junto a barclays y société générale

Santander y JP Morgan ponen su dinero para asegurar la ampliación de DIA

El banco español, junto con el estadounidense, Barclays y Société Générale se comprometen a comprar acciones del grupo de supermercados en caso de que fracase la colocación

Foto: Foto: Reuters.
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Distribuidora Internacional de Alimentación (DIA) se ha encontrado con cuatro bancos aliados para salvar su rescate. Según han confirmado fuentes financieras, Santander, JP Morgan, Barclays y Société Générale se han comprometido a suscribir la ampliación de capital de al menos 600 millones de euros que será dirigida por Morgan Stanley y con la que la compañía de supermercados quiere evitar entrar en concurso de acreedores. La operación está prevista para entre el 15 de marzo y el 15 de abril.

Estos cuatro bancos internacionales van a asegurar parte de la ampliación de capital, o lo que es lo mismo, a comprometerse a buscar inversores para que compren las acciones o, en caso negativo, a quedárselas para sí mismos si la oferta pública de suscripción (OPS) no se cubre en su totalidad. Tanto Santander, que es el que más riesgo corre en caso de impago, como JP Morgan, Barclays y Société Générale son, asimismo, acreedores de DIA y han exigido participar en la colocación por dos motivos.

En primer lugar, para apoyar a la compañía poniendo en juego su balance, al considerar que el grupo ‘retail’ tiene futuro al generar 'cash flow' suficiente para repagar la deuda. De esta manera, quieren envían un mensaje contundente a los inversores institucionales a los que va dirigida la ampliación de que los principales acreedores respaldan sin tapujos el plan de rescate, pese a la oposición de su primer accionista, el fondo LetterOne, dueño del 29% del capital de DIA.

En segundo término, porque, al participar directamente en la OPS, quieren monitorizar de cerca al nuevo equipo gestor de la compañía, dirigida desde finales de diciembre por Borja de la Cierva como consejero delegado. La banca apoya al nuevo primer ejecutivo del grupo de supermercados, pero desconoce sus capacidades para sacar adelante una empresa en dificultades como DIA, ya que sus anteriores responsabilidades fueron en Inditex, que en ese momento gozaba de una excelente salud como modelo de negocio, y en El Corte Inglés, de donde salió en 2016, en plena crisis.

Tanto Morgan Stanley, que fue el primer banco que se comprometió a rescatar a DIA, como Santander, JP Morgan, Barclays y Société Générale están a la espera de la presentación del nuevo plan de negocio. A partir de las proyecciones de la compañía, que está siendo asesorada en este sentido por PwC, los bancos darán su opinión sobre el plan de refinanciación y sobre las necesidades reales de fondos propios para acotar el importe final de la ampliación de capital.

La compañía ha cifrado el volumen en al menos 600 millones, pero los acreedores consideran que podría ser menor si, además de vender Clarel, su filial de perfumerías, y Maxi Descuento, el grupo se desprende de otros activos de más peso. Aunque la banca, asesorada por FTI Consulting Group, todavía no ha hecho un planteamiento formal a De la Cierva a la espera del plan estratégico, algunas entidades consideran que DIA podría enajenar su negocio en países como Portugal, Brasil o Argentina, para repagar antes la deuda y centrarse principalmente en España.

La ventaja del inversor ruso

El consejero delegado espera tener el nuevo ‘business plan’ en la primera quincena de febrero, ya que tiene previsto presentar los resultados del conjunto de 2018 en torno al 15 del próximo mes. Ese mismo día se convocará la junta general de accionistas, en la que se pondrá sobre la mesa la ampliación de capital. Un dinero imprescindible para que la banca apruebe al mismo tiempo la refinanciación de la totalidad de la deuda, que asciende a unos 1.600 millones de euros, incluidos bonos por 900 millones.

La gran incógnita para el consejo de administración de DIA y para la banca es qué hará LetterOne cuando a mediados de marzo se celebre la junta de accionistas y se proponga la ampliación de capital. En las últimas juntas, el quórum, es decir, el porcentaje de asistencia al acto, ha rondado siempre el 59%, por lo que el fondo financiado por el magnate ruso Mikhail Fridman —controla casi el 30%— tendría fácil echar abajo la operación si el equipo gestor no convence a una mayoría de accionistas para que voten a favor o consigue antes la llegada de un caballero blanco que tome una participación relevante.

Al contrario, fuentes del mercado aseguran que el que va a mover ficha es LetterOne, que podría tener ya un acuerdo con un inversor para bloquear la ampliación y proponer otra refinanciación, que incluiría una fuerte quita para los acreedores.

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