¿Y ahora qué?

Cuenta atrás para DIA: dos meses para salvarse del concurso de acreedores

La ampliación de Letterone está condicionada al éxito de la opa y a la firma de un acuerdo con los bancos acreedores. Si no lo consigue, DIA está abocada al preconcurso primero y al concurso después

Foto: DIA celebró una junta de alta tensión este miércoles. Imagen: DIA
DIA celebró una junta de alta tensión este miércoles. Imagen: DIA

Letterone ha ganado una batalla crucial. Los accionistas han elegido su ampliación de capital de 500 euros frente a la del consejo en una junta con escasa asistencia (54%), pero eso no significa que el fondo del ruso Mikhail Fridman tenga el camino despejado. Dicha ampliación, vital para garantizar la supervivencia de la empresa, está condicionada al éxito de la opa y a un acuerdo con los bancos acreedores.

El consejo de DIA ya advirtió de que el plan de Fridman abocaba a DIA a la disolución o a la insolvencia. Incluso amagó con solicitar el preconcurso de acreedores como medida de protección para evitar que cualquier otro acreedor lo exija por la fuerza. Ahora rebaja el tono y abre la puerta a las negociaciones, después de que Letterone considerase esa amenaza como "una irresponsabilidad". La cadena entró en situación de quiebra técnica con un patrimonio neto negativo de -166 millones de euros y unas pérdidas de 352 millones en 2018.

Ahora tiene dos meses para restaurar el equilibrio patrimonial, como reflejan los artículos 360 y 361 de la Ley de Sociedades de Capital. Si no encuentra una salida, deberá iniciar los trámites para solicitar el preconcurso de acreedores, que se prolongará durante cuatro meses más antes de entrar en concurso. En la práctica, todo depende de que Letterone logre sacar adelante su opa 'low cost' (0,67 euros por acción) sobre el 70,9% del capital que no controla, coloque a sus hombres en el nuevo consejo de administración y llegue a un acuerdo con los bancos. La refinanciación de la deuda es clave para recuperar la estabilidad financiera, pero los acreedores hasta ahora se han mostrado reticentes, no ven con buenos ojos las intenciones de Fridman y rechazan frontalmente la posibilidad de aceptar una quita.

DIA trabaja para evitar el concurso, una opción que no interesa a nadie y menos aún a sus 41.000 trabajadores

"El consejo continuará trabajando con el accionista Letterone, las entidades financieras y sus asesores para cumplir los requisitos que estén bajo el control de la sociedad", y lo hará con la mayor celeridad posible a tenor de los "exigentes plazos" a los que se enfrenta, indica la cadena de supermercados en un comunicado. El objetivo es evitar el concurso de acreedores, una opción que no interesa a ninguna de las partes y menos aún a los 41.000 empleados que trabajan en DIA -más de la mitad en España-. La compañía ha planteado un ERE para 1.536 personas.

La cúpula directiva está dispuesta a seguir negociando con Letterone para que adelante parte del dinero de la ampliación, incluso a sabiendas de que el fondo luxemburgués va a crear un nuevo equipo gestor en el que, con toda seguridad, prescindirá de Borja de la Cierva. El actual consejero delegado, procedente de El Corte Inglés, tomó las riendas de DIA tras el despido de Antonio Coto en diciembre y no ha conseguido recabar los apoyos suficientes en la junta de este miércoles.

No obstante, Letterone recuerda que su opa está condicionada a que DIA no emita nuevo capital antes de que se conozca el resultado y debe ser aceptada por accionistas que representen un 35,5% del capital social de la empresa, como mínimo. El máximo accionista con un 29% celebra los resultados de la junta y se compromete a trabajar con rapidez para "garantizar la viabilidad de la compañía a largo plazo".

El ruso Mikhail Fridman ha ganado su primera batalla: el apoyo de los accionistas en la junta.
El ruso Mikhail Fridman ha ganado su primera batalla: el apoyo de los accionistas en la junta.

Pero por muy urgentes que sean los plazos para cumplir con los compromisos de pago, lo cierto es que la CNMV aún no ha dado luz verde la opa. Sí lo han hecho las autoridades de competencia brasileñas y la Comisión Europea, si bien el proceso para conseguir todos los permisos puede prolongarse durante meses. Y el primer vencimiento de bonos está previsto en julio, fecha límite para firmar un acuerdo con los bancos.

Sí a la opa o...

"Los accionistas tendrán dos opciones: aceptar la opa de Letterone y vender sus acciones a un precio de 0,67 euros por título [este miércoles cerró a 0,64 euros en bolsa, con una subida del 2,5%] o conservarlas y aceptar el riesgo de un futuro incierto para el negocio", advierte en una nota el socio director de L1 Retail (filial de consumo de Letterone), Stephan Ducharme.

El que fuera presidente en funciones de DIA, mano derecha del ruso Fridman, promete un liderazgo fuerte, un buen gobierno y una estructura de capital viable a largo plazo, "compromisos que Letterone está dispuesto a asumir en su plan de transformación a cinco años".

¿Y si la opa fracasa? Letterone abandonará la compañía, pues no está dispuesto a desviarse ni un milímetro de su propia hoja de ruta. No apoyará ninguna alternativa distinta a la suya para rescatar a DIA, como dejó claro en una entrevista con este periódico.

Ducharme tampoco se muestra demasiado preocupado por la posibilidad de que las entidades financieras no acepten sus condiciones -lo que no quiere decir que no lo esté-, y no se cansa de repetir que la opa no necesita un acuerdo previo con la banca. No obstante, sin dicho acuerdo será imposible mantener a flote a la tercera cadena de supermercados más importante de España por cuota de mercado (7,5%), por detrás de Mercadona y Carrefour.

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