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El cisma por la prostitución exhibe la debilidad del Gobierno para tramitar sus leyes
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LEY DEL 'SOLO SÍ ES SÍ'

El cisma por la prostitución exhibe la debilidad del Gobierno para tramitar sus leyes

El PSOE retiró 'in extremis' una enmienda sobre explotación sexual pactada con el PP que puso en peligro la tramitación de uno de los proyectos clave del Gobierno de coalición

Foto: Las ministras de Derechos Sociales, Ione Belarra, y de Igualdad, Irene Montero (d), ante el presidente del Gobierno. (EFE/Emilio Naranjo)
Las ministras de Derechos Sociales, Ione Belarra, y de Igualdad, Irene Montero (d), ante el presidente del Gobierno. (EFE/Emilio Naranjo)

Otro giro 'in extremis', otro incendio en la coalición y otro susto para Pedro Sánchez. El Gobierno vuelve a exhibir máxima debilidad interna hasta para la tramitación de leyes que nacen de su propio pacto de investidura. En este caso, fue el socio minoritario de la coalición, Unidas Podemos, el que sudó para que el PSOE no se llevase por delante uno de los proyectos estrella de la legislatura: la ley del 'solo sí es sí', que lleva el sello particular de Irene Montero. El malestar de los aliados habituales de Sánchez estalló este miércoles en la Comisión de Igualdad por la introducción de una enmienda sobre prostitución con ADN socialista, a la que todos los grupos, salvo el PP, se oponían. La bomba de relojería, que amenazaba los frágiles mimbres parlamentarios del Ejecutivo, fue desactivada por el PSOE en el último momento, pero eleva al máximo la cota de desconfianza en el seno de Moncloa.

Aunque el tablero político ya no es el mismo en el que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se estrecharon la mano a finales de 2019, el Gobierno en su conjunto ha reafirmado estos años su compromiso por sacar adelante los puntos clave del acuerdo de coalición progresista, en el que se incluye una clara alusión a "blindar que solo sí es sí" para "combatir todas las formas de violencia que sufren las mujeres" a través de una Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual. Pero desde su aprobación en Consejo de Ministros en julio de 2021, no han cesado los desencuentros y las negociaciones entre el socio mayoritario y el minoritario por el contenido de la norma y el encaje del debate sobre la prostitución.

PSOE y Unidas Podemos desactivaron este miércoles una bomba de relojería, pero elevan al máximo la cota de desconfianza en Moncloa

El malestar en las filas de la formación morada fue en aumento conforme avanzaba la mañana del miércoles y comprobaban cómo el PSOE se negaba a retirar una enmienda para contribuir a la abolición de la explotación sexual y que rechazaban ERC, PNV, Bildu, Más País, Ciudadanos y otros socios minoritarios del Ejecutivo, además, claro, de Podemos. Los morados basaban su indignación en que, cuando todo parecía encarrilado, el PSOE hiciese peligrar un proyecto clave de la legislatura por su negativa a retirar la enmienda para endurecer los delitos de proxenetismo y tercería locativa, es decir, el lucro por alquilar un espacio en que se prostituye una persona, "aun con el consentimiento de la misma".

Foto: La exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo. (EFE/Ángeles Visdómine) Opinión

Los socios independentistas, y también Ciudadanos, habían registrado sendas enmiendas para eliminar toda alusión a la prostitución en el proyecto legislativo, e instaban al PSOE a aceptar su inclusión y debate más adelante en otras normas, como la ley de trata. Pero los socialistas no estaban dispuestos, 'a priori', a dar su brazo a torcer. El enrocamiento fue tal que, a espaldas de Unidas Podemos, abrió negociaciones con el Partido Popular para concitar su apoyo a su enmienda abolicionista, un extremo al que no daban crédito el resto de socios del Ejecutivo.

Carmen Calvo, cuyas batallas con Irene Montero por la 'ley trans' o la del 'solo sí es sí' abonaron su salida del Gobierno, encabezó este miércoles la resistencia a la presión de sus socios e instó a dar pasos decididos en su máxima de abolir la prostitución en España, un compromiso que adquirió el propio Pedro Sánchez en el 40º Congreso Federal del PSOE. Solo el PP podía salvar esa pretensión, y la interlocutora de los populares, la diputada Marta González, llegó a un acuerdo 'in extremis' con el grupo socialista para dar luz verde a su enmienda para incorporarla al dictamen final, cuyo texto se votará en el pleno la próxima semana.

Según la versión de los populares, las negociaciones iban por buen camino hasta que los socios del Ejecutivo amenazaron con tumbar el dictamen en la propia Comisión de Igualdad si el PSOE seguía adelante con su órdago, al recelar de la posibilidad de un 'gran pacto' con el PP que dejase en nada sus pretensiones. En lo que no cedería el primer partido de la oposición era en cambiar su voto en contra del dictamen de la ley del 'solo sí es sí' —de hecho, registraron una enmienda a la totalidad de la norma el pasado mes de septiembre—, lo que activó un volantazo 'in extremis' del PSOE "por responsabilidad": no solo retiraba su enmienda, sino que aceptaba otra transaccional por la que se elimina de la redacción original de la ley de libertad sexual toda alusión a la lucha contra la prostitución.

"Una vez más, y ante las presiones de sus socios, el PSOE ha preferido renunciar a sus principios que llegar a un acuerdo con el PP para perseguir la explotación sexual de las mujeres", lamentaban en el seno del grupo parlamentario del PP. La victoria de Podemos sobre el PSOE, que evidencia en el fondo la gran distancia entre ambos socios en puntos clave de la legislatura, fue duramente criticada por los socialistas. "La actitud improductiva y los vetos cruzados (...) dejan muy dañada una ley que aborda el consentimiento sexual, pero no aplicará ninguna medida para impedir una de las peores formas de violencia contra las mujeres", censuraban en el PSOE.

El socio mayoritario de la coalición mantiene una posición firme respecto a la prostitución que, ahora, tendrá que esperar. Por lo pronto, ya ha registrado una proposición de ley que abordará una redacción efectiva para combatir el proxenetismo y la trata con o sin el consentimiento de la persona prostituida, punto este último en el que chocan con Unidas Podemos, donde amplios sectores del partido se inclinan por posturas regulacionistas y no abolicionistas.

Nuevo fuego en Moncloa

El choque en la ley del 'solo sí es sí' ha encendido las alarmas en el Gobierno, ya que hubiese sido la primera vez que una norma con el sello de la coalición gubernamental muere a las puertas de su tramitación, no ya por la presión de sus socios o la negativa de la derecha, sino por las diferencias que han vuelto a partir en dos al Ejecutivo. La derogación de la ley hubiese asestado un golpe casi mortal a una relación que no atraviesa precisamente su mejor momento, desgastada por afrentas como la tramitación de la ley de vivienda, el giro unilateral de Sánchez con el Sáhara —al que Podemos se opone— y, en última instancia, la profunda crisis por el caso Pegasus.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Sánchez se ha acostumbrado a caminar sobre el alambre y, consciente de su debilidad parlamentaria y de la creciente desconfianza entre sus socios, explotará la geometría variable como única vía posible para llevar su agenda legislativa a término. El último ejemplo de esa estrategia se ha visto con la ley de libertad sexual y la búsqueda, en este caso sin éxito, de la red de seguridad del PP. El último precedente con la ley del 'solo sí es sí' aboca a una negociación de infarto en otras leyes clave del Ejecutivo, como la de vivienda, la ley mordaza o el proyecto de memoria democrática.

Otro giro 'in extremis', otro incendio en la coalición y otro susto para Pedro Sánchez. El Gobierno vuelve a exhibir máxima debilidad interna hasta para la tramitación de leyes que nacen de su propio pacto de investidura. En este caso, fue el socio minoritario de la coalición, Unidas Podemos, el que sudó para que el PSOE no se llevase por delante uno de los proyectos estrella de la legislatura: la ley del 'solo sí es sí', que lleva el sello particular de Irene Montero. El malestar de los aliados habituales de Sánchez estalló este miércoles en la Comisión de Igualdad por la introducción de una enmienda sobre prostitución con ADN socialista, a la que todos los grupos, salvo el PP, se oponían. La bomba de relojería, que amenazaba los frágiles mimbres parlamentarios del Ejecutivo, fue desactivada por el PSOE en el último momento, pero eleva al máximo la cota de desconfianza en el seno de Moncloa.

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