EL EXPRESIDENTE, ENTREVISTADO EN 'HOY POR HOY', EN LA SER

González: "¿Podríamos investir a un elefante porque el reglamento no lo impide?"

No ve delito de rebelión en los independentistas investigados y dice que habría aplicado el 155 el 9-N. Reconoce que "hace mucho" tiempo que no habla con Sánchez, más con Rajoy, pero sí le llama Rivera

Foto: Felipe González, el pasado 4 de enero en Cartagena, Colombia, durante la reunión de la comisión de seguimiento de los Acuerdos de Paz. (EFE)
Felipe González, el pasado 4 de enero en Cartagena, Colombia, durante la reunión de la comisión de seguimiento de los Acuerdos de Paz. (EFE)

Felipe González se declara en "año sabático" de PSOE. No quiere hablar de su partido, ni de su líder, Pedro Sánchez, para evitar que se le malinterprete, consciente de que su furia contra él aceleró su caída en 2016. Pero sí habla y quiere hablar largo y tendido de los problemas de país, de la crisis de la socialdemocracia y de la democracia representativa, o de la inacción del Gobierno de Mariano Rajoy. O de Cataluña, claro. De cómo habría sido necesario haber tomado la iniciativa política mucho antes, incluso aplicando el artículo 155 con la consulta del 9-N de 2014, o de cómo no es posible de ningún modo una investidura telemática como pretende Carles Puigdemont (igual que no es posible "investir a un elefante", aunque no lo prohíba el reglamento). Carga contra los independentistas por haberse saltado la legalidad y por su discurso "supremacista", sí, pero no cree que los investigados por el Supremo hayan cometido un delito de "rebelión". Sí de sedición.

El expresidente del Gobierno llevaba mucho tiempo sin conceder entrevistas en España. En el PSOE aún se recuerda aquella del 28 de septiembre de 2016, cuando desveló que Sánchez le había prometido que se abstendría en la investidura de Rajoy, y que por eso se sentía "engañado". Aquel mismo día el madrileño desafió a sus críticos y estos presentaron las firmas para tumbarle como secretario general, pieza que se cobraron en el comité federal del 1 de octubre. Luego González se alineó en las primarias con Susana Díaz, nunca con entusiasmo —al contrario que José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los más activos embajadores de su causa— y, una vez derrotada, quiso alejarse más aún de la \'mêlée\' del PSOE. Por eso, este martes, en la entrevista con Pepa Bueno en \'Hoy por hoy\', en la Cadena SER, evitó polemizar al máximo y dar titulares en clave interna. Aunque alguno dio, como cuando reveló que "hace mucho tiempo" que no habla con Sánchez, y en cambio sí con Albert Rivera, que sí le llama. Pero también lleva "tres años y medio como mínimo" sin charlar con Rajoy.

Sí cree que se dan "las condiciones" para un castigo de sedición y es "muy evidente" la malversación, pero cree "difícilmente probable" la rebelión


Pero tal vez la parte más jugosa de su vuelta a los medios hoy fue la relativa a Cataluña, la de mayor actualidad, a un día de la constitución del Parlament y cuando sigue en el aire la investidura, más aún después de que los letrados de la Cámara se pronunciaran en contra [aquí su informe en PDF] de una elección a distancia del \'president\'. González aseguró que tiene "dificultades para ver el delito de rebelión" en la causa que se sigue en el Tribunal Supremo, y de la que es instructor el juez Pablo Llarena. "Así como se dan todas las condiciones para la sedición y es muy evidente la malversación de caudales públicos, creo que la perfección de la rebelión, de acuerdo con el Código Penal de 1995, es un delito difícilmente probable".

Discurso "supremacista"

El expresidente también reconoció que "sin duda" se sentiría "más cómodo" si Oriol Junqueras, Joaquim Forn y los Jordis no estuvieran en prisión preventiva, una medida que no le gusta "en general" porque el sistema español es "muy garantista". Pero sus partidos "se lo están poniendo muy difícil" a Llarena a la hora de cambiar su situación procesal, porque lo que ellos y su defensa declaran ante el juez para intentar salir de la cárcel, acatando la legalidad, entra en "contradicción flagrante" con lo que hacen sus formaciones. En suma, la posición de Puigdemont "perjudica a sus compañeros que están en prisión pero también a la causa independentista". Y la perjudica porque cargará de razones la tesis del magistrado, que cree que hay riesgo de reiteración delictiva y por eso se niega a sacarlos de Estremera.

"Estamos en un bucle muy extraño, discutiendo lo indiscutible", asegura, para recordar que la elección telemática no figura en ninguna parte del mundo

¿Y cuál es el escenario ahora? Una investidura que se antoja imposible. Telemática, que, como subrayó González, no existe en ningún ordenamiento jurídico del mundo. "Estamos en un bucle muy extraño, discutiendo lo indiscutible", sostuvo. Recordó que el reglamento de la Cámara y la ley de Presidencia y del Gobierno de la Generalitat de 2008 exigen la presencia "física" del candidato y que el debate sea presencial. Y eso "no tiene discusión" salvo que se crea que la ley no es respetable "y entremos de nuevo en el 6 y 7 de septiembre", cuando el Parlament aprobó las leyes de referéndum y transitoriedad saltándose a la torera la legalidad. Es una "broma" por tanto que los independentistas pretendan una elección telemática del \'president\' agarrándose a que el reglamento no lo impide expresamente. "Dicen que lo que no prohíbe el reglamento se puede hacer. ¡Imagínese! ¿Podíamos de verdad proponer que un elefante fuera presidente? No lo impide el reglamento". Una hipérbole, sin duda, porque la normativa de la Cámara sí dice que solo puede ser designado \'president\' un diputado autonómico.

González: "¿Podríamos investir a un elefante porque el reglamento no lo impide?"

Si la legislatura arranca "violentando" la legalidad, entonces "probablemente" no haya más remedio que prolongar el 155, como advirtió ayer Rajoy. Si la ley no se respeta, pues, "no van a poder recuperar la institucionalidad" catalana ni la seguridad jurídica, y "la sociedad va a sufrir mucho". "El fundamento de la democracia es el respeto a la ley y al Estado de derecho, incluso para cambiarlo". También arremetió contra el discurso independentista, porque lo cree "supremacista". "No es tan explícito como el de [Donald] Trump", dijo, pero sí subyace en él el "si no nos lo impidieran, seríamos los mejores".

Lealtad "recíproca"

González es un claro defensor del 155. Cree que no quedaba otra después de que consolidara la "última deslealtad constitucional" de los secesionistas. Ahora bien, en su opinión se tenía que haber aplicado mucho antes, cuando se convocó el referéndum del 9 de noviembre de 2014 y la Generalitat estaba presidida por Artur Mas. Se le habría podido requerir que deshiciera esa convocatoria y, si no obedeciera, haber aplicado el precepto de la Carta Magna pero de forma más limitada, con una suspensión de funciones del jefe del Govern, por ejemplo. "Todo país descentralizado necesita un mecanismo de exigencia de lealtad institucional para que la descentralización no se confunda con centrifugación del poder y cada uno haga lo que quiera". Ahora bien, siguió el expresidente, esa lealtad debe ser "recíproca", y por tanto ha de exigirse no solo a las autonomías, sino también al Ejecutivo central, porque este no puede atropellar las competencias de las CCAA.

Hace mucho tiempo que no hablo con él, lo que no quiere decir que no esté dispuesto. Si Pedro quiere hablar, estoy dispuesto

Sobre el PSOE, González se mostró muy remiso a hablar. Está de "año sabático", porque prefiere "no interferir en el proceso de toma de decisiones", ya que no representa "nada en el partido". Su silencio tiene que ver con la "interpretación que se ha hecho", a su juicio "no acertada" de su "actuación en las primarias", en las que apoyó a Díaz. Así que ahora se acoge a la prudencia, visto el "exceso de emociones" que generan sus palabras cuando habla del PSOE.

Felipe González y Pedro Sánchez, en el mitin en Madrid de cierre de la campaña de las últimas generales, el 24 de junio de 2016. (Reuters)
Felipe González y Pedro Sánchez, en el mitin en Madrid de cierre de la campaña de las últimas generales, el 24 de junio de 2016. (Reuters)

Lo cierto es que su relación con Sánchez está rota desde hace más de un año. "Hace mucho tiempo que no hablo con él, lo que no quiere decir que no esté dispuesto. Si Pedro Sánchez quiere hablar conmigo, estoy dispuesto, y creo que va a ocurrir; no ha ocurrido pero va a ocurrir". El expresidente tendía así la mano al secretario general.

"Tengo un sentimiento de orfandad representativa", dice, porque no aprecia un liderazgo político que explique qué España quiere para los próximos años

Con quien tampoco habla es con Rajoy. Al menos, desde hace "tres años y medio", aunque del mismo modo está dispuesto a hacerlo: "Si me llama el presidente, para mí es prioritario". Era una crítica también a su inacción, porque ya en 2012 le propuso establecer diálogos para frenar el proceso soberanista y al final el líder del PP no hizo nada. Sí reconoció que "alguna vez" ha hablado con el jefe de Cs, Albert Rivera, pero porque este le llama. No para pedirle consejo. "No creo que sea la expresión, porque esto tiene que ver con la vejez y yo soy viejo pero tengo la cabeza en el futuro".

Escaso peso exterior

No obstante, González se confesó algo desencantado con la clase política actual. "Tengo un sentimiento de orfandad representativa", confesó. Aunque pueda coincidir con algún discurso de los que escucha, sí siente un vacío: "Siento una ausencia que es propia del liderazgo político, de que alguien diga en 20 minutos adónde quiere llevar a España en los próximos años con los desafíos que tiene". "Mi impresión es que no sabemos qué hacer con España".

Mariano Rajoy, en la junta directiva nacional del PP, este 15 de enero. (EFE)
Mariano Rajoy, en la junta directiva nacional del PP, este 15 de enero. (EFE)

Por no hablar de que España apenas pesa en el exterior. Culpa en este caso también de Rajoy, que no ha sabido llenar el hueco del Brexit con una mayor presencia de España, ni en Europa ni en América Latina, donde "ni se nos ve ni se nos espera". Lo contrario que Portugal, "porque tiene una presencia europea infinitamente mayor que la nuestra". El problema es que el presidente "no sabe qué quiere hacer con España". El expresidente ​no le ve capaz de afrontar los cambios que el país requiere, porque está "convencido de que es mejor no mover nada". "Y que nada se mueva es la peor de las desgracias en un país que necesita reformas y estar presente en los desafíos europeos. Y seguimos ausentes".

El expresidente sí defiende la reforma de la Carta Magna y discrepa con los padres del texto de 1978. Cree que hay que tocar el Título VIII o el Senado

Respecto a la reforma de la Carta Magna, González subrayó que él mantiene una actitud "mucho más proactiva" que la de los padres de la Constitución vivos, que la semana pasada en el Congreso defendieron no revisarla. "No estoy de acuerdo con su resistencia a que toquen la criatura, ni estoy de acuerdo con que hay mucho margen dentro de ella, como si fuera un chicle. Yo, que soy del régimen del 78, creo que es bueno releer la Constitución con voluntad de reformarla", para lanzar un mensaje tanto a los que quieren "liquidarla", como Podemos, como a los que no quieren "tocarla", como el PP. "En un ejercicio de comparación", el texto actual "resiste bien", pero hay que "cambiar" cosas, como el Título VIII (la organización territorial del Estado) o la configuración del Senado. Así que "ningún temor" a la reforma, porque así se verá que la Constitución vigente es "más abierta, avanzada y garantista" que todas aquellas que se copiaron en parte o se aprobaron después.

Pérez Rubalcaba advierte a Sánchez de que sí debe preocuparse por el ascenso de Ciudadanos

Felipe González habló en la radio, en la SER, Alfredo Pérez Rubalcaba lo hizo a través de un periódico, 'El País', y José Luis Rodríguez Zapatero, en una revista, en 'Marie Claire'

La tesis del ex secretario general del PSOE y exvicepresidente del Gobierno es que el 21-D sí que ha cambiado "muchas cosas", no solo en Cataluña, sino también en España. "Y más que van a cambiar", vaticina. Por un lado, la vía unilateral a la independencia está "definitivamente cegada", y con ella "las tentaciones de saltarse la ley".

El bloque constitucionalista no es homogéneo tampoco, y tienen "intereses nacionales contradictorios". "Y aquí también Ciudadanos tiene en estos momentos mucho que ganar. Ha encontrado en este problema territorial la forma de entrar en el electorado del PP y, en menor medida, en el del PSOE que, parafraseando a Mao, preocupado por su adversario principal puede estar olvidando al secundario". Un mensaje de Rubalcaba dirigido a Pedro Sánchez, al que le dice que también ha de preocuparse por el espacio de centro que le está robando Cs (el adversario secundario). En cambio, el líder socialista ya dijo ayer en rueda de prensa que no se siente "concernido" por esa disputa entre las derechas, porque él aspira a ocupar el espectro de la izquierda y del centro izquierda. 

El exvicepresidente lamenta que no haya, en el bloque constitucionalista, una "propuesta compartida" de España, y esa sigue siendo "la tarea" que tiene "pendente", "elaborar un proyecto político nuevo para España, que resulte atractivo para una mayoría de españoles, también de catalanes". "Un nuevo pacto territorial contenido en una reforma de nuestra Constitución que, ya lo sé, hoy se antoja aún más difícil que hace algunas semanas. Esta es otra consecuencia del resultado electoral", remata Rubalcaba.

'Marie Claire' adelantó parte de la entrevista a Zapatero que publica en su número de febrero de 2018 y que le han hecho los periodistas Rodolfo Irago y Gemma Nierga. El expresidente cree que el conflicto en Cataluña "terminará con un acuerdo que llegará cuando la situación esté madura", pero "va a dejar una huella para al menos dos décadas". Zapatero cree que el próximo Ejecutivo independentista aceptará una negociación con el Gobierno central respetando la ley, pero advierte de que "las fuerzas políticas del Estado tienen que hacer algunas promesas", y la primera debe ser poner en marcha la reforma del modelo autonómico y de la Constitución. 

 

El exlíder del Ejecutivo confía en que el PSOE vuelva a La Moncloa. Sobre las primarias, recuerda que él apoyó a Susana Díaz, "una gran dirigente", pero "Pedro ganó, así que hay que ayudar". De hecho, él sí ha recompuesto sus relaciones con Sánchez. Zapatero hace una confesión: "Para nada echo de menos La Moncloa". A veces, dice, tiene que hacer esfuerzos para recordar ciertas cosas. 

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