PACTO CON PAGE PARA QUE MODERE SUS CRÍTICAS

Sánchez retrasa el congreso para centrarse en Moncloa y evita abrir la sucesión de Díaz

El cónclave federal, en el que se espera encumbrar a una dirección de mayor peso político que la actual, no llegará hasta finales de 2020 o principios de 2021. Ferraz no forzará la caída de la baronesa

Foto: Pedro Sánchez y la secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, el pasado 22 de octubre en Cádiz. (EFE)
Pedro Sánchez y la secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, el pasado 22 de octubre en Cádiz. (EFE)

El 40º Congreso Federal del PSOE no está a la vuelta de la esquina. No se celebrará en verano, en junio o junio de este año. Podría llegar, como pronto, para el otoño de 2020 o bien saltar a la primavera de 2021. No hay fecha, pero sí se ha descartado ya que se vaya a convocar de manera inminente. Pedro Sánchez prefiere no abrir el periodo congresual en su partido para centrarse en la labor del nuevo Gobierno y amarrar los Presupuestos Generales del Estado. Su decisión tiene una derivada interna fundamental: la federación más poderosa del PSOE que sigue a la espera de que se abra definitivamente el debate de la sucesión de Susana Díaz. La expresidenta de la Junta de Andalucía sobrevive con respiración asistida desde Madrid, pero todo apunta a que el secretario general promoverá su relevo, cuya identidad no está clara. Pero todo sucederá solo cuando llegue el momento. No antes.

Este lunes se reúne por primera vez la ejecutiva de Sánchez desde su investidura y desde la constitución del Ejecutivo de coalición. No se prevé que se convoque al comité federal, el máximo escalón de dirección de dirección —se reunirá "entre febrero y marzo", de manera ordinaria—, que será en todo caso el que fije la fecha del 40º Congreso. El presidente acumula semanas sin llamar a los órganos deliberativos del partido. Porque ya en el PSOE apenas hay debate interno: camina al trantrán, con los barones replegados en sus territorios sin ejercer una función de contrapeso —con la excepción del jefe del Ejecutivo castellanomanchego, Emiliano García-Page—, y con un líder blindado y con un poder que no tuvieron sus antecesores. El comité se reunió únicamente dos veces en 2019, en marzo y en septiembre, en ambos casos un mero trámite antes de las elecciones generales del 28-A y del 10-N. Tras los últimos comicios, el partido ha permanecido ajeno a la 'cocina' de los pactos con Unidas Podemos y ERC, conducida por el presidente y su círculo de confianza.

"No hay nada de congreso federal. Ya nos vamos al otoño de este año o la primavera de 2021. No hay garantías, de hecho, de que vaya a celebrarse antes de que acabe 2020", sentenciaba este domingo con rotundidadun miembro del núcleo duro del secretario general. "Y no hay por qué", continúa explicando a este diario, "no toca ahora". Es cierto que la dirección no está obligada a convocar ya el cónclave. El artículo 26 de los estatutos federales rubrica que el congreso "se reúne ordinariamente entre el tercer y cuarto año desde la celebración del congreso ordinario anterior".

Los estatutos establecen que el congreso se reúnde de manera ordinaria entre el tercer y cuarto año desde la celebración del cónclave anterior

El último, el 39º Congreso, se celebró entre el 16 y el 18 de junio de 2017, aquel que coronó a Sánchez después de arrollar en las primarias a Susana Díaz. Pero este incluso tuvo lugar más de cinco años después del cónclave número 37, el de febrero de 2012, el de Sevilla, el que vivió la guerra entre los ya fallecidos Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. De modo que, en efecto, Ferraz tiene hasta el verano de 2021 para celebrar su congreso. En lo que no se piensa es en una cita extraordinaria, que solo sirve para elegir nueva dirección, pero no para repensar el proyecto político. El último congreso extraordinario fue el de julio de 2014, el que significó el relevo entre Rubalcaba y Sánchez.

De arriba abajo

Son varias las razones esgrimidas por la cúpula federal para no tener prisa. "Hay que centrarse en el Gobierno, en la actividad parlamentaria, en sacar los Presupuestos. Es mejor no despistarnos con otras cosas y volcar toda nuestra atención en lo que importa", justifican en Ferraz. Sánchez está al frente de una coalición inédita con Unidas Podemos, pero su estabilidad depende de ERC. El presidente, por tanto, no quiere distracciones orgánicas, ya que los congresos tensan al partido en su conjunto. Además, podría haber pronto elecciones en Cataluña, y con toda seguridad, como máximo en septiembre, habrá comicios autonómicos en Galicia y Euskadi. En los tres casos, los socialistas esperan avanzar posiciones. De hecho, el partido vuelve a tener más cerca presidir otra vez la Xunta si suma mayoría absoluta con el BNG y Unidas Podemos.

"Hay que centrarse en el Gobierno, en la actividad parlamentaria, en sacar los Presupuestos. Es mejor no despistarnos con otras cosas", alegan en Ferraz

Las normas del PSOE imponen que los comités autonómicos convocarán sus respectivos congresos regionales, que habrán de realizarse tras la celebración del congreso federal, "en un plazo inferior a 90 días", sin que se considere hábil agosto. El PSOE siempre se renueva de arriba abajo: el cónclave federal mueve toda la maquinaria orgánica en cascada, de modo que primero se celebran los congresos regionales, luego los provinciales, y finalmente los locales o de distrito.

Pedro Sánchez interviene en la clausura del 39º Congreso, el 18 de junio de 2017 en Madrid. (Reuters)
Pedro Sánchez interviene en la clausura del 39º Congreso, el 18 de junio de 2017 en Madrid. (Reuters)

Esta ordenación de los procesos hace que el congreso del PSOE en Andalucía vaya a tardar en llegar, ya que, salvo que se fuerce un cónclave extraordinario —y Ferraz no piensa en ello—, siempre será posterior al federal. Puede quedar un año. O incluso más. La duda es si la situación de interinidad se podrá sostener sin demasiados problemas o acabará convirtiéndose en un polvorín.

Cuatro dimisiones en el PSOE de Sevilla, el corazón del partido en Andalucía y fortín de Díaz, demostraron que las costuras están estallando, que el clamor de renovación cada vez más imperioso se está abriendo paso incluso entre los que antaño militaban en el susanismo. Porque los que cesaron integraban esa mayoría nucleada en torno a la expresidenta y a la líder provincial, Verónica Pérez, aquella que se proclamó "única autoridad" en el PSOE en septiembre de 2016, cuando los movimientos internos buscaban la caída de Sánchez. A esas dimisiones siguió una carta de Díaz en la que pedía a sus bases "unidad" interna frente a "las derechas". El oficialismo andaluz restó importancia a esas cuatro salidas, por ser poco representantivas en una ejecutiva provincial de 73 personas. Sin embargo, sí daban cuenta de cómo el susanismo continúa agrietándose. Militantes y cuadros esperan ahora que Ferraz levante una bandera y señale a su candidato en la pugna de primarias que, con seguridad, se producirá, ya que Díaz sigue insistiendo que competirá para continuar como secretaria general y recuperar la Junta.

"El duelo está pasado"

Los sanchistas andaluces se impacientan y advierten de que los planes actuales de Sánchez pueden cambiar en función de cómo vaya discurriendo la legislatura. Pero el núcleo duro de la cúpula federal ya ha trasladado a los críticos con Díaz que deben parar en sus movimientos y estar "tranquilos". También ha repetido a la cúpula de la expresidenta —la relación es muy fluida entre el secretario de Organización, José Luis Ábalos, y su mano derecha, Santos Cerdán, con el número dos de Díaz, Juan Cornejo— que no habrá congreso pronto. "No es bueno ahora mismo montar lío ni voces que se muevan", advierten desde Ferraz. Los sanchistas de la federación más poderosa creen que, cuanto más tiempo pase, más se debilita el PSOE en un territorio clave. En la ejecutiva de Sánchez, sin embargo, creen que aunque "cueste hacer oposición al principio", tras casi cuatro décadas en la Junta, "el duelo está pasado". En Ferraz no tienen tan claro que Díaz acarree sola el lastre de la durísima sentencia de los ERE, que condenó a sus dos antecesores, Manuel Chaves y José Antonio Griñán: "El caso ERE le pesa a todo el PSOE andaluz, no solo a ella".

La cúpula avisa de que decidirán las bases y promete que no promoverá una alternativa. Nombres hay: Celis, Salazar, Espadas, Sicilia...

Díaz no resulta molesta a Sánchez. Está más debilitada que nunca tras perder las riendas del Gobierno autonómico. Y ha pasado de ser su rival a quedar totalmente desactivada como crítica. Ahora ella milita en las filas del sanchismo y defiende a pies juntillas las posiciones del presidente, aunque entren en contradicción con su discurso anterior, muy duro contra el independentismo. Para la dirección federal, es síntoma de que "el partido está bien engrasado" y "nadie tose". Pero la realidad es que Díaz no se puede permitir la discrepancia, consciente de que su supervivencia depende del presidente.

En el núcleo de confianza del líder se proclama que Ferraz "no promoverá a nadie", porque "decidirá la militancia". Serán las bases las que elijan a su líder andaluz, pero cuesta creer que Sánchez no lance a su candidato. Porque lo que sí parece claro es que Díaz no es la apuesta de futuro del secretario general. Más dudas hay respecto a quién puede competir con el favor del federal contra ella. La persona que encabeza todas las quinielas es la ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, pero ella podría ser la candidata a la Junta, no la baronesa regional, por lo que el PSOE retornaría a una bicefalia que nunca le ha dado resultado.

La ministra María Jesús Montero, el pasado 21 de enero en la Moncloa. (EFE)
La ministra María Jesús Montero, el pasado 21 de enero en la Moncloa. (EFE)

Otras alternativas serían los sanchistas Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, vicepresidente primero del Congreso, o Paco Salazar, mano derecha de Iván Redondo en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Ambos tienen un perfil más orgánico que institucional. A la carrera podrían sumarse el alcalde de Sevilla, Juan Espadas —que por primera vez se dejó querer como candidato en un desayuno informativo en Madrid el pasado 16 de enero—, o Felipe Sicilia, diputado nacional por Jaén, provincia que siempre ha pintado, y mucho, en el socialismo andaluz, y valor al alza en la Cámara Baja.

El futuro de Ábalos

Antes, en cualquier caso, deberá reconfigurarse la cúpula federal. El diseño del Gobierno, que Sánchez ha guardado con celo, evitando filtraciones a destiempo, impide hacer quinielas seguras de quiénes conformarán la futura ejecutiva, como advierten en su equipo. Lo único que parece más seguro es que en ella continuarían los pesos pesados de la actual dirección: Adriana Lastra, vicesecretaria general; José Luis Ábalos, secretario de Organización; Santos Cerdán, responsable de Coordinación Territorial, y Carmen Calvo, secretaria de Igualdad.

Este lunes se reúne la ejecutiva (aún no hay fecha para el comité) y después el núcleo duro comerá con Sánchez en Moncloa: vuelven los 'maitines'

También parece evidente que la nueva ejecutiva "tendrá mayor peso político" que la saliente, "como dicta el manual". Como recuerdan en Ferraz, el equipo que salió del congreso de 2017 era tributario de los muchos gestos personales que quiso tener Sánchez hacia quienes le habían apoyado en las primarias. De ahí que compusiera una cúpula muy amplia, de 49 miembros (contando con él), que son 48 desde junio de 2018, desde la salida de José Félix Tezanos, y repleta de dirigentes de menor relieve político y con áreas hasta exóticas, como una Secretaría de Montaña. Ahora, el partido está más cohesionado, el liderazgo del presidente está más que consolidado y no necesita compensar a sus avalistas.

Los miembros de la ejecutiva federal del PSOE Santos Cerdán (i), José Luis Ábalos (2i), Cristina Narbona (c), Adriana Lastra (2d), y Carmen Calvo (d), el pasado 27 de mayo en Ferraz. (EFE)
Los miembros de la ejecutiva federal del PSOE Santos Cerdán (i), José Luis Ábalos (2i), Cristina Narbona (c), Adriana Lastra (2d), y Carmen Calvo (d), el pasado 27 de mayo en Ferraz. (EFE)

Una incógnita poderosa es el futuro de Ábalos. Aunque sigue integrando el círculo de máxima confianza del líder, ha quedado tocado en los últimos meses y, singularmente, por su encuentro secreto con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, un capítulo que en Ferraz se reconoce que se ha "gestionado mal" por las versiones cambiantes ofrecidas por el ministro. Ábalos es apreciado internamente por su talante y su cintura, que ha permitido rebajar la tensión con los territorios. Todo lo contrario de lo que ocurrió con el primer responsable de Organización de Sánchez, César Luena. Pero su gestión en el Gobierno, al ser titular de un macrodepartamento como Transportes, Movilidad Urbana y Agenda Urbana (antes Fomento), le absorbe muchas energías y el día a día del partido y la comunicación con las federaciones lo conduce su dos, el navarro Santos Cerdán, un dirigente que cuenta con la confianza no solo de Ábalos, sino también de Sánchez y de Lastra. En la nueva etapa, Cerdán podría recibir la jefatura de Organización, aunque ello supondría buscar un nuevo encaje para el titular de Transportes. El dirigente, este domingo en una entrevista en 'El objetivo' (La Sexta), subrayó que seguir o no en su cargo no depende de él, sino de Sánchez, pero que está "a disposición" del proyecto político y del líder, y con máxima "lealtad" a él.

Emiliano García-Page: "Con el Código Penal no se mercadea"

La estrategia comenzará a marcarse este lunes no solo en la ejecutiva, convocada a las 11:00 en Ferraz, sino en la reunión de 'maitines', del núcleo duro de Sánchez, que en esta ocasión no será a primera hora en la Moncloa. El presidente, Calvo, Lastra, Ábalos, Cerdán y Redondo almorzarán juntos para adoptar las primeras decisiones de calado, sincronizar PSOE y Gobierno, "aclarar el funcionamiento" del engranaje y poner a punto el partido para responder a una situación inédita y que, quizá a medio y largo plazo, pueda provocar distorsiones: la convivencia en coalición con Pablo Iglesias y Unidas Podemos. Esta es la primera cita de 'maitines' tras la conformación del Ejecutivo.

Comida de Cerdán con Page en Madrid... el día del estallido del presidente manchego

El pasado jueves, 23 de enero, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, cargaba durísimamente contra Pedro Sánchez: "Con el Código Penal no se mercadea". La frase, lapidaria, era un misil contra el jefe del Ejecutivo. El barón socialista hacía esas declaraciones en Guadalajara. Después, se desplazó a Madrid, a Fitur. Pero antes de llegar a la feria de turismo, mantuvo un almuerzo en la capital, en un restaurante de la calle de Claudio Coello cercano a la Embajada de EEUU. A la mesa se sentaron Page y su secretario de Organización, el diputado nacional Sergio Gutiérrez y, por Ferraz, el responsable de Coordinación Territorial, Santos Cerdán, y Julio Navalpotro, coordinador de la Secretaría de Organización. 

La cita, que se desarrolló en un clima "cordial y constructivo", como destacaban y relataban ambas partes a El Confidencial, se había previsto desde antes de fin de año, aunque se había pospuesto, por dificultades de agenda, en dos ocasiones. Cerdán se quejó de las palabras de Page, de sus críticas duras contra el presidente. No hubo, con todo, "reproches". El barón castellanomanchego alegó que la sociología de su territorio, que gobierna con mayoría socialista, es muy peculiar, con mucho peso de las derechas. Un electorado muy conservador que, en las regionales, sin embargo, sí confían en el PSOE. De ahí que esté obligado a ser muy contundente, razonó, en la defensa de la igualdad de Castilla-La Mancha y contra los separatistas. También argumentó que había defendido antes y después del 10-N una posición muy combativa contra el secesionismo, como le había "pedido" el presidente del Gobierno. 

Cerdán pidió a Page "moderación" en el tono: se pueden entender ciertas reflexiones, pero no palabras que puedan ser interpretadas como un "ataque" contra Sánchez. Que pusiera más énfasis en aquello en lo que están de acuerdo (el barón socialista comparte la política social de la coalición con Unidas Podemos) y que pusiera el foco en los independentistas sin que se leyera como un golpe al Gobierno. Al final, Ferraz y Castilla-La Mancha pactaron una rebaja en el tono de Page y, a cambio, Cerdán se comprometió a un mayor "diálogo" y comunicación de la cúpula federal con los territorios. Los cuadros regionales se quejan de la falta de información de Sánchez, de que no comparte con ellos la estrategia, de que no se reúnen los órganos. 

Page se afanó en recalcar que no tiene ni quiere ninguna guerra orgánica con Sánchez. Es más, le comentó a Cerdán que es conveniente que Sánchez diga pronto que repetirá como secretario general y que se presentará de nuevo a las siguientes generales. Su liderazgo, dijo el presidente castellanomanchego, es "indiscutible". Page insistió en que no hay ninguna "conspiración" en contra de Sánchez. Todo lo contrario. Cuenta con su "apoyo" tanto como jefe del PSOE como del Ejecutivo central. "Estamos contentos y no hay ningún problema. Simplemente se trata de adecuar el coro. Emiliano no calienta la banda, está en el banquillo del lado del presidente, solo que es un jugador de centro", resumen en el equipo de Page. 

Las asperezas, pues, se "recondujeron" en una comida en Madrid que resultó fructífera para Ferraz y para la cúpula regional. De hecho, Page hizo unas declaraciones por la tarde en Fitur en las que matizaba sus palabras de la mañana en Guadalajara: "No se debe mercadear con el Código Penal", es algo "evidente", aseguró, pero no cree "que nadie quiera hacerlo". "Me creo a pies juntillas que el Gobierno de España en ningún momento va a pasar la frontera constitucional y que va a defender la Constitución", añadió. Esa fue otra de las garantías que le manifestó Cerdán: el Ejecutivo no desbordará la Carta Magna.

Las relaciones entre el federal y Castilla-La Mancha ya eran "muy buenas", y la prueba es que no hubo problemas con las listas para las generales, a diferencia de lo que ocurrió con Andalucía. Así que la 'crisis' se cerró con un compromiso de mayor diálogo. Pero eso no disipa los temores de la dirección regional (y de otros cuadros) de que la actitud más dialogante con el independentismo puede pasar factura al PSOE en las urnas. 

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