EL DEBATE ANTES DEL FRACASO FINAL

Sánchez a Iglesias: "No seré presidente ahora. Elijo mis convicciones y proteger a España"

El candidato reprocha al jefe de los morados que quisiera "controlar" directamente el Gobierno sin importarle el programa y sin tener experiencia de gestión. El Congreso vive el divorcio en directo

Foto: Pedro Sánchez y Carmen Calvo, minutos antes del arranque del debate de la segunda votación de investidura, este 25 de julio. (EFE)
Pedro Sánchez y Carmen Calvo, minutos antes del arranque del debate de la segunda votación de investidura, este 25 de julio. (EFE)

El Congreso vivió este lunes la negociación en directo. Y ahora, este jueves, un traumático y doloroso divorcio en directo. Un discurso en la tribuna de un candidato y presidente en funciones herido y furioso contra Unidas Podemos, a quien acusa no de querer entrar en el Gobierno, sino de quererlo "controlar" directamente. Porque Pablo Iglesias seguía obsesionado con que hubiera, cree, "dos gobiernos en uno". Y eso ni el PSOE ni él, Pedro Sánchez, podían aceptarlo. Entre conseguir la investidura a cualquier precio y sus "convicciones" y "proteger a España", elige lo primero. Aunque le cueste no ser presidente "ahora". Quizá tras unas nuevas elecciones, vino a decir, el escenario a día de hoy más probable.

Pedro Sánchez subió a la tribuna este 25 de julio con el fracaso a cuestas, consciente de que su investidura estaba a punto de estrellarse también en segunda vuelta, a punto de convertirse en el candidato que vio naufragar su elección en dos legislaturas distintas, en 2016 y 2019. Su acuerdo de coalición con Unidas Podemos se truncó anoche y horas antes del pleno acabó de hacerse añicos y su relación tiene ya difícil reconstrucción. Porque los puentes están más que dañados.

Igual que el presidente se limitó en su discurso de apertura del debate a exponer su programa sin dedicar casi mimos a los morados, este jueves concentró su mensaje en ellos. En especial a Pablo Iglesias, a quien responsabilizó de que España siga en funciones y no tenga un Gobierno. "El acuerdo no ha sido posible. Lo lamento por dos motivos. Porque no saldrá adelante un Gobierno que es importante que tenga España y porque se desvanece la histórica oportunidad de la incorporación de una fuerza de izquierdas al Gobierno".

El presidente defendió cómo su partido había ido moviéndose desde las elecciones del 28 de abril hasta aceptar un Ejecutivo de coalición con los morados. Entre ambas fuerzas existen "grandes coincidencias" programáticas. Pero "nunca hubo un problema de programa". Hasta el punto de que Iglesias, le reprochó, no formuló "ni una sola propuesta que no estuviera en el programa" que él mismo expuso el lunes ante la Cámara. Y "si el problema no es el programa, ¿cuál es el problema? Los ministerios", resolvió. El escollo era que Iglesias "quería entrar en el Gobierno para controlar el Gobierno".

Defiende su propuesta "correcta y sensata" y su voluntad de tener un Gobierno "cohesionado", fiable y que marche en "una única dirección"


El documento que hicieron llegar los morados a los socialistas el sábado, y que como ha venido reiterando la jefa del equipo negociador, Carmen Calvo, era el partida y el de llegada, porque no hicieron transacciones, a juicio de Ferraz. Y suponía el control del "100% de los ingresos" y una enorme porción del gasto, más del 50%. Las pretensiones de UP, abundó, significaría que, excluido el desembolso en seguridad o defensa, la "cuarta fuerza", recalcó, con un 25% de los escaños de la hipotética coalición, quería "controla el 80% del gasto social". El PSOE no lo podía aceptar, siguió. Hasta ahora, dijo, había formulado "sucesivas propuestas" de un Gobierno bipartito que fuera "viable, eficaz", un Gobierno "plural con una única dirección, coherente y cohesionado".

No tiene experiencia de gestión

Sánchez pasó a contar la última oferta lanzada a los morados, dada a conocer anoche por Ferraz: una vicepresidencia social con grandes competencias (de ella dependerían las políticas de dependencia o bienestar social) y tres ministerios de "gran relevancia política" y "hondo alcance social": Sanidad, Asuntos Sociales y Consumo; Vivienda y Economía Social, y por último Igualdad. O sea, cuatro carteras y una de ellas, la que quedaría bajo el control de Irene Montero, con rango de vicepresidencia. Esta era la última de "otras muchas" que se han ido sucediendo en estos días y que Iglesias rechazó "una tras otra". "Nunca antes se había ido tan lejos entre dos fuerzas de izquierda. Nunca. No conozco precedente alguno de un dirigente que se sienta humillado con una vicepresidencia o un ministerio del Gobierno [...]. Puede que no sea lo que deseaba, pero es una propuesta respetuosa, correcta y sensata".

Afea a Iglesias que vea una "humillación" dirigir una vicepresidencia y 3 ministerios de "hondo alcance social": Vivienda, Sanidad e Igualdad

Ahí Sánchez recordó que además los morados, por su "juventud", no tienen "experiencia alguna de gestión a nivel estatal", y los gobiernos, por eso, deben ser "compactos" y sus miembros, cualificados, "competentes" en sus áreas. Desde su punto de vista no tiene sentido, por ejemplo, que Podemos aspire a liderar Hacienda cuando nunca ha gestionado un Presupuesto público.

Sánchez a Iglesias: "No seré presidente ahora. Elijo mis convicciones y proteger a España"

"Yo aspiro a presidir el Gobierno de España. No a cualquier precio ni cualquier Gobierno. Debo estar convencido de que dirijo un equipo plural, diverso, marchando en una única dirección". No lo tendría si aceptara la propuesta de UP. Tampoco con la última contraoferta, la hecha esta mañana, ya en tiempo de descuento, con la que volvía a pedir el Ministerio de Trabajo para derogar la reforma laboral del PP de 2012, "como si no supiera" que esa medida u otra como la subida del salario mínimo "depende de un órgano colegiado", el Gobierno, y "de sus señorías". Del Poder Legislativo. En su turno posterior, Iglesias lanzó otra última oferta: renunciaba al Ministerio de Trabajo si el PSOE le concedía las políticas activas de empleo, cuya gestión, como recordó después la portavoz socialista, Adriana Lastra, están transferidas.

"Señor Iglesias, sigue sin querer entender que hace falta un Gobierno. Un Gobierno —insistió el presidente, reprendiéndole—, un Gobierno coherente y cohesionado, no dos gobiernos en un Gobierno".

¿Unir su voto a las derechas y la ultraderecha?

Sánchez remató su intervención buscando un momento algo más épico, justo el que no se vio el lunes en el arranque del debate. Recordó la furibunda contrarréplica de Iglesias, cuando le lanzó que no sería presidente de España si no asumía que tendría que cederles carteras. Utilizó ese gancho para dejar claros sus límites: "Si tengo que formar un Gobierno a sabiendas de que no será útil a mi país, entonces está en lo cierto. No seré presidente... ahora. He renunciado a cosas muy valiosas para mí antes que renunciar a mis convicciones", se arrancó, haciendo retrotraer a sus señorías a 2016, cuando dejó su escaño para no facilitar la investidura de Mariano Rajoy.

"Y si me obliga a elegir entre la presidencia del Gobierno de España, que no serviría a España, o bien optar por mis convicciones, yo no tengo ninguna duda: elijo mis convicciones y elijo proteger a España". La bancada socialista saltó enseguida y le dedicó un largo aplauso, en señal de total respaldo a su estrategia negociadora.

Si tengo que formar un Gobierno a sabiendas de que no será útil a mi país, entonces está en lo cierto. No seré presidente ahora

"¿De qué sirve una izquierda que pierde incluso cuando gana?", se preguntó el candidato. De nuevo volvía al pleno esa división de las dos izquierdas, las dos "culturas" y "tradiciones" de la izquierda. Las dos almas. La suya, la del PSOE, es la que "cambia las cosas", la que es "útil". Y de ahí camino al reproche directo: la voluntad de Iglesias es bloquear un Gobierno progresista, como ocurrió en 2016. "¿Va a volver a hacerlo, señor Iglesias? ¿Va a unir su voto a las derechas y a la ultraderecha?".

Sánchez, como ha venido haciendo desde el 28-A, volvió a pedir a PP y Cs que se abstengan para que el voto de los separatistas catalanes no "sea determinante", para que su Gobierno no dependa del independentismo. Ya daba igual. La investidura de Sánchez fracasó por 124 votos a favor, 155 en contra y 67 abstenciones. Quedan 58 días para elegir presidente. Si no, España irá a elecciones el 10-N.

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