El ascenso de Vox alarma al Gobierno y a sus socios tras años fomentando la polarización
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Consecuencias de las elecciones catalanas

El ascenso de Vox alarma al Gobierno y a sus socios tras años fomentando la polarización

Ministros lamentan el oxígeno que dio Sánchez a Abascal en plena campaña de las catalanas y el alto riesgo de debilitar al PP y fortalecer a Vox por interés electoral

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Foto: Reuters

'La main droite de Dieu' ('La mano derecha de Dios') es un libro de los años noventa sobre François Mitterrand en el que, entre otras cosas, se relata cómo el histórico líder del socialismo francés estuvo detrás del arranque de la ultraderecha del Frente Nacional en 1981. Él se encargó de financiarles, de presionar a los medios de comunicación para que les diera visibilidad y hasta de cambiar la ley electoral en 1985 para favorecer al partido que entonces lideraba Jean-Marie Le Pen; todo con el objetivo de frenar a la derecha democrática y asegurar las victorias electorales de los socialistas. La ultraderecha francesa se estableció y creció tanto que en las elecciones europeas de 2019, bajo el nombre Rassemblement National, fue el partido más votado y ha competido en la segunda vuelta de las presidenciales.

En España no hay constancia ni sospecha, obviamente, de que otro partido haya colaborado de esa manera en el ascenso de Vox, pero destacados ministros y dirigentes de partidos que respaldan al Gobierno de Pedro Sánchez se muestran estos días alarmados por el ascenso de la ultraderecha y algunos lamentan la forma en la que la polarización alentada desde Moncloa está también contribuyendo a hacer crecer al partido de Santiago Abascal. Eso ha ocurrido, especialmente, en vísperas de las elecciones catalanas del 14-F, incluso en el pleno del Congreso celebrado durante la campaña. En tiempos de polarización casi siempre ganan los extremos. Y la polarización no surge por generación espontánea.

Esta es la tesis también de Pablo Casado, presidente del PP y gran derrotado en las elecciones del domingo en Cataluña, pendiente del empuje de Vox para su proyecto de reunificación.

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
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José Antonio Zarzalejos

"Se está yendo de las manos", asegura el portavoz de uno de los partidos que vota siempre con el Ejecutivo, alarmado por el resultado de Vox en Cataluña y por el hecho de que haya superado en votos al PP y Ciudadanos en esas elecciones.

Aseguran que por supuesto que no son ajenos a esa situación el PP y Ciudadanos con su "foto de Colón" en 2019, sobre todo por haber pactado entonces con la ultraderecha en comunidades autónomas y ayuntamientos hasta el punto de dejar en sus manos la gobernabilidad de esas instituciones, aunque recientemente hayan puesto distancia con Vox en el Congreso.

De hecho, fuentes del equipo más próximo a Pedro Sánchez aseguran que "realmente quien ha ayudado a Vox más que la polarización política ha sido el PP calentando a sus votantes". "Luego templas y es tarde para recuperarlos. No te entienden", apostillan.

placeholder El líder de Vox, Santiago Abascal, en rueda de prensa desde Barcelona. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal, en rueda de prensa desde Barcelona. (EFE)

Explican que "la pandemia fue una oportunidad" precisamente para templarlos, pero no la moción de censura de Vox. Casado atacó a Abascal y los votantes se sintieron agredidos y vieron cómo el matrimonio podía no consumirse entre las dos fuerzas principales de la derecha. Tras la moción y los errores de Casado de atacar innecesariamente a Abascal, se cayó el PP y subió Vox. "Nosotros lo único que hemos hecho es observar la jugada", indican.

Lo cierto es que el Ejecutivo subraya que solo tres días después del gran éxito de Vox en Cataluña, el presidente del Gobierno llamó este miércoles a Casado para pactar la renovación de las instituciones, con el interés también de señalar claramente al PP como el principal partido de la oposición, incluyendo también la reforma de la ley electoral para cambiar el voto rogado, aunque no sea necesario el acuerdo para aprobarla. Y el Partido Popular ha accedido esta vez a negociar, ha rectificado y está cerca del primer pacto de Estado de la legislatura.

Siguiendo con el paralelismo con Francia, en este aspecto hay una diferencia notable con lo que ocurre en España: allí la "derecha democrática" siempre ha evitado pactar con el Frente Nacional, hasta el extremo de pedir el voto al centroizquierda en la segunda vuelta para evitar una victoria de la ultraderecha.

Solo tres días después del gran éxito de Vox en Cataluña, el presidente del Gobierno llamó a Casado para pactar la renovación de las instituciones

En España sí hay pactos del PP y Ciudadanos con Vox en comunidades autónomas y ayuntamientos, aunque no gobiernen juntos, lo que inevitablemente da aire al partido de Abascal. Le hacen protagonista y aceptan sus planteamientos, por ejemplo respecto a la memoria histórica o el feminismo, así como sacar adelante presupuestos. Y como Vox no entró en ningún Gobierno, carece de desgaste.

También es similar a lo que ha ocurrido en Francia la capacidad de la formación de Abascal para ocupar la agenda política y contaminar el discurso de otros partidos. Nicolas Sarkozy, como ministro del Interior y presidente, asumió la mano dura sobre la inmigración, con el concepto de "inmigración elegida", para competir con la ultraderecha, sin poder llegar nunca a hacerlo. Sarkozy acabó derrotado y superado por la extrema derecha.

En España, es obvio que el PP ha hecho suyos puntos importantes de este discurso y, además, parte de un tono duro en cuestiones como la política territorial.

Vox ha mostrado notable habilidad para colonizar la discusión política, por ejemplo con la 'okupación' o la delincuencia, y el PP los ha seguido para rivalizar en dureza, sabiendo que pierden la batalla porque nunca pueden llegar a su nivel. De hecho, un destacado diputado del PP explica que su discurso en Cataluña es la mejor campaña electoral para Vox. "Nosotros hacemos un diagnóstico sobre el golpismo independentista y luego aparece Vox con un mensaje simple, contundente y emocional que aprovecha el caldo de cultivo que nosotros mismos hemos creado y terminan votando al original, al que mejor se entiende. Encendemos las brasas y Vox las aviva y las aprovecha", asegura. Esa tesis coincide con la explicada por Moncloa.

Un destacado diputado del PP explica que su discurso en Cataluña es la mejor campaña electoral para Vox

Este diputado se engloba en el grupo (minoritario) de los que en el PP creen que Pablo Casado tendría que haber reforzado lo que los distingue de Vox, por ejemplo mostrándose como partido de Estado y llegando a acuerdos de Estado como el de la renovación de las instituciones. El líder del PP muestra ahora indicios de cambio para un pacto que puede formalizarse la próxima semana.

La estrategia del líder del PP respecto a Vox tiene exactamente la misma causa y el mismo fundamento que los que maneja Moncloa, aunque con efectos e intereses obviamente contrarios: mientras exista un partido como el de Abascal será casi imposible, materialmente, que los populares puedan gobernar en España.

El reparto de escaños penaliza la división y, además, los populares no pueden pactar con partidos nacionalistas o independentistas, mientras que el PSOE sí puede hacerlo. El PP necesita reducir a Vox y los socialistas se aprovechan de esa división en ese espacio político que va del centro a la extrema derecha. De la misma forma que el Gobierno de Mariano Rajoy vio con satisfacción el ascenso de Unidas Podemos, porque creía que eso dividía la izquierda y debilitaba al PSOE.

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Hay otro efecto de la presencia de Vox que admiten en el PSOE y en Unidas Podemos: los de Abascal son el cemento del bloque de Presupuestos que sostiene al Gobierno. Dicho de otra forma, el temor a la alternativa con Vox lleva a partidos nacionalistas e independentistas a preferir siempre el acuerdo con el PSOE y esa es una de las bazas políticas que maneja Sánchez permanentemente.

Objetivamente, Vox es un instrumento perfecto del PSOE para debilitar al PP y asegurarse victorias electorales. Eso ocurre, por ejemplo, cuando Pedro Sánchez en abril de 2019 optó por la posición estratégica de participar solamente en un debate electoral en Atresmedia y con presencia de Vox, rechazando una propuesta de cara a cara y otro debate a cuatro. La idea era lograr visibilidad para Abascal y quitarle foco a Casado, aunque la Junta Electoral obligó a suspender ese debate para excluir, finalmente, a la ultraderecha.

Ocurre también cuando permanentemente la idea de fuerza del presidente del Gobierno y los ministros en los debates del Congreso es la identificación sin matices del PP con Vox, hasta convertir a este partido en el centro de los plenos de la Cámara.

Foto: Santiago Abascal. (Reuters)

"Lo que tiene que hacer es dejar de estar acomplejado por la ultraderecha", le dijo el presidente del Gobierno este martes a Casado, identificándolos como "el sirviente" de Abascal. A partir de ahí, otros miembros del Gobierno que respondían a preguntas del PP insistieron en la idea de identificar al principal partido de la oposición con la ultraderecha.

También ocurre cuando el Gobierno aísla intencionadamente al PP en todo tipo de negociaciones; aunque en este punto Casado colabora con entusiasmo, por ejemplo al negarse a pactar la renovación de las instituciones o al utilizar la hipérbole en debates sobre la pandemia, entre otras.

La conclusión es que para el Gobierno es más cómodo tener enfrente a un PP debilitado y alejado del centro que un PP moderado. Y, al tiempo, eso fortalece a Vox, lo cual enciende las alarmas en el Gobierno y en los partidos que lo apoyan; sin embargo rescatar al PP y ayudarle en la hipotética travesía al centro perjudicaría las expectativas electorales del PSOE.

Para el Gobierno es más cómodo tener enfrente a un PP debilitado y alejado del centro

Contribuye a lograr esa debilidad del PP y fortalecer a Vox los escándalos de corrupción y, por ejemplo, la comisión de investigación sobre Kitchen que ocupará todo marzo y que fuentes parlamentarias prevén como un calvario para los populares. Así, la encuesta del CIS conocida este jueves constata que la presunta confesión/delación de Bárcenas ha debilitado al PP. Y Vox se beneficia de esa caída y, previsiblemente, se beneficiará del desgaste que provocará en los populares el juicio de la caja B y la comisión Kitchen. Vox se encuentra con el regalo político que le hace la izquierda con esa comisión de investigación para debilitar más al PP y lograr protagonismo, como lo prueba su iniciativa de entrevistarse en la cárcel con Villarejo y la forma en la que se volcará, con su diputada Macarena Olona a la cabeza de la ofensiva.

En plena campaña electoral de las catalanas, se produjo un hecho que llenó de sorpresa e indignación a miembros del Gobierno: Pedro Sánchez alabó a Vox y Abascal y, además, lo hizo con la solemnidad del pleno del Congreso y reiteradamente. Un regalo de Moncloa a la ultraderecha.

En respuesta a Casado, el presidente señaló: "Hasta incluso el señor Abascal le da lecciones de responsabilidad con el país y de sentido de Estado, señor Casado". No fue un lapsus porque sus intervenciones están preparadas en su gabinete y son perfiladas y medidas en una reunión los martes por la tarde en Moncloa y porque pocos minutos después volvió a repetir el argumento en respuesta a Abascal. "Usted demuestra más responsabilidad de país y más sentido de Estado que el líder de la oposición", le dijo al líder de Vox, partido que competía con el PP en Cataluña. Eso indicaba que Moncloa prefería castigar y debilitar al PP, aun a riesgo de dar oxígeno y empujar hacia arriba al partido ultraderechista en plena campaña.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Esa sesión de control tuvo como centro a Vox, porque así se encargaron de hacerlo otros miembros del Gobierno y esas palabras, además, procedían de un contexto extraño que ocupó los titulares, la votación del decreto sobre fondos europeos que el Gobierno pudo sacar adelante solo gracias a la abstención "generosa" de Vox. Abascal salvó la llegada de dinero europeo para rescatar a los españoles, fue el argumentario que fijaron Gobierno y PSOE para "meter el dedo en el ojo" al PP.

Esta especie de pinza entre Sánchez y Vox es una tesis recurrente de Casado. Especialmente la repitió en la moción de censura de Abascal en septiembre, cuando el líder del PP rompió con Vox. Su tesis entonces fue que Sánchez necesitaba a Abascal y este, a su vez, necesitaba al presidente del Gobierno. Añade que la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno y su protagonismo radicaliza y polariza la política, lo que favorece a Vox.

Por cierto, que esa moción de censura fue rechazada; se dijo que Abascal la perdía, pero a la larga no parece haber sido tan errónea como se interpretó entonces, a la luz del resultado de las catalanas. Aunque los representantes de Vox utilizaran un lenguaje trumpista, antieuropeísta y xenófobo. Ahora ha superado a PP y Ciudadanos con un mensaje que alertaba de la islamización de Cataluña.

Foto: Imagen: El Confidencial Diseño

En esa moción se observó que los demás partidos no tienen claro cómo tratar a Vox desde la tribuna. Dudan si ignorarlos o confrontar, algo que se ha repetido también en los debates de la campaña de las catalanas y casi en cada pleno del Congreso.

De esta forma, desde las andaluzas de 2018, Vox mantiene un ascenso sostenido, con la única excepción de las vascas y gallegas, además de las europeas que suelen tener lógicas diferentes. En las andaluzas logró un sorprendente 10,9%; en las generales de abril un 10,2%; en las de noviembre un 15,2%; en las municipales y autonómicas 530 concejales y entrada en ocho parlamentos; y ahora en las catalanas un 7,68%. Y el CIS conocido este jueves le mantiene en el 13,6%, pero a solo cinco puntos del partido de Casado y con opciones de reducir esa diferencia.

Foto: Santiago Abascal en el Congreso. (Reuters)

Otro debate es el tratamiento mediático de Vox, aunque sus dirigentes están cómodos fuera del radar de los medios tradicionales.

"Se está engordando a la bestia", asegura Joan Baldoví, diputado de Compromis. Y fuentes del PNV rematan que "el ascenso de Vox, apuntado por algunas encuestas a nivel del Estado y materializado en las recientes elecciones catalanas, es, sin duda, una mala noticia".

"Vox es un partido que no acepta al diferente, que propugna eliminar del tablero político a aquellos partidos que tienen una concepción del Estado distinta a la suya y que vive de la confrontación. No identificarlos como lo que son, un peligro para la democracia, es irresponsable y arriesgado en términos democráticos y de convivencia social para el presente y futuro del Estado español", añaden.

'La main droite de Dieu' ('La mano derecha de Dios') es un libro de los años noventa sobre François Mitterrand en el que, entre otras cosas, se relata cómo el histórico líder del socialismo francés estuvo detrás del arranque de la ultraderecha del Frente Nacional en 1981. Él se encargó de financiarles, de presionar a los medios de comunicación para que les diera visibilidad y hasta de cambiar la ley electoral en 1985 para favorecer al partido que entonces lideraba Jean-Marie Le Pen; todo con el objetivo de frenar a la derecha democrática y asegurar las victorias electorales de los socialistas. La ultraderecha francesa se estableció y creció tanto que en las elecciones europeas de 2019, bajo el nombre Rassemblement National, fue el partido más votado y ha competido en la segunda vuelta de las presidenciales.

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