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Ceuta y Melilla piden a Sánchez reforzar su estatus europeo y la protección de la OTAN
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Sánchez visita las ciudades autónomas

Ceuta y Melilla piden a Sánchez reforzar su estatus europeo y la protección de la OTAN

Desde hace más de una década, los sucesivos gobiernos españoles han desoído las reivindicaciones de las dos ciudades por temor a enfadar a Rabat. Ahora vuelven a pedir estar bajo el paraguas de la OTAN, entre otras cuestiones

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. (EFE/Fernando Calvo)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. (EFE/Fernando Calvo)
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Ceuta y Melilla quieren aprovechar la paz con Marruecos para que el Gobierno refuerce su carácter europeo. Así se lo han transmitido los presidentes de las dos ciudades autónomas al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que les hizo este miércoles una visita relámpago, según indican fuentes conocedoras del pequeño periplo presidencial.

Diez meses después del aluvión migratorio que, impulsado desde Marruecos, sumergió Ceuta, Sánchez ha vuelto a las dos ciudades autónomas para anunciarles el fin de la crisis con el vecino del sur, apalabrado el martes con la publicación de tres comunicados. “Hemos llegado a un buen acuerdo”. El presidente aseguró que ahora empezaba la “construcción de una relación sólida y sincera basada en el respeto mutuo y la integridad territorial de ambos países”. Habló a sus interlocutores de la mejora de la seguridad, del control migratorio y del incremento de las relaciones comerciales.

Sánchez asegura que el acuerdo con Marruecos garantiza la seguridad y la integridad territorial

En los dos comunicados publicados por Marruecos el viernes, uno del rey Mohamed VI y otro del Ministerio de Asuntos Exteriores, no se menciona la integridad territorial de España, ni el respeto de sus aguas territoriales o de su zona de exclusión económica, ni tampoco se alude a un mayor esfuerzo para controlar la llegada de inmigrantes irregulares. En los dos primeros meses de este año, la llegada de 'sin papeles' ha batido un récord en Canarias.

El “acuerdo” del que hablan tanto Pedro Sánchez con su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no se ha plasmado en ningún documento, ni siquiera en un comunicado conjunto como el que Berlín y Rabat suscribieron a principios de año para poner fin a su crisis. Albares viajará a Marruecos el 1 de abril y quizás entonces los comunicados intercambiados el viernes se empiecen a desarrollar con medidas concretas.

Desde hace más de una década, los sucesivos gobiernos españoles han metido en un cajón la aspiración, sobre todo de Ceuta, de reforzar su inserción en la Unión Europea. Hace ya casi 11 años que, por ejemplo, el pleno de la Asamblea de la ciudad pidió por unanimidad el ingreso en la unión aduanera de la UE, de la que quedó excluida en 1986, pero ningún Ejecutivo quiso tramitarlo por temor a la reacción de Marruecos. La adhesión a la unión aduanera daría pie a que Bruselas solicitara a Rabat que abriera una aduana comercial en Ceuta y reabriera la que cerró de un plumazo en Melilla en 2018.

Ahora, el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas (PP), que gobierna con el apoyo del PSOE, lo quiere todo. Aspira a que su ciudad se incorpore a la unión aduanera; que obtenga el estatus de región ultraperiférica europea; que entre a formar parte del espacio Schengen de libre circulación y del Comité de las Regiones de la UE; que Frontex (agencia europea para el control de fronteras) se despliegue en la verja que la separa de Marruecos, y que en la cumbre de la OTAN de Madrid, en junio, amplíe su 'paraguas' protector a Ceuta y Melilla, que quedaron excluidas en 1982 porque así lo negoció el presidente Felipe González.

Foto: La frontera de Ceuta tras la llegada masiva de migrantes. (EFE/Brais Lorenzo)

Gran parte de este listado fue mencionado por Vivas a Sánchez este miércoles, y así lo reivindicará a finales de mes en Madrid ante José Manuel Albares. El presidente melillense, Eduardo de Castro, que pertenecía a Ciudadanos antes de ser expulsado del partido, comparte solo parte de estos anhelos ceutíes. El Gobierno de Melilla no está interesado en adherirse a la unión aduanera ni al espacio Schengen, pero ve con buenos ojos todo lo demás.

El Partido Popular, que está en la oposición en Melilla, sí quiere ingresar en Schengen. Lo pidió de nuevo, el martes en el Senado, Juan José Imbroda, expresidente de la ciudad. Entrar a formar parte de ese espacio significaría que los marroquíes residentes en las provincias vecinas de las dos ciudades, Nador y Tetuán, deberían disponer de un visado para entrar en ellas. Hasta que se cerraron las fronteras, en marzo de 2020, les bastaba con su carné de identidad o su pasaporte.

Sánchez anunció en Melilla que las fronteras se abrirán “muy pronto”, pero no dio una fecha. Ni siquiera precisó cuándo se reanudará el tráfico de pasajeros a través del Estrecho, algo que se podría hacer de un día para otro. Las que hasta 2019 fueron las fronteras más transitadas de África no reabrirán, como mínimo, hasta dentro de un par de meses. Lo harán en todo casi antes de que a finales de junio empiece la operación Paso del Estrecho, que este año sí se llevará a cabo. Marruecos la canceló el año pasado para penalizar a los puertos andaluces y de paso a sus emigrantes en Europa que regresaban de vacaciones en coche a su país.

La reapertura depende de la finalización de unas obras en Ceuta y de que se acabe de erigir la llamada 'frontera inteligente'; es decir, la identificación facial del viajero a través de una cámara conectada con una base de datos en la que están registrados su pasaporte y sus datos biométricos. Costará 8,36 millones de euros. El sistema está vigente en algunos aeropuertos internacionales.

Foto: Vista aérea de Ceuta y la bahía norte desde el monte Hacho.

Esta frontera modernizada ha suscitado las quejas de decenas de ONG, desde SOS Racismo hasta la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Consideran que estos duros controles biométricos pueden vulnerar los derechos fundamentales de, por ejemplo, los aspirantes a solicitar asilo.

Aunque el Gobierno de Sánchez puso en pie hace meses una comisión con representantes de media docena de ministerios para preparar esa ansiada apertura, a día de hoy no tiene aún del todo claro cómo ha de hacerlo. Quiere evitar que, aprovechando la ley de asilo, se cuelen en las ciudades residentes en Tetuán y Nador que después den el salto a la Península. De los más de 10.000 marroquíes que entraron en Ceuta en mayo de 2021, entre 2.700 y 3.000 no regresaron a su país.

Diplomáticos españoles y funcionarios de otros cuerpos con experiencia en el Magreb opinaban esta semana que, si el Gobierno está de verdad decidido a insertar más a Ceuta y Melilla en la UE, debería de darse prisa. Al hacer una concesión importante a Marruecos, moviéndose de la neutralidad para apoyar su solución al conflicto del Sáhara Occidental, se ha abierto una ventana de oportunidad. “Durante un tiempo, se podrán tomar iniciativas” con relación a las dos ciudades “sin provocar medidas de retorsión marroquíes”, señala un exembajador, resumiendo una opinión generalizada. “Después se volverá a la situación anterior, en la que Rabat tomaba represalias en cada ocasión”, vaticina.

Ceuta y Melilla quieren aprovechar la paz con Marruecos para que el Gobierno refuerce su carácter europeo. Así se lo han transmitido los presidentes de las dos ciudades autónomas al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que les hizo este miércoles una visita relámpago, según indican fuentes conocedoras del pequeño periplo presidencial.

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