Yolanda Díaz abrirá su proyecto para salir del nicho de izquierda en que lo relega Sánchez
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Yolanda Díaz abrirá su proyecto para salir del nicho de izquierda en que lo relega Sánchez

Si hasta ahora la vicepresidenta segunda había repetido que su proyecto no se supeditaría a ningún partido, ahora remarca que "no es de izquierdas" para competir con el PSOE en el terreno de la centralidad

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), responde a una de las preguntas de los diputados en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (d), responde a una de las preguntas de los diputados en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
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Yolanda Díaz no se resigna a liderar un proyecto que se limite a representar el espacio a la izquierda del PSOE. Su objetivo, según señalan fuentes de su entorno más cercano, pasa por impulsar un frente amplio de carácter transversal, que aglutine diferentes sensibilidades, para defender los derechos de todos los trabajadores, autónomos y profesionales. Un proyecto, dicen, "para toda España". Sin etiquetas ni dependencias de partidos. Tanto es así que estas mismas fuentes avanzan que rehuirá una identificación con la izquierda. Argumentan que este concepto forma parte del pasado, ironizando que tiene un carácter más "geográfico" al nacer durante la Revolución francesa por la ubicación que tomaron los delegados de la Asamblea Nacional.

Lo que subyace de esta declaración de intenciones es que pretende competir de 'tú a tú' con los socialistas, después de su 40º Congreso Federal, en el que Sánchez salió abrazando literalmente a Felipe González y simbólicamente la centralidad. La vicepresidenta segunda sigue dosificando poco a poco los ingredientes con los que pretende cocinar una plataforma para su hipotética candidatura en 2023. Si hasta ahora había repetido como base de este proyecto que "no es de partidos", insisten en su equipo, ahora se añade que "no es de izquierda". Un paso cualitativo que define por contraposición sus intenciones.

Foto: Pedro Sánchez, en la clausura del 40º Congreso Federal del partido. (EFE)

El espacio de la izquierda, argumentan, "es muy pequeño". Un discurso renovador y rupturista, que coincide con el del primer Podemos "ni de izquierdas, ni de derechas", y da cuenta de sus aspiraciones e inconformismo a quedarse arrinconados en un extremo del tablero político. Se trata de apelar a un proyecto aglutinador como "gran casa de la democracia" y que "no va tanto de posiciones ideológicas, sino de resolución de los problemas".

Más que una advertencia en clave interna, se trata de la respuesta que lanzan desde el entorno de Díaz al congreso de los socialistas celebrado el pasado fin de semana en Valencia. Y más concretamente, a las palabras del presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, el día después del cónclave, cuando durante una entrevista en la Cadena SER situaba en el rincón izquierdo a su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, mostrando su interés de que se consume un "proceso de unión" en ese espacio. "El sistema electoral penaliza la división", concluyó tras indicar que "necesitamos todo el espacio progresista en plena forma".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante una reunión en Moncloa. (EFE)

Ese espacio de la izquierda —que aspiran a desbordar—, "para él", responden estas fuentes de la vicepresidencia segunda en referencia a las palabras del presidente del Ejecutivo. Acto seguido, recuerdan que el Sánchez que se consagró en el anterior congreso del PSOE lo hizo bajo el lema 'Somos la izquierda'. Sobre el cónclave del PSOE, destacan la falta de debate, en contraposición al proceso que están tratando de impulsar. Un proceso que denominan de "escucha" y que sería solamente la primera fase, de diagnóstico para construcción de su frente amplio. La siguiente etapa, donde comenzarán a ponerse las cartas boca arriba, será la de la elaboración programática.

El proceso de debate programático dibujará hasta qué punto se abrirá este proyecto político, con la intención de incorporar a personalidades que no tienen por qué compartir posiciones ideológicas. La pretensión es recoger contribuciones sin exclusiones y de forma participativa. Ni siquiera se excluirá a las organizaciones políticas, explican, aunque no serán las protagonistas, para atender en mayor medida a las entidades de la sociedad civil, sindicatos y colectivos profesionales y sectoriales. Se comenzarán a vislumbrar en este momento las alianzas que se van generando y qué actores prefieren mantener un camino propio.

Foto: Pablo Iglesias, durante una reunión con Mertxe Aizpurua y Oskar Matute. (EFE)

El ánimo de trascender la etiqueta de la izquierda va de la mano del perfil transversal que intenta proyectar Yolanda Díaz. Así lo reflejan sus valoraciones en los barómetros del CIS, situándose entre los miembros del Consejo de Ministros con más puntuación, fruto de una transversalidad tanto en lo que tiene que ver con las variables políticas de los encuestados como con las sociodemográficas.

Su valoración es de las más homogéneas atendiendo al eje izquierda y derecha, pero también en cuestiones de edad, género y territorios, sin diferencias significativas entre generaciones, hombres o mujeres y votantes de grandes ciudades o de municipios pequeños. De ahí que rompa el techo de valoración tradicional de los candidatos a la izquierda del PSOE, hasta el punto de situarse casi a la par que Pablo Casado como alternativa a Pedro Sánchez para presidir el Gobierno. En su equipo, llevan meses estudiando encuestas cualitativas, sin fijarse tanto en las cuantitativas sobre intención de voto.

Foto: Ione Belarra y Pablo Iglesias, durante el acto. (EFE)

Una tendencia que sigue al alza, principalmente entre los electores socialistas. En el último barómetro, los votantes del PSOE que aseguraron preferirla como presidenta pasaron del 10% al 16%. Su imagen sigue mejorando entre este colectivo, que también aspira a representar. Sin embargo, estas valoraciones no son extrapolables a un contexto electoral. Los expertos en demoscopia coinciden en señalar que será peor valorada cuando estos votantes la perciban como una rival política. Lo que sí hace es blindarla hasta que dé el paso definitivo de presentarse como candidata, puesto que difícilmente los socialistas podrán expresar una opinión negativa sobre ella que contradiga la de sus electores.

"Es una muy buena ministra de mi Gobierno", se refería Sánchez al ser preguntado por Díaz tras un congreso orgánico en el que la coalición de gobierno con la formación morada y la vicepresidenta segunda fueron el elefante en la habitación. Se trató de seguir la máxima de que lo que no se comunica no existe. Lo que sí hizo el secretario general del PSOE fue destacar como logros de su partido todos los avances sociales que ha ido aprobando el Gobierno de coalición en los primeros dos años de la legislatura. Desde los ERTE, el ingreso mínimo vital, la subida del salario mínimo y la revalorización de las pensiones con el IPC hasta la ley de vivienda, que en buena medida son banderas de sus socios de Unidas Podemos.

Díaz quiere priorizar la gestión durante lo que resta de legislatura para presentarse a la próxima cita con una carta de presentación de solvencia en lugar de unas siglas preexistentes. Sumar bajo la "mistura" gallega, en referencia a "ensanchar" el espacio o "romper fronteras". Lo que viene siendo la centralidad, a la que también se ha lanzado Sánchez pensando en el horizonte electoral de 2023.

Yolanda Díaz no se resigna a liderar un proyecto que se limite a representar el espacio a la izquierda del PSOE. Su objetivo, según señalan fuentes de su entorno más cercano, pasa por impulsar un frente amplio de carácter transversal, que aglutine diferentes sensibilidades, para defender los derechos de todos los trabajadores, autónomos y profesionales. Un proyecto, dicen, "para toda España". Sin etiquetas ni dependencias de partidos. Tanto es así que estas mismas fuentes avanzan que rehuirá una identificación con la izquierda. Argumentan que este concepto forma parte del pasado, ironizando que tiene un carácter más "geográfico" al nacer durante la Revolución francesa por la ubicación que tomaron los delegados de la Asamblea Nacional.

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