"Día nacional de andalucía"

La izquierda sale a la calle el 4-D para pelearle al PSOE la bandera andalucista

Podemos e IU se suman a una manifestación en la efeméride que sacó a la calle a casi 2 millones de andaluces en 1977 y que ahora clama contra “el régimen político” socialista

Foto: Teresa Rodríguez y Antonio Maillo participan en un acto de campaña de Podemos en Andalucía.(EFE)
Teresa Rodríguez y Antonio Maillo participan en un acto de campaña de Podemos en Andalucía.(EFE)

En Andalucía el 4-D no se estudia en los colegios. El día de Andalucía se oficializó como el 28 de febrero. En esa fecha se votó el referéndum, en 1980,y se aprobó el Estatuto, en 1981. Es la celebración institucional y el festivo de la comunidad. Esta otra fecha de diciembre, que en 1977 sacó a un millón y medio de andaluces a la calle y abrió el camino hacia una autonomía de primera, quedó vinculada a los movimientos más nacionalistas, festejada casi en la intimidad por IU o el extinto Partido Andalucista. De hecho, el copyright podría quedárselo el Partido Socialista de Andalucía (PSA), que después fue el fallecido PA. Su símbolo es Manuel José García Caparrós, el joven asesinado de un disparo en la manifestación de Málaga.

Este domingo será distinto. O eso pretende Podemos e IU, que se han unido a la plataforma 4D, compuesta por más de 30 organizaciones sociales, sindicales y políticas. Según explican en su manifiesto convocando a los andaluces a manifestarse, quieren que esa fecha sea “el recuerdo de cómo se desarticuló y desactivó ese aspiración andaluza a un verdadero autogobierno, hasta convertirla en una autonomía amaestrada”. Andalucía continua “dependiente y subalterna” a causa, “del régimen político que se instauró en la Junta de Andalucía y que dura ya casi cuatro décadas”, añaden.

Queda claro que en esta conmemoración hay un claro trasfondo político contra el PSOE. Podemos e IU, que caminan juntos a paso firme en Andalucía para su integración en un bloque político, sueñan con arrebatar a los socialistas la bandera blanca y verde en la que llevan envueltos cuatro décadas y a la que deben gran parte del éxito electoral en la región. Esa misma que el PSOE arrebató en su día al PA. Esa identidad andalucista ya estaba en el ADN de Izquierda Unida pero va a ser más difícil para Podemos, que sigue teniendo un discurso ambiguo en el debate territorial.

Contra la miseria

La secretaria general de la formación morada, Teresa Rodríguez, compareció el viernes junto a Eligia Lorenzo, una de las fundadoras del PSA, una de las mujeres que se rompió los brazos, literalmente, cosiendo a destajo telas blancas y verdes copiadas de la bandera que los hijos de Blas Infante guardaban en su casa. Meses antes de diciembre de 1977, en febrero, a las cinco de la madrugada cosía una insignia de gran tamaño que prendieron de la Giralda de Sevilla. “Los de Fuerza Nueva la quitaron”, recordó. “Queríamos reivindicar la autonomía pero no la separación. Ser igual que el resto de comunidades de primera, como Cataluña, el País Vasco o Galicia para tener los mismos derechos que no teníamos ninguno”, relató Eligia, 80 años, en un encuentro con periodistas.

“Pedíamos nuestro derecho a quitar la pobreza, la miseria”, recuerda una de las fundadoras del PSA

En aquel momento los andaluces se iban en masa a trabajar a Cataluña, rememoró, y la reivindicación cayó bien en el pueblo y originó una movilización sin precedentes que ni los propios organizadores esperaban. Se pedía autonomía contra la miseria pero pocos se enredaban en si Andalucía era o no una nación. “Pedíamos nuestro derecho a quitar la pobreza, la miseria”, relató la andalucista octogenaria. “Hubo un partido que vio que esto se le iba de las manos y se unió. Fue el PSOE, el que al final se ha quedado con esto. Le interesaba y se tiró en plancha”, continuó con su relato.

La secretaria general de Podemos Andalucía trató, ese mismo día, de no enredarse en el jardín de los términos identitarios y el debate territorial. Rodríguez aseguró que no hay que reivindicar una nueva reforma del Estatuto de Autonomía, de 2007, sino procurar el desarrollo de “la soberanía andaluza”, que vinculó los datos de paro o la amenaza de Doñana por el proyecto de Gas Natural. “La identidad andaluza no tiene por qué ser excluyente ni oponerse a otras. Es una identidad que no abrasa sino que abraza”, insistió de forma difusa y literaria.

"Andalucía es nación"

Sólo insistentemente preguntada sobre qué defendería Podemos para Andalucía ante la próxima reforma constitucional concluyó que Andalucía es una nación. “Claro que hay que abrir un proceso constituyente, empezar a hablar sin complejos y deberíamos de estar los primeros, no los últimos. Pero que mientras que unos dicen ‘Cataluña, Cataluña’, otros dicen ‘España, España’, como hace la presidenta de la Junta, la señora Susana Díaz”, aseguró. En definitiva, arguyó, Andalucía es ya una “nacionalidad histórica y eso supone ser nación”. “Más allá de polémicas y connotaciones, nacionalidad y nación, el soberanismo andaluz nunca ha pedido ser un Estado”, añadió.

Durante muchos meses, Podemos evitó desarrollar su concepto de España para no perjudicar sus intereses en Andalucía. Mientras que en Galicia, País Vasco o Cataluña sus ‘mareas’ peleaban por ser nación y defendían su derecho a la autodeterminación, en Andalucía callaron. Fue especialmente llamativo en la campaña electoral de las autonómicas en 2014.

Pablo Iglesias canta junto a Teresa Rodríguez el himno de Andalucía. (EFE)
Pablo Iglesias canta junto a Teresa Rodríguez el himno de Andalucía. (EFE)

El hecho de que el partido dependiera directamente de Madrid, en la elaboración de las listas, en la reproducción de sus batallas internas, en las prioridades de sus estrategias o debates, motivó que Podemos se viera como una sucursal de Pablo Iglesias en Andalucía. Esa imagen también fue convenientemente azuzada por los socialistas.

La intervención de un diputado de Podemos en la Cámara andaluza, José Luis Serrano, que hace algo más de un año hilvanó posiblemente uno de los discursos más aplaudidos en lo que llevamos de legislatura, comenzó a dar alas al partido morado en sus reivindicaciones andalucistas. Este diputado murió poco después pero sus reflexiones sobre el papel de Podemos Andalucía en el debate territorial abrieron la veda, de la mano de otros nombres de peso como Antonio Manuel Roríguez o Pilar González, el partido ha seguido en ese camino.

Tras ganar sus primarias, Teresa Rodríguez se proclamó por carta a Pablo Iglesias autónoma de Podemos Madrid. Las formas extrañaron en el partido. En Andalucía, no. Está claro que si la formación morada quiere avanzar electoralmente a la izquierda del PSOE tiene que desprenderse del centralismo que impregna sus venas. Todo ha quedado ahora en un debate sobre la federalización del partido que debe afrontarse en la próxima asamblea de Vistalegre. Pero ya han surgido roces y Pablo Iglesias, frente a las exigencias de sus baronías, se resiste a ceder el control de asuntos tan importantes como la configuración de las listas electorales. En las últimas generales, todas las provincias andaluzas se llenaron de paracaidistas, con el ex JEMAD, Julio Rodríguez, como número uno por Almería como ejemplo más gráfico.

La sucursal de Iglesias

Ante la nueva ola autonomista que invade Podemos, sus adversarios recuerdan ahora el antológico patinazo de Pablo Iglesias, cuando en un debate electoral en diciembre de 2015 confundió lo que había sido el 4-D y dio por hecho que la manifestación que llenó las calles exigía el derecho a un referéndum de autodeterminación. Nunca primó el deseo secesionista o independentista.

Podemos e IU creen que pueden crecer a la izquierda del PSOE mientras que Susana Díaz vuelca su agenda en Madrid

Desde IU, el coordinador regional, Antonio Maíllo, confió en que este domingo prenda “la mecha del poder andaluz”. “El elemento diferenciador hoy en la convocatoria unitaria, masiva, participada de organizaciones de todo tipo y naturaleza que hacen una invocación a una participación masiva después de tantos años sin haberla hecho”, aseguró el dirigente de la federación de izquierdas. Fue más allá. Casi dejó entrever que para Unidos Podemos este es un pistoletazo de salida a una campaña electoral muy prematura con el objetivo de copar el espacio a la izquierda del PSOE. “La política del Estado no puede ser un puente aéreo Madrid-Barcelona”, sostuvo.

Las últimas protestas por la sanidad, la educación o por la protección de Doñana llevan ya desde la vuelta de verano calentando la calle. En sus análisis, los dirigentes de la izquierda se muestran convencidos de que el hecho de Susana Díaz aparezca situada en sucesivas encuestas en el ala más a la derecha del PSOE, al frente del pacto con el PP y más preocupada de llegar a Madrid que de Andalucía les da una oportunidad de oro para crecer en el hasta ahora granero de oro del socialismo

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