LA ECOTASA ENCARECE LAS ISLAS BALEARES

Las reservas de británicos para el verano resisten el Brexit... menos en las Baleares

Los ingleses se decantan por la costa peninsular, en detrimento de Baleares. La excesiva dependencia de los turoperadores y la subida de las tasas turísticas están pasando factura a las islas

Foto: Las reservas no marchan todo lo bien que deberían en las Baleares. (EFE)
Las reservas no marchan todo lo bien que deberían en las Baleares. (EFE)

Los británicos no están dispuestos a sacrificar sus vacaciones en España. Al contrario de lo que pudiera parecer, la incertidumbre ha provocado un aluvión de reservas anticipadas en la costa peninsular, con subidas significativas en destinos como Málaga. No ocurre lo mismo en las Baleares, donde Ibiza y Menorca se llevan la peor parte por factores que van más allá del Brexit.

"Los hoteles españoles no están notando un descenso significativo de reservas. Las vacaciones son muy importantes para los británicos, y muchos se han anticipado por si hay sobrecostes en el futuro", explican fuentes del sector hotelero a este periódico. Es decir, han adelantado las compras ante una posible devaluación de la libra. Esas declaraciones contrastan con el reciente anuncio de EasyJet, que advierte de una temporada veraniega más floja de lo previsto. Las incógnitas en torno a Reino Unido están debilitando la demanda de los consumidores, indica la aerolínea que transporta al 21% de los ingleses que llegan a nuestro país.

Los destinos de sol y playa funcionan a dos velocidades este año. Andalucía capea el Brexit con una subida de las reservas hoteleras entre los británicos (+5% en Málaga en lo que va de año, por ejemplo), pero Baleares pincha con una caída del 9% en Ibiza y Menorca. Ambas islas dependen en exceso de turoperadores como Tui o Thomas Cook, que ahora prefieren centrarse en destinos más baratos y con menos trabas al turismo.

La costa peninsular aguanta el envite del Brexit, con más reservas anticipadas respecto al año pasado

Una de esas trabas es la ecotasa o tributo que se cobra a los turistas por dormir en Mallorca, Menorca, Ibiza, Barcelona, París o Roma, entre otras ciudades. El Gobierno balear ha duplicado ese impuesto en 2018, hasta un máximo de cuatro euros por persona y noche en temporada alta. El sector hotelero achaca la caída de las reservas en Baleares a dicha tasa, con la que las administraciones públicas esperan recaudar unos 120 millones de euros este año.

Su efecto más inmediato es el encarecimiento de Baleares, una circunstancia que está desplazando a los extranjeros a la costa peninsular española o a otros países como Túnez. A eso se suman los mensajes de que no caben más turistas en las islas en verano y la incertidumbre generada por el Brexit, que impacta de la misma manera en todos los destinos. Mallorca tampoco se ha salvado del impacto en las reservas (-5%), aunque menos acusado que en Ibiza y Menorca.

"Las islas son mercados con características distintas, con una capacidad hotelera limitada. Es cierto que están muy sujetas a la turoperación, que tiene un tope de precios", aclara Carlos Garrido, vicepresidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). Eso sí, el repunte exagerado de las tarifas solo se da en julio y agosto, en plena temporada alta.

No sin mis vacaciones

La patronal de las agencias no está detectando una bajada en la contratación de viajes, sino todo lo contrario. Las reservas de británicos han crecido un 2% en lo que va de año, con previsiones de aumento de hasta un 6%. "Planifican sus vacaciones con mucha antelación y no van a dejar de venir a España, porque les gusta mucho. La devaluación de la libra afecta también a los países competidores", sostiene Garrido.

El también presidente de la Unión de Agencias de Viajes (UNAV) prevé trámites adicionales para viajar cuando Reino Unido salga de la Unión Europea, sin que eso sea un impedimento para que los ingleses sigan viniendo a nuestro país. No obstante, otros países como Holanda están más preparados para ese previsible aumento de la burocracia, pues han reforzado los pasos fronterizos con medio millar de personas recién contratadas.

Algunos de esos trámites obligarán a los británicos a renovar su pasaporte antes de viajar a España para que tenga un mínimo de seis meses de caducidad, concretan desde el Observatorio Nacional del Turismo Emisor (ObservaTUR). El 'roaming' sin coste dejará de tener validez cuando Reino Unido salga de la Unión Europea, una barrera a la que se suma un menor poder adquisitivo para los ciudadanos de ese país y unas colas más pesadas en las fronteras.

España recibió 18,5 millones de turistas británicos en 2018, más de un 20% del total. Es la nacionalidad con más peso en nuestro país, por delante de Alemania, Francia, los países nórdicos, Italia y Holanda. Los ingleses representan el 40% de las llegadas en algunos aeropuertos como el de Alicante, donde Ryanair opera rutas desde o hacia Londres, Mánchester, Liverpool, Newcastle, Bristol o Aberdeen, entre otros.

La aerolínea 'low cost' dice que ya ha tomado las medidas necesarias para proteger su negocio ante la posibilidad de que haya un Brexit sin acuerdo. "Esperamos que las reservas realizadas por pasajeros en Reino Unido sigan haciéndose con normalidad", apuntan desde Ryanair, no sin antes añadir que España es uno de los destinos más demandados entre los británicos. El Confidencial también ha preguntado a IAG si nota un menor volumen de reservas (como EasyJet), pero la matriz de Iberia prefiere no hacer comentarios al respecto.

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