crisis en el psoe

Ferraz le mueve la silla a Susana Díaz y en Andalucía cargan contra los Presupuestos

La tensión se desborda un día después de la toma de posesión de Moreno como presidente y tres ministros evitan respaldar a la dirigente andaluza para que siga liderando el PSOE-A

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la expresidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la expresidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz. (EFE)

Día 1 de Juan Manuel Moreno como presidente electo de Andalucía y cascada de avisos desde Ferraz y el Gobierno señalando a Susana Díaz la puerta de salida. La crisis soterrada en el PSOE, a la que prometieron poner sordina hasta que pasen las municipales y autonómicas de mayo, no va a ser fácil de contener. Ni la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ni el ministro de Fomento y secretario de Organización, José Luis Ábalos, ni el ministro de Agricultura, Luis Planas, disimularon que los planes de Díaz no están en sintonía con lo que piensa la dirección federal. Ella ha anunciado que seguirá como jefa de la oposición y que quiere volver a ser candidata en las futuras andaluzas. Los ministros de Pedro Sánchez no la respaldaron.

Díaz remitió ayer una carta a los 270.101 trabajadores de la Junta de Andalucía agradeciéndoles su "eficacia y responsabilidad" y ofreciéndoles su compromiso "para seguir mejorando la calidad de vida de los andaluces e impedir cualquier retroceso de lo ya alcanzado". Este viernes, tras tomar posesión en un acto en el Parlamento andaluz, Moreno, nuevo presidente, podrá trasladarse a su despacho en San Telmo.

Cascada de avisos

“Los partidos están por encima de intereses personales”, aseguró Calvo en una entrevista en ‘Espejo público’. La dirigente cordobesa pidió una “estrategia de reflexión” y solicitó “sabiduría política” para repensar el proyecto del PSOE en Andalucía tras perder la Junta. “Cada uno servimos donde toque”, avisó.

“La militancia decidirá el futuro de Susana Díaz”, dijo Ábalos, son ellos quienes “ponen y quitan” a los dirigentes, sostuvo. Decidirán los afiliados, dijo, y a ella le tocará “asumirlo”. También sorprendió que se pronunciara el ministro Planas, que suele rehuir los debates orgánicos y se midió con Díaz en Andalucía en 2013, tras la marcha de José Antonio Griñán, sin reunir los avales suficientes para abrir las urnas en primarias. Planas fue más sutil, apoyó que Díaz siga al frente del PSOE andaluz en la oposición, pero sí pidió abrir una reflexión de futuro. “En la vida siempre es bueno pararse y reflexionar” y los votantes, avisó, “nunca se equivocan”.

Ocurrió el día después de las elecciones, en plena resaca electoral, sin dar tiempo ni al duelo, y ha vuelto a ocurrir ahora, un día después de perder oficialmente el poder. Y eso que aseguran que hasta que no pasen las elecciones municipales nadie moverá ni un músculo en esta guerra interna del PSOE.

Los andaluces responden

Los socialistas andaluces no se quedaron callados. De nuevo fue el portavoz parlamentario, Mario Jiménez —el que está dando más la cara en las últimas semanas—, quien recalcó que la expresidenta de la Junta no se va a retirar. “No va a salir corriendo porque jamás ha eludido su responsabilidad con el partido y los andaluces”, aseguró Jiménez, considerando que es una decisión que se debe valorar poque podría haber optado por un destino “más tranquilo y sosegado”.

En Ferraz tampoco pasó desapercibida la ofensiva desde Andalucía. El primero en elevar la voz ha sido el secretario general del PSOE de Huelva y presidente de la diputación, Ignacio Caraballo, quien llamó a la sociedad onubense a sumarse a una manifestación el próximo febrero para reclamar más inversiones en infraestructuras. En declaraciones a Europa Press, remarcó que la diputación y el ayuntamiento, ambos de signo socialista, se plantaron ante gobiernos del PP y ahora lo hacen ante uno del PSOE.

Los Presupuestos Generales del Estado, que presentó hace una semana la que fue consejera de Hacienda del Gobierno de Susana Díaz, están cargados de guiños políticos a los independentistas catalanes para conseguir su aprobación en el Congreso, más que dudosa en estos momentos. La ministra de Hacienda, la andaluza María Jesús Montero, ya anunció que las cuentas cumplirán con la disposición del Estatuto catalán, que vincula inversión con el peso catalán en el PIB, y también será así para Andalucía, cuyo Estatuto liga esta partida al peso de la población andaluza, el 18% del total estatal.

Cumplen el Estatuto

El Gobierno de Pedro Sánchez se vuelca con Cataluña. Destina 2.051,38 millones de euros de inversión para 2019, un 52% más que lo que el Ejecutivo de Mariano Rajoy presupuestó para 2018 (1.349,59 millones). Andalucía recibe 2.132,8 millones de euros, un 17,5% del total y 970 millones de euros más que en 2017, creciendo un 39,3%.

La ministra de Hacienda ha sonado en las últimas semanas como la candidata favorita de Ferraz para suceder a Díaz al frente del PSOE andaluz. Montero no se ha descartado, pero también ha intentado en sus declaraciones públicas enfriar esa posibilidad, dejando claro que todo dependerá de la propia decisión que tomen Susana Díaz y el PSOE andaluz. Lo que sí ha asegurado es que vendrá a Andalucía a hacer una intensa campaña en las próximas municipales (en las autonómicas no le dieron sitio), y lo podrá hacer con las cuentas estatales en la mano como presentación del programa electoral del PSOE. Ferraz también ha admitido que piensa intervenir en la configuración de esas listas municipales en Andalucía para seguir achicando el espacio de poder de la expresidenta andaluza.

La hoja de ruta del PSOE dicta acallar las tensiones hasta que pasen las municipales. Ferraz receta prudencia e insiste en la teoría de la fruta madura, convencidos de que Susana Díaz se retirará cuando pasen unos meses por iniciativa propia. De momento, buscan vías para resintonizar con la militancia socialista en Andalucía, escorada hasta el momento con la expresidenta, que recibió el apoyo mayoritario en las primarias como candidata de la Junta y en el congreso regional de julio de 2017, y que recuerda que, a diferencia de Sánchez, sí ha ganado las elecciones. Desde la dirección federal, creen que la salida del poder desmadejará a los socialistas andaluces. Dentro de las filas de Díaz hay ya algunas voces críticas, pero son minoritarias. Sobre todo se pide “reflexión”.

Susana Díaz rompió su silencio semanas atrás para sumarse a los barones que pedían una intervención en Cataluña. La Asamblea de Extremadura aprobó ayer una propuesta del PP, con el apoyo de PSOE y Cs, que pide la aplicación del 155 en la comunidad catalana. La expresidenta andaluza sí defendió, frente a los ataques del actual presidente, Juan Manuel Moreno, los Presupuestos de Pedro Sánchez durante el debate de investidura en el Parlamento andaluz. Insistió en que no existen “discrepancias orgánicas” y que sí pueden existir “discrepancias políticas”, frase que últimamente repite mucho.

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