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Sánchez ignora a Yolanda Díaz: llevan una semana sin hablar de cómo atajar la crisis
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SIN INTERLOCUCIÓN PARA EL 'ESCUDO SOCIAL'

Sánchez ignora a Yolanda Díaz: llevan una semana sin hablar de cómo atajar la crisis

El presidente y la vicepresidenta mantuvieron el martes un encuentro previo al Consejo de Ministros. Desde entonces, Díaz busca sin éxito acordar medidas de choque ante el alza de los precios

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE/Mariscal)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE/Mariscal)
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El distanciamiento entre los socios de gobierno llega al punto de que no hay negociaciones formales entre ellos de cara a consensuar el decreto contra las consecuencias económicas de la guerra, que se llevará al Consejo de Ministros el próximo martes. El denominado Plan Nacional de Respuesta a las Consecuencias Económicas de la Guerra que, a día de hoy, ni siquiera se ha discutido en el seno del Ejecutivo. Los socialistas insisten en que su máxima es consensuar el texto con todas las formaciones políticas, y que la líder de Unidas Podemos en la coalición, Yolanda Díaz, forme parte del equipo negociador con los grupos parlamentarios y, como tal, asuma una posición colegiada. Sin embargo, la vicepresidenta segunda defiende un paquete de medidas propias, previamente acordado en el espacio del socio minoritario, que pretende negociar directamente con Pedro Sánchez.

La petición de celebrar un encuentro con el jefe del Ejecutivo para pactar este decreto todavía no ha tenido respuesta. Sánchez y Díaz no han hablado desde el pasado martes. Antes de la celebración del Consejo de Ministros, ambos mantuvieron un desayuno de trabajo en la Moncloa sin otros miembros del Gobierno, según ha podido saber este diario. Se abordaron diferentes asuntos, aunque sin profundizar en el escudo social que reclaman desde Unidas Podemos. Sánchez tampoco anticipó el cambio respecto a la posición del Sáhara, que se hizo pública tres días después sin el conocimiento de Díaz, mostrando su discrepancia tanto por el fondo del asunto como por las formas.

Foto: La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (EFE/Alvarado)

La vicepresidenta segunda aseguraba este lunes que tiene una reunión "pendiente" con Sánchez. Y no solo para abordar lo que para los morados es ahora su principal prioridad, la crisis económica, para la que proponen un nuevo "escudo social y verde", sino para pedir explicaciones sobre las "consecuencias" del cambio de posición sobre el Sáhara. Un giro histórico, al aceptarse el plan de Marruecos, del que Díaz no fue informada previamente ni se le dieron explicaciones sobre el motivo de haberle ocultado esta decisión. Una falta de lealtad para los morados que ha llevado a Díaz a dejar atrás su tono conciliador para acusar al presidente del Gobierno de estar "incumpliendo el mandato de país". En Ferraz insisten en que la política exterior corresponde decidirla al presidente, por lo que no ven necesario consensuarla con sus socios.

El aislamiento al que Sánchez ha sometido al socio minoritario en sus principales decisiones de las últimas semanas ha ido acompañado de una falta de interlocución que recuerda a la que se produjo tras la crisis por la reforma laboral. Con Yolanda Díaz acusando a los socialistas de "injerencia en sus competencias", el jefe del Ejecutivo ni levantó el teléfono ni se cruzó mensajes con la vicepresidenta segunda. Ella misma ha querido recordar a este respecto que cuando se produjo el choque por la reforma laboral "no solamente compartí y dialogué con todos los ministerios, sino que tuvimos que hacer comisiones paralelas para ello".

El distanciamiento se vuelve a hacer evidente, con el añadido de que desde el espacio de Unidas Podemos sentencian que ahora "el problema es que ya no te puedes fiar de Sánchez". No está previsto por el momento activar los mecanismos que Sánchez sí mantenía con el predecesor de Díaz, el exvicepresidente Pablo Iglesias, a través de las reuniones de maitines los lunes en Moncloa para coordinar la agenda de la semana o los almuerzos de trabajo de los miércoles o jueves cuando surgían discrepancias.

Foto: Pedro Sánchez, junto a Calviño y Díaz, en el Congreso. (EFE)

Pese a los reveses y la ausencia de "diálogo" en "cuestiones de fondo", desde la posición sobre el Sáhara al aumento del gasto en Defensa o la política fiscal, los morados confían en que haya negociación sobre el plan de respuesta a la crisis económica. Para ello están tratando de allanar el camino, a la espera de poder ser escuchados por Sánchez.

A través del secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, y el jefe de gabinete de Díaz, Josep Vendrell, principalmente, se está manteniendo una comunicación no oficial con los gabinetes de varios ministerios socialistas. Tanto públicamente como mediante estos canales se están trasladando sus prioridades, que pasan por que las grandes eléctricas asuman parte del coste del escudo social, ya sea vía impuestos o recorte de beneficios, congelar las rentas de alquiler y crear un cheque-ayuda a las familias para hacer frente al coste de la electricidad.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) conversa con la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d) en un pleno del Congreso. (EFE/Emilio Naranjo)

En materia de impuestos, los morados no se cierran a que se produzcan bajadas, siempre y cuando no sean generalizadas para que beneficie a los tramos más bajos del IRPF. De abrirse este debate sobre la fiscalidad, explican desde Unidas Podemos, su propuesta es que se implante un sistema progresivo en el que se aumente la presión fiscal sobre quienes más tienen, sin descartar un impuesto a las grandes fortunas.

La voluntad de impulsar este plan de choque es solo de uno de los argumentos por los que desde Unidas Podemos descartan la posibilidad de una ruptura en el Gobierno de coalición. La segunda razón tiene que ver con evitar una gran coalición blanda entre socialistas y populares. "Hay preocupación porque Sánchez quiera recurrir a la derecha", explican fuentes de Podemos. La portavoz, Isa Serra, se refería este lunes a que las decisiones del presidente del Gobierno durante las últimas semanas mostrarían un "acercamiento al PP", erigiéndose en muro de contención para asegurar el cumplimiento del programa de coalición. Con todo, la actual situación bélica ha movido los marcos, forzando un reseteo de la legislatura, cuya nueva dirección se determinará en los próximos días.

Al mismo tiempo que en Unidas Podemos apelan a la responsabilidad y la necesidad de ofrecer estabilidad para justificar su continuidad dentro de la coalición, mantienen un relato de oposición y amenazan con compartir la presión de la calle. Por un lado, se muestra un mayor alineamiento con las reivindicaciones sociales de los sectores afectados por la escalada de precios. Por otro, se alinean las agendas con las demandas que los sindicatos están poniendo sobre la mesa y vuelven a deslizar la advertencia, como hacían fuentes de Unidas Podemos cuando acusaron a los socialistas de intentar acercar la reforma laboral a las demandas de la patronal, de que los sindicatos cuentan con la "herramienta" de las huelgas y que estas pueden acabar tumbando gobiernos.

El distanciamiento entre los socios de gobierno llega al punto de que no hay negociaciones formales entre ellos de cara a consensuar el decreto contra las consecuencias económicas de la guerra, que se llevará al Consejo de Ministros el próximo martes. El denominado Plan Nacional de Respuesta a las Consecuencias Económicas de la Guerra que, a día de hoy, ni siquiera se ha discutido en el seno del Ejecutivo. Los socialistas insisten en que su máxima es consensuar el texto con todas las formaciones políticas, y que la líder de Unidas Podemos en la coalición, Yolanda Díaz, forme parte del equipo negociador con los grupos parlamentarios y, como tal, asuma una posición colegiada. Sin embargo, la vicepresidenta segunda defiende un paquete de medidas propias, previamente acordado en el espacio del socio minoritario, que pretende negociar directamente con Pedro Sánchez.

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