Solo 23 empresas pueden exportar test

Las restricciones de Pekín complican el suministro sanitario: "El mercado enloquece"

Las nuevas restricciones chinas y la irrupción de Estados Unidos ahogan los suministros europeos para hacer frente al coronavirus

Foto: Cajas con suministros médicos son transportadas desde China a Rusia. (Reuters)
Cajas con suministros médicos son transportadas desde China a Rusia. (Reuters)

Solo 23 empresas para abastecer un mercado infinito, en el que miles de clientes están dispuestos a pagar lo que sea para recibir el pedido cuanto antes. En esto se ha convertido el negocio de los test de diagnóstico de coronavirus en China después de que las autoridades del país asiático decidiesen limitar las licencias de exportación a un puñado de distribuidores homologados. El Confidencial ha tenido acceso a la lista de las 23 empresas, repartidas por toda la geografía del país, que ya han recibido el visto bueno de Pekín, y de las cuales solo cinco pueden fabricar los llamados ‘test rápidos’, mientras que el resto se dedican a los PCR —las pruebas más fiables, pero que tienen que pasar por un laboratorio—.

Distintas fuentes del sector consultadas dan por hecho que esta drástica reducción de las posibilidades para importar test de fabricantes chinos —los más potentes hasta el momento— va a dificultar aún más los suministros de los países europeos, desesperados por test, mascarillas, batas y respiradores para sus hospitales.

Hasta el momento, fuera de las listas oficiales del Gobierno chino, los compradores podían puentear y encontrar empresas proveedoras de estos productos, que han florecido con la expansión global del coronavirus, muchas de ellas sin ofrecer garantías de calidad suficientes. “Eso se ha acabado y el mercado va a enloquecer con las nuevas restricciones, los precios se van a poner por las nubes y España lo tiene peor por las trabas burocráticas. Esperemos que pronto haya más fabricantes en otros países del mundo y se pueda abastecer a todo el mundo”, explica un importador chino radicado en España desde hace décadas.

El Gobierno chino anunció esta semana la prohibición de exportar material sanitario a compañías que, a pesar de tener las certificaciones sanitarias de la Unión Europea (CE), no cuenten también con el visto bueno gubernamental para vender esos mismos productos en el mercado local. Pekín ha introducido nuevas limitaciones a las expresas exportadoras locales precisamente para evitar que el envío de lotes defectuosos —algo que ha ocurrido en España, pero también en otras naciones de todo el mundo— manche su imagen internacional en un momento en el que estaba consiguiendo hacer prevalecer su relato como vencedor de la crisis del coronavirus. En un momento en que el Partido Comunista Chino atraviesa, además, una crisis de legitimidad entre amplios sectores de su sociedad y se prepara para hacer frente a una recesión económica.

Un angosto cuello de botella

Las nuevas restricciones no afectan solo a los test, sino que se aplicarán a todas las compañías que exporten material médico especialmente demandado en la respuesta a la pandemia de coronavirus, desde test de diagnóstico a mascarillas, pasando por trajes protectores, batas médicas, respiradores y termómetros infrarrojos. Mientras que solo 23 empresas pueden exportar test de diagnóstico, un total de 62 podrían mandar respiradores. En otros productos como mascarillas, trajes de protección y termómetros infrarrojos, las empresas con licencia local china autorizadas superan ya la centena.

Aun así, la restricción supondrá un cuello de botella para importar en un momento en que todo el planeta necesita esos productos, elevando los precios y provocando auténticas batallas por los suministros, como las sucedidas en las últimas semanas: los países que antes y mejor paguen serán los que consigan llevarse los materiales que tanto necesitan su personal sanitario y sus enfermos. "En el caso de los respiradores, por ejemplo, el precio se ha multiplicado por 10, aunque es imposible dar cifras porque depende mucho del momento, del cliente y del fabricante", asegura una fuente del sector.

Muestras biológicas en Wuhan. (EFE)
Muestras biológicas en Wuhan. (EFE)

Las limitaciones cambiarán radicalmente el mercado actual chino, que pasará de “decenas” de empresas productoras de test de diagnóstico a apenas 23 homologadas por los chinos. “Test [hasta ahora] hay muchísimos. Me ha llegado gente de China ofreciéndome test de los distintos tipos”, explica a El Confidencial un importador español que prefiere no ser identificado. Con el avance del coronavirus en el resto del mundo y la reanudación de la producción, muchas empresas chinas están viviendo una auténtica fiebre del oro.

Ese habría sido el caso de la empresa Shenzhen Bioeasy Biotechnology —de donde venían los test fallidos vendidos al Gobierno español—, según sostienen fuentes de la Cámara de Comercio china en España. Una empresa especializada en test para productos de alimentación (aunque también ha comercializado con test de diagnóstico del dengue), que en los últimos meses había reencauzado su producción a test de detección del coronavirus. Según una carta de la propia compañía al Gobierno español, aunque tenían todos los certificados para vender a la Unión Europea, carecían de los certificados homologados del Gobierno chino. "Desde un punto estratégico, tan solo nos centramos en vender en el extranjero y como no vendemos nuestros productos dentro de China, no necesitamos tener licencia para vender dentro del país", apuntaban.

EEUU acapara el mercado

El mercado de las mascarillas y otros suministros de protección sanitaria lleva semanas al límite. “[Las empresas productoras] Tienen todo vendido. Hay que pagar por adelantado, y las subastas son al alza. Hay cola en las fábricas y no te esperan”, explica M. A., otro importador español.

La irrupción de Estados Unidos en el ya apretado mercado de respiradores, mascarillas y otros productos sanitarios ha terminado por ahogar el suministro europeo. Según apuntan a El Confidencial fuentes del sector, las empresas productoras chinas están dando prioridad a los compradores estadounidenses, que pagan más y al momento. No hay tiempo que perder: Estados Unidos es ya el país más afectado por la pandemia, con más de 226.374 casos y 5.648 muertos, y según han admitido las autoridades federales, apenas tienen ya suministros para hacer frente a la creciente demanda hospitalaria. El Gobierno federal ya casi ha vaciado su reserva de emergencia de suministros médicos de protección, como mascarillas, batas y guantes, según ha declarado un alto funcionario de la Administración estadounidense al 'New York Times'.

"El Gobierno de EEUU ha levantado restricciones, les ha dicho a las empresas que tengan o no tengan certificados que envíen, que manden los productos. Por eso hay atasco en el aeropuerto de Pekín. Se está dando prioridad al [comprador] estadounidense", explica un productor-exportador de mascarillas, termómetros infrarrojos y test al mercado europeo con sede en Guangzhou contactado por El Confidencial.

Guerra por las mascarillas entre EEUU y Europa

Pero la guerra por los proveedores de mascarillas, ventiladores y batas médicas no solo se libra en la cola de nuevos pedidos, que Estados Unidos estaría logrando saltar a golpe de talonario. También en las pistas del propio aeropuerto con los envíos ya apalabrados y embalados, según ha denunciado esta semana el presidente de la región francesa de Grand-Est, Jean Rottner, una de las más afectadas del país por la pandemia.

“En la pista [del aeropuerto], los estadounidenses sacan el dinero en efectivo y pagan tres o cuatro veces más por los pedidos que hemos hecho, así que hay que pelearse de verdad”, afirmó Rottner a una cadena francesa. "Es complicado, nos batimos las 24 horas del día para que las mascarillas sean entregadas", añadió. No ha sido el único. Otra región francesa ha afirmado también que un pedido de mascarillas le fue "robado en el aeropuerto mismo por los estadounidenses, que pagaron, en efectivo, tres veces el precio", ha informado el diario francés 'Libération' sin revelar la región afectada.

Estados Unidos ha negado las acusaciones francesas, pero el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, también ha entrado al trapo. Ha afirmado estar “muy preocupado” y ha pedido una investigación sobre un pedido de mascarillas ordenadas por Canadá a productores chinos que habría sido interceptado por Estados Unidos.

"Desde que ha entrado EEUU, el mercado se ha vuelto imposible", afirma uno de los importadores españoles. Y con las nuevas restricciones chinas, está por volverse aún más difícil.

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