LENTITUD EN JUNIO, RETORNO EN SEPTIEMBRE

España acelera para volver al 'cole' mientras Europa duda: ¿qué hacen en otros países?

Tras ser uno de los países más precavidos en la vuelta a la educación presencial durante la desescalada, España es uno de los primeros en concretar medidas de cara a septiembre

Foto: Estudiantes de País Vasco, la primera región que abrió sus centros a los alumnos. (Reuters)
Estudiantes de País Vasco, la primera región que abrió sus centros a los alumnos. (Reuters)

Por fin, hubo fumata blanca educativa. Tras la Conferencia Sectorial entre el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas celebrada este jueves se logró un acuerdo casi total sobre los 14 puntos sobre los que se dibuja un retorno a las aulas para el próximo mes de septiembre. El objetivo, que la actividad lectiva presencial sea el principio general para el próximo curso.

Un acuerdo que acaba con la incertidumbre de mediados de mayo, cuando se plantearon tres posibles escenarios (normalidad, distancia o rebrote) para el próximo curso y que, tras semanas de tira y afloja entre los distintos actores educativos, ha conseguido que España sea uno de los primeros países europeos en ofrecer, con cierto detalle, pautas de cara al próximo curso; mientras otros países del entorno aún barajan diversas alternativas según la evolución de la enfermedad.

Junto con Italia, hemos sido uno de los países más tímidos en la reapertura antes del verano

El documento pactado contempla que "las Administraciones educativas realizarán todos los esfuerzos necesarios para asegurar la modalidad presencial en todas las enseñanzas, niveles y etapas educativas", para el que las comunidades autónomas contarán con la lluvia de 2.000 millones de euros a fondo perdido. Lo que aún no ha sido acordado es el protocolo sanitario para la reentrada, presentado en un borrador que las comunidades consideran demasiado detallado y que contempla medidas como un numero máximo de 20 alumnos por aula a partir de quinto de primaria y una separación de un metro y medio.

Quizá sea por la necesidad de llegar a acuerdos con las comunidades, que como siempre ha recordado la Ministra de Educación, Isabel Celaá, tienen las competencias educativas transferidas, quizá por la mejora inesperada de los datos o tal vez por la necesidad de dar una respuesta ante la incertidumbre generalizada, lo cierto es que España se ha convertido en uno de los primeros países en apostar en firme por un retorno presencial a las aulas.

Es posible que sea esa paradoja la que ayude a explicar la fe en septiembre. Si bien España ha sido, por la evolución de la pandemia, uno de los países más conservadores en el retorno a las aulas junto a Italia (los alumnos no volvieron a las aulas hasta la fase 2, y solo excepciones como los de 4º de ESO y 2º de Bachillerato preparando exámenes, de infantil con padres trabajando o con necesidades de refuerzo ), esa aparente lentitud parece haber permitido fijarse con mayor detalle en el medio plazo una vez solucionado el corto. Pero ¿cómo nos comparamos con otros países de nuestro entorno?

Alemania: 'this Länder is your Länder'

Comenzamos por Alemania, ya que su sistema federal es de los más parecidos al sistema autonómico español. Al igual que aquí, cada uno de los 16 'Länder' decide sobre su propio sistema educativo, por lo que la reapertura, que comenzó a comienzos de mayo para los alumnos que tenían que examinarse o que iban a pasar de la primaria a la secundaria, se realizó de forma distinta según cada estado. En muchos casos, dependiendo del impacto que el coronavirus había tenido en cada región. Baviera, por ejemplo, retrasó la apertura del 4 de mayo al 11.

Reino Unido ha tenido que descartar el plan de reapertura para junio y algunos directores afirman que algunos centros pueden no abrir hasta enero

La gran pregunta que también se han hecho los padres, profesores y alumnos alemanes es qué ocurrirá de cara al próximo curso. La intención anunciada esta semana por Stefanie Hubig, ministra de Educación del 'land' de Renania-Pelatinado y presidenta del Consejo Federal es la de garantizar que todos los alumnos vuelvan a las aulas en septiembre, una intención acordada con todas las regiones pero que aún debe concretarse durante la próxima semana.

No obstante, esta misma semana la Ministra Federal de Educación e Investigación, Anja Karliczek, advertía de las posibles consecuencias negativas de un retorno precipitado a las aulas. No se refería tanto a septiembre como a este mismo junio, cuando muchos 'Länder' quieren recuperar la educación presencial. En regiones como Hessia, donde se encuentra Fráncfort, se espera un retorno voluntario a los colegios sin distancia social desde el 22 de junio hasta el 6 de julio, cuando comienzan las vacaciones de verano, o Renania del Norte-Westfalia, que reabre sus puertas a todos los estudiantes de primaria el 15 de junio.

Una escuela de Dusseldorf el pasado 19 de mayo. (EFE/Epa/Sascha Steinbach)
Una escuela de Dusseldorf el pasado 19 de mayo. (EFE/Epa/Sascha Steinbach)

Distinto es el caso de Berlín, donde se espera que los centros reabran a finales de agosto, después de las vacaciones de verano, ya sin medidas de distanciamiento social pero con las consabidas recomendaciones higiénicas. Alemania ha registrado un número sensiblemente menor de muertes por covid que España, con 8.851 fallecidos según el último recuento, y su tasa de letalidad es una de las más bajas.

Reino Unido: la marcha atrás de Johnson

A nadie le sorprenderá que el país dirigido por Boris Johnson, que tanto ha dado de hablar durante la crisis entre trágicos cambios de criterio y dimisiones picantonas, los mensajes sobre el retorno a las aulas en el próximo año sean, por decirlo suavemente, contradictorios. El cierre de colegios tuvo lugar el 20 de marzo, más de una semana después que España, y la fecha clave debería haber sido el 1 de junio, cuando el primer ministro anunció un retorno a las aulas que no fue tal.

Las palabras del Secretario de Salud inglés sugieren que es muy probable que muchos colegios no puedan abrir ni siquiera en septiembre

Entre otras cosas, por el miedo de muchos padres y profesores a que este retorno provocase más contagios en un país que ahora mismo se encuentra en los 291 casos confirmados y los 41.279 muertos. Una encuesta mostró que solo el 5% de los profesores creía que era posible un retorno seguro a las aulas. Otra, que la mitad de los padres dudaban que el retorno a los colegios fuese seguro para sus hijos (y, por extensión, para ellos).

Así las cosas, y después de que Escocia, Irlanda del Norte o Gales decidiesen no reabrir por miedo, el Secretario de Estado para la Educación inglés, Gavin Williamson, ha decidido esta misma semana no acelerar el plan para que todos los alumnos de primaria pudiesen volver a los colegios en primaria antes de las vacaciones del verano y fijar septiembre como nuevo horizonte. El plan contemplaba clases a la mitad de 15 alumnos ("burbujas de protección") y distancia de dos metros, algo que los sindicatos consideraron irrealizable.

Una peatona pasa por delante de una escuela británica. (EFE/Epa/Andy Rain)
Una peatona pasa por delante de una escuela británica. (EFE/Epa/Andy Rain)

Williamson explicó a los parlamentarios que el Gobierno está trabajando "para que todos los niños vuelven a la escuela en septiembre”, pero otras manifestaciones lo ponen en duda. Es el caso de las palabras del secretario de Estado para la Salud y Asistencia Social, Matt Hancock, sugirió que era probable que algunos colegios no abriesen aún en septiembre. Otros sitúan el plazo aún más lejos, incluso en enero, como Andrew Hall, director del elitista King’s College de Wimbledon, que en una carta a los padres anunció que "algunos niños, aún no sabemos en qué proporción, pueden no volver hasta enero de 2021".

¿Alguien da más? Claro, los tabloides: una fuente gubernamental comentaba al 'Mirror' que es posible que hasta febrero, nada.

Francia: quién dijo miedo

A mediados de mayo, Francia cerró 70 colegios una semana después de su reapertura por posibles casos de contagios, un dato que erizó el vello de muchos españoles. No era para tanto. En primer lugar, se trataba de una proporción relativamente pequeña de los centros escolares reabiertos el 11 de mayo, y en segundo lugar, se trataba de una respuesta a contagios externos a los propios colegios, como una mera medida de precaución. La mayoría de ellos (25) se encontraban en Sens, lo que matiza significativamente la cifra.

Como ha ocurrido en España, Francia ha transitado desde un modelo mixto entre el presencial y 'online' a confiar en el retorno físico a las aulas para todos

La realidad es que la reapertura de los colegios franceses (antes de restaurantes, bares o cafeterías) ha mostrado que es posible sin que ello implique un aumento en el número de casos. Las pautas han sido semejantes a las que se están imponiendo en otros lugares: un máximo de 15 alumnos por aula (la recomendación en España siempre y cuando sea posible), utilización de mascarillas para los mayores de 11 años y distanciamiento físico. Se trataba, además, de un retorno prioritario para los hijos de los trabajadores esenciales o en mayor desventaja social.

A diferencia de lo que ocurre en España, Francia es un país centralizado educativamente. Lo cual no quiere decir que no se hayan tomado distintas decisiones según cada región. La división entre zonas verdes, amarillas y rojas ha provocado que las regiones menos afectadas abriesen primero, el 11 de mayo en primaria y a partir del 2 de junio para secundaria; y que en otras como París, epicentro de la pandemia en Francia, la mayoría de liceos y colegios aún no hayan reabierto.

Alumnos franceses del colegio Rosa Parks. (Reuters/Stephane Mahe)
Alumnos franceses del colegio Rosa Parks. (Reuters/Stephane Mahe)

¿Y el año que viene? Por ahora tenemos la declaración de intenciones del ministro de Educación, Jean-Michel Blancher, de que todos los estudiantes vuelvan a las aulas de manera obligada y "a tiempo completo" el próximo 1 de septiembre salvo que se necesite volver al confinamiento. Además, también ha deseado que, si la situación sanitaria es propicia, se pueda elevar la ratio por encima de los 15 alumnos por aula. En un caso similar al de España, la intención del Ministerio ha transitado desde el modelo mixto, a mediados de mayo, a primar la presencialidad.

El pasado lunes, el Ministerio se vio con los sindicatos educativos para seguir trazando el plan para el próximo año, que aún no está definido y depende de un "aligeramiento" de las restricciones sanitarias.

Italia: detrás del muro de plexiglás

Las afinidades epidemiológicas han provocado que nuestros caminos se hayan cruzado a menudo con los de Italia durante los últimos meses, por lo que es interesante ver qué está ocurriendo en el país transalpino. Las clases terminaron en colegios e institutos el pasado lunes 8 de junio, sin que los estudiantes y los profesores sepan muy bien qué será de ellos. Un día marcado por las protestas de profesores, cuadros directivos y otro personal de los centros contra el Gobierno por no haber sido capaz de proporcionar la seguridad necesaria para el retorno a las aulas.

Los italianos están siendo imaginativos en ideas que no se terminan de concretar, desde dar clases en los parques a separar a los alumnos con barreras

La incertidumbre es la principal característica de la situación educativa italiana, donde las ideas fluyen pero ninguna parece concretarse aún. Entre ellas, se encuentran las ya conocidas (utilización obligatoria de mascarillas para los mayores de seis años, distanciamiento físico de un metro o un modelo híbrido de clases presenciales y 'online'). Pero también otras un poco más imaginativas, como la instalación de barreras de plexiglás para separar a los alumnos, dar clases al aire libre en parques o instalaciones deportivas o negar la entrada a quien tenga más de 37,5 grados de fiebre.

El primer ministro, Giuseppe Conte, fue partidario desde el primer momento en el ya lejano 4 de marzo de no reabrir los colegios hasta septiembre, y se ha mantenido firme hasta el final. Sin embargo, a medida que transcurre el tiempo, políticos y miembros de la comunidad educativa se han comenzado a inquietar ante la ausencia de un plan claro para septiembre. "Necesitamos ya guías claras", pedía el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, esta semana.

Portugal, un caso excepcional

La situación de nuestros compañeros de península nos recuerda que si las medidas han sido diferentes se debe, ante todo, a que el impacto del virus y su evolución ha sido muy distinto en cada país. Con 35.910 casos confirmados y apenas 1.504 fallecidos, Portugal ha notado en un grado mucho menor la pandemia, lo cual no impidió que los colegios cerrasen durante desde mediados de marzo hasta mayo.

Sin embargo, la feliz evolución de los acontecimientos permitió aligerar rápidamente las medidas. El 18 de mayo, alrededor del 80% de estudiantes del equivalente a Bachillerato volvieron a las aulas. A lo largo de las últimas semanas, los centros escolares han reabierto poco a poco hasta que las escuelas infantiles lo hicieron el pasado 1 de junio. Tan solo se han producido pequeñas alarmas, como la de una guardería de Faro, en el Algarve, donde un niño de dos años dio positivo en un test.

De cara al próximo año, el Gobierno de António Costa ha prometido 400 millones de euros para asegurar el acceso universal a la educación a través de recursos educativos, que se destinarán a la compra de ordenadores, licencias de 'software', formación de profesores y apoyo a los estudiantes más desfavorecidos. También la desaparición de los libros de texto convencionales y la producción de nuevos recursos digitales.

Dinamarca, final feliz

Terminemos con el primer país que reabrió escuelas a mediados del mes de abril, mientras España se encontraba sumergida en la pandemia. Lo hizo en escuelas infantiles, guarderías y educación primaria con una distancia física de dos metros que ha sido reducida a uno o incluso eliminada entre los más pequeños. Otras medidas implican que los padres no pueden entrar en los centros escolares.

La reapertura de los colegios en Dinamarca, el primer país europeo en hacerlo, no ha provocado ningún rebrote

A partir del 18 de mayo, los alumnos de más de 11 años comenzaron a incorporarse poco a poco a los centros escolares en aulas a la mitad de tamaño, desinfecciones continuas del material escolar o recreos escalonados, como ha sugerido aquí también Celaá. Este experimento piloto no ha provocado ningún rebrote significativo de casos de coronavirus. El primer y mejor ejemplo de que volver a las aulas es posible si se hace bien.

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