BALANCE TRAS LA PRIMERA TANDA DE CONGRESOS

Sánchez y Díaz mantienen vivo su pulso y los barones se repliegan en sus territorios

La clausura del cónclave andaluz evidenció el abismo que sigue distanciando al líder federal y a la presidenta, acentuado por la pugna territorial. Los secretarios regionales miran hacia dentro

Foto: Pedro Sánchez felicita a Susana Díaz en la clausura del 13º Congreso del PSOE andaluz, este 30 de julio en el hotel Barceló Renacimiento de Sevilla. (EFE)
Pedro Sánchez felicita a Susana Díaz en la clausura del 13º Congreso del PSOE andaluz, este 30 de julio en el hotel Barceló Renacimiento de Sevilla. (EFE)

"Vas a tener como secretario general de los socialistas la lealtad de los socialistas andaluces, y la mía, la primera. Sé que esa lealtad la tendrás con Andalucía. Lo único que te pido como secretaria general y como presidenta es que nunca me hagas elegir entre las dos lealtades, porque soy la presidenta de todos los andaluces".

Mientras el plenario se ponía en pie para ovacionar a su lideresa, a Susana Díaz, Pedro Sánchez asentía con la cabeza —"Claro, claro", se le veía silabear—, aunque apenas podía disfrazar su estupor e incomodidad. Ese aviso solemne de la baronesa andaluza, en su cara, en Sevilla, en el cierre del 13º Congreso del PSOE-A, ese "nunca me hagas elegir entre las dos lealtades", el partido y Andalucía, marcará durante un buen tiempo las relaciones entre quienes fueron rivales a muerte en las primarias federales del pasado 21 de mayo.

Era la muestra más evidente de que el PSOE sigue partido en dos. Pero no la única, porque de camino ambos se prodigaron en gestos que denotaban una frialdad y un distanciamiento abismales, que a duras penas intentaban disimular. Sánchez sabe que Díaz mantendrá largo tiempo el pulso abierto con él, agigantado por la cuestión de la plurinacionalidad de España, que aprobó el 39º Congreso Federal y que ella no acaba de asumir. La presidenta se ha refugiado en Andalucía, pero sin renunciar a levantar la bandera de la "igualdad". Los otros barones que la acompañaron en su fallido viaje de primarias también se han replegado en los cuarteles de invierno, pero sin guardar unidad de acción con Díaz. El susanismo acabó el 22 de mayo, como ella misma se encargó de recordar, y desde entonces no ha resucitado. Cada uno libra la guerra por su cuenta e intenta sobrevivir centrándose en su gestión. El extremeño Guillermo Fernández Vara sí constituye la excepción, porque es el que está más dispuesto a cooperar con Ferraz y a integrarse en la dinámica federal.

Sánchez y Díaz mantienen vivo su pulso y los barones se repliegan en sus territorios

El PSOE echaba el telón este fin de semana a la primera tanda de congresos regionales. Hasta seis se concentraron en los últimos días —Andalucía, Valencia, Extremadura, Cantabria, Navarra y La Rioja—, a los que se sumaban los ya celebrados en Castilla y León y Baleares y las primarias de Canarias. Para el otoño quedan los siguientes cónclaves, con los que Sánchez quiere ampliar su poder territorial, si puede derribando al barón más débil, el aragonés Javier Lambán. La dirección federal hace un balance "positivo" de esta primera tacada de congresos. Su candidato no pudo vencer a Ximo Puig, pero el cónclave valenciano discurrió sin mayores estridencias. "Quitando Andalucía, el resto ha ido bien", recalcaba un alto mando de la máxima confianza del líder.


Gestos y palabras

Díaz y Sánchez acostumbran a regalarse una colección de desplantes. En el 39º Congreso Federal, la presidenta fue desplazada a la montaña del auditorio, salió descompuesta de su fugaz entrevista con el jefe de Ferraz, se marchó con su delegación antes de la votación del dictamen y descubrió que Sánchez estaba dispuesto a dar la batalla por los territorios. Este domingo, era él quien estaba en tierra hostil. A la entrada, ella prefirió agarrar de la cintura al nuevo líder de Juventudes, el susanista Omar Anguita, luego ambos se trataron con frialdad durante la clausura, Díaz le mandó el recado desde la tribuna, apenas si interaccionaba cuando él la aludía y ni siquiera al final propició la foto juntos sobre el escenario, dejándole solo.

"Te pido que no me hagas elegir entre dos lealtades", le dijo ella. "Tú y yo hablamos el mismo idioma. Sumemos", le respondió él en la clausura

El lenguaje corporal lo decía todo. Aunque también los mensajes cruzados. "Susana, tú y yo hablamos el mismo idioma, el de la igualdad y la fraternidad", le dijo Sánchez, tras prometerle su lealtad: "Proclamamos a la nueva secretaria general, mi secretaria general, mi presidenta de la Junta. Felicidades". Y tras decir que la derecha quiere un PSOE "desunido", pidió: "Hagamos, compañeros, un PSOE unido para ganar elecciones". "Sumemos", le apremió, haciendo recaer en ella parte de la responsabilidad de la titánica labor de costura interna. Pero Sánchez también defendió una España como "nación de naciones", una expresión que no comparte el PSOE-A pese a que fue aprobada en el cónclave federal de junio.

La presidenta compuso además una ejecutiva continuista, con Juan Cornejo de nuevo como número dos y Micaela Navarro en la presidencia, y con ningún sanchista en ella. Cero gestos a la integración en la cúpula —aprobada, eso sí, con el 91,01%—, y cero también en la lista al comité director y al comité federal. Díaz, a la hora de confeccionar su ejecutiva, seguía la pauta de Sánchez, en la que no incorporó a ningún susanista.

Sánchez y Díaz mantienen vivo su pulso y los barones se repliegan en sus territorios

En el círculo de la presidenta reconocían que la frase que marcó la clausura —"No me hagas elegir entre las dos lealtades"— había sido muy meditada, y con ella quería representar que no cederá en su defensa de Andalucía ni arriará la bandera de la "igualdad". Andalucía por encima de todo, y solo Andalucía como guía. Un subrayado que pretendía diluir el hecho de que hace dos meses ella pretendió conquistar Ferraz, sin éxito, y solo su contundente derrota frente a Sánchez (39,90% frente al 50,26%) le hizo buscar refugio en su tierra.

¿Quién se pelea?

El secretario general trasladó a su equipo que no había dado crédito a lo que había ocurrido en Sevilla. La dirección federal insistía en que "el conflicto parte de Susana, porque Pedro sí ha hecho gestos de conciliación, así que declaración de guerra no ha habido". "Lo que ha sucedido no es tolerable. Pero la que queda mal es ella, y no creo que le favorezca, igual que el hecho de que el sábado saliera rodeada de Manuel Chaves, Pepe Griñán, Alfonso Guerra y toda la gerontocracia. Es propio de alguien que no ha superado el trauma de la derrota. Es un enroque absurdo", apuntaba un alto mando de Ferraz, que calificaba la postura de Díaz de "planteamiento nacionalista". "Es injusta la equidistancia —añadía otro alto responsable—. Pedro ha ido con afán de entendimiento y lo que ha recibido es un mordisco de Susana. Ella está buscando ser el contrapunto". O la voz disonante. "No se le puso candidato enfrente para no tener problemas con ella, y mira, así nos lo pagan", lamentaban en el entorno de Sánchez.

Ferraz acusa a Díaz de defender un "planteamiento nacionalista", de "enrocarse". Los de la presidenta dicen que hubo "armisticio" y "profesionalidad"

Los dirigentes cercanos a Díaz negaban ese talante "hostil". "Lo que le hizo fue una humilde petición a Pedro, no una agresión —explicaba uno de los miembros de su Gobierno—. Algo así como 'lealtad siempre, pero entre Andalucía y tú, siempre Andalucía'. Hubo palabras cordiales, referencias con nombre de pila y deseo de que el PSOE recupere el Gobierno de España. Aunque sea por conveniencia de los dos, no hubo agresividad ni malas caras. Hubo armisticio. Profesionalidad, respeto, y se guardaron las formas. Afecto y confianza no, porque no lo hay. Pero nosotros, con primarias o sin ellas, defenderemos siempre lo mismo".

Las espadas seguirán en alto, por lo menos, hasta que concluyan los ocho congresos provinciales, que se sucederán en el otoño, en los que Díaz se juega mantener el control en los ocho. Lo tiene más fácil, porque se celebrarán bajo las antiguas reglas, por lo que los aspirantes sanchistas que compitan contra los candidatos oficialistas tendrán que recoger el aval del 20% del censo, un umbral muy alto en cada provincia.

Sánchez y Díaz mantienen vivo su pulso y los barones se repliegan en sus territorios

Puig sí defiende la plurinacionalidad

Los demás congresos autonómicos del fin de semana discurrieron con bastante tranquilidad. En Valencia, la enmienda que pedía una relación del PSPV con Ferraz a imagen y semejanza de la que mantiene el PSC con el PSOE —o sea, independencia orgánica— fue retirada y no se discutió en el plenario. Había sido auspiciada por la agrupación de Gandia, la del secretario de Organización saliente, Alfred Boix, lo que dejaba ver que era una forma de "marcar paquete" de los de Puig frente a Sánchez. "Si la retiras porque la pierdes, no marcas nada", replicaban en Ferraz.

En el PSPV, la enmienda que pedía una relación con Ferraz semejante a la del PSC con el PSOE fue retirada. Pero sí pide consagrar las "asimetrías"

Pero al 'president' no le molesta ni le espanta el modelo territorial que preconiza Sánchez. En su discurso de clausura del 13º Congreso del PSPV, en Elx (Elche), remarcó que "España es una nación de naciones, de nacionalidades, y no pasa nada", "es bueno una España compartida". Más aún, la ponencia aprobada apuesta por la reforma de la Constitución para adecuarla al carácter "plurinacional" del Estado y reconocer las "asimetrías" territoriales. Los socialistas valencianos, de hecho, ya iban más allá en su documento congresual que la resolución federal aprobada en junio.

Sánchez y Díaz mantienen vivo su pulso y los barones se repliegan en sus territorios

En Ferraz sí aprecian que Puig intentó hacer de tripas corazón en la apertura de su cónclave, a la que acudió Sánchez como señal de distensión, después de haber lanzado bajo cuerda a Rafa García como candidato y fracasar. Es también una evidencia que la confianza no fluye entre el 'president' y el secretario general, pero el primero ha evitado la colisión con Ferraz y ha sabido atraerse a algunos de los que apoyaron al madrileño en sus primarias, integrándolos en su ejecutiva. Pero en su dirección no hay sanchistas que respaldaran a García. Puig ha practicado la integración en los órganos de representación (comité nacional y comité federal), reservándose el 65% de ambos y cediendo el 35% a sus contrarios. El propio 'president' anunció que este será el último proceso orgánico al que se presentará, lanzando así de facto su sucesión en el partido a partir de 2019.

En Extremadura, Sánchez no tuvo que hacer gestos. Delegó la representación de Ferraz en su número tres, José Luis Ábalos, porque Fernández Vara enfundó las armas ya desde la misma noche del 21 de mayo. El presidente extremeño siempre suele decir que es un servidor de las siglas y que su obligación es alinearse con el secretario general, con el que había sido muy beligerante en el último año. Por eso defiende la España "plurinacional", por disciplina, y por eso él sí ha integrado a sanchistas en su cúpula. El militante Enrique Pérez, que compitió contra él por la secretaría general y obtuvo un 9,04% de los votos, entra en la ejecutiva, pero la diputada Eva Pérez, que recabó el 24,85% se queda fuera, si bien sí pone un pie en el comité regional. Leonor Martínez-Pereda, declarada sanchista y que al final decidió no concurrir por el liderazgo del PSOE extremeño, se hace con una cartera. "Guillermo está totalmente colaborador", aplauden en Ferraz.

Page, fortalecido tras su pacto con Podemos

Cantabria, La Rioja y Navarra están capitaneadas por secretarios generales afines al líder federal: Pablo Zuloaga, María Chivite y Paco Ocón. En las dos primeras hubo competición. Zuloaga compuso una ejecutiva monocolor, pero Ocón, en cambio, sí optó por integrar a algún susanista (Víctor Moratinos) y a varios afines a Patxi López.

En Aragón, Sánchez está decidido a presentar aspirante contra Lambán, aunque él todavía no ha dicho que vaya a intentar repetir... Igual que Page

De los barones próximos a Díaz, aún tienen que pasar la prueba del congreso el manchego Emiliano García-Page y el aragonés Javier Lambán. Ambos convocarán sus cónclaves en septiembre y ninguno ha adelantado si intentará repetir en el cargo. El presidente de la Junta se ha fortalecido en este mes al lograr desbloquear los Presupuestos de 2017 con Podemos y darle entrada en su Gobierno. Pese a todo, en Ferraz, que no entendió la negativa inicial de Page a someter a consulta de las bases su acuerdo con la formación de Pablo Iglesias, advierten de que las plataformas sanchistas están "muy revueltas" y no descartan que presenten candidato.

Guillermo Fernández Vara, junto con su amigo Patxi López, secretario de Política Federal de la ejecutiva de Pedro Sánchez, este 30 de julio en Mérida, en la clausura del 12º Congreso del PSOE extremeño. (EFE)
Guillermo Fernández Vara, junto con su amigo Patxi López, secretario de Política Federal de la ejecutiva de Pedro Sánchez, este 30 de julio en Mérida, en la clausura del 12º Congreso del PSOE extremeño. (EFE)


En Aragón, Sánchez espera el pronunciamiento de Lambán. El presidente guarda sus cartas y aunque su primera opción sería buscar otro mandato —no es de los que creen en la bicefalia—, podría ceder el poder a su actual número dos, Pilar Alegría. En todo caso, el secretario general está dispuesto a plantar cara al que concibe como uno de sus rivales internos. Sánchez podría postular a su secretaria de Política Municipal, la diputada por Zaragoza Susana Sumelzo, aunque ella se resiste y prefiere quedarse en la ejecutiva federal. Otra opción sería Miguel Dalmau, alcalde de Utebo. Pero en Aragón y Castilla-La Mancha el madrileño venció el 21 de mayo a Díaz por poco margen.

Sánchez y Díaz mantienen vivo su pulso y los barones se repliegan en sus territorios

Pero los barones no miran ya más que por sus territorios. Por consolidarse en ellos, vencer la contienda orgánica e intentar afrontar con mayor seguridad las elecciones autonómicas de 2019. Ninguno actúa ya como miembro de la guardia pretoriana de Díaz. Ya se vio tras las primarias. También en el 39º Congreso. Y ahora igual. Cada uno se acomoda en su refugio. Incluida Díaz. Ella está sola. "¡Cuánto cuesta saber que se ha perdido!", exclama un barón antes afín. Y mientras los barones se guarecen, Sánchez va ocupando más cuotas de poder, el que nunca tuvo en su primer mandato.

La ejecutiva de Díaz, la más apoyada

En los congresos del PSOE, un indicador del grado de apoyo al líder lo da la aprobación de su ejecutiva. La dirección actual de Pedro Sánchez recibió un respaldo del 70,50%, pero la que salió del cónclave extraordinario de 2014 tuvo un aval del 86,19% de los delegados. 

De los seis congresos celebrados este fin de semana, la dirección regional con mayor apoyo es la de Susana Díaz: 425 síes (91,01%), 33 blancos y 9 nulos, de los 467 votos emitidos. Tras Andalucía, el equipo de la navarra María Chivite, elegido con el 82,75% del voto de los delegados. 

Le sigue, a distancia, la cúpula de Guillermo Fernández Vara (77,60%) en Extremadura, que sitúa como personas de máxima confianza a dos mujeres, Lara Garlito, como adjunta al secretario general, y Marisol Mateos, como responsable de Organización.

Le sigue la ejecutiva de La Rioja, encabezada por Paco Ocón, que consiguió una aprobación del 75,74% (128 de 129 votos emitidos), aparte de los 41 blancos. El presidente sigue siendo el expresidente regional Nacho Pérez Sáenz, mientras que la nueva responsable del aparato es Laura Rivado, alcaldesa de Haro. Ocón sustituye en el cargo al diputado nacional César Luena, primer número dos de Sánchez.

La dirección de Ximo Puig cosechó 312 papeletas a favor (73,2%), por 114 en blanco (26,8%) y 5 nulos. En la cúspide se sitúa Juana Serna en la presidencia, Manolo Mata en la vicesecretaría general y José Muñoz en Organización. A los 65 miembros de la ejecutiva hay que sumar los nueve del consell institucional, el órgano de asesoramiento de la cúpula, que agrupa a los tres 'consellers' del Gobierno valenciano, los alcaldes de Castellón, Alicante, Elche y Elda; el presidente de la Federación Valenciana de Municipios y la vicealcaldesa de Valencia. El PSPV es el segundo territorio socialista en militantes, tras Andalucía.

La dirección con menor respaldo es la de Pablo Zuloaga en Cantabria: de 290 votos emitidos, 161 (el 55,52%) la apoyaron, por 129 blancos. La preside el exalcalde de Villaescusa Eduardo Echeverría y su nueva secretaria de Organización es Noelia Cobo, de Santoña. 

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