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El Gobierno da un paso más y vincula las protestas "ultras" del transporte con Putin
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HUELGA DEL TRANSPORTE

El Gobierno da un paso más y vincula las protestas "ultras" del transporte con Putin

El Ejecutivo de Sánchez dice que no se sentará a negociar con los convocantes del paro que está poniendo en jaque el suministro de productos básicos porque no será "rehén" de violentos

Foto: Camioneros de huelga. (EFE/Quique García)
Camioneros de huelga. (EFE/Quique García)

El relato del Gobierno frente a las protestas de los transportistas que están poniendo en jaque la distribución de suministros básicos en España dio un paso más y vinculó a los huelguistas ya no solo con grupos de extrema derecha, sino con Vladímir Putin. Si el día antes desde el Ejecutivo dejaron claro que a su juicio esto no es una huelga, sino "un boicot" alentado por posiciones de la ultraderecha, en la quinta jornada de paros directamente acusaron a los huelguistas de hacerle el juego al presidente ruso y aliarse con quienes quieren llevar la inestabilidad a Europa.

El Gobierno sigue enrocado en no abrir ningún tipo de negociación con los transportistas y emplaza a que su único interlocutor sea el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), que representa al 90% del sector y se mantiene al margen de la huelga, secundada por muchos pequeños transportistas, autónomos y pymes. Detrás del paro está la Plataforma en Defensa del Sector del Transporte de Mercancías por Carretera Nacional e Internacional. Es una asociación minoritaria que no se sienta en la mesa de diálogo con la Administración. Con todo, han logrado paralizar parte de la economía española desde el pasado 5 de marzo. La huelga es indefinida.

Después de que el Ejecutivo vinculara las protestas con actos violentos y "posiciones de odio" de la extrema derecha, la ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, señaló este viernes que "no está siendo un paro, sino un boicot" que "aprovecha" y advirtió de que "quienes están impidiendo que los productos lleguen" a destino "le están haciendo el juego a Putin", que busca "la inestabilidad en el conjunto de los países europeos". No se sentarán a negociar, insistió en la misma línea expresada por la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, porque el Gobierno "no puede ser rehén del chantaje".

Foto: Escasean algunos tipos de leche en Mercadona. (A.F.)

En esa tesis que acerca a los huelguistas a Putin abundó también el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, que consideró a los participantes en los piquetes como personas "violentas e irresponsables". "La crispación ahora es aliada de inestabilidad y es lo que le gustaría a Putin, que hubiera en Europa y en los países europeos inestabilidad, división y desunión", señaló Bolaños.

Interior reforzó en el quinto día de huelga los dispositivos policiales, sumando hasta los 23.598 los policías y guardias civiles desplegados para evitar el desabastecimiento y un estallido social más violento. El Ministerio dio la orden a todas las delegaciones del Gobierno del país de "reforzar todos los dispositivos policiales" y difundieron vídeos que mostraban la actuación de las fuerzas de seguridad en labores de escolta de camiones frente a los piquetes.

Pedro Sánchez rebajó el tono de las descalificaciones desde Roma, pero sí insistió en que el Gobierno garantizará el orden público "incluso ante determinadas conductas que son minoritarias y que actúan de manera vandálica, si no violenta". Tras una reunión con sus homólogos de Italia, Portugal y Grecia para fijar una posición común de cara al próximo Consejo Europeo, el jefe del Ejecutivo realizó una "llamada a la calma de esta minoría para expresarse con respeto y no caer en la dinámica de violencia que contraviene en este momento tan delicado que se vive como consecuencia de la guerra".

El presidente del Gobierno quiso garantizar que "los productores, distribuidores, transportistas y consumidores" no se vean afectados por esta huelga y que tanto la actividad económica como "el día a día de los ciudadanos se realice de la manera más normalizada posible". El paro de los transportistas comienza ya a afectar a los suministros en supermercados. Sánchez llamó "a la responsabilidad de una minoría que por desgracia está actuando de forma violenta".

Foto: Cientos de camiones colapsan la carretera que va desde Vigo hacia Tui con motivo de la huelga del transporte de mercancías por carretera. (EFE/Sxenick)

En vísperas de Navidad, las grandes asociaciones del transporte de España amagaron con convocar un parón que paralizaría la economía en una de las épocas de mayor consumo. En el tiempo de descuento lograron un acuerdo cuyos términos fue ratificado este jueves en el Congreso con la aprobación de un decreto-ley que contó con el apoyo de todos los grupos políticos, salvo Vox.

La ministra de Transportes aseguró públicamente que hay declaraciones de miembros de la ultraderecha que apoyan la huelga de los transportistas y que también llaman a manifestarse este sábado, en unas protestas organizadas por Vox en todas las capitales españolas por la escalada de precios. La formación liderada por Santiago Abascal ha dado su apoyo a los convocantes de las protestas.

Desde el Gobierno no aclaran qué información tienen para vincular las protestas con la ultraderecha o acusarlos de hacer el juego a Putin. Oficialmente, solo hablan de la inestabilidad generada con estas movilizaciones. En privado, fuentes del Ejecutivo apuntan a las declaraciones del portavoz de la plataforma convocante de las protestas, José Fernández, que en una entrevista en el diario 'El Plural' lamentó que quieran "echar la culpa a Putin de los problemas que tenemos en España". "Pero Putin está a miles de kilómetros. Putin no tiene la culpa de que en España tengamos unos políticos ineptos, inútiles y corruptos", señaló. "¿Por qué metes en el conflicto a Ucrania? ¿Sabes lo que está pasando en Ucrania con ese nazi de Zelenski que tenía laboratorios de armas biológicas para matar a la mitad de media humanidad?", agregó en esa entrevista.

El relato del Gobierno frente a las protestas de los transportistas que están poniendo en jaque la distribución de suministros básicos en España dio un paso más y vinculó a los huelguistas ya no solo con grupos de extrema derecha, sino con Vladímir Putin. Si el día antes desde el Ejecutivo dejaron claro que a su juicio esto no es una huelga, sino "un boicot" alentado por posiciones de la ultraderecha, en la quinta jornada de paros directamente acusaron a los huelguistas de hacerle el juego al presidente ruso y aliarse con quienes quieren llevar la inestabilidad a Europa.

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