HACIA EL 39º CONGRESO FEDERAL

Sánchez plantea limitar a 90 días la labor de las gestoras y tejer alianzas con Podemos

El exlíder presenta su proyecto político, en el que imprime un giro a la izquierda para el PSOE, abraza medidas como la renta básica universal y reconoce el carácter "plurinacional" de España

Foto: Pedro Sánchez, flanqueado por el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y el líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, el pasado sábado en Valladolid. (EFE)
Pedro Sánchez, flanqueado por el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y el líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, el pasado sábado en Valladolid. (EFE)

Pedro Sánchez ya tiene su proyecto listo. Al margen de los canales de discusión oficiales y los tiempos que marca Ferraz. Ya dispone de un documento "abierto" a los cambios con el que puede hacer campaña y que presenta novedades significativas en varias parcelas. Por ejemplo, en el modelo de PSOE que quiere, en el que la militancia sea "la columna vertebral" y tenga más poder, tanto para derribar a sus líderes como para presentar iniciativas a la dirección o para elegir de forma directa a parte del comité federal. Un texto en el que también impone fecha de caducidad a las comisiones gestoras: solo 90 días y con las competencias tasadas. Siguiendo con el discurso que hilvanó tras su caída, propone, en el terreno de las alianzas, "no entrar en colisiones frontales y sistémicas" con Podemos, y en la cuestión territorial, reconocer el carácter "plurinacional" de España. Y además, imprime un giro a la izquierda, al defender iniciativas como la implantación de una renta básica universal o una banca pública.

'Por una nueva socialdemocracia'. Ese es el título del documento que este lunes presenta Sánchez en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en un acto al que ha invitado a "un centenar de vips", como advertían en su equipo en los últimos días. El texto, de 33 páginas, y al que ha tenido acceso El Confidencial [aquí en PDF], ha sido coordinado por dos veteranos guerristas, Manuel Escudero y José Félix Tezanos, y se divide en 168 puntos de debate y cinco capítulos. El penúltimo de ellos lo dedica a hablar del "modelo de partido autónomo y democrático" que quiere para el PSOE. Para empezar, advierte de que el sistema de elección de candidatos y cuadros políticos "ha llegado a ser endogámico y presenta carencias que han dado lugar a problemas de agotamiento", de modo que el "talento" de la militancia debe ser "valorado y aprovechado". Asimismo, parte de la base de que el funcionamiento actual del PSOE "presenta insuficiencias, habiéndose debilitado últimamente los vínculos con la ciudadanía", produciendo una "desconexión" con algunos sectores de la población.

El texto, coordinado por los veteranos guerristas Manuel Escudero y José Félix Tezanos, apuesta por un "modelo de partido autónomo y democrático"

Desde esas premisas, el documento denuncia que los acontecimientos que culminaron en el comité federal del 1 de octubre, en el que se le defenestró, y la "extralimitación en sus funciones" de una gestora presidida por Javier Fernández y que no casa, a su juicio, "ni con las reglas, ni con la cultura socialista, ni con los criterios democráticos básicos habituales", han "agravado" la crisis interna del PSOE, "que hay que cerrar cuanto antes". ¿Cómo? Apostando, señala el texto, por la "integración real del partido", que significa "restituir" a los militantes en su papel central. "El PSOE tiene que ser un partido participativo y coherente, donde la integridad y el cumplimiento de la palabra dada predominen, donde se cumplan las promesas electorales y donde se respete la voz de los afiliados. En donde prime una nueva forma de hacer política: directa, confiable, íntegra, coherente y leal".

Rendición de cuentas

Sánchez propone "reforzar, modernizar y actualizar" el PSOE a partir de algunos criterios "básicos". Uno de ellos es la rendición de cuentas, una idea que también ha lanzado en sus encuentros con los militantes Patxi López. Así, el documento afirma que "todos los cargos electos del PSOE, a todos los niveles, deberán rendir cuentas de modo obligatorio, sancionable y periódico". También alude a otra iniciativa planteada por el exlendakari: que el secretario general solo pueda ser destituido si así lo votan las bases. El texto sanchista es menos claro y más general, pero hace referencia a lo mismo: considera "necesario articular mecanismos de remoción de los órganos y cargos orgánicos, en situaciones muy excepcionales de pérdida de confianza o negligencia en el cumplimiento de las funciones encomendadas, mediante mecanismos de participación de los militantes". Y algo más: regulando las "situaciones de interinidad" que se produzcan a consecuencia de ello, "estableciendo plazos precisos y competencias concretas".

Propone dar más poder a los militantes: que puedan elegir al parte del comité federal, que presenten iniciativas o que puedan tumbar al líder

Unas páginas más tarde se desarrolla este aspecto: "Se tasará la constitución de todas las comisiones gestoras que, en cualquier caso, no deberán prolongar su mandato más allá de 90 días". La dirección de Fernández tomó las riendas del PSOE el 1 de octubre, y seguirá capitaneando Ferraz hasta el 39º Congreso, el 17 y 18 de junio. Ocho meses y medio en total. Pero no será la ejecutiva interina más longeva, aunque sí en el ámbito federal. La gestora que gobierna a los socialistas de la provincia de Ávila lleva tres años en funcionamiento, y la que la cúpula de Sánchez nombró para cubrir la dimisión del líder gallego, desde hace 11 meses.

El ex secretario general dice querer conferir más poder a los militantes a través de distintas propuestas. Por ejemplo, que parte del comité federal (el máximo órgano de poder entre congresos) sea elegido por las bases, y que además se aleje de las "prácticas corporativas y de las confrontaciones de poder e influencia". Aviso que hay que leer dirigido a los barones que comandaron su caída. Hay otra advertencia para ellos: Sánchez habla de un "liderazgo integrador" que gestione "el pluralismo existente" en la organización. Señala que hay que "delimitar" los papeles del secretario general federal y el de los barones, "que funcionarán en el ámbito de sus respectivas competencias, apoyándose mutuamente y no compitiendo entre sí". Además, apunta que hay que introducir a las minorías en las direcciones.

Las bases, dice el documento, deben ser "consultadas en las grandes decisiones estratégicas que adopte el partido". Por eso plantea que haya que preguntar a los afiliados de forma "obligatoria" en los acuerdos de gobierno, algo ya anunciado desde hace semanas por Sánchez. También propone que se incluya en los estatutos del PSOE el "derecho de iniciativa política de los militantes" —un remedo de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP)—, para que puedan articular medidas que sean discutidas en ámbitos superiores al local.

Primarias abiertas en todos los niveles

Hoy en día, el PSOE admite las primarias abiertas (a militantes y simpatizantes) para la elección del candidato a La Moncloa y de los aspirantes a los Gobiernos autonómicos. Sánchez quiere que los cabezas de lista de todos los niveles, para poblaciones mayores a los 10.000 habitantes, sean elegidos en primarias abiertas.

Otro pilar fundamental (y diferenciador) de la candidatura de Sánchez es su política de pactos. El exlíder traduce aquello que dijo en su polémica entrevista con Jordi Évole, nada más dejar su escaño, que hay que trabajar "codo con codo" con Podemos. En el texto no se cita en ningún caso a la formación morada, pero sí se intuye entre sus líneas. Así, frente a la "involución social y en derechos sufrida en España", aboga por "desarrollar la unidad de acción de todas las fuerzas que coincidan en la necesidad de desarrollar una democracia avanzada en lo político y en lo económico que haga progresar la justicia social". El PSOE que él lidere, promete, "impulsará esta alianza de progreso". En ese paquete mete no solo a partidos políticos, sino también a los sindicatos UGT y CCOO, a los que sí cita.

Sánchez quiere "impulsar la alianza de progreso", desarrollar una "unidad de acción" con Podemos y las fuerzas de izquierdas y también CCOO y UGT

Sánchez, en consecuencia, defiende un partido anclado en la izquierda, frente a "quienes desearían un PSOE desnaturalizado, pragmático y solo moderamente reformista", bando en el que sitúa, sin mentarla, a Susana Díaz. El PSOE debe situarse frente a los "intentos de anulación y neutralización del papel de la ciudadanía" y frente a los que "pretenden limitar cada vez más el papel del Estado, secuestrándolo en beneficio de las élites económicas y financieras".

En otro punto se detalla algo más cómo debe ser ese diálogo con Podemos: "No entrar en colisiones frontales y sistémicas con otras formaciones de la izquierda", pero tampoco "mimetizarse con ellas", "entendiendo que se trata de dos realidades políticas distintas, dos universos diferentes". Pero ahora, remarca, es "prioritario poner coto a las políticas neoliberales y austericidas", y para ello hay que "rescatar a la democracia" buscando el acercamiento con esas otras formaciones progresistas. A su vez, estas deben "entender y aceptar" que las reformas que se introduzcan hay que medirlas por lo factibles que sean. "Lo fundamental son las alianzas que las hagan realizables". Este es un giro de discurso, porque con él como máximo responsable de Ferraz abogaba por un pacto con Podemos y Ciudadanos, a los que definía como "fuerzas del cambio". Y hace un año, con quien primero firmó un acuerdo fue con Albert Rivera.

Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, este 20 de febrero en Ferraz. (EFE)
Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE, este 20 de febrero en Ferraz. (EFE)


El planteamiento de alianzas sería extensible a Europa: "Hay que trabajar por una nueva coalición progresista liderada por una socialdemocracia renovada, en alianza con nuevas formaciones de izquierdas". Una entente que sea capaz de "cambiar la actual orientación errática de una Europa gestionada por los conservadores a la medida de las élites económicas y financieras".

Control de los oligopolios

Algunas de las propuestas económicas desprenden ese aroma de voluntad de acercamiento a Podemos. Así, se lanza la idea de creación de una banca pública, se habla de que la socialdemocracia debe "trabajar por controlar el poder de los oligopolios", neutralizando su elusión de impuestos a través de paraísos fiscales, la búsqueda de privilegios tributarios o sus conductas "rentistas". El PSOE que Sánchez defiende, subraya, "no está en contra del mercado", pero no hará "ninguna concesión a los poderes abusivos que operan hoy en él".

Apunta que aun manteniendo la soberanía nacional en el pueblo español, "debe perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional"

Además, Sánchez da un salto respecto al ingreso mínimo vital con el que él mismo compareció en las dos últimas elecciones generales. El documento indica que se debería "avanzar" hacia una renta básica universal, un salario para todos los ciudadanos por el hecho de serlo, y para financiarlo plantea valorar "la viabilidad de un impuesto negativo sobre la renta". Los sanchistas creen que la implantación de esta medida "no desincentivaría" la búsqueda de empleo.

Susana Díaz, el pasado 16 de febrero en el Parlamento andaluz. (EFE)
Susana Díaz, el pasado 16 de febrero en el Parlamento andaluz. (EFE)


En la cuestión territorial, defiende la solución federal y la 'Declaración de Granada' consensuada por todos los socialistas en 2013. Pero, a la vez, el ex secretario general se adentra en un terreno espinoso. Apunta que "una reforma constitucional federal, manteniendo que la soberanía reside en el conjunto del pueblo español, debe perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado", recogido en el artículo 2 de la Constitución. Hasta ahora, el PSOE, incluso con él a la cabeza, no apostaba por la reformulación de ese precepto de la Carta Magna. Él mismo llevaba en su programa el reconocimiento de las "singularidades" territoriales. Nada más. Ahora, Sánchez, en línea también con lo que argumentó en 'Salvados', aboga por definir España como un Estado "plurinacional". Una novedad que dentro del partido se leerá, con seguridad, como una concesión a los nacionalistas. No se dice, sin embargo, que Cataluña sea una "nación", ni que España pueda ser catalogada como "nación de naciones", que sí defendió en el programa de televisión. El exsecretario desborda, pues, Granada, y los límites que él mismo se marcó como jefe de Ferraz.

El proyecto que Sánchez presenta este lunes pretende dibujar la "estrategia del socialismo democrático español para los próximos lustros". Es un documento "abierto al debate y a las aportaciones de la militancia, pero también a los sectores sociales que durante décadas han confiado en el papel transformador del PSOE, y a la juventud, que exige a la política nuevos horizontes". El exsecretario sostiene que la "reconstrucción de la cohesión de los socialistas" exige "un debate de ideas urgente y reclamado por la militancia sobre la redefinición del proyecto del PSOE y de la socialdemocracia".

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