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La historia olvidada de la gran crisis con Argelia: "Acogían a ETA y a Cubillo por el gas"
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ARGEL, CAPITAL MUNDIAL DEL ANTIESPAÑOLISMO

La historia olvidada de la gran crisis con Argelia: "Acogían a ETA y a Cubillo por el gas"

Terrorismo, sicarios, crímenes de Estado... El actual trance diplomático con Argelia es un juego de niños comparado con el de los años setenta

Foto: Atentado de Antonio Cubillo en Argelia. (José Luis de Pablos)
Atentado de Antonio Cubillo en Argelia. (José Luis de Pablos)
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Las relaciones entre Argelia y España están rotas. El país norteafricano, principal suministrador de gas de España, da por finiquitada la diplomacia con el Gobierno de Sánchez y advierte de que no retomará los contactos hasta que Madrid se replantee el apoyo a la solución de Marruecos en la disputa por el Sáhara Occidental. Desde Argel dan por resuelto el tratado de amistad firmado en 2002 con el Ejecutivo de Aznar, han interrumpido el comercio entre ambos países y, lo que es peor, ha regresado el runrún de una renegociación de los precios del gas natural. En teoría, el suministro está garantizado por contrato hasta 2032, pero fuentes estatales argelinas han deslizado en varias ocasiones que los precios actuales están garantizados para todos sus socios, excepto para España. Un incremento de las tarifas tendría un enorme impacto no solo sobre España, sino en toda la Unión Europea, ya que el destinatario del gas pasaría a ser Italia, cuyo suministro dependía en buena parte de Rusia.

No es la primera vez que Argelia trata de desestabilizar a España con el gas de fondo, si bien sus métodos de presión se han sofisticado. A lo largo de los años setenta y ochenta, también por un desencuentro por el Sáhara, Argel acogió a todos los enemigos del Estado español, de ETA al Grapo, pasando por el FRAP, sin olvidar el fomento de independentismos minoritarios como el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), que a la larga fue el que más quebraderos de cabeza dio a Moncloa. Tanto escaló la cuestión guanche que sus reivindicaciones estuvieron a punto de llegar al pleno de la Asamblea de la ONU en 1978, un hito histórico que el Gobierno de Adolfo Suárez solo pudo evitar cometiendo un crimen de Estado.

placeholder Antonio Cubillo, en una de sus últimas comparecencias públicas.(EFE/Archivo/Cristóbal García)
Antonio Cubillo, en una de sus últimas comparecencias públicas.(EFE/Archivo/Cristóbal García)

"Mi tío siempre estuvo mal visto en Madrid. Desde joven, como abogado laboralista, se dedicó a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores canarios. Les ganaba los juicios a las autoridades franquistas con sus propias leyes, algo que detestaban desde Madrid, y poco después empezó a organizar las primeras huelgas, el germen de lo que después sería Comisiones Obreras", dice el cineasta Eduardo Cubillo, sobrino del líder del MPAIAC Antonio Cubillo (1930-2012) y autor de un meticuloso documental sobre su obra.

Tal fue el impacto de Antonio Cubillo antes de cumplir los 30 que bastaba con recurrir a categorías generales para nombrarle: en El Pardo se le conocía como "el canario" y, en Canarias, como "el abogado". "Antonio sobrevivió a un intento de asesinato extraoficial del franquismo y, en 1960, un amigo le advierte de que están a punto de hacerle un consejo de guerra", relata Eduardo. Las opciones eran, o su ejecución o una pena de prisión superior a 20 años. "Así que Antonio se tuvo que esconder durante varios días, muchos de ellos en una porqueriza, hasta colarse en un barco y salir de las islas".

El Che Guevara le recomendó a Cubillo que hiciese la 'guerra de las pulgas' en Canarias

De las Canarias salió un abogado laboralista para regresar, 25 años después, el icono de los independentistas guanches. En ese lapso, el papel de Argelia fue determinante: "Argelia acababa de independizarse de Francia y se convirtió en el centro de todos los movimientos de liberación del planeta, algunos de ellos de corte terrorista", admite Eduardo Cubillo. "Desde el primer momento, mi tío se sintió seguro y bien acogido en Argel, incluso consiguió un puesto de profesor de lengua castellana", continúa.

Cubillo había tenido el respaldo de los comunistas desde sus inicios como abogado laboralista, pero no en su deriva soberanista. Tanto Santiago Carillo, líder histórico del PCE, como altos cargos de Moscú le pidieron que abandonase la idea de la independencia, ya que eso pondría las islas en manos de Estados Unidos, si bien Cubillo lo tenía claro: "Siempre defendió que Canarias eran una colonia española y asumió la misión de liberarla, como estaba de moda en esos años", recuerda su sobrino.

Un canario en plena Guerra Fría

En 1963, pocos meses después de triunfar el referéndum de independencia, el socialista Ahmed Ben Bella se hizo con el poder en Argelia. Esto colocó a los magrebíes en la esfera de Moscú, que lo veía como una oportunidad de tener acceso al Mediterráneo, un mar controlado por los aliados de Estados Unidos. Por su parte, Argelia tenía interés en el Sáhara español, ya que era su salida al Atlántico. En este escenario, la figura de Antonio Cubillo era clave, en tanto que permitía no solo apretar a España en las negociaciones por el Sáhara, sino también jugar con la posibilidad de arrebatarle las Canarias a Occidente, una plaza que Washington consideraba relevante en el tablero geopolítico. "Ben Bella le decía constantemente a Antonio que le haría grande", afirma su sobrino.

Durante esos años, Antonio Cubillo fue diseñando su estrategia para liberar Canarias. Mantuvo contacto con miembros de ETA en Argel, como el fundador Julen Madariaga, quien tenía celos del movimiento guanche, al que tildaba de "sobrerrepresentado" a nivel público con respecto a ETA, que contaba con mucho más apoyo social. También se entrevistó Cubillo con el Che Guevara en 1965 con motivo de su visita a Argel. A Guevara le preguntó por la forma de implementar la lucha armada: "No montes una guerrilla en Canarias. Haz la guerra de las pulgas: boicotea las infraestructuras, provoca daños en sus propiedades", le aconsejó el argentino.

"En aquella época, Argel era un hervidero de espías, terroristas y activistas de todo tipo", explica Pedro Canales, excorresponsal

En junio de 1965, la relación entre Cubillo y Argelia entra en una nueva fase. Fructificó el golpe de Estado del coronel Houari Boumédiène, que optó por continuar dando cobijo a fuerzas revolucionarias de diverso pelaje en Argel, escondiéndolas como ases en la manga para futuras partidas. "En aquella época, Argel era un hervidero de espías, terroristas y activistas de todo tipo", explica Pedro Canales, excorresponsal en diversos medios que pasó más de una década viviendo en Argelia. "Se dice que Boumédiène financiaba y entrenaba a estos grupos armados: yo creo que eso no es cierto. A lo largo de muchos años, lo que yo vi es que les daban un sitio donde vivir y cierta seguridad, nada más. De todos ellos, Cubillo era el más rentable: le salía baratísimo al régimen argelino a nivel económico, porque estaba allí solo, y también político, porque no le dejaban ir más allá de lo que querían", continúa Canales.

"Cubillo se dejó manejar a sabiendas", dice el excorresponsal, "porque tenía su propia agenda y sabía que antes o después llegaría su momento".

El momento de Cubillo y el MPAIAC llegó el 6 de noviembre de 1975. Con el dictador español en sus últimos estertores, Marruecos invadió el Sáhara español en una operación diseñada en Washington. La Marcha Verde puso en alerta a Argelia, cuya paciencia se agotó días después, cuando se firmó un reparto del territorio en Madrid sin contar con ellos.

De inmediato, Boumédiène llamó a Cubillo y le propuso hacer un programa de radio. Una hora al día, en la franja nocturna, para poder dirigirse directamente a los canarios. Había nacido 'La voz de Canarias libre', cuya primera emisión coincidió con el anuncio del acuerdo tripartito del Sáhara. Con Franco todavía vivo, los canarios se echaban al monte con sus transistores para poder escuchar, atónitos, a Cubillo indicándoles los pasos que debían seguir para emanciparse de España.

La línea de Cubillo fue más agresiva de lo esperado: nada de discursos inspiradores, solo llamadas a la acción directa. "A partir de ahora, los guanches tienen que llamar a todos los teléfonos de los godos y decirles que no los queremos y que se vayan de aquí. Estos malditos descendientes de Pedro de Vera, Hernán Peraza y Alonso de Lugo, verán como los descendientes de aquellos guanches que vendían como esclavos, han despertado y van a vengar a sus antepasados. Los hijos de los volcanes sabrán hacer comprender que el momento ha llegado y que estamos hartos de cinco siglos de colonización español. Al colonialismo español hay que atacarlo por todas partes, no dejarlo dormir, meter la cizaña entre ellos, corromperlos para sacarles todo cuanto nos interesa. La guerra abierta ha de comenzar ya", llegó a decir en antena.

¿Cómo veían los argelinos que, cada noche, un español estuviese una hora lanzando proclamas desde su radio nacional? "Les daba igual. Estaban acostumbradísimos. Allí estaban las Brigadas Rojas, la Baader-Meinhof, el Frente Corso... Era muy normal que la política internacional se colase en su dial, incluso en otro idioma", dice Pedro Canales.

La lucha armada

Los discursos de Cubillo cundieron entre los canarios. Muchos descubrieron, por ejemplo, que las instituciones de la incipiente democracia seguían viniendo dictadas desde Madrid, a diferencia de otras regiones. El MPAIAC aprovechó el clima favorable para empezar a atentar contra España. Entre 1976 y 1978, colocaron cientos de pequeños artefactos explosivos en las islas, siempre avisando antes para que no hubiera víctimas. El objetivo no era otro que el de obtener visibilidad para el movimiento. "Y, cuando el MPAIAC no atentaba, lo hacía la propia policía española en su nombre, como nos confesó uno de sus infiltrados, José Luis Espinosa, en el documental. Ellos decían que era para asegurarse de que las bombas no hacían daño a nadie, pero lo cierto es que había interés en Madrid por presentar a Cubillo y el MPAIAC como una banda terrorista al estilo de ETA", dice Eduardo Cubillo.

Foto: José Luis Espinosa, en el documental 'Cubillo, historia de un crimen de Estado'.

Todo cambió el 27 de marzo de 1977. Aquel día, el MPAIAC colocó un petardo en la floristería del aeropuerto de Gran Canaria, sin víctimas, pero el Gobierno tomó la decisión de redireccionar todos los vuelos al aeropuerto de Tenerife. En este escenario, un grave error de la torre de control de Los Rodeos, y una densa niebla, provocó el mayor accidente aéreo de la historia. Dos 747, uno de la neerlandesa KLM y otro de la norteamericana Pan Am, colisionaron en la pista de despegue. Murieron 583 personas. Aunque las investigaciones posteriores descartaron cualquier responsabilidad del MPAIAC, el Gobierno ya tenía su 'casus belli' contra Cubillo.

"Antonio nunca se sintió responsable de aquel desastre, porque no lo era. Se estudió el caso desde diversos ángulos y nadie culpó a Cubillo o al MPAIAC, solo el Gobierno español", lamenta su sobrino. "Lo que sucedía es que ahí había demasiados intereses cruzados. La policía estuvo infiltrada en el MPAIAC desde el primer día, y pudo haberlo desmembrado en cualquier momento, pero no quiso, porque les venía bien. Había un presupuesto anual de 113 millones de pesetas para combatir a Cubillo que no se usaban, sino que se repartían entre el comisario Conesa y el resto de sus amigos".

"Tampoco le interesaba al Gobierno canario que desapareciesen los independentistas, porque el nombre de Cubillo conseguía cosas para las islas en Madrid", continúa el cineasta.

placeholder Estado de uno de los Boeing 747 en Los Rodeos, Tenerife. (EFE)
Estado de uno de los Boeing 747 en Los Rodeos, Tenerife. (EFE)

En paralelo, el presidente Suárez recibió una comunicación de los servicios secretos explícita: "Estados Unidos está dispuesto a financiar y ayudar al MPAIAC con todos sus recursos hasta demostrar a España que tiene que entrar en la OTAN", desvela el ex ministro de Presidencia Juan Manuel Otero Novas. "Sí, yo he llegado a ver ese memorando. Todas las noticias que llegaban de Kissinger eran en la misma dirección: o España entra en la OTAN, o se encontraría con la independencia de Canarias", dice Eduardo Cubillo.

"Es verdad, claro que lo es", dice el periodista Pedro Canales. "Estados Unidos jugó con el MPAIAC porque no sabía qué iba a pasar con España. Ellos estaban tranquilos con la monarquía, que se había promovido desde Washington, pero no estaban nada seguros del futuro con UCD y el PSOE, ambos en contra de la entrada en la OTAN. Cubillo era una forma de presión que había resultado efectiva, pero no creo que hubieran llegado hasta el final, porque una independencia de las islas Canarias habría tenido unas consecuencias imprevisibles".

Foto: Inmigrantes marroquíes, frente a la Delegación del Gobierno en Las Palmas. (EFE)

En menos de una semana, el ejército y la policía desmantelaron las débiles estructuras del MPAIAC en las islas. Solo quedaba Antonio Cubillo, atrincherado en Argel, que estaba a punto de escalar la causa guanche. Después de enviar más de cien cartas y gracias al apoyo de la Organización para la Unidad Africana (OUA), el líder del MPAIAC consiguió que Naciones Unidas le invitase para hablar de la descolonización de Canarias. La cita sería el 7 de abril de 1978 en la sede de la ONU en Nueva York y tenía asegurado el apoyo de la Unión Soviética y China. De haber llegado a la Asamblea General de la ONU, se habría establecido un libro de ruta para la descolonización de las islas.

Las alarmas se encendieron en Moncloa y no quedaba tiempo para la diplomacia. El ministro de Interior, Rodolfo Martín Villa, encargó al comisario Conesa, jefe de la Brigada Político-Social, la eliminación de Cubillo. Conesa dejó el trabajo en manos de dos de sus sicarios favoritos: uno de ellos fue José Luis Espinosa, infiltrado en el MPAIAC desde el comienzo, y Juan Antonio Alfonso González, un mercenario a las órdenes de la policía.

placeholder Suárez revisa unos documentos en una de las instalaciones aprehendidas al MPAIAC. (EFE)
Suárez revisa unos documentos en una de las instalaciones aprehendidas al MPAIAC. (EFE)

El 5 de abril, dos días antes de que Cubillo volase a la ONU para elevar la cuestión canaria, González le sorprendió entrando a su piso de Argel y le asestó dos puñaladas: una en el estómago, que le produjo graves daños en el aparato digestivo, y una última en la espalda, que le postró en una silla de ruedas para el resto de sus días. No obstante, el activista salvó la vida para contarlo. "Posteriormente, el KGB le informó de que había preparado otro intento de asesinato en Roma, donde tenía que hacer escala para volar a Nueva York, por si el de Argel fallaba. Incluso estaban involucrados los servicios secretos de Alemania Federal, porque consideraban a Cubillo una amenaza para sus turistas", dice su sobrino.

"Los argelinos nunca perdonaron el ataque a Cubillo en su territorio", dice Pedro Canales. "Martín Villa los pilló completamente de improviso, mostró a nivel internacional la debilidad de Argelia, que presumía mucho, pero al final no tenía casi nada".

Boumédiène se tomó el asunto como algo personal. Capturó a los asesinos, los sometió a tortura y los condenó a muerte, pero su salud era muy precaria y falleció a los pocos meses. Le sucedió en el poder su ministro de Defensa, Chadli Bendjedid, que abrazó los principios más liberales de la economía y no mostró ningún interés en la independencia canaria. "Después de intentar matar a Cubillo, el ministro de Exteriores Marcelino Oreja inició una bochornosa 'tournée' por el norte de África. Fue país a país, ofreciéndose a comprar lo que vendiesen: animales, telas, alimentos; daba igual con tal de ponerlos del lado de España. A Argelia le hizo una compra importante de hidrocarburos y gas. Los asesinos fueron liberados y aparecieron al poco en España, libres", cuenta Eduardo Cubillo.

placeholder El comisario Roberto Conesa. (RTVE)
El comisario Roberto Conesa. (RTVE)

Antonio Cubillo, ya en silla de ruedas, regresó a Canarias en 1985. El Gobierno pensaba que para pasar tranquilamente sus últimos años, si bien el abogado no estaba dispuesto a dejar de pelear. Lo primero que hizo fue demandar a sus asesinos, a Rodolfo Martín-Villa y al comisario Conesa por intento de homicidio. Siete años después, obtuvo una sentencia histórica de la Audiencia Nacional en la que se reconocía al Estado como responsable del ataque en Argel y se ordenaba indemnizar a Cubillo con 150.000 euros. No hubo consecuencias: Conesa se fugó a República Dominicana antes de escuchar el fallo y murió poco después; solo pagó Espinosa con siete años de cárcel, aunque Interior le prometió que solo serían tres meses.

ETA y el Polisario

Pero Argelia no solo acogía el 'terrorismo soft' del MPAIAC. A lo largo de los años ochenta, Argel se convirtió en el destino principal de miembros de ETA y del Frente Polisario. La explicación del apoyo al Polisario es lógica: son los enemigos naturales de Marruecos, que ocupa una parte del Sáhara. Es más difícil explicar qué intereses tenía un país magrebí en la liberación del País Vasco. "El gas. Es siempre el gas. Cualquier altercado diplomático con Argelia tiene como trasfondo el gas. No solo es su primer negocio, sino que el régimen se mantiene gracias a sus ingresos", afirma Pedro Canales.

"Te voy a contar una anécdota", dice. "En 1986 yo trabajaba en la revista Tiempo. Un día me llamó el director, Julián Lago, y me pidió que me marchase a Argelia de inmediato, porque se había enterado de que estaba viviendo allí Txomin, el líder de ETA, y quería que lo entrevistase", relata.

"El gas. Es siempre el gas. Cualquier altercado diplomático con Argelia tiene como trasfondo el gas. Sin él, su régimen se viene abajo"

"El caso es que según aterricé en Argel, la seguridad del Estado me agarró y me tuvo cinco días encerrado en una celda, a pan y agua. Era normal, ya lo había vivido en mi etapa como corresponsal. En Argelia aprendieron de la KGB el método para obtener información: detenciones periódicas entre los ciudadanos para palpar el ambiente de la calle. En este caso era distinto: me acusaban de viajar allí enviado por el Cesid para asesinar a Txomin", continúa el periodista. "Ellos me conocían y sabían que eso era mentira, pero me mantuvieron preso porque en ese momento estaban negociando el precio del gas con España, que era su único cliente, Me decían que no me iría de allí hasta que alguien de mi Gobierno volase hasta Argelia y se comprometiese a renegociar el gas. Finalmente fue Alfonso Guerra y claudicó a su mayor reivindicación: indexar el precio del gas al del petróleo".

"Y me consta que los argelinos también ofrecieron a Txomin en la negociación. Muy poco después, Txomin murió en un accidente de tráfico en un cruce de carreteras con toda la visibilidad que te puedas imaginar, ves a otro coche venir desde un kilómetro", dice Canales. Sobre la muerte de Txomin hay varias teorías al respecto: desde que España ordenó eliminarle, hasta que el terrorista falleció en una mala caída durante un entrenamiento militar. Canales tiene su propia explicación: "Creo que fue un ajuste de cuentas dentro de ETA. Txomin estaba en esos momentos en negociaciones con el Gobierno español y había una parte de la organización que quería seguir la lucha armada, de modo que se lo quitaron de encima. Tampoco se puede descartar nada, porque en ese momento Argelia ya había conseguido su renegociación del precio del gas..."

Las relaciones entre Argelia y España están rotas. El país norteafricano, principal suministrador de gas de España, da por finiquitada la diplomacia con el Gobierno de Sánchez y advierte de que no retomará los contactos hasta que Madrid se replantee el apoyo a la solución de Marruecos en la disputa por el Sáhara Occidental. Desde Argel dan por resuelto el tratado de amistad firmado en 2002 con el Ejecutivo de Aznar, han interrumpido el comercio entre ambos países y, lo que es peor, ha regresado el runrún de una renegociación de los precios del gas natural. En teoría, el suministro está garantizado por contrato hasta 2032, pero fuentes estatales argelinas han deslizado en varias ocasiones que los precios actuales están garantizados para todos sus socios, excepto para España. Un incremento de las tarifas tendría un enorme impacto no solo sobre España, sino en toda la Unión Europea, ya que el destinatario del gas pasaría a ser Italia, cuyo suministro dependía en buena parte de Rusia.

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