entrevista en Onda Cero con Carlos Alsina. No le cabía “la menor duda”, dijo el vicepresidente andaluz, de que había sido su enemigo en Cs y ahora en el PP. “Se ha convertido en la muleta del PSOE en Andalucía para facilitarle una excusa para salir de la mesa de negociación de los presupuestos”, dijo. “La opa del señor Teodoro García Egea contra Cs y las maniobras del señor Hervías para tratar de aniquilar a Cs son conocidas por todos y son públicas”, añadió.

Invitado al cónclave del PP

Marín acudirá el viernes al congreso del PP andaluz como “un gesto de cortesía” y atendiendo a una invitación que, según el gabinete del vicepresidente, le hizo el presidente de la Junta y del partido, Juan Manuel Moreno. Desde la dirección andaluza de Cs, llevan ya días deslizando que no hay que descartar una coalición electoral con el PP y Cs para las próximas elecciones autonómicas. “Esperemos a ver qué dicen las encuestas, no hay que descartar nada”, señalan en el partido naranja. Una especie de Andalucía Suma que ya en su día abrazó Marín públicamente, veían con buenos ojos los populares y descartó radicalmente Inés Arrimadas, desautorizando a su líder. De aquello hace ya mucho tiempo y ahora las tornas han cambiado totalmente. Los últimos movimientos de Cs en este sentido, el acercamiento de Arrimadas a algunos presidentes provinciales del PP, por ejemplo en la Comunidad Valenciana, o el hecho de que Marín acuda al congreso de la formación conservadora alimentan la posibilidad de una confluencia electoral que, de momento, los de Casado niegan.

Foto: El presidente andaluz, Juanma Moreno, del PP, y el vicepresidente, Juan Marín. (EFE/José Manuel Vidal)

En Andalucía, fue llamativa esa invitación a Marín cuando desde la dirección del PP andaluz se dio orden de suspender la asistencia de alcaldes y concejales de Cs a los congresos provinciales en lugares como Jaén, según contó en su día este periódico. Estaban invitados y se prohibió que asistieran.

Todo respondía al acuerdo suscrito entre Bendodo y Marín para preservar la estabilidad del Gobierno andaluz y poner freno al desembarco de cargos de Cs en las filas del PP hasta las próximas elecciones. Un pacto que Génova ha respetado escrupulosamente, recuerdan, atendiendo todas las indicaciones de la cúpula de la formación regional. Si no ha habido desembarco de alcaldes y concejales es porque la dirección nacional dio orden de frenar. "Si nueve de los 21 diputados de Cs no se han ido del grupo y se han convertido en no adscritos", insisten fuentes del PP, "es precisamente porque se selló este pacto".

Foto: Inés Arrimadas, junto a Juan Marín. (EFE/Román Ríos)

La batalla de la primavera

El fichaje de Hervías, el eterno enemigo de Marín desde Génova, puso Cs Andalucía bocabajo el pasado marzo. Muchos dijeron entonces que la indignación del vicepresidente andaluz se debía a que su gran rival interno se le había adelantado en la jugada que él mismo tenía prevista, fichar por el PP. Marín avisó entonces de que movimientos así podían dinamitar el Gobierno regional.

Ocasionó una buena sacudida interna. Hervías era el hombre con más poder en Cs Andalucía y al que más políticos naranjas le debían su cargo. Sabían de su influencia en las filas de la formación y de su capacidad de maniobra. Bendodo fue el encargado de prohibir su actuación en Andalucía y Génova aceptó. Las relaciones fueron tensas durante semanas. El reflejo más claro estuvo en el congreso del PP de Sevilla, donde Moreno se plantó y no acudió a la clausura, por discrepancias con la presidenta por la que apostó Madrid y por el candidato a la alcaldía, José Luis Sanz, como motivo principal de la disputa. Todo eso se recondujo. El pasado abril, Moreno y Casado llegaron a un acuerdo. Los conflictos en los congresos provinciales que quedaban se arreglaron con candidatos de consenso. Se firmó la paz. Cs ha logrado reabrir esas heridas, que se demuestra no estaban del todo cicatrizadas.

El vicepresidente de Andalucía, Juan Marín (Cs), ha metido la pata y además ha conseguido desviar el foco y enturbiar las relaciones entre la dirección del PP regional y Génova a las puertas de un congreso que iba a ser un trámite para mayor gloria del barón Juan Manuel Moreno. La filtración del audio de Marín, asegurando que al Gobierno autonómico no le interesaba aprobar un nuevo presupuesto por cálculo electoral, ha alimentado los recelos entre el PP autonómico y el de Pablo Casado. En las filas de la formación conservadora, muchos se preguntan cómo amparan “las barbaridades” que el segundo de la Junta se dedicó a decir “sin pruebas” contra la dirección del partido.

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