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Los barones exigen la cabeza de García Egea para salvar a Casado y frenar a Ayuso
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EL PP, EN 'SHOCK'

Los barones exigen la cabeza de García Egea para salvar a Casado y frenar a Ayuso

Miden sus intereses de cara al futuro liderazgo del PP. Ahora el plan es aguantar al presidente si hace un gesto y evitar que la baronesa se erija en un referente nacional del PP

Foto: El secretario general del PP, Teodoro García Egea. (EFE/Javier Lizón)
El secretario general del PP, Teodoro García Egea. (EFE/Javier Lizón)
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“Mientras esté yo, no tocarán a Pablo”. El que hace esta aseveración no es otro que el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Se produce apenas unas horas antes de que el cainismo que lleva meses soterrado salga a la luz con el duro cruce de acusaciones entre la dirección nacional del partido y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Se inculpan mutuamente de haber urdido una trama de acusaciones falsas sobre contratos a familiares y espionaje interno. El PP está en 'shock'. Más allá de la tensión que se vive en Génova y la Puerta del Sol, los barones también están moviendo ficha.

El presidente, Pablo Casado, está protegido por los suyos. No ha dejado de hablar con cargos del partido a diferentes niveles. Ha llegado la hora de medir los apoyos ante una batalla que será dura y donde tendrán que rodar cabezas. Los barones hablaron a lo largo de este jueves con el presidente, según ha podido confirmar El Confidencial. Este les ha pedido “prudencia” y “discreción” en un intento de ir cerrando fugas de agua. Pero a nadie se le escapa que es una crisis sin precedentes. Los más veteranos la comparan a cuando Manuel Fraga destituyó a Antonio Hernández Mancha y retomó el control del partido.

Ayuso comparece ante los medios

Aquí no van a volver Mariano Rajoy o José María Aznar, pero sí que hay movimientos y un juego de confluencia de intereses que inevitablemente siempre acaba en un nombre: Teodoro García Egea. El secretario general ha sido desde el principio la 'bestia negra' para el poder territorial. Tenía el encargo de hacer el trabajo sucio y no lo ha esquivado. Cortó cabezas para moldear el partido con el que ha querido llevar a Casado a la Moncloa en 2023. Se ha enfrentado con el presidente de Castilla y León, Fernández Mañueco, con el que estuvo meses sin hablarse, con el andaluz Juanma Moreno por el control del partido y de una forma más discreta con el barón de los barones, Alberto Núñez Feijóo.

Demasiados muertos, señalan en el partido. Ahora ha llegado la hora de pasar factura y desde los territorios han marcado una estrategia. Los barones han hecho llegar que están dispuestos a 'salvar' a Casado si entrega la cabeza de su número dos. Con este 'gesto', habría un cierre de filas y se buscaría cómo recomponer la relación con Ayuso y llegar en un clima de 'calma' tensa al congreso nacional del partido, previsto para julio. Esto implicaría cerrar el expediente informativo que se ha abierto a la presidenta como aviso.

La guerra entre Díaz Ayuso y Casado comenzó por el control del PP de Madrid

Este planteamiento no se hace desde el convencimiento de que Ayuso ha sido 'víctima' de un ataque de la dirección nacional. Los barones sabían desde hace meses, porque se lo había trasladado Génova, que había una presunta comisión irregular que habría cobrado de un contrato de la Consejería de Sanidad el hermano de la presidenta. Era la justificación que se les daba para mantener el pulso por la convocatoria del congreso regional en Madrid. Lo que hay detrás es, primero, cerrar cuanto antes la crisis que amenaza con desangrar el partido en pleno choque con Vox y, segundo, que cada uno gane tiempo para su propio posicionamiento de cara a un futuro liderazgo del PP. Los barones no van a permitir que Ayuso salga aclamada como la líder del PP nacional por “explotar su papel de mártir” frente al poder del aparato. “No van a poner alfombra roja a Ayuso”, aseguraba ayer un dirigente popular.

Foto: Carromero, en la sede de Génova, felicitando a Díaz Ayuso tras las últimas elecciones.

Inevitablemente, todas las miradas se han vuelto hacia Feijóo, una vez más como el eterno líder que nunca fue. El gallego salió ayer públicamente a pedir explicaciones y lanzó un mensaje que se interpretó como un apoyo a Ayuso. “Los problemas hay que resolverlos de forma inteligente, no provocando un incendio”. Una declaración muy a la gallega que para los que le conocen esconde mucho detrás. “Puede que ahora mismo ni Feijóo sepa lo que quiere hacer”, señalaba un amigo del presidente de la Xunta que reconocía que “es una señal que esté al frente de esta manifestación”. En este momento, el gallego aboga por “aguantar” a Casado, pero si el presidente del PP no está dispuesto a sacrificar a su mano derecha, le retirará el apoyo. “Si Feijóo quiere dar definitivamente un paso a ser el candidato nacional, le conviene ganar tiempo”.

En los cuadros medios hay coincidencia en que el que estaba llamado a suceder a Rajoy representaría una “vía pacífica” si finalmente Casado no aguanta. Pero ahora, salvo que la catástrofe vaya a más, no toca. Otro líder emergente es Juanma Moreno, pero también hay cuórum en que le falta tiempo y por eso ahora también el partido en Andalucía va a remar con Casado. Eso sí, aquí también creen que hay que “cambiar los equipos de Génova”.

Mandan una corona de flores a Génova con el nombre de Pablo Casado

Los barones apuntan a que si finalmente Casado se enroca y no cede, habría que empezar a mover el partido para forzar la convocatoria de la Junta Directiva Nacional, que está compuesta por más de 400 miembros entre diputados, senadores y alcaldes, y acabar en un congreso extraordinario. El PP se abriría en canal. El susurro que llega al presidente es que debe “soltar lastre” para recomponerse. En los chats internos, todo era ruido contra la dirección nacional. “El 95% de mis alcaldes está con Ayuso”, explicitaba un dirigente territorial que ponía el foco en la manifestación que hay convocada el domingo en Génova para exigir la dimisión de Casado: “Como reúnan a 20.000 personas, está muerto”.

En el otro lado de la trinchera está el secretario general, quien también cuenta con sus 'generales'. García Egea tiene el control orgánico en muchos territorios e incluso en los que hay presidentes de partido y de gobierno maneja a los mandos intermedios. En plena vorágine, llamó a algún presidente regional, pero no cogían el teléfono. Mala señal. Aunque el tono tanto de Casado como de García Egea es bajo, están dispuestos a luchar, y por ahora en 'equipo', aunque, como ayer manifestaba un dirigente del PP, “a veces no es suficiente contar la verdad porque se impone la percepción de la gente”. Incluso entre los detractores de Casado hay un sentimiento de injusticia, porque tanto los que le apoyan como los que no coinciden en su “honestidad” y en “el coste personal que esto supone”. “En Madrid, no va a poder ir por la calle”, apuntan.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (i), y el presidente del PP, Pablo Casado (d). (EFE/Chema Moya)

Lo que ha empezado a librarse ahora en el PP es la segunda batalla. Los barones siempre han dejado caer en privado que el liderazgo de Casado es “flojo” y alguno incluso se ha movido para medir sus fuerzas de cara al futuro, pero medirán sus movimientos en función de sus propios intereses. García Egea ya ha empezado a hacer lo propio con sus 'leales', que no solo le defienden, sino que comparten que Ayuso ha cruzado todas las líneas al dudar de la honorabilidad de Casado. “Ella le conoce y no es una persona oscura. Puede ser demasiado bueno y no tener carisma, pero no juega sucio”.

El mensaje ya ha sido trasladado y será Casado el que tendrá que decidir si entrega a su compañero más fiel para cerrar en falso esta crisis y convive con Ayuso un tiempo más arropado por los barones. Al líder del PP tampoco se le escapa que perder el escudo de García Egea es retrasar su propia muerte y que hay compañeros con aspiraciones a ocupar su puesto. La dirección nacional siempre ha tenido que actuar a la defensiva y por eso hace unos días, y en previsión posiblemente de que Madrid pudiese implosionar, el secretario general fue lanzando un aviso a navegantes con llamadas personales para frenar las filtraciones que socavaban el liderazgo de Casado. Desde Génova, esperaban que la bomba estallara y estaban preparando el terreno. “Ayuso me dijo el martes que iba a salir una cosa sobre ella”, rememora ahora uno de los asistentes al Comité Ejecutivo Nacional. “Teo puede acabar cayendo por la única crisis que no es suya. Aquí se están matando los amigos de Nuevas Generaciones de Madrid”, se escucha en las bases del partido. Casado decide tras haber escuchado a unos y otros. Para él, Teo es “irrenunciable”. Si le cesa, será también un gesto entre amigos.

“Mientras esté yo, no tocarán a Pablo”. El que hace esta aseveración no es otro que el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Se produce apenas unas horas antes de que el cainismo que lleva meses soterrado salga a la luz con el duro cruce de acusaciones entre la dirección nacional del partido y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Se inculpan mutuamente de haber urdido una trama de acusaciones falsas sobre contratos a familiares y espionaje interno. El PP está en 'shock'. Más allá de la tensión que se vive en Génova y la Puerta del Sol, los barones también están moviendo ficha.

José María Aznar Teodoro García Egea Partido Popular (PP)
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