CHARLA ENTRE LOS CONSEJEROS DE LAS CASTILLAS

Confesiones entre dos consejeros 'rivales': "Nos hemos hartado a llorar con el covid-19"

La consejera de Castilla y León, Verónica Casado (Cs), y el de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández (PSOE), ambos médicos, charlan sobre su vivencia en la pandemia para El Confidencial

Detrás de la política de confrontación con el covid hay cargos que hacen menos ruido. A menudo tienen sintonía entre ellos pese a ser de distintos partidos. Dos de ellos son los consejeros de Sanidad de Castilla y León y de Castilla-La Mancha, dos de las regiones más golpeadas. Dos médicos, Verónica Casado (Castilla y León, propuesta por Ciudadanos), y Jesús Fernández (Castilla-La Mancha, PSOE), aceptan juntarse por videoconferencia para hablar con El Confidencial y reflexionar sobre la experiencia más dura que han vivido nunca.

“Hemos llorado mucho” es un recuerdo común. Cuando uno habla, a menudo el otro asiente con la cabeza. Casado recuerda cómo unos estadounidenses le levantaron un avión de material sanitario en China —a punto de despegar— pagando con un maletín lleno de dólares y Fernández cuenta una experiencia similar con unos respiradores que les anularon en el último momento. Ambos se duelen por las acusaciones, en ocasiones penales, de no haber suministrado material o de haber dejado a personas sin tratamiento. Escucharlos reconcilia con la política y los humaniza.

PREGUNTA. ¿Qué día tomaron conciencia de la que se venía encima?

Verónica Casado. Yo creo que realmente tomamos conciencia cuando empezó el desastre de Italia. China parecía muy lejos y teníamos un antecedente con la famosa gripe A, que nos dijeron que sería horroroso y al final, afortunadamente, no fue así. A finales de febrero comenzamos a tener casos y ya nos preocupamos mucho. Empezamos a ver que se iba de las manos. Los casos se duplicaban. Pero si tengo que decir un día, yo entré en crisis el 9 de marzo. Recuerdo que aquel mismo día ,en el consejo interterritorial, solicité que se cerraran las comunicaciones con Madrid. A mí me preocupaba muchísimo Segovia porque tenemos 4.000 o 5.000 usuarios que van y vienen constantemente. Teníamos la sensación de que Madrid era un volcán que iba a estallar y que nos afectaría a todos los cercanos. Luego se demostró que fue así. A Jesús le habrá pasado lo que a mí. Creo que ser médico ayuda a empatizar y a entender.

Jesús Fernández. Ser médico te hace vivirlo de manera diferente. Mi mujer, mi hija, mi yerno y yo somos sanitarios: tres médicos y mi yerno es enfermero. Mi hija y mi yerno trabajan en Madrid; él en Ifema y mi hija en un hospital covid al cien por cien, el de Vallecas. Recuerdo el 5 de marzo, el día del cumpleaños de mi mujer, fue el primer caso en Castilla-La Mancha. Hasta que no tienes el primer caso piensas que no te va a tocar.

No culpo a nadie porque esto nos ha pillado a todo el mundo igual y quien se haga ahora el listo que lo hubiese dicho entonces. A partir del cuatro o cinco de marzo pensé: ‘Qué mal nos puede ir si esto se convierte en una China o en una Italia’. Pero el día que tengo grabado a fuego es el día que la Comunidad de Madrid, con la que tenemos una relación extraordinaria, decide cerrar los colegios. Ese día nos mata. A Castilla y León y Castilla-La Mancha empiezan a fugarse...

Verónica Casado: Pusieron el ventilador. Cerrar los colegios sin confinamiento era poner el ventilador. Y se fueron a sus segundas residencias y tuvimos drama en Soria y Segovia.

Jesús Fernández: Familias enteras empiezan a irse por miedo, por comodidad, por distintas situaciones. Pero la gente claramente se fue de sus casas a una segunda residencia. El ejemplo es evidente: en marzo del año pasado, tuvimos 15.000 recetas a madrileños. En este marzo, 200.000. Nada más que decir. La gente se fue de su casa y eso nos mató. Lo hemos vivido con muchísimo dolor. Ahora que hay miles de fallecimientos, hay más dolor acumulado. Pero al principio, cuando te levantabas y veías 60 muertos de una vez, decías '¿cómo puede ser, en una comunidad tan pequeña?'. Eso no hay quien lo soporte.

Verónica Casado. EFE
Verónica Casado. EFE

Verónica Casado: Los muertos duelen muchísimo. He dedicado toda mi vida a que la medicina de familia tenga el lugar que merece y los tres primeros fallecidos fueron médicos de familia. Eso es un dolor horroroso. Tú sabes a nivel personal que lo has hecho todo, que había sistemas de protección del ébola, pero el dolor es tremendo. Ha sido muy duro. Yo he llorado todo lo que he podido y más. Y conservamos el miedo. El virus no ha perdido fuelle. Se lo hemos puesto difícil porque hemos cuarentenado. Si se lo ponemos fácil, vuelve. Mi cumpleaños fue el 23 de marzo y lo recuerdo espantoso porque estábamos en plena efervescencia. Estás que te mueres, es tu cumpleaños y nadie te puede dar un abrazo. Desde el nueve de marzo hasta hace muy poco ha sido horrible.

Jesús Fernández: Yo también he llorado mucho. Desde el 20 de marzo hasta el 12 de abril si lo podemos borrar del mapa, mejor. Me emocioné el otro día al ver que Ciudad Real llegó a cero fallecidos. No pensaba que fuera a llegar.

Verónica Casado: Es que al principio no era una curva. Era una recta y parecía que se iba a morir todo el mundo.

Jesús Fernández: Y cuando ves que se muere gente que conoces. Estuve comiendo con un amigo el 3 de marzo y se murió el 29 y estaba sano con 52 años.

P. ¿Cómo recuerdan la compra de material? Ha sido un mercado persa y todo el mundo ha tenido problemas de abastecimiento. Cuentan historias tremendas.

Jesús Fernández: Hemos vivido muchísimas mentiras. Los precios han dejado de existir y en plena escasez encontrar algo de buena calidad, a un precio razonable y que te lo sirviesen pronto era misión imposible. Jamás he criticado a quien ha comprado mejor o peor. Porque eso hay que vivirlo.

Verónica Casado: Era salvaje, había una competencia feroz. Me acuerdo de tener una noche un avión completo cargado de material en China. A las cinco de la mañana nos abrían el banco porque sin el dinero no salía y una hora antes se presentaron unos americanos con unas carteras llenas de dólares y nos levantaron el avión. Y luego estaba que no te engañaran. Intentar que hubiera certificados, que estuvieran homologados… Había gente trabajando en la consejería mañana, tarde y noche. Con los respiradores en EEUU tuvimos una aventura extraordinaria. Y luego que no te engañaran, que realmente fueran productos homologados y con certificados...

Jesús Fernández: Mi secretario general estaba un día a la una y media de la mañana descargando mascarillas.

Verónica Casado. El mío me decía: 'Hago horario de panadero'.

P. ¿Qué pasó con esos respiradores en EEUU?

Verónica Casado. Comprábamos respiradores allí porque ellos pensaban que no iban a tener tanto problema. Los teníamos comprometidos pero entonces se dieron cuenta de la que les venía. De los 100 respiradores que teníamos comprados nos mandaron 35 y estate contento. Se dieron cuenta de que los van a necesitar. Era como estar en un mercado negociando con todo el mundo.

"El ministerio creía que al centralizar iban a abaratar las compras. Pero es que el ministerio no es el gran comprador que fue hace 20 años. No tiene músculo"


Jesús Fernández. Nosotros habíamos comprado y pagado por adelantado el 70% unos respiradores de Philips. A los tres días de enviar el dinero nos dicen que los tenemos que devolver porque los componentes son americanos y no nos los mandan. Entonces entramos en el mercado turco que fue el que nos pusieron encima de la mesa. Para que os hagáis una idea de lo que fue: hoy [el jueves pasado, 21 de mayo] han llegado ocho respiradores al hospital de Albacete que estaban encargados desde el 19 de marzo, día de San José. Si hubiésemos esperado a las primeras marcas no hubiésemos tenido.

El ministerio, probablemente con buena intención, centralizó las compras. Ellos creían que iba a ser algo menor y que al centralizar iban a abaratar las compras. No esperaban esta avalancha. Pero es que el ministerio ya no es el gran comprador que fue hace 20 años. No tiene ese músculo. Hace muchos años, yo era gerente en un hospital pequeño del Insalud y discutía con ellos, que eran muy buenos compradores. Pero esa gente se jubiló. Ahora el músculo lo tenemos las comunidades, igual que la experiencia en la gestión. Centralizaron y se dieron cuenta en menos de una semana o diez días que no podían con aquello. Ahí probablemente perdimos 7 o 10 días de mayor gestión. A lo mejor habría sido una guerra sin cuartel, pero creo que no fue un acierto.

Verónica Casado: Efectivamente, el músculo está en las comunidades.

P. También ha habido problemas con la compra de test.

Jesús Fernández: La PCR ha escaseado muchísimo. Cuando desde la OMS salieron diciendo que hay que hacer test masivos, yo me preguntaba con qué los hacíamos. No los había. Luego aparecieron los test rápidos de anticuerpos, que tuvimos que explicar muchísimo. Porque no es un test diagnóstico, es un test epidemiológico. Y eso de que si alguien daba negativo ya podía irse a la calle tan tranquilo no es verdad. Hemos insistido mucho en esto. El ministerio hizo una compra que le salió mal y nosotros nos lanzamos al mercado con tan buena suerte, porque era suerte, que salieron con mucha sensibilidad y empezamos a hacer test rápidos. Pero hay mucho ruido alrededor de esto. Se nos han dado casos de gente que hace test en ferreterías y lo hemos denunciado. ¿A qué paciente se le ocurre hacerse una resonancia que no sabe interpretar? Le sale negativo y se van a la calle y pueden estar contaminando.

Verónica Casado: Siempre pongo el ejemplo de que no se hace un test de embarazo a un señor o a quien no tiene relaciones sexuales. La PCR no se tiene que hacer a alguien en el que no esperas encontrar algo. Test masivo es lo que estamos haciendo ahora mismo. Estamos buscando sospechosos y haciéndoles PCR. Eso es test masivo, no es a lo tonto modorro. Ahora lo hacemos a quien viene con síntomas. A él y a sus contactos. Eso es masivo. Es como hacer radiografías o electros. Lo haces cuando estás buscando algo. Interpretar estos test no es fácil. Tener anticuerpos negativos no quiere decir nada. Cuando la OMS hablaba de test masivos estábamos muertos de la pena: ¿pero qué nos estás contando? No tenemos PCR, no nos llegan, y encima nos dicen que masivos. Creo que se interpretó mal. Masivo quería decir a los sospechosos.

P. ¿Cómo han visto la desescalada? El cambio de fases se ha convertido en algunos casos en una guerra política.

Jesús Fernández: Me da mucha rabia que hayamos convertido el tema de las fases en una carrera, que si no pasas de fase eres malo no has hecho las cosas adecuadamente. No estar en la uno, en la dos o en la cuatro no te hace mejor o peor. Que Madrid no pase a fase uno se ha convertido en un nivel de desaciertos y tenemos que estar por encima. Esto no vende pero es la realidad. Me preguntan si voy a pedir pasar de fase y yo digo que voy a pedir lo que tengo que pedir. Sigo en clave sanitaria. También en clave social y económica pero no he pasado la página sanitaria. ¿Cómo no me va a sensibilizar la gente en las colas para pedir comida? Pero quiero que la gente no enferme. Por eso cuando veo las terrazas y las manifestaciones... esto es salud. No es una carrera llegar antes.

Verónica Casado: Hay que hacer política sanitaria con mayúsculas, que es la del consenso, trabajar todos juntos e intentar avanzar. Ese el momento que nos toca ahora. Ahora hay que intentar construir un sistema sanitario. Me preocupa lo psicosocial, que la gente está mal porque esté encerrada y eso también es salud. A veces pienso que me gustaría dejar a mi comunidad en una burbuja pero esto no puede ser.

El consejero Jesús Fernández. EFE
El consejero Jesús Fernández. EFE

Jesús Fernández: Los consejos interterritoriales de salud no son una balsa de aceite pero hay bastante consenso, impera bastante la sensatez. Pero salimos y lo que escuchamos por fuera tiene otro cariz. Hay que abrir la puerta del negocio y ser consecuente pero con distancia, social y lavado de manos, pero primero tiene que estar que no enfermemos más. Pasar o no pasar de fase parece que es estar nominado o no. Es la OT de la Sanidad y quiero huir de eso. Pasar o no es lo importante. Quiero evitar esa carrera.

Verónica Casado: Yo he echado en falta del ministerio la definición de los umbrales. Que tuviéramos indicadores y criterios, pero no un umbral, ha hecho que cada comunidad tuviera una manera de entenderlo. La nuestra ha sido la más prudente. Yo he tenido en fase cero hasta el lunes y ahora con muchísima prudencia y haciéndolo por unidades territoriales pequeñas para que si se produce un problema identificar y cerrar esa zona de salud. Al no existir esos umbrales, cada uno hemos establecido niveles de prudencia diferentes. Y cuando eres muy prudente parece que tienes los peores datos pero no es el caso. En nuestro caso hemos tenido una incidencia bestial en Soria y en Segovia mientras que Burgos, León y Palencia parecen otras comunidades. No comparto la sensación de que sea un fracaso no estar en fase uno y le hemos puesto coto. Me preocupa la movilidad. Si Madrid corre mucho y empieza a salir a las comunidades con el covid circulando podemos tener el mismo problema y nos aterroriza.

P. ¿Cómo ha sido la relación con el mando único de Sanidad? Antes dijeron que le ha faltado músculo. ¿Ha funcionado la cogobernanza?

Jesús Fernández: Tengo una buenísima relación con la mayoría de consejeros y, sobre todo, con los que nos rodeamos. Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer. El ministerio pone un poco de orden y quiere que todo lo consensuemos. Pero en la autopista trepidante en la que nos movemos es posible que la cogobernanza sea difícil. Las decisiones al final son muy del terreno. Cuando tratamos, por ejemplo, las franjas horarias, ¿qué significa la cogobernanza? Yo creo que es compartir la decisión y el ministerio está más en esa línea. Hace dos semanas era más difícil pero empiezan a entender que no vamos contra nada. Con otros ministerios… Al de Interior le quiero pedir que pongan un poco de orden en las salidas, las terrazas y los paseos.

Verónica Casado: Cuando vi que teníamos un ministro que es filósofo pensé "Ay, dios". Pero en honor a la verdad creo que ha cogido las riendas estupendamente. No he tenido sensación de descontrol por su parte, que ha tenido claro que los criterios técnicos tenían que prevalecer. En los consejos interterritoriales había dos velocidades pero dependía de la afectación, no del partido político. Estábamos más tensionados los que teníamos más casos. Eso nos uníamos más a nosotros, Cataluña y Madrid. Mientras, Galicia, Asturias, Cantabria, Andalucía y Murcia lo veían más lejos. La polarización que se produjo en un momento tenía más que ver con lo que pasaba en nuestras comunidades que con posiciones políticas. ¿Que ha habido momentos complicados de deliberación y tensión? Pues claro. Pero finalmente la sensación era que intentamos todos, todos, ir en una misma línea con las cartas que nos han tocado.

P. ¿Cómo viven la amenaza de sufrir denuncias penales? Van a pasar por instrucciones altos cargos, funcionarios, gerentes… ¿Cómo afrontan eso? Lo van a pasar mal.

Verónica Casado: Lo vivo de manera terrible porque me parece absolutamente injusto. No tienen base. Con las residencias se intenta dar la imagen de que a las personas mayores que estaban allí no las metíamos en hospitales. Nada más lejos de la realidad. Teníamos muchas personas en residencias en una comunidad muy envejecida y decidimos hacer hospitalizaciones en residencias para aquellos ancianos que estaban controlados. Trasladamos todo lo que a esos pacientes se les iba a hacer en planta, e ingresamos a 3.200 pacientes de residencias en el hospital. Pero hay una serie de grupos que dicen que prohibimos que los ancianos fuesen al hospital. Eso duele porque es absolutamente mentira.

Como médico, mi objetivo es la vida y al salud y jamás prohibiría que alguien ingresara por ser mayor. Fue al revés. Son personas frágiles y si a alguien mayor lo metes en el hospital se desorienta y les dimos los mismos cuidados que si estuviera ingresada en la residencia. Ahora tenga yo que defenderme en una cosa que repetiría mil veces. Las personas mayores que puedan quedarse, hospitalización a domicilio. Esas cosas duelen. O cuando se cuestiona que no nos hayamos dejado el alma para encontrar la protección para los compañeros. ¿Pero qué me estás contando? Si estábamos desde el primer momento dejándonos el alma.

Jesús Fernández: Verónica se pone vehemente y yo lo comparto. Hay que felicitar a todos los que han trabajado al frente de esto: a los médicos, enfermeras y celadores. Pero también a los directores de hospital. Has dicho que lo vamos a pasar mal. Pero peor no lo vamos a pasar. Podrá ser diferente. Lo peor ha pasado. Despertarse con un número de fallecidos y de contagios incontrolable. Eso ya ha pasado. Hemos oído que no protegíamos a nuestros profesionales y que no cuidamos a nuestros mayores.

Ahora nos tocará enfrentarnos a las denuncias y habrá que explicarlo en el Parlamento y en el juzgado. Creo que tenemos suficiente documentación para explicar lo que ha pasado por duro que sea. Y lo último es que creo que no nos haya hecho bien los 400.000 epidemiólogos que han surgido en España en estos días. Ojalá todos tuvieran el título y lo incorporaríamos al sistema. ¿Quién se pondría a operar de cirugía cardiaca sin serlo? Pero ser epidemiólogo sin serlo lo hace todo el mundo. Yo soy médico y no lo hago. Esto ha sembrado de forma torticera el malestar. Por dios, ¿a qué medico, enfermera o celador se le ocurre no cuidar a los mayores? ¿Esos mismos a los que aplaudimos son los que lo hacen mal? ¿Y es por culpa del consejero?

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