“Ingeniería para el narcotráfico”: un ‘fórmula 1’ sobre el mar que traía alijos del Caribe
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“Ingeniería para el narcotráfico”: un ‘fórmula 1’ sobre el mar que traía alijos del Caribe

El Somewhere London, un velero de regatas de 18 metros de eslora ‘caleteado’, era utilizado por una red de narcos asentada en la Costa del Sol y Alicante para introducir droga

placeholder Foto: Agentes en la cubierta del Somewhere London descargando la droga. (Policía Nacional)
Agentes en la cubierta del Somewhere London descargando la droga. (Policía Nacional)

La tripulación se mostraba excesivamente relajada y el nerviosismo comenzaba a cundir entre los agentes. Más de nueve meses de trabajo colgando de un hilo. ¿Qué diablos pasaba? ¿Dónde estaba la droga? No podían estar equivocados, otra vez no se podían ir de rositas. La información era buena y todas las indagaciones posteriores habían confirmado esa creencia, pero sabían que se enfrentaban a una organización “muy profesional” y con grandes medios que en el pasado había salido indemne de otras investigaciones. Había que pararles los pies, y ese era el momento. En mitad del Atlántico, a cientos y cientos de kilómetros de tierra firme.

Los perros antidroga correteaban por el interior del velero mientras los especialistas del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) buscaban el escondrijo en el que podría estar oculto el alijo. Llevaban una hora buscando sin éxito, hasta que todos los agentes implicados en el caso decidieron hacer una cumbre. Sabían que la partida de cocaína rondaba la tonelada y que ese peso podía desestabilizar la embarcación, por lo que consultaron a expertos en navegación y todos coincidieron en que, para evitar que zozobrase, lo lógico era que estuviese en la popa.

Foto: El helicóptero en el que viajaba el agente del SVA, tras ser rescatado del mar. (EFE)

Los dos ciudadanos belgas y el croata que tripulaban el barco guardaban silencio, así que se acabaron las contemplaciones. Una taladradora disiparía las dudas. Los especialistas comenzaron a agujerear la parte trasera del velero, junto a los depósitos de combustible, y una sonrisa iluminó la cara de los presentes cuando observaron que la broca estaba recubierta por un polvo blanco. Una rápida comprobación con el ‘narcotest’ trasformaría tanta tensión en abrazos de alegría: era cocaína, mucha cocaína.

Esta es la secuencia del desenlace de una importante operación del Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (Greco) Costa del Sol y del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) que ha permitido desmantelar una “peligrosa” organización de narcotraficantes británicos asentada en la provincia de Málaga y en Alicante y que se habían hecho con una auténtica “obra de ingeniería para el tráfico de drogas”. El Somewhere London, un velero de regatas, un ‘fórmula 1’ del mar capaz de cruzar el océano Atlántico en menos de dos semanas que ya había sido objeto de investigación en otras operaciones antidroga, pero que siempre había conseguido reanudar su marcha.

placeholder Los perros antidroga, buscando el alijo en el barco. (Policía Nacional)
Los perros antidroga, buscando el alijo en el barco. (Policía Nacional)

Fuentes cercanas al caso consultadas por El Confidencial explicaron que tenían "el convencimiento de que el velero iba cargado", pero reconocen que aún no han podido descifrar el sistema de apertura hidráulico que los narcotraficantes emplearon para ocultar la ‘caleta’ en la que se almacenaba este gran alijo. Una tonelada de cocaína cuyo valor mínimo en el mercado negro habría sido de unos 40 millones de euros y que se supone que fue cargada en alguna isla del Caribe. “Martinica, Santa Lucía, Granada… Quién sabe”.

La droga viajaría por mar hasta España, donde se distribuiría entre la Costa del Sol, Alicante y Reino Unido, puntos en los que esta organización internacional tenía sus distintas bases operativas. Para evitar suspicacias, y sabedores que el Somewhere London estaba bajo la lupa de las autoridades españolas, inscribieron la embarcación en una regata transoceánica que les serviría de excusa para justificar su viaje al continente americano. Mascarada que redondearon creando una línea de ‘merchandising’ inspirada en el velero.

El velero fue inscrito en una regata transoceánica para justificar su viaje al Caribe

Los tres tripulantes eran expertos marineros, con una dilatada trayectoria en este tipo de competiciones, capaz de sacarle todo el jugo a un velero que era capaz de volar sobre el agua con sus más de 20 nudos de velocidad. Por eso no es de extrañar que los responsables del caso estimen que cada uno de ellos fuese a cobrar en torno a 300.000 euros por la travesía. “Casi 100.000 euros más que los patrones de la organización que dirigía el exmilitar de la Royal Navy asentado en Sotogrande”, precisan.

La embarcación, de 18 metros de eslora y cinco de manga, y valorada en un millón de euros, partió de Lanzarote, navegó hasta el Caribe y regresó con la droga en sus entrañas gracias a un sofisticado sistema de ocultación. Pero sus tripulantes no esperaban que en alta mar iban a ser abordados por el Grupo Especial de Operaciones (GEO) en el marco de una operación que en suelo español se desarrollaría en una segunda fase con otros cinco detenidos.

La mayoría de estas personas son de origen británico y componen una de las redes del narcotráfico más importantes de las que operan en España. “Están a otro nivel”, resume una de las fuentes consultadas, que los califica como elementos “malos, peligrosos, extremadamente profesionales”. “De los que toman numerosas medidas de seguridad”, aunque después se entregasen a la noche marbellí y a los lujos de la Costa del Sol. “Coches de alta gama, discotecas, apartamentos en Estepona con piscinas y ascensores individuales, ropa de marca… Con decir que se les pillaron 65.000 euros en efectivo”, cuenta.

Sus miembros, con anterioridad, habían sido objeto de investigación en España, donde contaban con algún antecedente menor; y uno de ellos tenía pendiente una orden internacional de extradición por tráfico de armas.

Los agentes tienen constancia de que llevaban tiempo asentados en territorio español, donde se distribuían en dos especies de células: una en los mencionados municipios de la provincia de Málaga y otra en Orihuela, Alicante.

Dos operaciones continuadas

La bautizada como operación Galera se ha saldado con la incautación de 1.018 paquetes de un kilogramo de clorhidrato de cocaína y 10 de ketamina —un anestésico para caballos cuyo valor se estima en 300.000 euros—. Los ocho detenidos, uno de los cuales ejercía de suplente en la tripulación del barco, han ingresado en prisión.

También se intervinieron tres vehículos de alta gama, diversa documentación relacionada con el blanqueo de capitales, teléfonos móviles, ordenadores y equipos electrónicos y de comunicación. Se han bloqueado cuentas y se ha ordenado la prohibición de enajenar varios inmuebles por valor de 500.000 euros. Igualmente, durante los registros se ha encontrado documentación que evidenciaba la disponibilidad de diversas embarcaciones, así como la adquisición de repuestos y piezas de las mismas, ropa náutica con inscripciones de la embarcación e inscripciones del velero en regatas.

Foto: Uno de los agentes durante los registros efectuados en la operación Jaro. (Guardia Civil)

Gracias a esta operación, la Policía Nacional y la Agencia Tributaria han conseguido la desarticulación de una segunda organización criminal británica en la provincia de Málaga en menos de tres semanas, tras la operación llevada a cabo con el abordaje del velero Windwishper, realizada conjuntamente y en la que se aprehendieron casi 1.000 kilos de cocaína.

“Este es el resultado de más de año y medio de investigaciones sobre los individuos que llevaban a cabo los transportes, pero también sobre los inversores, financiadores y responsables de la adquisición de la sustancia estupefaciente, que no dudaban en realizar algunos transportes de hachís mientras preparaban significativas operaciones de transporte de cocaína”, informó la Policía Nacional.

En total, 25 individuos han sido detenidos entre las dos operaciones, habiéndose dictado órdenes de prisión contra 20 de ellos, en su gran mayoría ciudadanos británicos asentados en la provincia de Málaga y en el Campo de Gibraltar.

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