entrevista con gabriel escarrer

Escarrer (Meliá): "España podría perder 3,6 M de turistas británicos con un Brexit duro"

El consejero delegado de Meliá comparte las reivindicaciones de los taxistas, si bien censura la imagen de violencia que están proyectando en el exterior y su impacto en la marca España

Foto: Gabriel Escarrer, CEO de Meliá Hotels International, durante la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Gabriel Escarrer, CEO de Meliá Hotels International, durante la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

Gabriel Escarrer hijo (1971, Mallorca) reconoce que no ha sido fácil llegar a Fitur este año. El vicepresidente ejecutivo y CEO de Meliá ha sufrido, como todos, el intento de bloqueo de los accesos a Ifema por parte de los taxistas, un colectivo al que respalda al 100% en su lucha contra los vehículos de alquiler con conductor (VTC). Eso no quita que censure abiertamente su manera de actuar, con numerosos episodios violentos en los últimos días y un boicot que perjudica a uno de los sectores con más peso en la economía española: el turismo. El mandato de Escarrer es defenderlo a capa y espada desde la patronal Exceltur, donde acaba de ser nombrado presidente en sustitución de José María González (Europcar).

PREGUNTA. ¿Qué opina sobre el conflicto entre los taxis y los servicios de VTC? ¿Se puede extrapolar a la guerra entre los hoteleros y las plataformas de alquiler turístico, como Airbnb?

RESPUESTA. Se puede extrapolar muy fácilmente. El alquiler turístico ha llegado para quedarse y además creo en él, porque puede ser un servicio complementario a los hoteles. Lo mismo ocurre con las licencias VTC, un negocio estupendo que facilita mucho la movilidad. El problema está en la falta de previsión, en que no se haya definido qué modelo de transporte queremos. En el sector hotelero, estamos totalmente de acuerdo [con los taxistas] en el fondo. Como comprenderás, en las formas no lo estamos, porque organizar ese boicot contra algo tan importante como esta feria turística, con más de 250.000 visitantes cada año —la mayoría, internacionales—, no es una buena idea. La imagen que damos como país no es la más adecuada. Al igual que con el transporte, no se ha planificado qué modelo de desarrollo turístico queremos, y ese desorden puede generar problemas como la turismofobia o la masificación de ciertos destinos que no están preparados para acoger semejante volumen de visitantes. Para que nos hagamos una idea, hemos pasado de 60 a 82 millones de turistas en apenas cuatro años, y las plazas hoteleras han crecido menos de un 3% frente al 'boom' de las de alquileres turísticos. Hoy hay más plazas de Airbnb que de hoteles. ¿Qué sector puede soportar esa multiplicación de la oferta?

P. ¿Qué le pide a las administraciones públicas en ese sentido? ¿No es un poco complejo que cada comunidad autónoma legisle por su cuenta?

R. En vez de taparse los ojos y echar balones fuera, todas deben abordar el problema de forma contundente. Y dicho esto, tengo que elogiar la actuación de la ministra de Turismo, Reyes Maroto, pues ha sido la primera en realizar una mesa sectorial en la que llamó a todas las comunidades autónomas y a la industria para ponernos de acuerdo en qué modelo turístico queremos. En diciembre, además, se hizo una modificación del artículo 5 de la Ley de Arrendamientos Urbanos que, de alguna forma, pone coto a este desmadre de los alquileres turísticos. Pero hace falta un análisis más profundo, no basta con parches que apenas ayudan a mitigar el conflicto. En efecto, el problema es que la práctica totalidad de las competencias en materia turística está transferida a las comunidades autónomas. Deberíamos unificar criterios, si bien mucha de la implementación debe darse a nivel local, porque no es lo mismo Extremadura que Cataluña.

Concentración de taxistas en las inmediaciones del recinto de Ifema en Madrid. (J. Á. Manzano)
Concentración de taxistas en las inmediaciones del recinto de Ifema en Madrid. (J. Á. Manzano)

P. Al margen de la competencia de los Airbnb de turno, ¿qué tal ha cerrado Meliá el año? ¿Cuáles son las perspectivas de cara a 2019?

R. Vamos a estar en línea con el consenso de los analistas de mercado. Al ser una empresa cotizada, vamos a ser muy cautelosos y no vamos a dar sorpresas. Sí adelanto un ligero crecimiento [de beneficios] respecto al año anterior. A partir de junio, las expectativas se enfriaron por la recuperación de destinos del norte de África y Turquía, la inestabilidad de Cataluña y el impacto del tipo de cambio dólar-euro, entre otros factores. Dicho esto, yo calificaría 2018 como un año bueno en el que hemos potenciado aspectos clave como la digitalización. ¿Qué esperar de 2019? Probablemente vamos a vivir uno de los 'fitures' con menor visibilidad debido a las incertidumbres a nivel mundial, como el Brexit o el auge de los populismos europeos.

Foto: Jorge Álvaro Manzano.
Foto: Jorge Álvaro Manzano.

P. ¿Todas esas incertidumbres vienen de fuera, o también son internas?

R. Hay una inestabilidad política muy importante en España: no se sabe si los Presupuestos se aprueban o no se aprueban, hay elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina… Hasta que esos nubarrones no se aclaren, determinadas decisiones empresariales se posponen. Si nos vamos al plano internacional, nadie sabe lo que va a pasar con el Brexit, Italia vive en un desgobierno absoluto, falta un poco de liderazgo en Europa, preocupan las relaciones entre Estados Unidos y China, los populismos crecen por todos los lados…

P. ¿Cómo ha impactado la situación de Cataluña en su cuenta de resultados?

R. El efecto ha sido devastador, sobre todo para el sector de los hoteles de categoría más alta. Las llegadas de turistas a Barcelona han crecido un 8%. Sin embargo, el RevPar [ingresos por habitación disponible] ha caído cerca de un 20% en los hoteles de cinco estrellas de esa ciudad. ¿Qué ha pasado? Hemos sustituido el cliente de antaño, de alto poder adquisitivo, por mochileros que, de alguna forma, están invadiendo las Ramblas (...). Tampoco me atrevería a decir que han sido reemplazados por mochileros con esa contundencia, pero el perfil de cliente ha cambiado de manera radical. Cataluña en su conjunto se ha visto menos afectada —si bien crece muy por debajo del resto de España—, y gracias a Dios, porque representa una cuarta parte del PIB turístico de este país. Es verdad que ha habido ciertos momentos de tensión [como los famosos cementerios de cruces amarillas] que han perjudicado a los hoteles de costa. Si vas a la playa con tus hijos, lo último que quieres es meterte en una batalla campal entre independentistas y no independentistas. Otro ejemplo: yo, porque soy local, pero ver el tumulto de taxistas y cómo te miraban… Tú, como español, convives con ese riesgo, pero si fueses extranjero, tomas un paso de precaución. Los turistas internacionales no quieren follones.

P. ¿Ha cuantificado el impacto del Brexit en el sector turístico español? ¿Qué destinos españoles tienen mayor dependencia de los británicos?

R. Sí, lo hemos calculado y tenemos un plan de contingencia que esperamos no tener que llevar a cabo. Depende de cuán blando o duro termine siendo el Brexit. Ese plan consiste en seguir trabajando en una diversificación por mercados, intentando captar más negocio en países escandinavos, Europa del Este, España o Latinoamérica. Dicho esto, hay algo que llama mucho la atención: de los 82 millones de visitantes que recibió España, el mercado número uno es el británico (18 millones). En el peor escenario [Brexit duro], contando con una devaluación radical de la libra y una exigencia de visado a los británicos para entrar a cualquier destino de la zona euro, estimamos una caída hasta de un 20%. Es decir, 3,6 millones de turistas difíciles de captar a través de otros mercados. Nosotros nos hemos anticipado como compañía y hemos realizado una serie de acciones para asegurarnos esa pre-reserva de los británicos: en nuestra web estamos casi un 6% por encima respecto al año pasado, pero también es verdad que en el canal de la turoperación hay caídas del 6-7%. Frente a esa incertidumbre, los habitantes de Reino Unido están esperando a que se disipen las dudas para tomar la decisión de dónde reservar. En Menorca hay una dependencia muy importante de ese mercado, al igual que en Ibiza y Costa del Sol. Para Meliá, los británicos tienen un peso del 13,8% en las ventas, solo por detrás de los españoles.

Foto: Jorge Álvaro Manzano.
Foto: Jorge Álvaro Manzano.

P. ¿Le preocupan los problemas de Iberia, centrada en demostrar su españolidad para salir airosa en caso de un Brexit duro?

R. Su esfuerzo es algo digno de alabar. Espero, por el bien de Iberia y por el bien de la conectividad, que no tenga ningún problema. Ni siquiera los legisladores británicos saben cómo abordar la situación, pero me consta que el Gobierno español está tomando medidas para mitigar los efectos en caso de un Brexit duro. La prioridad es abanderar la españolidad de Iberia para que la aerolínea no tenga problemas para volar. ¿Cómo? No me gusta opinar sobre otros, porque lo desconozco.

P. Si analizamos la otra cara de la moneda, ¿puede el Brexit impulsar las visitas a Reino Unido al convertirse en un destino más barato por la probable devaluación de la libra?

R. Nuestra exposición en Reino Unido es grande, con seis hoteles repartidos en Londres, Mánchester y Liverpool. Ante esa incertidumbre, es verdad que el Brexit ha despertado interés, acentuado por la excelente climatología de este verano. El número de visitantes y la tarifa promedio han crecido mucho. De hecho, la última parte del año ha sido la mejor de la historia de la compañía en Reino Unido. Los hoteles allí han tenido un comportamiento excepcional, con un crecimiento de RevPar del 4,3% en 2018 y con un cuarto trimestre aún mejor (+11,8%).

Foto: Jorge Álvaro Manzano.
Foto: Jorge Álvaro Manzano.

P. ¿Cómo ve la opa de Minor sobre NH Hoteles? ¿Representa una amenaza para la cuota de Meliá?

R. El proceso de consolidación es bueno en cualquier sector, sobre todo en el vacacional. España es un país muy competitivo en turismo, y para seguir ganando terreno hacen falta grandes jugadores. Me llama mucho la atención que, siendo España la primera potencia turística, apenas tengamos dos compañías cotizando en bolsa cuando sectores con menor influencia en el PIB —como la construcción— tienen ocho o nueve actores. La presencia de más jugadores ayudaría a dar más notoriedad al turismo. Ojalá Minor sea capaz de traer clientes asiáticos a España. Si la pregunta es qué va a hacer Meliá frente a eso, la respuesta es seguir reforzando nuestro liderazgo en vacacional. Ahí somos únicos. A nivel de crecimiento orgánico, estamos muy entretenidos con 28 aperturas en destinos como Vietnam (2), Cuba (2), México (1) o Maldivas (1). De momento, no hay adquisiciones en el radar.

P. ¿Cuáles serán sus prioridades en su nuevo mandato al frente de la patronal Exceltur?

R. Seguir en una línea continuista con el anterior presidente [José María González, Europcar], que ha hecho una labor estupenda. Ahora más que nunca, hace falta que vayamos de la mano con el sector público y abordemos temas de gran calado. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, la reconversión de destinos turísticos. Los Torremolinos o Magaluf de turno necesitan una segunda oportunidad para ser competitivos durante los próximos 20 años. Otro de los retos es la digitalización del sector para avanzar en procesos de venta y experiencia al cliente, sin olvidarnos de la sostenibilidad (con medidas como la eliminación de los plásticos de un solo uso en los hoteles, cosa que Meliá ya ha hecho). Necesitamos construir un mundo mejor. El 'boom' del turismo experimentado en los últimos cinco años es un espejismo. Las últimas cifras que ha dado la ministra de Turismo, Reyes Maroto, sobre el crecimiento de turistas en España [+0,9% en 2018], es el ritmo que debemos esperar en un futuro inmediato. Lo más importante es el gasto por turista [+3%], pues pone de manifiesto la apuesta por la calidad, y ese es el modelo al que deberíamos aspirar en este país. No me preocupa tanto la recuperación de Turquía, con precios hasta un 70% más baratos, porque no tiene la seguridad, las infraestructuras, la sanidad, la cultura, el medio ambiente o la gastronomía de España, y esas cualidades son las que nos hacen únicos.

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