El campo clama por el agua: pide al Rey incluir presas y riego en la reconstrucción
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PORTUGAL ATRAE INVERSIÓN DEL AGRO ESPAÑOL

El campo clama por el agua: pide al Rey incluir presas y riego en la reconstrucción

Grandes cooperativas olivareras apuestan por hacer ahora las obras hidráulicas planificadas y no ejecutadas. Los cultivos de regadío moderno generan el doble de empleo que el secano

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Los agricultores, que venían protagonizando hasta la irrupción del coronavirus la mayor campaña de protestas en España contra la pésima situación de los precios de los productos agroalimentarios, piden ahora que se les escuche y atienda en los llamados pactos de la reconstrucción. El sector de producción y transformación agraria, a quien unánime y legalmente se le reconoce su papel esencial en medio de la pandemia junto con su hermana la ganadería, ha apelado a lo más alto del Estado, a Felipe VI. Ha sido a través del olivar, con tres grandes cooperativas —Dcoop, Oleoestepa e Interoleo— clamando en una reunión virtual con el monarca hace dos semanas para que les ayude a aplacar su sed de agua para regadío.

"Las infraestructuras que llevan planificadas años o décadas, y no se han hecho, son ahora más necesarias y estratégicas que nunca. Las de transporte en general están ya muy desarrolladas, pero los embalses, canalizaciones y trasvases son una excelente oportunidad para generar empleo a corto plazo y desarrollo y riqueza en el medio y largo plazo", resume Antonio Luque, presidente de Dcoop.

Foto: Embalse de la Serena (Badajoz), el mayor de España. (Foto: EFE)

El primer directivo del mayor productor de aceite de oliva del mundo, que agrupa a 75.000 agricultores y ganaderos, lo resume gráficamente: "El agua es la única barrera que tenemos ante la desertificación que nos viene encima, acelerada por el cambio climático. Y a todo el que quiera escucharnos, le decimos siempre lo mismo: con más agua para regadío, acabaríamos hasta con la mitad de la cifra de paro solo en Andalucía". El Rey tomó nota de la demanda del campo para que las mesas de trabajo que se pondrán en marcha en el Congreso incluyan este tema. Serán ahora los grupos políticos quienes decidan la agenda de esos debates.

placeholder Reunión de Felipe VI con las cooperativas. (Dcoop)
Reunión de Felipe VI con las cooperativas. (Dcoop)

Un debate que se suscita cuando, precisamente, están en proceso de consulta pública los borradores (esquemas provisionales de temas importantes, EPTI en la terminología burocrática) de los 25 planes hidrológicos de los ríos de gestión estatal. Estos documentos tentativos de las planificaciones hidrológicas entre 2021-2027 han suscitado, en concreto en el caso del Guadalquivir, una primera polémica con las asociaciones de agricultores de regadío. Feragua, la sección andaluza de la patronal española de regantes Fenacore, ha criticado duramente que el EPTI del Guadalquivir no contempla cuatro presas en Córdoba, Jaén, Granada y Ciudad Real sí presentes en las dos planificaciones plurianuales anteriores (es decir, desde 2009). En total, 150 millones de inversión que se perderían si el documento definitivo las dejara fuera.

Informes del Cedex, estimaban ya hasta un 4% menos de precipitaciones y más sequías entre 2010 y 2040

Andrés del Campo, presidente de Fenacore y regante de la provincia de Córdoba, asegura que las obras hidráulicas como presas y trasvases "son ahora más necesarias que nunca antes para regular las lluvias de carácter torrencial cada vez más frecuentes, y los periodos de sequía cada vez más prolongados, debido todo ello al avance del cambio climático". "El agua embalsada es la que permite a la agricultura española competir en Europa y también la que permite acoger, como habíamos venido haciendo hasta la llegada del coronavirus, a más de 80 millones de turistas anuales".

Las dos planificaciones hidráulicas previas —y la próxima— se incardinan en la Directiva Marco del Agua aprobada por la Unión Europea y el Parlamento comunitario en 2000. Y cuya vigencia se previó ya entonces hasta 2027. Los estudios del centro público Cedex publicados en julio de 2017 sobre los distintos escenarios de impacto del cambio climático en España prevén una disminución promedio de las precipitaciones de entre el 2% y el 4% entre 2010 y 2040. Estos estudios, según se explica en la web del ministerio para la Transición Ecológica, "son relevantes para su aplicación de cara a la revisión de los planes hidrológicos para el tercer ciclo". Es decir, los ahora en gestación para el periodo 2021-2027.

placeholder Un embalse en el río Ebro. (EFE)
Un embalse en el río Ebro. (EFE)

Las conclusiones de ese estudio en cuanto a las sequías, pormenorizadas por demarcaciones hidrográficas, señalan que el Guadalquivir es la zona que sufrirá escasez de agua de manera más frecuente. En un segundo nivel se encuentran el Guadiana, el Tajo y el Duero, así como el Segura. En un tercer nivel estarían tanto el Ebro como las del norte de España (las dos de Galicia y las dos demarcaciones en que se dividen las que desembocan en el Cantábrico).

En España hay 3,8 millones de hectáreas de regadío, de las que tres cuartas partes están ya modernizadas, según estimaciones de Fenacore. Del Campo lamenta que pese a este esfuerzo para contar con un regadío eficiente, "a la vicepresidencia de Transición Ecológica no le importan las demandas de nuevos regadíos, las obras hidráulicas no generan rentabilidad política a corto plazo". Y pone otro ejemplo de eliminación provisional de otra infraestructura planificadas previamente, en el EPTI del Duero: las balsas previstas y anunciadas allá por 2005 para compensar la no ejecución de un embalse en el río Omaña (León). Los regantes de la zona sufren restricciones desde hace años ante la menguante cantidad de agua del embalse de Los Barrios de Luna (en la cara sur de los Picos de Europa).

El ejemplo de Alqueva

Algunas conclusiones del impacto de la creación de nuevo regadío en una amplia zona de la Península Ibérica, con sistemas de riego moderno y cultivos de última generación, pueden extraerse de Portugal. El país vecino ha puesto en producción, en las dos últimas décadas, hasta 110.000 hectáreas (la mitad, de olivar) con una dotación de 9.000 metros cúbicos por hectárea y año gracias a la presa de Alqueva. Ubicada en la despoblada región del Alentejo, fue inaugurada en 2002 tras invertirse 2.500 millones de euros. Es la mayor presa de Europa Occidental y está situada a pocos kilómetros de la frontera entrando desde la provincia de Badajoz.

Un agricultor español que lleva años invirtiendo en la zona, y acepta hablar bajo condición de anonimato, es claro: "Esta zona es la Champions League del regadío en el mundo. Hasta 2023 quieren ampliar el área con otras 40.000 hectáreas, estas ya con una dotación menor pero aún así de 4.000 metros cúbicos por hectárea y año. Además, mientras en España te cuesta entre seis y siete mil euros llevar el agua a tu finca, aquí es gratis porque la infraestructura la hace el Estado e incluso te indemnizan por las conducciones que atraviesan tu terreno. ¿Por qué tengo que irme fuera de mi país para invertir? Pues porque aunque en España tenemos unas parcelas magníficas, no tenemos agua", resume.

placeholder Finca de olivar superintensivo.
Finca de olivar superintensivo.

Este cultivador apunta también, como factor en negativo de nuestro país, a las diferencias de funcionamiento entre las distintas confederaciones hidrográficas. "La del Guadalquivir, bajo mi experiencia, es la peor con diferencia, un auténtico drama. Cambiar una concesión de agua de una finca a otra puede demorarse entre 5 y 7 años, esto es inasumible. Dividir dotaciones que ya tienes adjudicadas a una finca para distribuirlas entre dos parcelas, igualmente se demora años. Las del Guadiana o el Tajo, por mi experiencia en Extremadura, trabajan mucho más rápido, en plazos de meses".

Renta y población

Un informe de evaluación del impacto de Alqueva publicado en 2019 ha contado, como coautor, con el consultor español Juan Vilar. "La agricultura tradicional, de secano, genera alrededor de 8 empleos por hectárea al año. La de regadío moderno, como la del olivar o el almendro en régimen intensivo, el doble. Pero quiero puntualizar que lo que realmente hemos comprobado que es clave para el mantenimiento de la población rural no es tanto el empleo, como la riqueza que emana de ese empleo. Es decir, las rentas. La agricultura moderno no necesita subsidiar a sus trabajadores, genera más empleos y de mayor cualificación por la tecnificación de los cultivos, mejor remunerados. Y también mejora a la industria auxiliar que la rodea", resume.

Una reflexión muy relevante si se tiene en cuenta que el Ministerio de Transición Ecológica tiene además, desde esta legislatura, atribuidas las competencias sobre reto demográfico. Esto significa, entre otros asuntos, lidiar con el problema del vaciamiento de las zonas rurales en favor de las urbanas ante la falta de oportunidades. El documento de análisis sobre Alqueva cita a su vez otro estudio, de la Universidad de Jaén, sobre la fijación de población estudiando casos de olivar tradicional frente a moderno en España y Arabia Saudí.

La clave de la pervivencia del empleo rural es la renta a la que acceden los trabajadores

Esta comparativa recoge que 17.000 hectáreas de olivares tradicionales, con apoyo público a los trabajadores en épocas de ausencia de tareas agrarias, retiene a 1.400 personas con una edad media de 50 años o más. En paralelo, una superficie de 7.000 hectáreas de olivar fidelizan a 1.200 personas que no necesitan subsidios públicos y cuya edad media es de 35 años como máximo. La conclusión es que cuanto más eficiente y rentable sea un cultivo, más población fija en el ámbito rural.

Desde el Foro para la Ingeniería de Excelencia (Fidex), su director general Fernando Argüello apuesta por dos vías para ampliar las infraestructuras hidráulicas de España. "No nos cabe duda de la necesidad de más presas para gestionar las avenidas por las trombas de agua y las futuras sequías. Pero no todo el regadío tiene que surtirse de presas, ya que estas cumplen también otras funciones. En general las obras hidráulicas creemos que son estratégicas por tres motivos: las exigencias de Europa sobre la calidad de las aguas depuradas, las exigencias para que se reutilice cada vez más agua de esas depuradoras y el citado cambio climático y la necesidad de obras para regular las oscilaciones de los caudales".

placeholder Depuradora en Teruel. (EFE)
Depuradora en Teruel. (EFE)

En concreto, Argüello señala al ejemplo de Murcia "que junto con Israel es un líder mundial en la reutilización de agua depurada para riego agrícola". Para poder acceder a esta fuente de agua para uso agrícola, hay que realizar en las depuradoras un tratamiento de tercer ciclo, un escalón más tras el colado y el tratamiento biológico, resumiendo. "Con ese tercer ciclo se logran recursos para uso de agua en industria, riego urbano y agrícola, algo que ya se hace por ejemplo en la ciudad de Madrid, entre muchas otras", abunda.

"Hasta un 95% de las aguas depuradas procedentes del consumo urbano en España podrían reutilizarse de esta forma. Y los cauces de los ríos no dependen del vertido de esas aguas. Es decir, tenemos la tecnología, los recursos, nos falta la voluntad política. Y ello pese a que la propia Comisión Europea nos está indicando que el camino de la reutilización es uno de los de futuro. Deberíamos anticiparnos desde ya e incluir esas inversiones dentro de la estrategia española de lucha contra el cambio climático", concluye.

¿Depuración y desalación?

Del Campo, desde Fenacore, matiza esa vía apuntada desde el ámbito de la ingeniería. "Estas aguas que podríamos llamar regeneradas no sirven para todos los cultivos. Su coste es alto y son aplicables solo en aquellos cultivos que generan altas rentas y pueden permitírselo. Normalmente se utiliza un 10% de agua regenerada y el resto agua normal, por decirlo así". El presidente de los regantes españoles es claro: igual que la desalación no ha sido la solución alternativa real a los trasvases, tampoco la apuesta por el agua regenerada de depuradoras puede aportar lo que embalses o trasvases.

Un par de datos, por último, sirven para fijar la situación actual y hacia dónde debería o no dirigirse la apuesta hidráulica de España, en función de la orientación que decida el Gobierno en los próximos planes hidrológicos. Documentos que fijan un primer horizonte temporal en 2027, pero otro a 2039. Primero, una hectárea de regadío puede producir hasta el equivalente a 40 de secano, y con menos agua relativa debido a la tecnificación. Segundo, en España el 15% de la superficie agrícola cuenta con riego y en ella se generan dos tercios de toda la producción agraria nacional.

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