Turquía requisa un cargamento destino España

La escasez global de respiradores multiplica la "piratería moderna" entre países

Turquía ha bloqueado un cargamento de respiradores con destino a España. Otros países europeos denuncian también casos de materiales requisados

Foto: Un cargamento de suministros médicos de China llega al aeropuerto de Budapest. (EFE)
Un cargamento de suministros médicos de China llega al aeropuerto de Budapest. (EFE)

Este viernes, la ministra de Exteriores española Arantxa González Laya informó de que las autoridades turcas han retenido en el aeropuerto de Ankara un cargamento de respiradores camino de España, donde iban a ser destinados al tratamiento de los pacientes más graves con coronavirus, enfermedad que ya se ha cobrado las vidas de casi 11.200 personas y contagiado a 119.200 en el país. El cargamento, adquirido por varias comunidades autónomas a una empresa turca y bloqueado en el aeropuerto de Ankara, seguirá retenido en la capital euroasiática, según las palabras de Laya, durante al menos "unas semanas". El Gobierno turco habría tomado esta decisión "por su preocupación de poder abastecer a su propio sistema sanitario".

La escasez global de suministros médicos para la lucha contra el coronavirus, desde mascarillas y tests de diagnóstico a trajes protectores y respiradores ha multiplicado imágenes similares por todo el mundo. Las últimas limitaciones de Pekín, que han estrechado el mercado de productores homologados y la irrupción a golpe de talonario de Estados Unidos están terminando de ahogar un mercado con cada vez más compradores desesperados a medida que el virus avanza por todo el mundo.

Cada vez más países, como la propia Turquía, ordenan el bloqueo de las exportaciones de material médico, dejando los pedidos ya solicitados, pagados o a medio camino en un limbo.

A finales de marzo y ante el creciente número de casos de coronavirus en el país, Turquía tomó la decisión de suspender las licencias de exportación de material sanitario fuera del país, bloqueando varios pedidos ya cursados. Turquía es, aunque lejos de la capacidad manufacturera de China, uno de los productores de suministros sanitarios que están alimentado el escuálido mercado de mascarillas y respiradores, según apuntan a El Confidencial fuentes del sector.

Ante la decisión turca, varios países de la Unión Europea han solicitado conjuntamente que se desbloqueen los pedidos ya pagados por los estados miembros. Sin embargo, según señalan fuentes de Exteriores, la licencia del pedido cursado por las comunidades de Castilla La Mancha y Navarra no ha sido autorizada "hasta la fecha". En caso de que finalmente no se desbloquee, "la empresa turca deberá devolver la cantidad pagada por imposibilidad de entregar la mercancía", afirma el Ministerio de Exteriores español.

"El Salvaje Oeste"

Otros pedidos en todo el mundo son requisados y devueltos antes de llegar a los países que los encargaron. Este mismo viernes, el ministro de Estado de Berlín, Andreas Geisel, informó de que un cargamento de al menos 200.000 mascarillas FFP2 y FFP3, las utilizadas por los médicos en primera línea, había sido interceptado en Tailandia y redirigido a Estados Unidos.

Geisel afirmó que el pedido había sido "confiscado" en Bangkok y que nunca llegó a Berlín. Las mascarillas habían sido manufacturadas en China pero compradas por Berlín a una corporación estadounidense, según la prensa local.

"Consideramos este incidente como un ejemplo de piratería moderna", ha afirmado Geisel. "Esa no es forma de tratar a los socios transatlánticos [en referencia a la OTAN]", ha añadido, para insistir en que "incluso en tiempos de una crisis global no deberían [utilizarse] métodos del 'Salvaje Oeste'".

Ley de Producción de Defensa

Esta semana, el presidente estadounidense Donald Trump ha invocado la Ley de Producción de la Defensa, que permite al país bloquear la exportación de material sanitario y destinar todas las existencias al uso en el país (Estados Unidos cuenta ya con 278.400 infectados y más de 7.000 muertos con Covid-19). "No vamos a empezar a enviar demasiado [material sanitario] hasta que no tengamos un exceso de ciertas cosas", ha puntualizado.

Una justificación similar a la que han esgrimido las autoridades turcas, siempre según las palabras de Laya: la ministra ha asegurado que el Gobierno de Turquía ha indicado que "por ahora" esos respiradores no saldrán del país ya que la prioridad ahora son sus enfermos, pero que "en un plazo prudencial, en el plazo de unas semanas, volverá a ponerse ese material a disposición de España".

La decisión de bloquear las exportaciones de material sanitario y requisar todos los cargamentos que estén en ese momento en los aeropuertos del país también la tomó Francia en un muy discutido movimiento que levantó ampollas con Suecia a principios de marzo. Según una exclusiva del diario francés L'Express, el 5 de marzo Francia requisó un stock de cuatro millones de mascarillas pertenecientes a la empresa sueca Mölnlycke, cuyos almacenes para el sur de Europa están localizados en Lyon. La mitad de las mascarillas, manufacturadas en China, iban a ser, presuntamente, redirigidas a España e Italia.

El lote fue confiscado automáticamente en el aeropuerto de Marsella tras la decisión del gobierno francés del tres de marzo de requisar todas las existencias materiales en suelo galo en virtud de un "decreto de requisación" similar al utilizado en tiempos de guerra. No fue hasta casi un mes después que Francia liberó 2 millones de las mascarillas requisadas.

Ante la explosión europea de la epidemia de coronavirus, la UE ha bloqueado la exportación de material sanitario fuera del conjunto de países comunitarios, pero ha insistido a los países miembros que no bloqueen el comercio de estos productos entre ellos.

Un incidente similar ocurrió en República Checa. Las autoridades locales anunciaron el 23 de marzo el envío de 110.000 mascarillas a Italia, una forma de 'compensar' la incautación de 680.000 mascarillas y [un número indeterminado] de respiradores el 17 de marzo en un almacén de una empresa privada al norte de Praga. Las autoridades checas presentaron la operación como un gran éxito contra el tráfico de estos productos clave en la lucha contra el coronavirus. Después de una investigación, salió a la luz que una parte del 'stock' incautado estaba destinado a Italia como una donación desde China. El incidente fue descrito como un "robo" por los medios de comunicación italianos.

El 24 de marzo, autoridades alemanas afirmaron que un cargamento de seis millones de mascarillas "había desaparecido" rumbo a Alemania tras una escala en el aeropuerto de la capital keniana. Nairobi ha negado estas acusaciones.

Batalla a golpe de talonario

Pero este tipo de incidentes no vienen solo por las decisiones de los gobiernos de requisar todo el material que pase por su suelo soberano. Según han denunciado varios políticos franceses, EEUU estaría llegando a interceptar pedidos destinados a otros países en la propia pista de los aeropuertos chinos.

Según apuntan a El Confidencial fuentes del sector, las empresas productoras chinas están dando prioridad a los compradores estadounidenses, que pagan más y al momento. "El Gobierno de EEUU ha levantado restricciones, les ha dicho a las empresas que tengan o no tengan certificados que envíen, que manden los productos. Por eso hay atasco en el aeropuerto de Pekín. Se está dando prioridad al [comprador] estadounidense", explica un productor-exportador de mascarillas, termómetros infrarrojos y test al mercado europeo con sede en Guangzhou.

En Brasil, el ministro de Sanidad Luiz Henrique Mandetta anunció que los pedidos ordenados a China por el país latinoamericano habían sido rechazados tras una reoferta estadounidense.

“En la pista [del aeropuerto], los estadounidenses sacan el dinero en efectivo y pagan tres o cuatro veces más por los pedidos que hemos hecho, así que hay que pelearse de verdad”, ha denunciado esta semana el presidente de la región francesa de Grand-Est, Jean Rottner. Otra región francesa ha afirmado también que un pedido de mascarillas le fue "robado en el aeropuerto mismo por los estadounidenses, que pagaron, en efectivo, tres veces el precio", ha informado el diario francés 'Libération' sin revelar la región afectada.

La presidenta de la región Île-de-France (que incluye la ciudad de París), Valérie Pécresse, ha descrito la carrera para la obtención de suministros médicos como una "caza del tesoro". "Encontré un 'stock' de mascarillas que estaba disponible y estadounidenses, no hablo del gobierno estadounidense, sino de estadounidenses, que pujaron más alto que nosotros. Ofrecieron tres veces el precio y propusieron pagar ahí mismo. Yo no puedo hacer eso. Estoy gastando el dinero de los contribuyentes y solo puedo pagar cuando lleguen, una vez comprobada la calidad [de las mascarillas]", afirmó Pécresse a la cadena BFMTV.

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