ENTREVISTA CON LA MINISTRA DE EDUCACIÓN Y FP

Celaá: "Tengo esperanza en un remedio para el covid antes del final del próximo curso"

Ahora que parece claro que el próximo curso será presencial y que la Lomloe comienza su recorrido en el Congreso, analizamos con la ministra de Educación qué nos espera

Foto: La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)
La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)

En los muros del Ministerio de Educación, cuelgan los retratos de todos los máximos responsables de la educación española. Bueno, casi todos. Las ausencias resultan elocuentes. Aún falta el de Iñigo Méndez de Vigo, aunque su hueco está reservado. El último en la sucesión es, por ahora, José Ignacio Wert, el principal propulsor de la Lomce en 2013. La ley que previsiblemente será sustituida por la Lomloe, que este miércoles pasó su primer trámite en el Congreso tras las enmiendas a la totalidad de PP, Vox y, llamativamente, Ciudadanos.

Pero no hay hueco aún para Isabel Celaá (Bilbao, 1949), que deberá buscarse otra pared, lejos de esa mirada de soslayo de Wert desde el retrato de Rafael González Cidoncha que costó 20.000 euros. Sin embargo, la antigua portavoz del Gobierno socialista ha pasado ya a la historia de la educación española, tanto por haber estado al mando durante una pandemia nunca antes conocida como por ser la impulsora de la octava ley educativa de la democracia, tramitada durante esos meses difíciles.

"La Lomloe será retocada en algunos aspectos, porque esto ha puesto de manifiesto que asuntos como la digitalización eran urgentes"

Una época complicada en que no han faltado las críticas, desde las comunidades autónomas que le reprochaban su falta de liderazgo a las que, como en el caso de País Vasco o Cataluña, la reprendían por haber interferido en sus competencias. Ahora que parece claro que el próximo curso será presencial pero con las medidas sanitarias necesarias, aprovechando los espacios de los colegios y exprimiendo al máximo los recursos digitales, serán las comunidades autónomas y los centros escolares los que deban llevarlo a cabo animados por los 2.000 millones del fondo covid. Analizamos junto a la ministra los puntos más sensibles de la Lomloe y evaluamos la respuesta ante la emergencia pandémica.

PREGUNTA. Este miércoles, la Lomloe ha superado su primer trámite parlamentario. Partidos como el PP han criticado que se haya seguido adelante con ella en plena pandemia. ¿Tan importante era para el Gobierno?

RESPUESTA. Este proyecto de ley entró en la Cámara justo antes de declararse la pandemia y comenzó ya su fase de tramitación. Se suspendió, se volvió a reanudar y una vez que sale del Gobierno es la Mesa del Congreso la que determina cuándo ha de debatirse. Nosotros supimos dos o tres días antes que se iban a sustanciar las enmiendas a la totalidad. Pero aún faltan las parciales. Llevamos ya siete ampliaciones de plazo y es una ley ampliamente conocida, porque en la anterior legislatura también entró en el Congreso, así que todo el mundo ha podido debatirla y estudiarla.

La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)
La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)

P. Fue redactada hace ya más de un año, pero tocaba algunos de los temas que se han puesto sobre la mesa estos meses de pandemia, como la digitalización. ¿No ha pensado en ningún retoque durante el confinamiento? ¿Cuál?

R. Seguramente, va a ser retocada en algunos aspectos, porque si algo ha puesto de manifiesto esta pandemia es que lo que tocábamos en el proyecto de ley es urgente. Uno de los puntos es el que usted dice, la digitalización, uno de los principios vectores de la ley. Es lo que nos ha permitido sostener la educación a pesar del cierre de la escuela en estos tres meses, ofreciéndonos la posibilidad de seguir con el conocimiento a través de la educación a distancia, que sustituyó a la presencial tras el estado de alarma.

P. La ley incide en que es una educación “de excelencia y equitativa”. ¿Ha estado el debate español condicionado por la idea de que ambas cosas son mutuamente excluyentes?

R. Así es. Veo que usted conoce bien la dinámica del debate educativo español, cuando en realidad lo uno se complementa con lo otro para crear ese círculo virtuoso necesario para avanzar en la educación. La excelencia no es ni más ni menos que cada alumno y alumna pueda desarrollarse al máximo, de acuerdo con su talento. Y la equidad es dar a cada uno lo que le corresponde, pero también lo necesario para que ninguno se quede atrás. Ningún país puede permitirse el lujo de prescindir de parte de su talento, y la equidad forma parte de la excelencia.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

Esos son los dos elementos sustentantes de la ley, que cambia la filosofía de la Lomce. No es derogarla por derogarla, sino que este cambio es fundamental para afrontar los desafíos contemporáneos de los sistemas educativos europeos. La Lomce dibujó itinerarios que no llegaban a ninguna parte, eran segregadores. ¿Cómo segregar a una persona con 13 años? Cuántos casos conocemos de niños y niñas o adultos que en la escuela funcionaron con suspensos o dificultades en el aprendizaje y hoy son grandes profesionales. Lo podemos ver en científicos o políticos de renombre. No se puede atender a las dificultades más que reforzando la solución para salir de esas dificultades. Pero hay que tratar de llevar los itinerarios comunes lo más adelante posible. Esta ley apuesta por la calidad apoyada en excelencia y equidad e intenta que no lo haga solo el alumno, sino que lo haga el sistema en su conjunto, y que la repetición sea la última ratio.

P. De hecho, el de la repetición ha sido uno de los temas más criticados tanto a propósito de la ley como durante la pandemia.

R. La promoción de un alumno es la regla general en todos los sistemas educativos. Uno de los objetivos es que el alumno progrese, que consiga no solo el acceso universal sino la terminación con éxito de ese itinerario formativo. La repetición ha de ser la excepción. Sin embargo, una de las características no deseables de nuestro sistema educativo es la enorme proporción de alumnado que repite, incluso tres veces superior a los países de nuestro entorno. Esta cuestión ha de ser tratada con urgencia, porque hemos visto, y lo tenemos probado por la OCDE, que entre dos alumnos con un mismo punto de partida de dificultades de aprendizaje, el que repite y el que no repite (pero es reforzado), al ser contemplados al año siguiente, el que no ha repetido consigue mejores resultados. Tenemos un mal que es el índice de repetición, y lo hemos de corregir. Francia tenía una situación semejante y ha logrado corregirlo. Nosotros también debemos hacerlo.

P. Si todo sale según lo previsto, ¿cómo será la educación española?

R. Extraordinaria.

P. ¡Qué va a decir!

R. Hemos sido capaces de identificar los problemas que tiene el sistema y orientar la respuesta satisfactoria a esos problemas. Uno es un currículo extensísimo, enciclopédico, que no se corresponde con el conocimiento disponible en el siglo XXI, todos podemos acudir a internet para recordar datos. El currículo ha de ser competencial, que el alumno entienda. La labor de la educación es la formación, no la información. Que aprenda a aprender y a hacer cosas de manera distinta, activarlo para que tenga criterio, libre pensamiento, que pueda afrontar todo lo que le llega por la vía analógica y digital.

"Lo del pacto suena grandioso, pero para llegar a acuerdos, es más fácil poner sobre la mesa un papel con propuestas, lo que hacen otros países"

En segundo lugar, trabajar sobre la carrera docente del profesorado. No solo en una formación inicial más práctica, más vinculada al ‘practicum’ en la escuela, sino también acompañamiento en la tarea de inducción a la profesión, evaluación e incentivación. Hemos empezado a trabajar, lo haremos con los representantes de los docentes.

La gran cuestión es reducir el índice de abandono escolar temprano. Tenemos aún una tasa dramática, uno de cada seis alumnos abandona el sistema sin preparación suficiente. Lo que la escuela ha de intentar es que todos los alumnos que la pisan se queden para la Secundaria posobligatoria, ya sea por la Formación Profesional de grado medio, ya sea por el Bachillerato. La vida se ha tornado muy difícil, los desafíos contemporáneos son muy complejos, y vivimos tantos cambios disruptivos como para pensar que cualquier alumno que salga debe sortear cinco, seis o 10 puestos de trabajo a lo largo de su vida, y tiene que estar bien preparado. Con mejor educación, tendremos mejor ciudadanía, mejores salarios y menos precariedad. Es el principal factor económico y una herramienta de igualdad, porque es capaz de superar condicionamientos de origen.

Celaá: "Tengo esperanza en un remedio para el covid antes del final del próximo curso"

P. Es la octava ley de educación en más de 40 años de democracia, y la sensación entre la comunidad educativa es que ha de adaptarse a nuevos marcos cada pocos años. ¿De verdad era necesaria otra ley?

R. Clarísimamente, y no solo porque el ambiente contra la Lomce era de rechazo. La Lomce ha interrumpido el paso de un sistema educativo respaldado por la mayoría de las fuerzas políticas menos el PP. La Lomce irrumpió en 2013 con el único apoyo del PP y el rechazo del resto de fuerzas, pero ha generado resultados muy inconvenientes, como el aumento escandaloso de repeticiones en Primaria, especialmente en los primeros años de implantación, al cambiar los ciclos por cursos.

La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)
La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)

Los niños necesitan adaptación y los ciclos les permiten conseguir resultados acordes con su preparación psicológica, los capacitan para poder responder de mejor manera tras el ciclo que tras el curso. Los itinerarios de Secundaria no llevaban a ninguna parte, y condujeron a menores índices de resultados positivos tanto en la titulación de la ESO como en el Bachillerato. Y las reválidas, que ni siquiera el PP pudo mantener. La ley, de alguna manera, sirvió de cobertura para recortes muy drásticos de un 5% en 2009 en el Gobierno Zapatero a apenas alrededor de un 4% a finales de 2018. El Gobierno tiene una propuesta establecida en la ley para llegar al 5% del PIB. Eso es una inversión respetable que ya se está haciendo, estamos respondiendo de forma antagónica a la crisis de 2008.

P. Hubo un intento por llegar a un gran pacto por la educación en una subcomisión del congreso y el PSOE fue precisamente el primer partido que se levantó de la mesa. ¿No considera necesario llegar a ese gran pacto?

R. El pacto es absolutamente deseable, pero se puede alcanzar más fácilmente incorporando un documento sobre la mesa. Esa subcomisión fracasó rotundamente tras año y medio de debates y 85 comparecencias, bien interesantes todas. Nada se siguió a ese trabajo, y quiero recordar que el PP estuvo en este ministerio siete años y no fue capaz de sacar ningún corolario de esa ponencia. El PSOE reclamó que se pusiera encima de la mesa ese compromiso para una mayor inversión en educación, y esa subcomisión no llegó a nada.

Podría haber continuado aunque el PSOE la abandonara después de que no se atendiera su planteamiento porque no se llegaba a nada, como hicieron otros después. Aun así, el PP pudo haber recogido sus conclusiones y ponerlas sobre la mesa. Lo del pacto suena grandioso, pero para poder llegar a acuerdos, que es lo que hace el resto de países, es más fácil poner un papel con propuestas y no una página en blanco, hacer un planteamiento lo suficientemente abierto para incorporar las enmiendas del resto de partidos. Es verdad que el miércoles nos sorprendió mucho que Ciudadanos votara con Vox, identificando sus planteamientos con los suyos.

"Estamos pensando en espacios más amplios, trabajando con dos o tres profesionales"

P. El fondo covid destinará 2.000 millones a educación. ¿Es un intento por la vía rápida de volver a la situación presupuestaria anterior a los recortes?

R. Lo que hace es llevar inversión a las comunidades autónomas, y es algo muy importante. Si hemos dicho que nos faltaban unos cuantos miles de millones para llegar al 5%, poner 2.000 (además de los 260 millones del convenio de digitalización, que van a proporcionar 500.000 herramientas digitales a los alumnos) supone la posibilidad de innovar en educación. Estamos hablando de distintos espacios físicos, de incorporar innovaciones a los centros educativos, que son los que van a tener que adaptarse a las circunstancias del aprendizaje y la enseñanza tras el covid. Ahí hay mucho espacio para la innovación, no solo en espacios físicos sino también para las metodologías.

Estamos pensando en espacios más amplios, en los que puedan estar los alumnos con las distancias de seguridad necesarias, y trabajando con dos o tres profesionales. Además de mesa ‘online’ para el profesorado o colaboración público-privada, porque hay muchas empresas interesadas en la digitalización de la educación con las que hemos conectado a través de la formación profesional. Esto nos va a permitir actualizar metodologías y los diferentes ciclos.

Celaá: "Tengo esperanza en un remedio para el covid antes del final del próximo curso"

P. Los espacios físicos son el gran debate una vez se ha decidido volver a la educación presencial: ¿cómo se garantiza que un alumno de un colegio en barracones reciba la misma educación que otro con instalaciones totalmente nuevas?

R. Como hasta ahora. Lo que se ofrece es una mejor capacitación para espacios, pero no creo que vayamos a terminar el curso con la situación de la pandemia. Tengo la esperanza de que habrá un remedio antes de la finalización del curso, y por las noticias que recibo desde el mundo de la ciencia, parece que así será, ya sea como tratamiento o vacuna. Por tanto, estos 2.000 millones para la adecuación de recursos han de ser bien utilizados. Aprovechémoslos en términos de innovación necesaria. No quiero entrar en detalles, los directores de los centros son profesionales y los utilizarán para que queden consolidados unos cambios que mejoren la metodología y la interacción entre el profesorado y el alumnado.

P. Son 2.000 millones a fondo perdido para las comunidades, y el fondo perdido siempre resulta peliagudo...

R. Prefiero decir 'a fondo ganado', porque no es reembolsable, no es un crédito, es una inversión extraordinaria en un momento tan crítico como este. Y también el impulso a las becas, esta mañana hemos tenido el Observatorio y todo el mundo se ha congratulado de que se hayan incrementado un 22%. En una etapa como esta, es una apuesta inequívoca por la educación.

P. Se ha adelantado con lo de las becas. ¿Qué tal la relación con Universidades y con Castells, con quien han acordado este tema?

R. Muy buena, Educación y Universidades tenemos puntos en común y el ánimo de mejorar la vida de universitarios y no universitarios para intentar que no se pierda ningún talento, y la convicción de que hay talentos que se pierden por temas de renta. En aras de la equidad, los requerimientos académicos han de desaparecer tras el aprobado, pero que tengan las mismas condiciones.

"No se cerrará ningún centro de Educación Especial ni lo hemos propuesto, son temores infundados"

P. Le preguntaba porque Castells y usted son dos modelos distintos: usted lleva muchos años en política, él es un recién llegado…

R. Mantenemos buena relación, perseguimos objetivos comunes, cada uno desde su diversidad.

P. Quería incidir en el tema de la Educación Especial. Ustedes han desmentido que se vaya a cerrar ninguna escuela, ¿cuál es su compromiso, qué diría a aquellos padres que estén intranquilos?

R. He hablado con todas las organizaciones o con todas las plataformas que representan buena parte de su sentir, y me solidarizo con todo lo que me trasladan. Que tengan tranquilidad, porque aquí no se va a cerrar ningún centro de Educación Especial, que nunca lo hemos propuesto, que respetamos absolutamente esos centros, que tienen un importante conocimiento experto, y que no debe haber ningún temor a que sean postergados por esta Administración.

Dicho esto, también quiero decir que tenemos muchísimas familias, la mayoría, solicitando los recursos expertos necesarios en los centros ordinarios para atender a las personas con diversidad funcional o discapacidad, y que todos vamos a seguir las directrices que emanan de congresos internacionales y de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Lo que tratamos es buscar recursos para los centros ordinarios sin postergar para nada los centros de Educación Especial. Son temores infundados.

La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)
La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)

P. Otro de los temores es el de la educación concertada. ¿No se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de replantear su rol en la educación española, ni siquiera con Unidas Podemos en el Gobierno?

R. El proyecto de ley, como sabe, estima que el sistema de educación pública es el eje vertebrador del sistema educativo, no solo aquí sino en cualquier lugar, porque si la persona tiene derecho fundamental a ser educada, la obligación correlativa del poder público es atender ese derecho fundamental a la educación. A ese cumplimiento, en este país y en algunos otros en menor proporción, le acompaña un sistema concertado que fue regulado por la LODE de 1985. Esto funciona bien y el proyecto de ley lo respeta. Lo que sí dice es que no se aceptará que haya una oferta educativa que sea a su vez parte de una diversificación empresarial que reparte beneficios por un lado mientras plantea la posibilidad de recoger recursos públicos. Esto es incompatible. El sistema educativo español se ha mantenido en una proporción razonable entre la pública y la concertada.

P. Como la tasa covid, que algunos colegios concertados han introducido.

R. Eso creo que ya ha sido desautorizado por los propio centros concertados, y ha de ser desautorizado.

P. ¿Se quitó un peso de encima cuando acordó un retorno presencial a las aulas en el próximo curso?

R. La mnistra siempre tiene pesos. Dedicarse a la educación supone hacerse cargo de una preocupación importante. Tenemos nueve millones de alumnos a los que dar respuestas y 700.000 profesores. Hemos sostenido 15 reuniones con todas las comunidades autónomas por convocatoria del ministerio, y se ha dado respuesta a todas las cuestiones que se nos han planteado, desde seguir adelante con el curso hasta identificar a los alumnos que no tuvieran capacidad de estar conectados o la desidentificacion entre brecha digital y social, hasta que hemos llegado a la propuesta de 14 puntos de los cuales los dos más importantes son la entrada de un curso con duración semejante a cualquier otro pero con observancia de los requisitos sanitarios y la presencialidad como principio general. El respaldo de 15 comunidades ha sido importante para observar la valoración desde las distintas CCAA, lo que hemos hecho ha sido fortalecer el sistema autonómico. La respuesta fue importante, y quiero poner en valor su trabajo.

La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)
La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)

P. En algunos casos, y eso los periodistas lo sabemos bien, conocíamos antes la desafección de algunas comunidades que las medidas a las que se había llegado. ¿Lo lamenta?

R. Claro que lo lamento. Hemos hecho cuatro conferencias sectoriales y en un par de ocasiones sí que hubo alguna desafección previa. Solo puede responder a una cosa: a la tentación de jugar con la educación para hacer política. Estos momentos requieren responsabilidad por parte de todos, y quiero subrayar la responsabilidad de la gran mayoría. Los acuerdos han sido muy, muy mayoritarios, pero en esta última ocasión ha habido dos comunidades que no los han respaldado por razones diferentes. No prejuzgo, pero sí lo lamento.

"Si en septiembre tuviésemos una vacuna, habría posibilidad de abrir otros caminos"

P. En la comisión del congreso de hace tres semanas, se le acusó de haber interferido en las competencias de algunas comunidades y también de no haber ejercido el liderazgo que le corresponde al ministerio. ¿Se ha equivocado en algún momento?

R. No, no lo creo. Aquí trabajamos en equipo, y las decisiones las debatimos y las trabajamos mucho. El ministerio acierta porque ha ejercido un liderazgo acorde con el sistema autonómico. Hemos de recordar que las competencias de Educación están transferidas y que al ministerio le corresponde en un momento como este liderar, y ha liderado todas las decisiones acordadas y debatidas. Hemos puesto sobre la mesa medidas, las comunidades han incorporado las suyas, y lo que hemos hecho ha sido cooperar y coordinar. Lealtad federal, diría yo.

La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)
La ministra de Educación, Isabel Celaá. (Carmen Castellón)

P. Algunas comunidades han comenzado a plantear reservas: Javier Lambán, en Aragón, por ejemplo, proponía reducir el metro y medio de distancia entre alumnos a un metro. Se trata de una medida sanitaria y no educativa, pero pueden poner sobre la mesa que ya que ellos tienen que gestionar la desescalada, también pueden querer decidir sobre esos aspectos.

R. A partir de la semana que viene, tendremos a las comunidades y sus consejerías de Sanidad trabajando en estas cuestiones, pero hay un precepto legal, que es el metro y medio de distancia de seguridad y que está situado en un real decreto-ley. El cambio de esa distancia no es posible, ni para un ministro ni para un consejero en este momento. Estamos organizando la entrada con las condiciones que tenemos sobre la mesa. Estamos sufriendo una pandemia grandísima y el virus sigue libre, y con esas condiciones estamos trabajando. Si en septiembre tuviésemos una vacuna, obviamente habría posibilidad de abrir otros caminos, pero no parece ser el caso.

P. Se ha criticado que se hayan abierto antes terrazas que colegios. ¿No era posible haber acelerado esa apertura para el final de curso?

R. No, no era posible. Primero, yo sé que se ha hecho esa comparación. Agradezco a los medios de comunicación que hablen de educación, incluso con esas comparaciones, pero como a nadie se le escapa, nada tiene que ver la complejidad de una escuela con la apertura de un establecimiento o de unos almacenes. La apertura escolar implica mucha responsabilidad, cuidar de la salud de los alumnos, de los profesionales y las familias. Implica optimizar los espacios y los recursos en su conjunto.

La prueba muestra que estas aperturas en mayo o en junio y en fase 2 son equivalentes a las que han hecho los países de nuestro entorno. Yo misma he mantenido reuniones con mis colegas europeos y todos estábamos emplazados a lo mismo, y desde luego todos nos encontrábamos en parecidas circunstancias. En Suecia, por ejemplo, no cerraron los centros. Ha sido el único país que no lo ha hecho, y, sin embargo, la propia ministra de Educación sueca nos decía “no imaginéis que esto ha sido como si no hubiera nada, tenemos mucho porcentaje de alumnado que no viene por enfermedad o por miedo”. Todos hemos estado en la misma línea, y vamos acumulando más información sobre cómo se comporta el virus de la que antes disponíamos. Aceptamos todo y sabemos la dificultad que supone moverse cuando no se conoce aún el virus.

P. Los primeros países que abrieron fueron Francia o algunos 'länder' de Alemania a principios de mayo.

R. Justamente. Todos de forma voluntaria, pero también tenemos episodios como el de Alemania o Israel, y todos queremos movernos con cautela en este ámbito.

P. Hablemos de los profesores, que han recibido una fuerte carga de trabajo en una situación complicada. ¿Cómo valora su trabajo? ¿Alguna clase de recompensa, entre comillas, por todo el esfuerzo que han hecho?

R. Yo lo valoro muy positivamente, pero parece que pudiera ser una frase cordial. No, yo lo sé, tengo amigos y familiares profesores, y sé el enorme esfuerzo que han hecho en muchos casos para hacer trazabilidad de los alumnos desconectados. Trabajar sin horas. Trabajar en sábado o domingo y lo que haya hecho falta. Esa imagen se ha visto perturbada por algunas frases que se han vertido socialmente, como que la escuela es la última en abrir. Reitero que el esfuerzo que han hecho es digno de mención, como el de las familias. Habremos de pensar, efectivamente, en cómo evidenciarlo.

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