LA NEGOCIACIÓN QUE VIENE

Iglesias aspira a que Bruselas sea flexible con los Presupuestos frente a la austeridad de Cs

Podemos prioriza la recomposición del bloque de investidura y el respeto al pacto de gobierno. Los socialistas advierten de que la hoja de ruta deberá "modularse" y no cierran la puerta a Arrimadas

Foto: Pedro Sánchez y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, este 16 de junio en la sesión de control en el Senado. (EFE)
Pedro Sánchez y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, este 16 de junio en la sesión de control en el Senado. (EFE)

Unidas Podemos parte de dos premisas de cara a configurar y sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021, en los que se sustentará la reconstrucción social y económica tras la pandemia del covid-19. Una es que se debe priorizar la búsqueda de apoyos en la mayoría del bloque de la investidura y otra que deben sustentarse en el programa de coalición firmado entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El PSOE, el socio mayoritario, tiene una visión distinta: avisa de que el pacto del bipartito, aunque no se vaya a modificar, sí debe ser "adaptado" a las actuales circunstancias y permeable a los cambios que demanden los grupos porque los partidos que sustentan al Ejecutivo solo suman 155 escaños, a 21 de la mayoría absoluta. Y la Moncloa, desde luego, no cierra las puertas a ERC, pero tampoco a Ciudadanos.

Para los morados, en cambio, el apoyo de la formación naranja será "bienvenido" si llega, pero descartándolo si aleja las cuentas de su hoja de ruta neokeynesiana y de las líneas rojas pactadas con sus socios de Gobierno. Es más, la intención no pasa por recortar sus expectativas programáticas con la crisis económica, sino más bien lo contrario. Huir de la ortodoxia económica que asocian a la formación naranja y tratar de que los PGE sean lo más expansivos posibles. Con todo, también hay voces de Unidas Podemos en el Gobierno que no quieren desdeñar el comodín de Cs para aprobar los Presupuestos. Sobre todo, ante las veleidades de ERC que, previsiblemente, afrontará las negociaciones en precampaña de las catalanas, lo que podría enturbiar el acuerdo. Esa es precisamente la razón por la que Sánchez mira a la formación naranja, por la inestabilidad del eventual apoyo de ERC.

Desde la formación que lidera el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, asumen que el partido de unos PGE expansivos no se jugará tanto en el terreno de la política doméstica, sino en Bruselas. El alcance de los Presupuestos, por tanto, se vincula más desde el sector morado en el Gobierno a los acuerdos sobre las ayudas europeas del fondo de reconstrucción que a las negociaciones en el tablero político nacional. Eso sí, con el convencimiento de que los Presupuestos serán keynesianos o no serán. Este viernes comenzará a concretarse el destino del fondo de reconstrucción en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

El acuerdo al que se llegue en Europa, insisten desde Podemos, delimitará si se puede ir incluso un poco más lejos del pacto de coalición o no


El acuerdo al que se llegue en Europa, insisten fuentes cercanas al partido en el Gobierno, delimitará si se puede ir incluso un poco más lejos del pacto de coalición o no. Por ello no se esconde la indignación causada por el papel que está ejerciendo el PP en Bruselas, a quien acusan de alinearse con los países del norte para tratar de condicionar las ayudas a planes de ajuste y "orillar a España" con la posición que están tomando en la UE dentro del PPE (Partido Popular Europeo).

"Los demócratas somos neokeynesianos"

Pablo Iglesias ya insistió en la última reunión del máximo órgano de dirección de su partido, el consejo ciudadano estatal, que el acuerdo de gobierno era la guía para "llevar a cabo la tarea fundamental de país, de reconstrucción económica, justa pero también eficaz". "Una guía de la dirección histórica por la que debe transcurrir la salida de esta crisis", concluyó sin dejar margen a las concesiones. Y echando mano de un optimismo que en privado se pone más en cuarentena desde las filas moradas, aseguró que la partida se jugará en Bruselas, pero con el convencimiento de que "a día de hoy todos los que somos demócratas somos neokeynesianos". Un consenso para afrontar la crisis que se asimilaría a las lógicas que se aplicaron tras la crisis de 1929 o tras la Segunda Guerra Mundial: "Tenemos que apostar por las políticas expansivas y de demanda interna, lo público no se puede poner de medio lado".

Hacienda está a la espera del déficit que autorice Bruselas, que marcará el techo de gasto, y del fondo de reconstrucción que apruebe el Consejo Europeo

No por casualidad, el vicepresidente segundo ha recalcado esta hoja de ruta en los foros internacionales, cada vez que ha tenido oportunidad de hacerlo. La última vez durante su participación por videoconferencia en un panel del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. "Creo que esta crisis ha revelado un nuevo consenso económico muy importante. Un enfoque totalmente distinto del que se aplicó en la crisis de 2008. Necesitamos servicios públicos fuertes, especialmente la asistencia sanitaria pública. La salida de la crisis no puede basarse en la austeridad y los recortes, sino en el refuerzo de los derechos y la protección de los ciudadanos y ciudadanas", afirmó para añadir que este debate también está presente en la Unión Europea y "las políticas neokeynesianas no solo son una cuestión de justicia social, sino que también permiten reactivar el consumo y la actividad económica en nuestro país".

Iglesias aspira a que Bruselas sea flexible con los Presupuestos frente a la austeridad de Cs

Hacienda también está a la espera de Bruselas. Del importante Consejo Europeo de este viernes, donde empezará a vislumbrarse la viabilidad del fondo europeo de reconstrucción, el nuevo instrumento diseñado por el Ejecutivo comunitario dotado con 750.000 millones de euros, de los que España recibiría 140.000 millones, entre transferencias y créditos. Y antes de aprobar el proyecto presupuestario de 2021, el ministerio que dirige María Jesús Montero tendrá que proponer a las Cortes un nuevo techo de gasto y una nueva senda de déficit, ya que los aprobados en febrero, antes de la pandemia, han quedado desfasados.

La portavoz del Gobierno indicó este martes, tras la reunión semanal del Gabinete, que ese objetivo de déficit dependerá de las "conversaciones" que se mantengan con Bruselas. Fuentes del Ejecutivo señalaron que la Comisión deberá tomar una decisión, porque el bloque comunitario incurrirá en déficit excesivo, por lo que tiene que negociar con los Estados miembros qué desvío permite para 2021 y los años siguientes. Hasta entonces, Hacienda no conocerá de qué "margen" dispone para la elaboración de las cuentas.

"Tener los pies en el suelo"

Montero lanzó, a su vez, dos mensajes rotundos de consumo interno, dirigido a sus socios de Unidas Podemos, y a los grupos parlamentarios. Primero, para reforzar la idea de que, aunque el pacto de la coalición esté vigente, deberá acoplarse a la nueva realidad. "Tenemos que tener esa capacidad de dejarnos guiar por nuestro acuerdo programático, pero también tener los pies en el suelo, para escuchar a todos, y para concitar las mayores alianzas posibles. Este Gobierno por sí solo no puede aprobar un Presupuesto. Se ve obligado a dialogar, a escuchar, a recibir y a incorporar. Eso significa modular su propia hoja de ruta que tenía prevista antes de que ocurriera esta pandemia".

La Moncloa prevé mantener el plan fiscal pactado con UP, pero asume que habrá que "modular" la hoja de ruta según las circunstancias y los apoyos

La Moncloa no pretende "modificar" ni renunciar al acuerdo programático con Unidas Podemos". Acuerdo que "impregna la totalidad de las acciones del Gobierno", recordó, pero el covid-19 fuerza a "priorizar y adaptar a las exigencias y circunstancias del momento". Por tanto, habrá que "repriorizar" las políticas "sobre lo ya priorizado", escoger, de entre la batería de medidas consensuadas, "cuáles son las que más contribuyen a la reconstrucción del país". "Los recursos son limitados y las necesidades, muchas", insistió la portavoz. La visión del portavoz morado, Pablo Echenique, divergía. Aunque el diputado se mostró partidario de analizar el programa tras el covid, añadió: "También creo que el acuerdo de gobierno, por un lado, exige su cumplimiento, y en segundo lugar está muy bien adaptado a la situación actual".

Iglesias aspira a que Bruselas sea flexible con los Presupuestos frente a la austeridad de Cs

La ministra no precisó en qué medida se puede ver afectado el acuerdo con UP. Pero fuentes del Gobierno advirtieron de que se modulará sobre todo en lo que respecta a las políticas de gasto, puesto que no se puede llevar a cabo "un programa para toda una legislatura" en el primer año, y porque ya está en marcha el ingreso mínimo vital (IMV), que detraerá unos 3.000 millones de euros al Estado. De ahí que Hacienda necesite saber de qué colchón dispone. El Ejecutivo, no obstante, sí cuenta con mantener su plan fiscal, que incluía tocar el impuesto de sociedades para las grandes empresas —pese a las quejas del Ibex 35, el Gabinete bicolor defiende que esas alzas no perjudicarán a la inmensa mayoría de las compañías—.

"Es ahora o nunca"

Los socialistas, pues, están dispuestos a hacer concesiones en pos del acuerdo. Lo que haga falta para que salga adelante el PGE, la clave de bóveda de la legislatura, la llave que abrirá la puerta de una cierta estabilidad. Lo había dicho la víspera el coordinador del consejo político federal del PSOE, el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara: "El Presupuesto no puede ser ni el que queramos nosotros ni el que quiera Podemos, ni Cs, ni ERC, ni el que quiera nadie, tiene que ser el que sume, y hay que intentarlo". Y el domingo, el propio Sánchez llamaba a todas las fuerzas —e incluía a las que componen el Gabinete— a poner todo de su parte porque el momento es este. "Es ahora o nunca. No hay ningún elemento que pueda anteponerse al interés general", rubricó Montero este martes.

El Gobierno no se fía de ERC, y más antes de unas posibles catalanas en el otoño. Con Cs, "lanzas un mensaje de apertura y dejas al PP arrinconado"

En el PSOE quieren jugar a las dos barajas. Izquierda y derecha. Geometría variable. Con el sueño, en palabras de Sánchez, de "acuerdos transversales". Sánchez no se fía de ERC: como indicaban este martes fuentes del Ejecutivo, con un escenario de elecciones catalanas a la vista en el otoño, tras una presumible inhabilitación como 'president' de Quim Torra, el presidente no tiene todas consigo, de ahí que priorice sacar los PGE como sea. Y si no puede ser con los republicanos, se intentará con Cs. "Antes de unos comicios, ERC funcionará según sus intereses. Además, al lanzar guiños a Cs lanzas un mensaje de apertura, y dejas al PP arrinconado, fuera de juego", señala un interlocutor de Ferraz.

Iglesias aspira a que Bruselas sea flexible con los Presupuestos frente a la austeridad de Cs

En todo caso, el Gobierno asume que será muy difícil compatibilizar ERC con Cs. Los dos partidos se declaran incompatibles. La formación naranja es "Vox en fase 1 e Inés Arrimadas no es de repente [Angela] Merkel, sino que se parece más a [María Dolores de] Cospedal y a [Esperanza] Aguirre", sentenció este martes el portavoz republicano, Gabriel Rufián. Por el momento, el Ejecutivo intentará sentará de forma paralela, y en mesas distintas, a los dos partidos. A la espera de que el tiempo avance y el panorama se vaya despejando. Su baza es el acuerdo con los agentes sociales. Si cuajara, Cs, "e incluso el PP", dicen en la Moncloa, tendría complicado decir que no a unos PGE de "reconstrucción".

Aprobado el fondo covid de 16.000 millones de euros para las CCAA

Este martes el Consejo de Ministros aprobó finalmente el real decreto ley por el que se aprueba el fondo covid-19 no reembolsable de 16.000 millones de euros para las comunidades autónomas, la "mayor transferencia de recursos" para los territorios al margen del sistema de financiación. 

El fondo [aquí los detalles en PDF] se compone de cuatro tramos. Los dos primeros, de 6.000 y 3.000 millones, se reparten en función del gasto sanitario. El primero de ellos se abona en julio y el segundo en noviembre. La tercera cesta es el fondo de educación, de 2.000 M, que se abona en septiembre, con la vuelta al cole. Y el cuarto tramo es de 5.000 M, para compensar la caída de ingresos en las comunidades del régimen común (más Ceuta y Melilla), y con pago en diciembre. 

 

El primer tramo, el de julio, reparte esos 6.000 atendiendo a estos criterios: población protegida equivalente (ponderación del 35%), ingresos en UCI (30%), hospitalizaciones (20%) y PCR totales (10%). Las variables sanitarias serán las notificadas a 30 de abril

En el segundo tramo, el que se abona en noviembre, las ponderaciones varían ligeramente: población protegida (45%), ingresos en UCI (25%), hospitalizaciones (20%) y PCR totales (10%). Las variables sanitarias serán las registradas a 31 de octubre, lo que permitirá contemplar el impacto de la pandemia en los próximos meses.

El tercer tramo está asociado a la educación con 2.000 M. Esta partida se repartirá conforme a la población de cero a 16 años (80%) y a la población de 17 a 24 años (20%).

 

El cuarto tramo, de 5.000 millones, y solo para las CCAA de régimen común, se divide en dos partes. La distribución de 4.200 M será en un 60% en función del peso relativo de los derechos reconocidos medios de los ejercicios 2017, 2018 y 2019 por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte y los tributos sobre el juego, excluidos los pagos efectuados por la AEAT a cada comunidad en los ejercicios indicados en relación con el impuesto sobre actividades de juego. El 40% restante se repartirá en función de la población ajustada definida en el sistema de financiación autonómica.

Este cuarto tramo reserva 800 millones que se distribuirán de acuerdo a criterios asociados al impacto presupuestario en el ámbito del transporte público. De esta cantidad, el 34% se repartirá según los servicios de transporte regular interurbano de viajeros; el 13%, tendrá en cuenta los servicios de metro, tranvía o ferroviarios; el 49%, se distribuirá conforme a los datos del Consorcio Regional de Transportes de Madrid y la Autoridad del Transporte Metropolitano de Barcelona; y un 4% se asignará a Canarias por su transporte interurbano.

Además, el real decreto ley permite de manera excepcional que las CCAA con superávit en años anteriores pendiente de aplicar (que son Euskadi, Canarias y Navarra) puedan destinarlo a cubrir necesidades de financiación provocadas por la pandemia.

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