El PSOE arranca un año de congresos con Andalucía como la gran batalla
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FERRAZ LANZA LA SEÑAL

El PSOE arranca un año de congresos con Andalucía como la gran batalla

Pese a la incomodidad de algunos barones con ERC o los indultos, la dirección socialista sabe que le espera un año de citas internas sin contestación a Sánchez y con Díaz en el alero

placeholder Foto: Pedro Sánchez abraza a Susana Díaz. (Reuters)
Pedro Sánchez abraza a Susana Díaz. (Reuters)

Ferraz dará la señal para retomar la vida orgánica del partido posiblemente después de las elecciones catalanas, pendientes de la pandemia pero convocadas el 14 de febrero. Al PSOE le espera un año de congresos muy distinto al de 2017, tras la gran batalla de las primarias. Ahora, la única incógnita pendiente y el único territorio donde se espera movimiento es Andalucía, donde la continuidad de Susana Díaz quedará en manos de los militantes. Tras las catalanas, habrá comité federal y se comenzará a despejar el calendario de congresos.

La pandemia lo marca todo y también tendrá mucho que decir en la vida interna del PSOE. Después de meses en blanco, sin reuniones ni debate interno, desde Ferraz trasladan que lo único que tienen claro es que el PSOE celebrará un congreso federal “con gente”, rodeado de militancia, no condicionado por las mascarillas y la distancia social. Al menos a eso aspira la ejecutiva de Pedro Sánchez, que sabe que esta será una cita interna sin complicaciones para un líder que hace cuatro años era vencedor de unas primarias tras una cruenta batalla. Hoy llega sin contestación interna y como presidente del Gobierno.

Todos sanchistas

El PSOE no convocará ningún cónclave hasta que la vacunación haya permitido controlar ya la situación sanitaria, pero lo previsto es que el congreso federal sea en julio. Si no, se pospondrá a septiembre y en cascada vendrán los regionales. La única incógnita abierta en estos momentos es Andalucía. Fuentes socialistas apuntan a que la calma y el cierre de filas con Pedro Sánchez se han instalado como norma en los territorios. También la dirección andaluza es más sanchista que cualquier otra, aunque la pugna soterrada acabará aflorando.

Ferraz aprovechó días atrás la salida de Miquel Iceta y su apuesta por la candidatura de Salvador Illa para señalar que ese sería el camino más fácil en el PSOE andaluz. Una retirada pactada. Que Susana Díaz eligiera abandonar y dar paso a la renovación sin batalla interna. Nada más lejos de lo que piensan en el equipo de la secretaria general. Díaz está firmemente decidida a presentarse a unas primarias y traslada que ninguna oferta va a disuadirla de ese objetivo. “Iceta había perdido tres elecciones. Díaz no ha perdido ningún comicio”, recuerdan en sus filas. Perdió las primarias del PSOE y la Junta de Andalucía, aunque fue la candidata con más votos en las urnas en diciembre de 2018.

La fórmula Iceta

La expresidenta de la Junta de Andalucía tuvo ofertas para presidir el Senado o incorporarse a las listas de las europeas, pero siempre ha dejado claro que quiere seguir al frente del PSOE andaluz y volver a ser candidata. Desde Ferraz, trasladan que Pedro Sánchez no se implicará en esta batalla orgánica y se mantendrá al margen, aunque pesos pesados del actual PSOE ya han dado señales de que quieren que el liderazgo del partido, en una plaza fundamental como Andalucía, se renueve en primarias. Desde la dirección federal, empujan para que haya candidato alternativo a Díaz. Las encuestas, que hablan de consolidación del PP en la Junta, alertan. Desde la ejecutiva de Pedro Sánchez, han dado luz verde para que se renueve el liderazgo de Susana Díaz. La señal más clara que ha recibido la militancia andaluza es lo ocurrido en Huelva, donde la presidencia de la Diputación y del partido en esa provincia ha sido dirigida por Ferraz sin integración de los susanistas.

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, durante la campaña andaluza de 2018. (EFE)

Es evidente que, pese a la falta de contestación a Pedro Sánchez, las tensiones internas sí existen con algunos barones. El sí de Bildu a los Presupuestos, el pacto con ERC y en los últimos días el camino abierto para allanar los indultos a los condenados del ‘procés’ conllevan turbulencias en el seno del PSOE. Barones como los presidentes de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y Aragón, Javier Lambán, están incómodos en estos debates políticos que los ponen en dificultades en sus territorios.

Desde Ferraz, no muestran ninguna preocupación al respecto. No hay canales para la discusión interna, así que la única vía que tienen ahora mismo estos líderes para expresar su disconformidad es a través de los medios de comunicación. Al PSOE le interesa que guarden silencio público y pide tranquilidad para no agitar debates que cree que refuerzan a la oposición. Tampoco quiere diferencias por el papel de Unidas Podemos en la coalición de gobierno. "Ya llegará el momento de marcar distancias", aseguran dentro del partido, dando por hecho que quedan por delante tres años de legislatura.

Una cita sin sobresaltos

Pese a ese ruido interno, muy ensordecido por el papel del PSOE en el Gobierno, nada tiene que ver la situación del partido en 2021 con la de hace cuatro años. Entonces, los socialistas ponían fin a una de sus etapas recientes más difíciles, con un partido abierto en canal, la militancia en pie de guerra y los rescoldos de la batalla aún ardiendo. Este cónclave federal se prevé para mayor gloria de Pedro Sánchez y el balance de sus lugartenientes habla de que han sabido reconstruir y tender puentes con quienes se enfrentaron al secretario general en las primarias. Se destacan de forma importante el giro del presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, y la paz instalada en la mayoría de federaciones.

Si el congreso federal es en verano, los regionales vendrán en otoño. Si no, se pospondrán a finales de año, pero siempre se celebrarán, trasladan fuentes del PSOE, antes de que expire 2021. Aparte del PSC, partido ‘hermano’ y con calendario propio, todas las federaciones tienen cónclaves pendientes, pero la única gran batalla se librará en Andalucía y el único liderazgo en juego es el de Susana Díaz. El PSOE tantea sus posibilidades en Aragón, pero Javier Lambán, de momento, mantiene prietas las filas en torno a su liderazgo.

En el congreso federal de 2017, Sánchez se hizo un partido a su medida para impedir movimientos como los que lo habían descabalgado de la secretaría general del partido un año antes. En un modelo más centralizado y menos federal, con un poder de los territorios menguante, entregó más competencias a la militancia, se lo hurtó a los barones y, sobre todo, se garantizó que Ferraz tuviera la última palabra en decisiones como las listas electorales. Con ese reglamento interno en la mano, la dirección federal del PSOE se lanzó a tomar el control de las federaciones que habían ido de la mano de Susana Díaz en las primarias. No lo consiguieron, pero sin embargo poco a poco se fue pacificando el partido, hasta el punto de que ahora mismo no hay ningún territorio que pueda ser un problema o una amenaza para el liderazgo de Sánchez.

Foto: Vista general de la reunión del comité federal del PSOE de este 17 de febrero en Aranjuez, Madrid. (EFE)

El secretario general se dotó, además, de una ejecutiva muy amplia, poco funcional, donde dio asiento a todos aquellos que le habían acompañado en su carrera para recuperar el liderazgo del partido y donde no integró a sus adversarios, salvo la cuota de Patxi López. Fuentes socialistas aseguran que aún queda tiempo para hablar de cambios en la ejecutiva federal, pero sí que dan por hecha la continuidad de quienes hoy son pesos pesados de Sánchez. Entre ellos, el ministro de Transportes y secretario de Organización, José Luis Ábalos. “Si quiere seguir, seguirá”, señalan desde el partido.

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