los británicos compran menos casas

Se acabó la tregua: el endurecimiento del Brexit vuelve a golpear al ladrillo español

Los británicos, principales inversores extranjeros en el mercado inmobiliario patrio, han vuelto a perder terreno en la primera mitad del año, en paralelo a la subida de tensión del Brexit

Foto: Ciudadanos británicos en costa levantina
Ciudadanos británicos en costa levantina
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Los tambores de guerra del Brexit también se están dejando sentir en el mercado inmobiliario español, que desde hace años tiene en los ciudadanos británicos a sus principales compradores extranjeros de vivienda. Unos galones que, sin embargo, en este 2019 han caído hasta niveles nunca vistos.

Según la última Estadística Registral Inmobiliaria, correspondiente al cierre del primer semestre de este año, “el comprador mantiene a británicos como primera nacionalidad con un 13,31% de las compras formalizadas por extranjeros. Sin embargo, este resultado es el más bajo de la serie histórica, constatando el retroceso progresivo de la demanda británica en el mercado residencial español”.

Para hacerse una idea de la pérdida de peso de estos ciudadanos, basta recordar que hace apenas una década, en el año 2008, representaban cerca del 40% de las operaciones y rozaban las 11.500 transacciones anuales, cifras que un ejercicio antes, en pleno pico de la burbuja, llegaron a superar las 17.000 operaciones.

Después, la crisis financiera internacional y la inmobiliaria diezmaron el negocio promotor, un mercado que, justo cuando empezaba a levantar el vuelo, hace tres años, vio cómo el triunfo del Brexit en el referéndum para abandonar la Unión Europea ponía en jaque a su principal inversor extranjero.

Tras un primer golpe (en 2017, la compra de viviendas por parte de británicos descendió un 10%), las aguas volvieron a su cauce y, el pasado ejercicio, los ciudadanos de la Gran Bretaña se situaron en niveles previos a la crisis, con 10.200 operaciones en un año, y representando el 15% del total de adquisiciones foráneas.

Sin embargo, la tranquilidad ha durado poco, y la espiral de incertidumbre en la que está inmersa la política británica ha tirado a la baja su apetito inversor. De hecho, en la primera mitad de este ejercicio, apenas se han registrado 4.340 operaciones, con una caída del 2,7% del primer al segundo trimestre.

Si durante la segunda mitad de este año se mantiene el mismo ritmo a la baja visto en el primer semestre, el sector promotor nacional se enfrenta a que el saldo final de compra de viviendas por parte de ciudadanos británicos se sitúe por debajo de las 9.000 operaciones, lo que significa caer a niveles de hace cinco años

"Se trata de una nacionalidad que progresivamente va perdiendo cuota de mercado y, en función del desenlace final del Brexit y el comportamiento de la libra, dicha cuota de mercado podría alcanzar niveles todavía más bajos”, advierten los registradores de la propiedad en su último informe.

Expectativas y alternativas

“Los efectos del Brexit se están haciendo notar, sobre todo, en aquellas zonas con una fuerte presencia de turistas y residentes británicos, especialmente en parte de la costa de Alicante y Málaga. Pero esta menor presencia está siendo compensada por otras nacionalidades. En los últimos años, hemos visto como inversores latinoamericanos, nórdicos y asiáticos han cogido fuerza, sobre todo, en las grandes ciudades. En la costa, se mantiene el ránking de británicos, franceses y alemanes”, señala Beatriz Toribio, directora de Estudios y Asuntos Públicos de Fotocasa.

Algunos jugadores del mercado han empezado a interpretar los malos resultados del primer semestre como un indicador de que el comprador británico, viendo la escalada de tensión en torno al Brexit, en muchos casos, está optando por demorar su adquisición a la espera de conocer el resultado final, ralentizando así los ritmos de ventas en promociones orientadas a dicho mercado, ya que el peso de esta nacionalidad es muy relevante.

Como señala Tinsa en su último informe de coste, "la forma del acuerdo final con la UE -en caso de producirse- condicionará la evolución del mercado británico. Factores como la prestación de servicios sanitarios a residentes británicos en España, por concretar en dicho acuerdo o en acuerdos bilaterales, serán clave, así como la movilidad en zona Schengen de ciudadanos británicos, complicaciones logísticas en aeropuertos que prolonguen los tiempos medios de viaje entre Reino Unido y España etc".

Pero lo peor llegaría si, como defiende el actual primer ministro británico, Boris Johnson, hay una ruptura sin acuerdo. "De forma análoga a como sucedió en 2016 tras la votación, un Brexit duro conllevaría con alta probabilidad una depreciación de la libra, que repercutiría negativamente en la capacidad adquisitiva británica", advierten los expertos de Tinsa.

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