los dueños de bpa invirtieron en una firma de manafort

Villarejo cerró un pago de 14M a la firma de la mano derecha de Trump en plena campaña

El comisario y su amigo Adrián de la Joya gestionaron una inversión de la familia Cierco en una compañía vinculada al jefe de campaña de Trump para tratar de influir en el dirigente

Foto: Paul Manafort y el comisario Villarejo, en un montaje de EC.
Paul Manafort y el comisario Villarejo, en un montaje de EC.

El comisario Villarejo llegó hasta las puertas de la Casa Blanca. El policía intermedió en 2016 para que los máximos accionistas de Banca Privada de Andorra (BPA), los hermanos Ramón e Higini Cierco, pudieran aproximarse al jefe de campaña de Donald Trump, Paul Manafort. La maniobra se produjo en plena recta final de la carrera electoral hacia la presidencia de Estados Unidos y después de que Washington hubiera abierto un procedimiento contra BPA por su presunta colaboración con el blanqueo de dinero de varias organizaciones criminales. Tras las gestiones de Villarejo, los Cierco invirtieron 16 millones de dólares —unos 14 millones de euros al cambio— en una empresa de telefonía con sede en Florida vinculada al poderoso e influyente asesor de Trump, según consta en documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial. El entorno de los Cierco también ha confirmado la inversión a este diario.

El episodio, desconocido hasta ahora, arroja nueva luz sobre la enorme red de contactos que logró tejer el presunto cerebro de la operación Tándem e ilustra también la dimensión de los negocios en los que participó hasta el último momento. En esta ocasión, Villarejo intervino utilizando la cobertura de su amigo y colaborador Adrián de la Joya, un empresario con residencia en Suiza que fue su puerta para llegar a otros grandes industriales y que ya está siendo investigado en la Audiencia Nacional por haber recibido un pago de OHL de 1,4 millones de euros en una cuenta helvética que supuestamente tenía como destinatario al expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a Manafort. (Reuters)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a Manafort. (Reuters)

De la Joya también era amigo de los Cierco, una de la mayores fortunas de Andorra que, sin embargo, vio en 2015 cómo parte de su imperio saltaba por los aires. En marzo de ese año, su banco, BPA, y su filial en España, Banco Madrid, fueron intervenidos de forma fulminante después de que el FinCen del Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciara que había abierto una investigación contra la entidad por haber facilitado presuntamente el lavado de fondos de las mafias rusa y china y políticos corruptos del chavismo. Los Cierco comenzaron entonces una batalla judicial a ambos lados de Atlántico para tratar de demostrar que esas acusaciones no tenían ninguna base y que en realidad obedecían a una maniobra del Gobierno de Mariano Rajoy para tumbar su negocio como represalia por haber alojado parte de la fortuna del clan Pujol y, al mismo tiempo, enviar un mensaje de contundencia al resto de entidades del Principado.

La vía más directa para influir en Washington

Los Cierco contrataron un 'lobby' en Washington, Sphere Consulting LLC, para tratar de trasladar sus argumentos a la Administración Obama y forzar el cierre del expediente que había desencadenado el resto de actuaciones. Pero Villarejo y De la Joya les ofrecieron una vía mucho más directa para terminar con sus problemas. En ese momento, Trump ya estaba ganando la batalla por convertirse en el candidato del Partido Republicano a las presidenciales que se iban a celebrar en noviembre de 2016, como finalmente ocurrió. El comisario y el empresario afincado en Suiza plantearon a los Cierco la posibilidad de llegar hasta el excéntrico magnate estadounidense a través de uno de sus más estrechos colaboradores, el abogado y lobista Paul Manafort, quien en marzo de 2016 se convirtió oficialmente en asesor de Trump y tres meses después se hizo cargo de la dirección de su campaña.

Higini (d) y Ramon Cierco, máximos accionistas de BPA.
Higini (d) y Ramon Cierco, máximos accionistas de BPA.

Villarejo y De la Joya sabían cómo llegar hasta Manafort. Habían averiguado que participaba indirectamente en un negocio de telefonía que tenía sus oficinas en Fort Lauderdale (Florida), Hoyos VSN Corp. Aunque Manafort no aparecía en el accionariado de la compañía, era socio de su presidente y principal accionista, el empresario de origen puertorriqueño Héctor Hoyos. Ambos compartían un vehículo privado de inversión llamado Maho Holdings Corp., cuyo nombre es el resultado de la suma de las primeras sílabas de sus respectivos apellidos. Justo cuando arreciaban los problemas de los Cierco, el grupo de telefonía vinculado a la mano derecha de Trump estaba buscando inversores para desarrollar una nueva línea de móviles de alta seguridad con un 'software' para encriptar las comunicaciones.

Viaje de Hoyos a Andorra

Villarejo y De la Joya solo tuvieron que poner en contacto a ambas partes. Tras su intervención, Hoyos se desplazó a Andorra para conocer a los Cierco en persona. Después de una breve presentación de la empresa, los hermanos anunciaron al presidente de Hoyos VSN Corp. su intención de entrar en el accionariado con una compra de participaciones por valor de 16 millones de dólares. El dinero salió de las cuentas que los Cierco tenían en ese momento en Crèdit Andorrà, la entidad con la que habían empezado a trabajar tras la caída de BPA.

La operación se cerró supuestamente como cualquier otro proyecto de inversión, con fines empresariales. Pero lo cierto es que la última prioridad de los Cierco en ese momento era respaldar un negocio de telefonía móvil. De hecho, nunca antes habían mostrado interés por ese mercado. El grueso de su patrimonio procede de la venta de tabaco y de los sectores inmobiliario y bancario. Según han detallado fuentes cercanas a la inversión y confirman los documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial, el verdadero objetivo por el que los máximos accionistas de BPA entraron en Hoyos VSN Corp. no fue otro que tratar de comprar el apoyo de un personaje que podía acabar teniendo las llaves del despacho oval.

La inesperada dimisión de Manafort

Los Cierco inyectaron el dinero pero el plan sufrió un grave contratiempo en agosto de 2016. Trump no era favorito en las encuestas pero tenía serias opciones de imponerse a Hillary Clinton. Sin embargo, Manafort se vio obligado a dejar la campaña del candidato republicano a solo tres meses de las elecciones tras descubrirse que entre 2007 y 2012 había cobrado 12,7 millones de dólares del partido del presidente ucraniano prorruso Victor Yanukovich por defender sus intereses en Estados Unidos, incumpliendo la obligación de comunicar esta labor de 'lobby' a las autoridades de Washington.

En la actualidad, Manafort es una de las piezas clave en la investigación que tiene abierta la Oficina del Fiscal Especial de Estados Unidos sobre las conexiones de Trump con el Kremlin. Este verano se descubrió que Manafort también había recibido un préstamo de 10 millones de dólares del magnate ruso del aluminio Oleg Deripaska, conocido por sus intensos lazos con Putin. Parece evidente que ni Villarejo, ni De la Joya ni los Cierco fueron los primeros en descubrir que Manafort era la vía más asequible para tratar de influir en las decisiones de la Administración estadounidense.

Web de Hoyos Group, la firma en la que invirtieron los Cierco 14 millones de euros.
Web de Hoyos Group, la firma en la que invirtieron los Cierco 14 millones de euros.

A pesar de esas acusaciones, Manafort conservó durante los meses siguientes a su salida de la campaña republicana una enorme influencia sobre Trump y continúa negándose a colaborar con la investigación de la Fiscalía sobre la trama rusa, a pesar de que afronta peticiones de cárcel que suman varios siglos y ya se encuentra en prisión provisional.

Los antiguos dueños de BPA también mantienen su participación de 16 millones de dólares en Hoyos VSN Corp., según ha confirmado su entorno. Estas fuentes matizan que los hermanos nunca llegaron a hablar con Villarejo y que el encargado de ponerles en contacto con Hoyos fue De la Joya. Junto a este también intervino el expresidente de Telefónica Juan Villalonga, aseguran. Aunque los Cierco conocían en el momento de la inversión el vínculo de Manafort con la compañía, defienden que la compra de acciones tuvo una motivación exclusivamente económica.

La investigación del FinCen fue archivada

No es la primera vez que Villalonga aparece en alguna de las operaciones protagonizadas por Villarejo. Las grabaciones que el agente encubierto hizo en 2015 a la amante del rey Juan Carlos, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, desvelaron que fue Villalonga el encargado de ponerle en contacto con la antigua princesa. El propio expresidente de Telefónica aparece en los audios de Corinna que publicaron 'El Español' y 'OkDiario'.

Por su parte, el FinCen terminó dejando sin efectos su investigación contra BPA en 2016. Los Cierco mantienen una pelea en los tribunales estadounidenses para tratar de probar que el Departamento del Tesoro no tenía motivos para emitir aquella nota de advertencia. También libran una batalla judicial contra las autoridades del Principado por haber intervenido su banco. Sin embargo, desde que Washington abrió el expediente, los tribunales andorranos han abierto una veintena de investigaciones que corroboran en gran medida las sospechas que manejaban las autoridades financieras estadounidenses, aunque su procedimiento nunca llegara a consolidarse. Se desconoce si Manafort jugó algún papel para lograr ese archivo.

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