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Sánchez explota la geometría variable como vía para agotar la legislatura
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ASUME MÁS VOTACIONES DE INFARTO

Sánchez explota la geometría variable como vía para agotar la legislatura

Moncloa abre vías de acuerdo a izquierda y derecha para sacar adelante su agenda legislativa y lanza un aviso a ERC: sus votos son necesarios, pero no imprescindibles

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. (EFE/J.J. Guillén)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. (EFE/J.J. Guillén)

La crisis política derivada del caso Pegasus ha sido la gota que ha colmado el vaso tras unos meses de alta inestabilidad gubernamental. El inédito giro con el Sáhara, las consecuencias de la guerra de Ucrania y, en última instancia, el espionaje del Gobierno a líderes independentistas han evidenciado la debilidad del PSOE, que por sí mismo solo suma 120 escaños en el Congreso. La aritmética y la patente desconfianza en Pedro Sánchez han convertido cada votación parlamentaria en una auténtica agonía. Pero, con todo, el de agotar la legislatura es el único escenario que se plantea Moncloa. Para ello, solo hay una vía: explotar —ahora más que nunca— la llamada 'geometría variable', la misma estrategia política con la que Sánchez ha superado múltiples obstáculos desde que llegó a la presidencia del Ejecutivo en 2018.

La idea con que juegan en Moncloa es que "las leyes de la derecha se sacarán con la derecha. Y las de la izquierda, con nuestros socios". Aunque haya que negociar, sudar y pagar peajes. El Gobierno ha sido testigo en los últimos meses de unas votaciones de infarto, en que se han lanzado a buscar apoyos a la desesperada y hasta el último minuto, sin garantías en algunos casos de tener todos los votos atados. Pero el mensaje que trasladan es que siempre, incluso con todo en contra, han conseguido sacar su agenda legislativa adelante.

Foto: Moreno, con la Alhambra de fondo, durante la presentación de los cabezas de lista provinciales del PP. (EFE)

A pesar de las advertencias de sus socios, Sánchez mantendrá el rumbo fijo y se dispone a agotar la legislatura sin cerrar vías de acuerdo ni limitar sus posibilidades aritméticas al bloque de investidura. La estrategia de Moncloa implica también un aviso velado a ERC: sus 13 votos en el Congreso son necesarios, pero no imprescindibles.

El primer termómetro de esa hoja de ruta del Ejecutivo se vivió este mismo jueves. Justo después de que el Gobierno destituyese a la directora del CNI por el escándalo de Pegasus para apaciguar a sus socios, el Congreso acogía el debate de las enmiendas a la totalidad a la Ley de Seguridad Nacional que defendían ERC y Junts. Aunque la crisis del espionaje solo elevaba la tensión, lo cierto es que los grupos independentistas ya se oponían a la norma al entender que invade competencias de la Generalitat. El PSOE, una vez más, miró a la derecha y la oposición cumplió: PP, Cs y Vox rechazaron en bloque el texto alternativo del independentismo y permitieron que la norma continúe su tramitación parlamentaria.

Moncloa lanza un aviso a ERC: sus votos son necesarios, pero no imprescindibles

Fuentes de los socialistas aseguran, además, que abrirán negociaciones con PP y Ciudadanos para que la ley tenga futuro en la Cámara Baja. La oposición tenía en su mano dar otro golpe a un Gobierno debilitado, pero decidió actuar con "sentido de Estado", como defendió la portavoz de los populares en el Congreso minutos antes de la votación. El PP aspira a retocar ahora la Ley de Seguridad Nacional y a negociar sus enmiendas parciales con el Ejecutivo que, haciendo uso de esa geometría variable, no mirará en este caso a sus socios habituales.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EP/Alejandro Martínez Velez)

Sánchez ha sacado adelante votaciones con una mayoría ajustadísima. El mayor ejemplo de la debilidad parlamentaria del Ejecutivo se produjo el pasado mes de febrero, cuando salvó su contrarreforma laboral en la Cámara Baja gracias a la equivocación de un diputado del PP, Alberto Casero. Entonces, como ha sucedido en la Ley de Seguridad Nacional, sus socios habituales —PNV, Bildu o ERC— fallaron, pero Moncloa buscó y consiguió una mayoría alternativa de la mano de Ciudadanos. Los cuatro votos del PDeCAT también fueron vitales, pero la rebelión de los dos representantes de UPN a la directriz de la dirección del partido dejó al Gobierno al borde del abismo. El resultado: 175 síes y 174 noes.

La convalidación en el Congreso de su decreto anticrisis para paliar las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania tuvo también un proceso agónico para Pedro Sánchez y para su 'negociador', Félix Bolaños. Tanto que, tan solo unas horas antes de la votación, el ministro de Presidencia trató de acercar posturas con el PP para arrancarles al menos una abstención. El sí de Bildu desdibujó la importancia del voto de Feijóo, y Sánchez volvió a reunir una mayoría de 176 apoyos a su plan económico.

Foto: Pedro Sánchez (EFE/Quique García)

Sin una mayoría parlamentaria garantizada, Sánchez tiene en cola otros muchos proyectos legislativos a la espera de tramitación, como la reforma de la conocida como 'ley mordaza', la de vivienda, la reforma fiscal o la futura ley del aborto. En Moncloa, asumen que el Ejecutivo tendrá que sudar para algunas de ellas, pero entienden también que la crisis política derivada de Pegasus no impedirá que sus socios apoyen muchas de sus iniciativas, sobre todo las de ámbito social.

Con todo, el ánimo del PSOE pasa por reconducir las relaciones con ERC para edificar un fin de mandato sin sobresaltos. Una sensación de alivio se extendió por las filas socialistas cuando, tras el cese de Paz Esteban, Gabriel Rufián rebajó notablemente el tono y aflojó la soga al Gobierno. Aunque los republicanos mantienen un listado de exigencias para esclarecer el caso del espionaje, aseguran que no pedirán la cabeza de Margarita Robles y limitan la presión a la desclasificación de archivos. La previsible reunión entre Sánchez y Aragonès podría desencallar definitivamente la crisis o, al menos, restaurar algunos puentes.

La crisis política derivada del caso Pegasus ha sido la gota que ha colmado el vaso tras unos meses de alta inestabilidad gubernamental. El inédito giro con el Sáhara, las consecuencias de la guerra de Ucrania y, en última instancia, el espionaje del Gobierno a líderes independentistas han evidenciado la debilidad del PSOE, que por sí mismo solo suma 120 escaños en el Congreso. La aritmética y la patente desconfianza en Pedro Sánchez han convertido cada votación parlamentaria en una auténtica agonía. Pero, con todo, el de agotar la legislatura es el único escenario que se plantea Moncloa. Para ello, solo hay una vía: explotar —ahora más que nunca— la llamada 'geometría variable', la misma estrategia política con la que Sánchez ha superado múltiples obstáculos desde que llegó a la presidencia del Ejecutivo en 2018.

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