España acogerá una cumbre estratégica de la OTAN que Sánchez decidió aplazar en 2019
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España acogerá una cumbre estratégica de la OTAN que Sánchez decidió aplazar en 2019

La cumbre fue pactada para 2019 cuando aún gobernaba Rajoy. Pero ese año hubo dos elecciones en España y el nuevo presidente, Sánchez, declinó acogerla. Las cosas han cambiado

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El presidente Pedro Sánchez sacará pecho el lunes en la cumbre de la OTAN en Bruselas. Además de poder mantener su ansiado breve encuentro con el presidente de EEUU, Joe Biden, anunciará también que la siguiente cita de los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica se celebrará el año próximo en Madrid, según señalan varias fuentes conocedoras de la preparación de esta cita.

Este doble anuncio es especialmente bienvenido después de que Biden no haya llamado a Sánchez por teléfono desde su toma de posesión, el 20 de enero, desatando así las especulaciones sobre sus posibles motivaciones: desde la relación de España con Venezuela hasta la presencia de Podemos en el Gobierno de coalición. El próximo mano a mano Biden-Sánchez y la elección de Madrid para la cumbre dan al traste con estas hipótesis.

La cita en Bruselas será además un espaldarazo —aunque breve— en la crisis que España mantiene con Marruecos. EEUU es, junto con Francia, el país que ejerce mayor influencia en Rabat. Y es posible que Sánchez pida a su interlocutor que desarrolle una mediación entre los dos países para poder pasar cuanto antes página.

Biden, a la conquista de Europa

La celebración de una cumbre de la OTAN en Madrid, la primera desde hace 25 años, fue pactada para 2019 con el secretario general de la organización, Jens Stoltenberg, y con la Administración de Donald Trump cuando aún gobernaba Mariano Rajoy. Ese año hubo dos elecciones legislativas en España y el nuevo presidente, Sánchez, declinó acogerla, situación que aprovechó Reino Unido para postular Londres. Allí acabó produciéndose el encuentro. Las cosas han cambiado mucho desde entonces: sin Trump en la Casa Blanca y con un escenario en el que cualquier gesto de la Administración Biden es bienvenido, por la carga simbólica y por la complicada situación con Marruecos.

Hay precedentes. El presidente José María Aznar, que mantenía una relación muy fluida con la Administración del presidente George Bush, recurrió en 2002 a los buenos oficios de EEUU para cerrar la crisis desatada por la toma por paramilitares marroquíes del islote Perejil. Pidió a su ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, que contactara con su homólogo norteamericano, Colin Powell, y este se puso manos a la obra. El acuerdo que forjó, en julio de aquel año, entre los dos países vecinos fue de lo más satisfactorio para España.

Foto: Eduardo Serra, exministro de Defensa español, en su despacho en Madrid. (David Brunat)

La Administración Biden ha sido ambigua sobre la situación en el Sáhara Occidental, pero sin llegar a desdecirse de los compromisos adquiridos, en diciembre de 2020, por el presidente Donald Trump, que reconoció la soberanía de Marruecos sobre ese territorio, tan extenso como el Reino Unido. El Sáhara está en el trasfondo de la crisis hispano-marroquí porque la diplomacia de Rabat aspira a que el Gobierno español, y a poder ser el conjunto de la Unión Europea, dé pasos en la misma dirección de Trump.

La reunión de la OTAN que empieza el lunes en Bruselas tiene como principal objetivo dar la bienvenida al nuevo presidente de EEUU —se hace siempre a los pocos meses de su toma de posesión—, pero la que se desarrollará en Madrid el año próximo tendrá más trascendencia.

España tiene una relación militar privilegiada con EEUU que no siempre se traslada a la política

Deberá debatir y aprobar un nuevo concepto estratégico, porque el que está vigente desde la cumbre de Lisboa, en 2010, “ha quedado ampliamente desfasado por la aparición de nuevos retos y amenazas a la seguridad colectiva, dimanantes de tecnologías disruptivas, ataques cibernéticos, amenazas híbridas y campañas masivas de desinformación, entre otras”, explica Nicolás Pascual de la Parte, que fue embajador ante la OTAN, en un artículo publicado en 'The Diplomat in Spain'.

“Asimismo, el nuevo concepto deberá diseñar la estrategia a seguir frente a una Rusia revisionista, que transgrede las fronteras internacionales (Crimea) y cuestiona la arquitectura de seguridad en vigor en Europa (Ucrania) (…); y, por otro lado, deberá perfilar una perspectiva común de los aliados hacia la nueva China asertiva y expansionista”, añade Pascual de la Parte.

Foto: Videoconferencia del Consejo Europeo dirigida por su presidente, Charles Michel. (Foto: EFE)

España tiene una relación militar privilegiada con EEUU que no siempre se traslada a la política. No solo es miembro de la OTAN y participa en casi todas sus misiones, incluidas las de las repúblicas bálticas y el Mar Negro, sigo que acoge dos enormes bases en Morón y en Rota.

El Pentágono cuenta desde 2013 con cuatro destructores en Rota equipados con un sistema antimisiles, pero desearía disponer de otros dos más. Así lo confirmó, a principios de 2020, el jefe del Comando Europeo de los EEUU, el general Tod Wolters. El Pentágono está a la espera de que el Gobierno español autorice el traslado a Rota de esos dos destructores.

El presidente Pedro Sánchez sacará pecho el lunes en la cumbre de la OTAN en Bruselas. Además de poder mantener su ansiado breve encuentro con el presidente de EEUU, Joe Biden, anunciará también que la siguiente cita de los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica se celebrará el año próximo en Madrid, según señalan varias fuentes conocedoras de la preparación de esta cita.

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