"es un abuso total contra nosotros"

"Nos asfixian y encima todo el que tiene pasta en Marruecos reside en Melilla"

El testimonio de un empresario de la ciudad autónoma tras el cierre de la aduana: "Tenemos yihadismo, inmigración, menores... y ahora el amigo marroquí que nos quiere muy mal"

Foto: Cierre de la aduana comercial de Melilla. (EC)
Cierre de la aduana comercial de Melilla. (EC)

"Marruecos nos ha cortado las alas. Es un abuso total contra Melilla". Es un empresario de la ciudad autónoma, de unos 50 años, que tiene una compañía que comercia con Marruecos y la Península. Está harto, mucho más que harto. ¿Indignado? También. ¿Explicación? El cierre de la aduana con el país norteafricano que adelantó este diario el pasado viernes.

"Tenemos yihadismo, inmigración, menores... y ahora el amigo marroquí que nos quiere muy mal. Marruecos intenta asfixiarnos, pero todo el que tiene pasta reside en Melilla", explica este empresario -que no quiere dar su nombre “por ahora”-, que además recuerda cómo los alcaldes de Nador y de Beni Enzar (localidades limítrofes con la ciudad autónoma) tienen residencia en Melilla. “¿Cómo se explica eso? Yo no lo entiendo”.

El presidente de la Cámara de Comercio, Industria y de Servicios de la Región Oriental de Marruecos, Abdelhafid el Jaroudi, ya dijo que son "los exportadores e importadores” los que pidieron el cierre de la frontera para poder descargar los contenedores directamente en el puerto Nador, ciudad fronteriza con Melilla. "Necesitamos una línea marítima directa en el puerto de Nador, porque en el pasado los contenedores pasaban por el puerto de Melilla y allí se producían retrasos”.

Parque temático de funcionarios

La ciudad española pierde tráfico de mercancías, una pérdidas que en primer momento alcanzarán una cifra de 100 millones de euros, según calcula el presidente de Melilla, Juan José Imbroda. “Como sigamos así no convertiremos en un parque temático de funcionarios. No me gusta ser apocalíptico, hay que ser realista, pero todo resulta un gran perjuicio para nosotros. Anular la frontera comercial es como si te quedas sin coche. Si nunca lo has tenido no lo echas de menos, pero si siempre has contado con él, el que lo pierde se queda fastidiado”, cuenta el empresario.

Ya hay ejemplos de compañías que quieren pasar sus mercancías a Marruecos y no les queda más remedio que ejecutar un triángulo complicado: la ruta Melilla-Nador se traduce en Melilla-Almería y Almería Nador, con lo que el trayecto les costará 5.000 euros, en vez de cruzar la frontera sin ningún coste, como pasaba hasta ahora.

Todos los melillenses conocen a una empleada de hogar o al que trabaja en un taller de coches que es marroquí y cada día cruza la frontera

Las cifras certifican la radiografía negativa de Melilla: ahora mismo existen 5.000 trabajadores transfronterizos. Todos los melillenses conocen a una empleada de hogar o al que trabaja en un taller de coches que es marroquí y cada día cruza la frontera para ganarse su jornal. Además, hay 20.000 porteadores que transportan la mercancía en el llamado comercio atípico y 15.000 residentes en Melilla no españoles.

El empresario que cuenta su experiencia a este diario admite que la competencia es buena y que las reglas del mercado permiten que los puertos marroquís próximos a Melilla se desarrollen, pero no a costa de la ciudad autónoma, “porque tenemos que dar la mejor seguridad y precios; que trabaje quien lo haga mejor. Queremos seguir llevándonos bien con el país vecino”.

“Yo creo que se están pasando tres pueblos con la bajada del 30% de los aranceles. Si en Perejil, donde había cabras, se intervino, ¿por qué no lo hacen en un lugar en el que viven 80.000 personas que nos sentimos muy españolas? Hay que hacer una gestión más allá de las buenas palabras”.

"Esto habría explotado hace años"

En su opinión, una de las medidas consistiría en cerrar la frontera donde 20.000 personas portan a diario mercancías entre España y Marruecos. “Nosotros lo pasaríamos mal, pero ellos pasarían hambre. No podemos permitir este tipo de chulerías de la aduana, es como si un niño pegara patadas a un adulto hasta que se le viera el hueso y empezara a sangrar".

Y remata: “Aquí siempre hemos vivido en armonía, si no fuera por nosotros, esto hubiera explotado hace años. Y no es un acto nada solidario. Cualquiera que tiene un problemas médico alquila una ambulancia y le dejan pasar, la hermana de mi muchacha vino con el embarazo malísima y tan contenta se quedó en el hospital”.

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