39° Congreso Federal del PSOE: Sánchez y González sellan la paz con una comida a cuatro días del comité federal. Noticias de España
ALMUERZO EN UN RESTAURANTE EN MADRID

Sánchez y González sellan la paz con una comida a cuatro días del comité federal

Los dos dirigentes se habían intercambiado mensajes desde Navidad hasta quedar este martes. Su relación se rompió tras las generales de 2016, cuando González se sintió "engañado" por el madrileño

Foto: Pedro Sánchez y Felipe González, en su mitin juntos del 24 de junio de 2016 en Madrid, el día de cierre de campaña de las últimas generales. (EFE)
Pedro Sánchez y Felipe González, en su mitin juntos del 24 de junio de 2016 en Madrid, el día de cierre de campaña de las últimas generales. (EFE)

"Antes de Navidad, Pedro Sánchez me envió un mensaje de felicitación. Y días después otro en el que me decía que a ver si nos veíamos después de esas fechas". Esa invitación a una reunión entre ambos, entre Felipe González y Pedro Sánchez, se ha cumplido ya. Como pudo confirmar este periódico, los dos almorzaron en Madrid este martes y, con ese encuentro "cordial", pusieron fin a meses de distanciamiento. Ese comienzo de la recomposición de las relaciones llega solo cuatro días antes de la reunión del comité federal que consagrará el poder del secretario general y de su ejecutiva, dará más voz a la militancia y debilitará los órganos intermedios de dirección y la fuerza de los barones.

El expresidente del Gobierno no había tenido problema en reconocer, en las últimas entrevistas concedidas, que llevaba mucho tiempo sin conversar con Sánchez. Lo hizo en la SER y luego en 'El Mundo', cuando reveló el intercambio de mensajes en el entorno de las fiestas navideñas. Pero desde entonces ambos se cruzaron más mensajes y acabaron concretando la cita de este martes de forma "natural". No fue, por tanto, un encuentro improvisado, sino que los dos lo habían propiciado en las últimas semanas.

El almuerzo, a solas con Sánchez, tuvo lugar este 13 de febrero en el restaurante More de la calle Jorge Juan de la capital, en el distrito de Salamanca. Era la primera vez que ambos se veían desde hacía muchos meses. Según confirmaron fuentes de Ferraz a El Confidencial, la comida fue "cordial", y en ella "analizaron la situación política actual". "Escuchamos con muchísima atención todo lo que dice, y observamos los consejos que nos aporta una persona de la relevancia del expresidente del Gobierno y ex secretario general Felipe González. Prestamos mucha atención a lo que nos quiera trasladar, como análisis político y desde el punto de vista institucional". Las mismas fuentes subrayaron que en la conversación salieron temas como Cataluña o "las políticas del PP", pero no cuestiones orgánicas. Este diario intentó contactar, sin éxito, con el entorno del exjefe del Ejecutivo.

Ferraz explica que la cita fue "cordial" y ambos "analizaron la situación actual". "Prestamos mucha atención a lo que nos dice una figura como él"

Con el almuerzo de este martes, González y Sánchez sellan su paz y normalizan sus relaciones. La "voluntad" del jefe de los socialistas es cultivar esos lazos con referentes históricos del partido como el primer presidente socialista desde la Transición. "Queremos mantener una relación cordial con todos", sostenían desde el círculo del secretario general. En Ferraz entienden que esa recomposición es la lógica, habida cuenta del momento de tranquilidad interna que vive el PSOE y la posición de liderazgo indiscutida del madrileño.

Lo cierto es que González no se había negado nunca a volver a tender puentes con la cúpula de su partido. Este mismo miércoles en Telecinco aseguró que estaba abierto a hablar con los responsables institucionales de España, y también con Sánchez. La anomalía era más chocante sobre todo porque él mismo había reconocido que había conversado en varias ocasiones con el presidente de Ciudadanos. "En alguna ocasión [Albert] Rivera ha pedido verme y evidentemente le he dicho que sí, sin problema. Tres o cuatro veces en el último año y medio. Una charla informal", detallaba hace poco más de una semana. Porque él siente que "tiene la disponibilidad de atender por responsabilidad institucional" a todo el que quiera "preguntarle", añadió en 'El programa de Ana Rosa'. Nómina en la que entraba Sánchez, precisó.

De "año sabático" del PSOE

Sánchez sí había logrado recuperar antes la relación con José Luis Rodríguez Zapatero. Este acudió al desayuno informativo en septiembre protagonizado por el secretario general, ambos comieron unos días más tarde y mitinearon juntos en las elecciones catalanas. Los dos expresidentes apoyaron en las primarias de mayo de 2017 a Susana Díaz, aunque Zapatero fue un auténtico embajador de la baronesa andaluza. González sí se sentó en la fila cero del mitin de lanzamiento de su candidatura, a finales de marzo en Madrid, pero no quiso participar activamente en la campaña. Sánchez venció en la contienda, él respetó el resultado pero prefirió salir de escena. Tomarse "un año sabático" y no hablar del PSOE, para no "interferir en el proceso de toma de decisiones". Un mutis que obedece a la "interpretación", a su juicio "no acertada", de su "actuación en las primarias". Así que, como sus palabras cuando opina sobre su partido generan "exceso de emociones", entiende que ha de echarse a un lado. Ser discreto.

El expresidente no quiere ser "impertinente" con la nueva dirección. Sí advierte de que las fuerzas de izquierdas "en algo deben estar fallando"

Y aunque González ha reconocido su "orfandad representativa", sí se ha mostrado muy cauto respecto a sus valoraciones sobre cómo está pilotando Sánchez su segundo mandato. "Estoy disponible, pero no quiero ser impertinente", ha insistido. Sí se permite abrir el prisma y hacer reflexiones más generales. Este martes, por ejemplo, expresaba su preocupación por que "por primera vez desde el comienzo de la democracia" la suma de las fuerzas de izquierdas "parece inferior" a la de los partidos de derechas o centroderecha. No cree "adecuado" decir que España es más de derechas, pero sí que advierte a las formaciones progresistas de que "no están atrayendo a las mayorías". "En algo debemos estar fallando", señaló en Telecinco, informa Europa Press.

No siempre fue así. En el primer mandato de Sánchez (2014-2016), González se convirtió en uno de los principales báculos del secretario general cuando fuera arreciaba la tempestad contra él. El madrileño comenzó a ser contestado al poco de conquistar Ferraz por los mismos que le auparon al poder, empezando por Susana Díaz, que enseguida visibilizó su distanciamiento con él. En abril de 2015 mostró su respaldo al jefe y mandó callar a los que le cuestionaban: "En primarias [de 2014] no le voté a él, pero estoy a su disposición, es mi secretario general y lo voy a apoyar en todo lo que pueda. Es lo que pido como cultura de partido".

Sánchez y González sellan la paz con una comida a cuatro días del comité federal

Aquellas palabras en público impactaron en el PSOE. Ya no había dudas de dónde estaba el expresidente. Sánchez encontró su protección desde entonces, y contó con él en numerosas ocasiones, reivindicó su legado, al tiempo que dejaba ver que su relación con Zapatero era mucho más tensa. Pero todo se quebró tras las elecciones generales del 26 de junio de 2016.

El estallido de 2016

A los tres días, según el relato del expresidente, ambos se vieron y Sánchez le prometió que "no intentaría ningún Gobierno alternativo y que votaría contra la investidura del Gobierno del PP, pero que en segunda votación pasarían a la abstención para no impedir la formación de gobierno". Pero eso no ocurrió. El secretario general perseveró en su no a Mariano Rajoy. "Me siento frustrado, como si hubieran engañado", confesó el expresidente en una durísima entrevista en la SER el 28 de septiembre de 2016. Aquella revelación soliviantó más aún los ánimos de los críticos, que esa misma tarde presentaron las firmas de 17 dimisionarios de la ejecutiva, con el objetivo de provocar la caída del líder. Él resistió pero, tras perder la votación de un congreso exprés en el bochornoso comité federal del 1 de octubre, dimitió. Tres semanas más tarde, el máximo órgano de poder entre congresos aprobó facilitar el Ejecutivo al PP vía abstención.

El comité dará vida a un reglamento que blinda a Sánchez y a su ejecutiva federal de los embates internos y otorga más voz a la militancia

Aquella secuencia ya no se podría volver a repetir. No solo porque la victoria incontestable de Sánchez en primarias (50,26%) desarboló en apenas horas el susanismo y forzó el repliegue de los barones, sino porque el líder se ha dotado de herramientas que le blindan frente a eventuales embates de sus críticos. De hecho, el reglamento de desarrollo de los estatutos que aprueba el sábado el comité blinda el poder de la ejecutiva federal y amplía la participación de las bases, en detrimento de los órganos de dirección intermedios. Dicho de otro modo, los barones autonómicos pierden peso con el nuevo modelo de PSOE.

Sánchez y González sellan la paz con una comida a cuatro días del comité federal

Para tumbar al líder, ahora haría falta que la mayoría del comité iniciase el proceso de revocación, y que al cabo de un mes la militancia se pronunciase a favor o en contra de esa moción de censura. Además, cualquier pacto de gobierno en el que participe el PSOE o el sentido de voto en la investidura de un candidato de otro partido será sometido necesariamente a refrendo de las bases. La ejecutiva tendrá asimismo la última palabra en todos los referendos de cualquier ámbito, y podrá forzar su convocatoria aun cuando una ejecutiva regional se oponga.

Ausencia de Díaz, Puig y Armengol

El comité se prevé tranquilo. En la reunión que mantuvo el lunes el secretario de Organización, José Luis Ábalos, con su equipo en Ferraz y con los jefes de los aparatos regionales no se oyeron críticas. Solo hubo preguntas sobre cuestiones técnicas, dudas. El número dos de Díaz, Juan Cornejo, ni siquiera intervino —sí tomó abundantes notas, contaban fuentes presentes en el encuentro en la sede— y se marchó antes de que acabara la 'cumbre'.

Barones como Puig, Lambán y Page aplauden los cambios en el reglamento y dicen que lo importante es que el PSOE se consolide como alternativa

Pero este martes ya se pronunciaron públicamente varios barones exsusanistas y ninguno manifestó pegas. El valenciano Ximo Puig aseguró que "todos los mecanismos de participación" de las bases socialistas "son positivos" y aplaudió que su partido sea una organización "abierta permanentemente". El aragonés Javier Lambán señaló que le importan "relativamente" las cuestiones orgánicas porque su vista está puesta en que su formación se consolide como "alternativa" al PP. "A mí todas las resoluciones de mi partido me convencen", indicó.

Los presidentes de Andalucía y Valencia, Susana Díaz y Ximo Puig, en marzo de 2017 en Berlín. (EFE)
Los presidentes de Andalucía y Valencia, Susana Díaz y Ximo Puig, en marzo de 2017 en Berlín. (EFE)

El jefe del Ejecutivo aragonés añadió que lo que los ciudadanos españoles esperan del PSOE es un "proyecto político que saque a España del marasmo en el que le tiene sumida el PP", informa EFE. Y el manchego Emiliano García-Page se pronunció en un sentido similar: "El objetivo de la dirección del partido es ganar al adversario político y no buscar adversarios dentro", de modo que "la mejor manera" de ganarse la confianza de los españoles es "ponerse a ganar la calle". Su objetivo como presidente regional es "el mismo que se ha marcado Pedro Sánchez", que es recuperar votos y vencer en las próximas elecciones. El extremeño Guillermo Fernández Vara está ya desde las primarias remando a favor de Ferraz y él mismo fue informado por Ábalos el pasado miércoles en una comida en Madrid de las principales novedades del reglamento. No es extraño el visto bueno de los barones al reglamento. "Ya lo dábamos por descontado desde el congreso federal", comenta con cierta resignación un presidente autonómico.

No todos los líderes territoriales acudirán a la cita de este sábado en Aranjuez (Madrid). No podrán ir, por razones de agenda institucional, ni Díaz, ni Puig —ambos anteriormente críticos—, ni la presidenta balear, Francina Armengol —próxima a Ferraz—. La baronesa andaluza se comprometió desde hace semanas a acudir a un acto organizado por una asociación de discapacitados en Mengíbar (Jaén). Puig tenía cerrado un encuentro con los rectores de las universidades valencianas y el 'conseller' de Educación, aunque sí estará su vicesecretario general, Manolo Mata. Armengol asistirá a la ampliación de un parque natural de 20 años y a la toma de posesión de un alcalde de su partido, el de Llucmajor. Faltará asimismo el jefe del Principado de Asturias, Javier Fernández, pero él no es ya líder territorial del partido. Otros presidentes como Page o Lambán sí asistirán. En Ferraz contaban que había sido Díaz quien había sugerido pasar el comité federal del 24 de febrero —se barajó esa fecha, pero coincidía con los actos del PSOE-A de celebración del Día de Andalucía—​ a este próximo sábado. Y así se hizo, pero ella al final ha respondido con el plantón.

El PSOE hablará también de RTVE y de los vetos del Gobierno en su cita con Ciudadanos en el Congreso

La reunión del PSOE con Ciudadanos, agendada para este miércoles por la tarde en el Congreso, está pensada para hablar de la reforma electoral por la que presionan a dúo la formación naranja y Unidos Podemos. Los socialistas acceden a discutir sobre ese asunto, pero no solo quieren debatir sobre ello. Fuentes de la dirección del Grupo Socialista adelantaron a este periódico que la portavoz, Margarita Robles, y su equipo, pondrán encima de la mesa otras cuestiones que "importan mucho más a los ciudadanos", como los vetos del Gobierno a las iniciativas de la oposición —frenos que apoya Cs— o la urgente renovación de RTVE

El PSOE quiere que la formación de Albert Rivera se apee de su exigencia de concurso público como condición indispensable para propiciar el relevo en la cúpula de la radio y televisión públicas. Los socialistas creen que el empeño de Cs en que se redacte el reglamento de la convocatoria pública, cuando ya se agotó el plazo de tres meses concedido por la ley, solo contribuye a posponer sine díe la renovación. Por eso Robles, que acudirá a la reunión acompañada de la portavoz adjunta, Adriana Lastra, y los miembros de su dirección en el Congreso Rafa Simancas y Meritxell Batet, intentará convencer a Cs de que debe aflojar para propiciar el fin de la "manipulación informativa" en RTVE. 

Además, la portavoz también pretende, según fuentes socialistas, que los de Rivera dejen de apoyar sistemáticamente los vetos que el Gobierno pone a las iniciativas de la oposición con el argumento de que merman los ingresos del Estado o aumentan los gastos, pretexto que le permite poner el artículo 134 de la Constitución. Los socialistas quieren que la Cámara pueda legislar, y no que se imponga el freno desde el principio. También desean que se dejen de prorrogar los plazos de enmiendas de las proposiciones de ley admitidas a trámite, para que así se agilice su discusión en comisión y pleno y vean la luz.

"No vamos a dejar que nos marquen la agenda otros", sostuvo tajante Robles en rueda de prensa este martes tras la Junta de Portavoces. Afirmó que su partido sí está por una mayor "proporcionalidad" del sistema electoral, aunque no haya ningún modelo que la garantice "al cien por cien". Así que pensar en una regla u otra —Podemos propone cambiar la fórmula D'Hondt de asignación de diputados por la de Sainte-Laguë— solo responde a un cálculo previo de cuál de ellas es "la que le hace a uno tener más o menos escaños".

En esa línea, Robles criticó de nuevo que Podemos y Cs solo se reúnan para ver cómo en "clave partidista" pueden tener un mejor resultado en las urnas. El PSOE, en cambio, acude al encuentro con los de Rivera (habrá otro con los morados) "pensando siempre en los ciudadanos, no exclusivamente en el reparto y la puja de escaños y sofás".

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