COMPARECENCIA CON EL presidente de chile

El Ejecutivo cree que su estrategia de diálogo ha ayudado a la ruptura independentista

"Algo habrá hecho", valoran desde el entorno del presidente, a la vista de la quiebra de la lista de Puigdemont y ERC. El jefe del Ejecutivo subraya la importancia de que el diálogo se abra camino

Foto: Pedro Sánchez recibe al presidente chileno, Sebastián Piñera, este 9 de octubre en La Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez recibe al presidente chileno, Sebastián Piñera, este 9 de octubre en La Moncloa. (EFE)

En el Gobierno se mueven con cautela a la hora de valorar la quiebra de los partidos independentistas en Cataluña. "Algo habrá hecho" la estrategia de distensión y de diálogo practicada por el Ejecutivo, señalan en el entorno del presidente, Pedro Sánchez. En definitiva, en el Gabinete se ha instalado la convicción de que la situación está mejor que hace un año, cuando los soberanistas llegaron a proclamar la secesión en el Parlament, lo que forzó a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Las tensiones entre ERC y Junts per Catalunya (JxCAT) acabaron estallando este martes en el Parlament. La Mesa acordó, con los votos de republicanos y PSC, dejar "sin efectos jurídicos" los escritos presentados por JxCAT sobre la delegación de voto de sus cuatro diputados suspendidos —Carles Puigdemont, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull—, por lo que sus votos ya no serán contabilizados en el pleno. Los soberanistas perdían así su mayoría en la Cámara. Las primeras consecuencias se vieron en el pleno de la tarde, cuando perdieron dos votaciones simbólicas, una para reprobar al Rey y otra que proclamaba el derecho de Cataluña a la autodeterminación.

En el Ejecutivo varios ministros han venido apuntalando en los últimos días la idea de que la situación en Cataluña es hoy mejor que hace un año. La propia ministra del ramo, Meritxell Batet, lo aseguró con rotundidad hace una semana, cuando se percibió que el ultimátum de Quim Torra a Sánchez —cuando le amenazó con dejarle caer si no se avenía a negociar un referéndum de autodeterminación— no tenía los apoyos ni de ERC ni de parte del PDeCAT. La ruptura hecha efectiva este martes servía para apuntalar esa contenida satisfacción. El escenario, pues, es más "positivo" que un año atrás. Y, como dijo la portavoz, Isabel Celaá, el pasado viernes, ha servido para hacer aflorar las "contradicciones" del independentismo.

Posición "bien conocida"

Sánchez compareció este martes en La Moncloa por la tarde, cuando se había consumado la crisis entre JxCAT y ERC. Lo hizo aprovechando la visita del presidente chileno, Sebastián Piñera. El presidente mostró cautela. "Más allá de los hechos puntuales que puedan ocurrir en el Parlament, la posición del Gobierno es bien conocida y es que, de una vez por todas, el diálogo y la legalidad se materialicen en Cataluña y se abran camino, y todo lo que tenga que ver con la unilateralidad y la quiebra de la legalidad quede en el pasado". "Este es el propósito y el deseo por el que trabaja este Gobierno", ratificó.

"La posición del Gobierno es que el diálogo y la ley se abran camino, y que la unilateralidad y la quiebra de la legalidad queden en el pasado", afirma

El presidente no quiso referirse explícitamente a los efectos de la estrategia del Ejecutivo, pese a que los periodistas le preguntaron de manera expresa por ello. Sánchez sí quiso detenerse más en la negociación presupuestaria, aunque tampoco arrojó demasiada luz, más allá de reiterar el optimismo del Gobierno, que choca con las reiteradas advertencias de Unidos Podemos. "Como dice un buen entrenador, partido a partido", insistió todas las veces que le interrogaron por la marcha de las conversaciones con su socio preferente.

"Lo primero es llegar a un acuerdo con Unidos Podemos", después enviar las grandes líneas de las cuentas de 2019 a Bruselas, para el 15 de octubre, y luego intentar atraerse al resto de formaciones políticas para saber si el proyecto de ley cuenta o no con los apoyos suficientes. "Me consta que ambas partes estamos poniendo todo lo que hay que poner para llegar a un acuerdo", insistió el presidente. "Hay voluntad clara y determinada" por parte de los morados, "no me duelen prendas, quiero reconocerlo", sostuvo Sánchez, tras admitir que está manteniendo "conversaciones discretas" con Pablo Iglesias.

El Ejecutivo cree que su estrategia de diálogo ha ayudado a la ruptura independentista

Para el Gobierno, los objetivos de unos nuevos PGE son claros: dotar de mayor "estabilidad y certeza" a la economía, reforzar la "cohesión social y territorial", recuperando el Estado del bienestar que ha sido "dañado", y por último, "consolidar la creación de empleo". "Estabilidad, cohesión y empleo", resumió, remarcando la importancia de que España cuente en 2019 con unos Presupuestos "más adecuados a la realidad económica, laboral y social".

El Ejecutivo cree que su estrategia de diálogo ha ayudado a la ruptura independentista

Desde el 3 de agosto

La de este martes era la primera rueda de prensa de Sánchez en España desde el 3 de agosto, cuando hizo el primer balance de su mandato, a los dos meses de su llegada a La Moncloa. Su última comparecencia pública se había producido, eso sí, el 26 de septiembre, aunque desde Nueva York, cuando acudió a la Asamblea General de la ONU. El presidente fue preguntado por su rechazo a comparecer en el Senado para dar explicaciones por su tesis doctoral, como le exige el PP. El Gobierno alegó, en la Junta de Portavoces de la Cámara Alta, que no le obliga el reglamento, a diferencia de como está formulado en la normativa del Congreso.

El presidente se muestra optimista respecto a la negociación presupuestaria con Podemos y los independentistas, pero avisa: "Partido a partido"

"Este Gobierno quiere prestigiar el Senado", afirmó como punto de partida. Y por eso mismo, recordó, desea que la Cámara Alta acoja, a principios de 2019, un debate sobre el estado de las autonomías, que no se celebraba desde 2005. "Este Gobierno va a prestigiar las instituciones. Si otros están en tratar de instrumentalizar las instituciones públicas y, en consecuencia, seguir reduciendo su prestigio, será su responsabilidad, pero no la de este Gobierno".

El Ejecutivo cree que su estrategia de diálogo ha ayudado a la ruptura independentista

Los populares ya han advertido que si finalmente Sánchez no va —aguardarán hasta la fecha fijada, el 23 de octubre—, propondrán la creación de una comisión de investigación, para obligarle a acudir a ese foro, porque no hacerlo tendría "consecuencias penales". La idea del PP, de hecho, es que ese órgano se constituya en breve una vez aprobado por el pleno del Senado, donde disfruta de una cómoda mayoría absoluta, y que el jefe del Ejecutivo pueda dar explicaciones de su trabajo doctoral antes de que acabe el año. Unas intenciones nada inocentes, puesto que las elecciones andaluzas ya están convocadas para el 2 de diciembre.

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No "lograrán" la dimisión de Delgado

Para Sánchez, si algo ha demostrado este asunto y cómo lo ha liderado el PP en el Senado es el "mal estado de la oposición", que ha "optado por la descalificación y el ataque personal". Los "frutos de esa estrategia" conjunta de populares y Ciudadanos —porque los naranjas están apretando mucho con este tema, solo que desde el Congreso, aunque allí no suma mayoría absoluta con los de Pablo Casado— son claros para el Ejecutivo, y se vieron "este fin de semana", con la demostración de fuerza que hizo Vox en el palacio Vistalegre de Madrid, al congregar a unas 9.000 personas. "La radicalización y no la moderación lo que está haciendo es alimentar a la ultraderecha", sentenció Sánchez, quien demandó PP y Cs que vuelvan a la "moderación" y que hagan oposición al Gobierno, pero "no al Estado", porque eso no lo hizo el PSOE en asuntos sensibles como Cataluña. De nuevo, la petición a ambos de "lealtad".

Sánchez acusa a PP y Cs de dar alas a Vox: "La radicalización y no la moderación lo que está haciendo es alimentar a la ultraderecha"

La comparecencia de Sánchez con el presidente chileno tuvo lugar poco antes de que el Congreso aprobara exigir a la titular de Justicia, Dolores Delgado, su dimisión o que el presidente la destituya. La reprobación del PP, motivada en un primer momento por la actitud del ministerio en relación con la defensa del juez del Supremo Pablo Llarena por la causa del 'procés' abierta en Bélgica y luego ampliada por sus relaciones con el excomisario José Manuel Villarejo, salió adelante gracias a la abstención de Podemos.

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El jefe del Ejecutivo volvió a dejar claro, como hiciera en Nueva York, que apoya a su ministra y que no la cesará. "Con lo que les costaba a algunos conjugar el verbo dimitir en primera persona y ahora hacen todo lo posible para conjugar el verbo en tercera persona", reflexionó el presidente, en clara referencia al PP. "Ya les digo yo que no lo van a lograr", enfatizó.

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Críticas de Sánchez y Piñera a las actitudes homófobas y misóginas del ultraderechista Bolsonaro

El primer país latinoamericano que visitó Pedro Sánchez fue Chile, el pasado 27 de agosto. En Santiago se entrevistó con el presidente del país, Sebastián Piñera, que este martes le visitó en La Moncloa después de haberse encontrado y almorzado con los reyes Felipe y Letizia. La cita en Madrid llegaba apenas dos días después de la victoria, en primera vuelta, de Jair Bolsonaro, candidato ultraderechista en las elecciones brasileñas. 

 

Sánchez mostró su "enorme preocupación" ante la posibilidad de que el país iberoamericano pueda abandonar el Pacto de París de lucha contra el cambio climático, como ha sugerido el ganador de la primera ronda. Pero al Ejecutivo socialista también le inquieta la agenda de Bolsonaro que atenta contra principios como la igualdad de género o los cimientos de la democracia. Sánchez espera que, sea cual sea el resultado de la segunda vuelta, "el Gobierno [de Brasil] se atenga a esos compromisos internacionales que van más allá de la mera firma de un tratado". 

 

También Piñera hizo hincapié en la importancia de que Brasil no renuncie al Pacto de París. El mandatario chileno, de ideología conservadora, reconoció que tiene "grandes discrepancias" con Bolsonaro en "todo aquello que suponga una conducta discriminatoria" o racista. No comparte "por supuesto" frases del candidato ultraconservador "en materia de conductas homofóbicas o poco respetuosas con las mujeres o poco comprometidas con la democracia". Pero Piñera sí está de acuerdo con Bolsonaro en otros aspectos, como la integración económica o la necesidad de profundizar hacia una "economía abierta, libre y competitiva". 

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