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El desgaste de las 'telecos' se ceba con el empleo: sufren 19.000 bajas en diez años
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MUCHA COMPETENCIA

El desgaste de las 'telecos' se ceba con el empleo: sufren 19.000 bajas en diez años

Orange y Vodafone han cerrado este año sus respectivos ERE, con la salida de 842 empleados en total. En 2020, Telefónica cerró un PSI que se saldó con 8.500 empleados

Foto: Foto: Pixabay.
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¿Cómo es posible que un sector clave para el futuro del país lleve tanto tiempo encadenando procesos de despido? Tras el último plan de suspensión individual (PSI) de Telefónica, que se saldó con 8.500 empleados entre 2019 y 2020, este año han sido Orange y Vodafone los que, en apenas cinco meses, han dinamitado 842 puestos de trabajo con sus respectivos ERE.

Por más que se vea amplificada por la crisis del coronavirus, la tendencia no es nueva. Según cálculos de UGT, solo entre Telefónica, Orange y Vodafone, se han recortado 19.293 empleos en procesos de despidos y desvinculaciones en los últimos diez años: 3.037 de Vodafone, 926 de Orange, y 15.330 de Telefónica.

De hecho, si se amplía el foco temporal a los últimos veinte años (es decir, prácticamente desde la liberalización del mercado), los despidos y desvinculaciones han alcanzado los 35.728 trabajadores: 4.472 de Vodafone, 1.526 de Orange y 29.730 de Telefónica.

Foto: Logo de Orange. (Reuters)

¿El contexto? Fuerte competencia. "Desde hace algunos años, la intensidad competitiva en precios y la deriva hacia las tarifas de bajo valor en España ha provocado una fuerte caída de los ingresos y un importante deterioro de los márgenes", justificó Vodafone con el ERE de este otoño, el octavo de los últimos veinte años. Por su parte, Orange excusaba que "el sector de telecomunicaciones lleva años encadenando pérdidas de ingresos como consecuencia de la hipercompetitividad del mercado y la multiplicidad de actores 'low cost'".

España es uno de los países de la Unión Europea (UE) con el mayor número de operadores móviles virtuales (OMV), es decir, compañías de teléfono que no tienen red móvil propia. Estas plataformas se valen de la red de alguno de los cuatro operadores móviles reales (OMR) que sí la tienen: Movistar (propiedad de Telefónica), Orange, Vodafone y Yoigo (propiedad de MásMóvil). Esta coyuntura permite a las OMV ofrecer el mismo servicio a menor coste y con unos márgenes más cómodos. Con la proliferación de marcas que ha estado imperando en el sistema durante los últimos años, además de la entrada de OMV independientes como Digi, la sangría está servida.

La guerra de precios favorece al consumidor, pero pone bajo presión los márgenes de las empresas. Desde los sindicatos, llevan tiempo arremetiendo contra la Ley General de Telecomunicaciones. "OMV, OTT y otras versiones de operadores parásitos de las redes de terceros, no solo no crean empleo, sino que además contribuyen indirectamente a su destrucción entre sus competidores con redes propias", apuntaban en otoño del año pasado desde UGT ante el anteproyecto para la reforma de la legislación.

Foto: El presidente de LaLiga, Javier Tebas. (EFE)

En este contexto de fuerte competencia, las operadoras que dominan la guerra de precios se salvan de la sangría laboral. Es el caso de MásMóvil, que en los últimos años se ha dedicado a barrer el mercado de marcas 'low cost', con 14 compras desde 2014, entre las que destacan Pepephone o Llamaya. Con una agresiva política de precios y una estructura todavía pequeña y ligera, es la única de las incumbentes (es decir, con red propia) que ha hecho crecer la plantilla.

Diego Gallart, Secretario de Comunicaciones en UGT, sindicato mayoritario de Telefónica o Vodafone, explica a El Confidencial que MásMóvil "tiene un personal muy ajustado a su actividad". "Los operadores grandes al tener que implementar y mantener las redes necesitan en su plantilla un número importante de personas en las áreas de ingeniería y despliegue al tiempo que necesitan un 'headcount' en mantenimiento", detalla. "Esto lastra sus resultados por la masa salarial necesaria y al tener que afrontar una competencia que no invierte han tenido que ajustar el número al máximo para cumplir con las expectativas económicas".

Mientras tanto, las operadoras buscan fórmulas para solucionar el rompecabezas de competitividad. La estructura de la plantilla, por tanto, es una pieza clave. Por ejemplo, el ERE de Vodafone ya ha traído el cierre de sus 34 tiendas propias, confiando la venta presencial a entidades externas. Al ser preguntando por esta tendencia en la presentación de resultados de Orange esta semana, el responsable del área comercial de la francesa, Diego Martínez, admitió que también esta operadora se estaba "replanteando el modelo de negocio de las tiendas".

Nuevos empleos

De hecho, desde los sindicatos explican que también es cierto que las operadoras están creando empleo por otro lado, aunque en menor medida. "Las grandes operadoras están haciendo evolucionar sus negocios hacia nuevas áreas como la ciberseguridad, el 'cloud', la inteligencia artificial o el big data y eso provoca la evolución de los perfiles", explica Gallart. "Nosotros lo que predicamos es que también en este cambio del perfil de la plantilla se cuide la calidad del empleo", matiza, explicando que en ese sentido el sector de las telecomunicaciones suele ser ejemplar en cuanto a condiciones laborales si se compara con otros sectores de la economía española.

Ejemplo de esta reforma de la reorientación del negocio y cómo afecta a la plantilla es el último ERE de Orange, donde la operadora vetó la voluntariedad de las áreas de ciberseguridad y ‘cloud’ al considerarlas estratégicas para su futuro. "En Orange también está habiendo creación de empleo a través de nuevas áreas de negocio, como es la de la banca o los seguros, si bien se suele hacer a través de filiales y con plantillas más pequeñas", explica por su parte, Antonio Muñoz, secretario general de CCOO Orange, sindicato mayoritario de la empresa en España. "En estos casos lo que nos preocupa es que se mantengan las buenas condiciones laborales y convenios que tenemos en la matriz, que no tienen por qué perderse, pero cuántas más filiales más riesgo de distorsiones existen".

Foto: Foto: EFE.

Desde UGT cifran en 40.000 personas la pérdida neta de puestos de trabajo en las operadoras españolas, en un cálculo que incluye la creación de nuevos empleos, pero que también computa las externalizaciones que ha estado habiendo en los últimos años.

Cambios rápidos

Gallart explica que es precisamente la necesidad por afrontar este entorno tan competitivo y cambiante de forma rápida lo que ha llevado a Vodafone u Orange a tomar "medidas tan radicales" como los ERE, con recortes de en torno al 10% de la plantilla cada una. "En ese sentido, la forma de abordar las salidas laborales a través de PSI que ha tenido Telefónica, con procesos más lentos y que pesan más sobre el balance, se da por el perfil de antiguo monopolio del estado que tiene la empresa", concreta el representante laboral. "La compañía ha tenido que gestionar una plantilla para adaptarla al sector posliberalización y su imagen es distinta porque, al haber sido una empresa estatal, todavía conserva cierto vínculo social".

En un sector tan ferozmente competitivo, las fusiones están en boca de todos. Más allá del escollo de la regulación que vigila que la concentración del mercado no ponga a prueba la competencia, el empleo es otro de los factores a vigilar. Así como ocurre en la banca, las grandes fusiones en el mundo 'teleco' han traído fuertes procesos de despidos en los últimos veinte años. Los casos más llamativos son el de la compra de ONO por parte de Vodafone en 2015, que se saldó con 1.059 empleos, o el de la adquisición de Jazztel por parte de Orange (496 despidos). De momento, la última gran fusión del mercado, que ha sido la compra de Euskaltel por parte de MásMóvil ha quedado blindada a nivel laboral: el equipo de Meinrad Spenger se comprometió en la opa a no hacer un ERE durante los próximos cinco años.

¿Cómo es posible que un sector clave para el futuro del país lleve tanto tiempo encadenando procesos de despido? Tras el último plan de suspensión individual (PSI) de Telefónica, que se saldó con 8.500 empleados entre 2019 y 2020, este año han sido Orange y Vodafone los que, en apenas cinco meses, han dinamitado 842 puestos de trabajo con sus respectivos ERE.

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