LOS PLAZOS DE LA ENTRADA EN EL GABINETE, AÚN POR DEFINIR

PSOE y Podemos allanan el pacto manchego y lo toman como banco de pruebas nacional

El aplastante apoyo de las bases moradas al pacto con Page (78%) marca, para la cúpula de Iglesias, "el camino de lo que puede suceder en España". El PSOE admite que el ejemplo regional cuenta

Foto: El líder manchego de Podemos, José García Molina, y su secretaria de Organización, María Díaz, este 25 de julio en Toledo. (EFE)
El líder manchego de Podemos, José García Molina, y su secretaria de Organización, María Díaz, este 25 de julio en Toledo. (EFE)

La segunda parte de la legislatura en Castilla-La Mancha se abre con una cifra que deja poco espacio a las dudas: el 77,98%. El respaldo de casi un 80% de los 4.584 militantes de Podemos en la región que participaron en la consulta sobre el pacto de gobierno con el PSOE y el apoyo a los Presupuestos de 2017. Un apoyo mucho más sólido del previsto que fortalece al líder autonómico morado, José García Molina, y al propio Pablo Iglesias. Y también, obviamente, al presidente de la Junta, Emiliano García-Page. Ahora podrá acabar este cuatrienio con tranquilidad y sin tener que apretar el botón rojo de unas elecciones anticipadas. Pero la nueva entente inaugurará un nuevo capítulo en las relaciones de las dos fuerzas progresistas. En Castilla-La Mancha y también en el conjunto de España. Las dos formaciones coinciden en que la alianza es difícilmente exportable en sus términos, pero sí funcionará a modo de ensayo de un eventual entendimiento en todo el Estado.

Esa lectura es inevitable. La avalan declaraciones públicas y privadas y también lo insólito de la alianza: cuando se consume la entrada de Podemos en el Gabinete de Page —y aún no hay plazos definidos—, se solemnizará el primer Gobierno conjunto de los dos partidos de izquierda en una comunidad autónoma. Y en una con un peso simbólico enorme para los socialistas como Castilla-La Mancha, uno de sus feudos más estables, salvo el breve mandato (2011-2015) de la popular María Dolores de Cospedal como presidenta.

La participación en el plebiscito escala hasta el 48,1%. El sí copa el 77,98% de los votos, y el no a la entente con los socialistas, el 22,02%

La dirección de García Molina fue la primera sorprendida de la rotundidad del resultado. No fue ni medianamente ajustado. 15.000 inscritos en la formación —9.529 activos— estaban convocados al plebiscito con una pregunta un tanto alambicada: "¿Crees que Podemos Castilla-La Mancha debería votar sí a los Presupuestos si con un acuerdo de gobierno se garantiza la puesta en marcha y el control de políticas propias como la Renta Garantizada o el Plan de Garantías Ciudadanas?". Hasta las 22:00 del lunes, cuando se cerró el periodo de votación, se emitieron 4.584 sufragios, por lo que la participación ascendió al 48,1%. De ellos, 4.568 fueron votos válidos: 3.562 optaron por el sí (el 77,98%) y 1.006 eligieron el no (el 22,02%).

PSOE y Podemos allanan el pacto manchego y lo toman como banco de pruebas nacional

"Con el PSOE, nunca para el PSOE"

"Es un hecho histórico y se han superado todos los niveles de participación de las consultas realizadas anteriormente en Castilla-La Mancha", aseguró María Díaz, secretaria de Organización de los morados. Ella fue la que destacó que "tres de cada cuatro votos han apostado por el sí, lo cual es un mandato claro" de las bases. Aunque, para intentar vencer los fuertes recelos internos, subrayó que los dos consejeros de Podemos que entrarán en el Ejecutivo de Page —tal vez García Molina como vicepresidente y segundo y ella misma como consejera del Plan de Garantías Ciudadanas, según fuentes socialistas—, "van a gobernar con el PSOE, pero nunca para el PSOE". "No vamos a defraudar para nada la confianza de la mayoría aplastante que ha entendido que es el momento de demostrar que sabemos pelear y podemos gobernar", sostuvo, informa EFE.

"No es tanto estar en un Gobierno con el PSOE sino compartir la acción de gobierno con el PSOE, sabiendo que somos distintos", dice García Molina

"Lo único" que toca hacer es "cumplir el mandato de la gente", complementó García Molina. Y toda la organización, incluido el otro diputado morado en las Cortes regionales, David Llorente, que se ha opuesto férreamente al acuerdo de gobierno, ha de "acatar" los resultados". El líder manchego reconoció que Pablo Iglesias le había escrito para felicitarle y se congratuló de que ahora arranque "un tiempo nuevo". Pero el "debate de fondo", el de gobernar sí o no con el PSOE, está pendiente y "hay que resolver", admitió. Podemos está "madurando sin envejecer" y "preparados para gobernar". "No es tanto la idea de estar en un Gobierno con el PSOE sino de si somos capaces de compartir la acción de gobierno con el PSOE, sabiendo que somos dos partidos distintos", añadió García Molina.

El presidente manchego, Emiliano García-Page, el pasado 24 de mayo en Toledo. (EFE)
El presidente manchego, Emiliano García-Page, el pasado 24 de mayo en Toledo. (EFE)


Aunque la concreción del acuerdo se ha desarrollado en Castilla-La Mancha, sí es cierto que los dos secretarios generales, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, han ayudado a que la entente cuajara. El jefe de Ferraz, a instancias de Page, sí conversó con el líder de Podemos para desbloquear el apoyo a los Presupuestos de 2017, los que los emergentes rechazaron contra pronóstico el pasado 7 de abril. Iglesias celebró desde el primer momento el acuerdo —también Sánchez— y sabía que se jugaba parte de su crédito en este viaje, que camina en una línea divergente a lo aprobado en Vistalegre II.

Iglesias y García Molina han tenido que hacer frente a la oposición de Llorente y de Anticapitalistas. Su referente más claro, la secretaria andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, hizo ver su total discrepancia con la alianza anunciada, apoyándose en la necesaria "autonomía" del partido frente al PSOE. "Es una situación muy incómoda. Lanza el mensaje al final de que lo más que podemos hacer es descafeinar los recortes del PSOE. Al final, se visualiza Podemos como el 'lobby' de izquierdas del PSOE y no como una alternativa al bipartidismo", argumentaba Rodríguez en una entrevista publicada este martes con El Confidencial. El propio Llorente, portavoz de Podemos en las Cortes regionales, adelantaba, tras conocer los resultados del plebiscito, que acata el dictado de las urnas, aunque supone "un giro político muy fuerte" respecto al "proyecto original".

Distinta lectura en IU

"Gobernar para la gente es nuestro mayor reto", advertía Iglesias desde su cuenta de Twitter, en la que reproducía (y respaldaba) la reflexión de su número dos, Pablo Echenique, en Facebook, acerca de la consulta a los inscritos en Castilla-La Mancha. Una apuesta, la de entrar en el Ejecutivo de Page, que el secretario de Organización cree "valiente", porque los afiliados han puesto "los intereses de las personas por delante de los miedos o los cálculos electorales de los partidos", y porque "marca el camino de lo que puede suceder en España". "El tiempo dirá si la apuesta ha sido acertada". En la misma línea, Iglesias y el secretario de Análisis Estratégico, Íñigo Errejón, en su primer artículo juntos desde Vistalegre II, defendían este martes en '20 minutos' que el "Gobierno de las comunidades autónomas", y en especial el de Madrid, es el "principal objetivo estratégico" de Podemos para el siguiente ciclo político. Los dos dirigentes piden al PSOE que "siga dando pasos que le acerquen a ser un aliado del bloque del cambio".

Iglesias y Errejón apremian en un artículo al PSOE a que "siga dando pasos que le acerquen a ser un aliado del bloque del cambio"

La lectura era radicalmente distinta en Izquierda Unida, socio tradicional de los socialistas y miembro ahora de Unidos Podemos. Su coordinador, Alberto Garzón, dijo respetar cualquier procedimiento orgánico de una fuerza "ajena", pero insistió en que tanto IU federal como su dirección regional tenían una estrategia "diferente" en Castilla-La Mancha, en la que los morados pasarán a compartir Gabinete con "una de las partes más de derechas del PSOE", García-Page. A partir de ahora, la federación valorará "ley por ley" y "caso por caso" las decisiones que se vayan aprobando para ver cuáles son positivas y cuáles no, informa Europa Press.

En la dirección regional de Podemos, la visión era algo más cauta que en Madrid: "La experiencia como tal no es extrapolable ni refleja por sí misma nada". Pero García Molina es uno de los barones más cercanos a Iglesias y su lealtad no admite dudas.

En el círculo de Page también advierten de que el pacto responde a la realidad manchega, a la necesidad de dar estabilidad a la comunidad y de aprobar unos ambiciosos Presupuestos que crecen un 6,2%, hasta los 8.941 millones de euros. Cuentas que, entre otras medidas, contienen 119,2 millones de euros para 2017 para desplegar el Plan de Garantías Ciudadanas, un programa de rescate para las familias vulnerables que focaliza las ayudas primero en el empleo y en la reinserción social, y también en las soluciones habitacionales. Ese plan integral requiere de la coordinación de varias consejerías (Economía y Empleo, Bienestar Social, Fomento y Sanidad), de la que se encargará un consejero de Podemos. El otro, casi con seguridad García Molina como vicepresidente segundo, asumirá el impulso de la transparencia y la participación política.

El recuerdo de 2016

Fuentes próximas a Page sí admiten que el presidente es consciente de que el pacto de gobierno es un "banco de pruebas" para una futura alianza nacional de PSOE y Podemos, aunque otra cosa es que sea "exportable". El Gabinete regional se muestra convencido de que la entente entre los dos socios irá bien, por el "buen rollo" que "siempre", dicen, ha presidido la relación entre Page y García Molina. Ahora falta definir el plazo de incorporación de los dos nuevos consejeros. Podría producirse la semana que viene, o algo más tarde, a lo largo del próximo mes. La única fecha clara es la aprobación final de las cuentas de 2017, el 31 de agosto. En el frente interno, Page no tendrá problemas: las asambleas que el PSOE regional está ya celebrando con sus militantes, para que se pronuncien sobre el pacto, y que concluirán el 31 de julio, están decantándose sin obstáculos a favor del acuerdo, según fuentes de su entorno.

Pedro Sánchez, el pasado 22 de julio en Palma, en la clausura del 13º Congreso del PSOE balear. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 22 de julio en Palma, en la clausura del 13º Congreso del PSOE balear. (EFE)


La interpretación que dibujaban Iglesias y Echenique era, pues, acogida con cautela por los socialistas manchegos. Aunque también por Ferraz, que no se pronunció públicamente sobre la consulta. Aun dando por bueno que la alianza manchega será "un banco de pruebas", insistían en que la experiencia no es trasladable al ámbito nacional por ahora. "La novedad es sobre todo para Podemos, que hasta ahora no gobernaba ninguna comunidad. Además, hay que recordar que Pablo votó no a Pedro en la investidura [en 2016]. Nosotros sí hemos estado ya en los ejecutivos autonómicos. Y en todo caso será una prueba para Emiliano, que hasta ahora recelaba de Podemos", indicaban fuentes del entorno de Sánchez. "Se ha hecho de la necesidad virtud, porque era esto o elecciones anticipadas. Esa es la verdad. Que la experiencia puede servir, veremos. Y que podrán sacarse conclusiones en función de cómo vaya, pues también. A las dos partes les viene bien", señalaba una dirigente muy conectada con el líder.

En el equipo de Sánchez reconocen que se podrán sacar conclusiones de la experiencia manchega, pero no es extrapolable por la distinta aritmética

"Cada acuerdo para un gobierno hay que evaluarlo en su contexto específico. No como algo extrapolable de forma automática", abundaba un alto mando del PSOE. El traslado no es posible, recordaban distintos dirigentes, por una cuestión básica: en Castilla-La Mancha, PSOE (15 diputados) y Podemos (2) dan mayoría absoluta. En el Congreso, ahora mismo, los socialistas (85) y Unidos Podemos y Compromís (71) no llegan ni de lejos a la mitad más uno de los escaños (176). Ambas fuerzas necesitarían o el concurso de nacionalistas e independentistas o de Ciudadanos. Dicho de otra forma, la aritmética en la Cámara Baja es infinitamente más compleja, al menos por ahora.

Ferraz intenta zanjar la polémica con la España plurinacional de Sánchez

La dirección de Pedro Sánchez quiere cerrar cuanto antes el incómodo debate sobre la plurinacionalidad del Estado que defendió el hoy reelegido secretario general en su campaña de primarias y que salió respaldada en el 39º Congreso Federal, los pasados 17 y 18 de junio. Pero en las últimas horas se han constatado tanto las fuertes resistencias del PSOE andaluz como las distintas perspectivas sostenidas en las ponencias marcos de los congresos regionales en marcha. Mientras que los socialistas valencianos piden consagrar el federalismo "asimétrico" en la Constitución, los baleares hablan de una "federación de islas", y los extremeños se declaran, simplemente, "profundamente autonomistas". 

Este martes, la ejecutiva de Sánchez buscó zanjar el debate. Tanto la número dos, la asturiana Adriana Lastra, como la cuatro, la andaluza Carmen Calvo, negaron tensiones en el PSOE por el modelo plurinacional, puesto que "ese debate se suscitó en el congreso federal" y "se aprobó por amplísima mayoría", en palabras de la vicesecretaria general. 

"Los debates en el seno del partido se abren y se cierran en los congresos", aseguró a los periodistas en Rianxo (A Coruña), con motivo del Día de Galicia. Las resoluciones del cónclave federal, abundó, "es lo más sagrado que tiene este partido". 

Desde Ferraz, la secretaria de Igualdad, Carmen Calvo, subrayó que no hace falta "poner orden" en el PSOE por el modelo territorial, porque los socialistas conocen "las normas de funcionamiento" del partido y saben, por tanto, que hay que acatar las resoluciones federales. "Nuestra idea de reforma federal es asumir la realidad de este país, la diversidad territorial que es una realidad de la historia de España y ponerle un orden constitucional que está contrastado en muchos países del mundo y que se llama Estado federal. Ahí está decidido y no hay ninguna vuelta más que dar". 

A partir de aquí, dijo Calvo, los congresos regionales pueden tener un "debate previo" y hacer sus propias "reflexiones" —más aún en los territorios en los que gobierna el PSOE—, que desde Ferraz se reciben con "naturalidad absoluta". Pero todos saben que deben "acatar" las resoluciones emanadas del congreso federal. Y más en una materia, la estructura del Estado, que es competencia de los órganos federales. Calvo recordó que precisamente la propuesta de reforma de la Constitución en sentido federal nació de la Fundación Alfonso Perales, que ella presidía en 2013. Y desde entonces hasta el último cónclave, las posiciones ya están "muy maduras". 

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