para ponerse del lado del inversor ruso

Ana Botín da calabazas a Fridman y pone al Santander de parte del consejo de DIA

El presidente de LetterOne ha pedido a la primera ejecutiva del banco su apoyo al plan de refinanciación propuesto por el inversor ruso y contrario al planteado por el consejo

Foto: La presidenta del banco Santander, Ana Botín. (Reuters)
La presidenta del banco Santander, Ana Botín. (Reuters)

La batalla por el control de Distribuidora Internacional de Alimentación (DIA) ha alcanzado un nuevo estadio y ha llegado a las plantas nobles de los acreedores. Según han confirmado fuentes próximas a las conversaciones, Lord Davies of Abersoch, presidente de LetterOne, el primer accionista de la cadena de supermercados, ha mantenido contacto directo con Ana Botín, presidenta del Banco Santander, para sondear el apoyo del mayor acreedor de la compañía a un plan de refinanciación alternativo propuesto por el inversor ruso. Sin embargo, la posición de Botín ha sido rechazar el ofrecimiento de Mikhail Fridman y ponerse del lado del consejo de administración para apoyar las nuevas líneas de crédito.

Así lo han confirmado fuentes próximas a las partes, que han reconocido la negociación entre el presidente no ejecutivo de LetterOne, en nombre de Fridman, y la máxima responsable del Santander, el primer acreedor bancario de DIA y uno de los bonistas de la sociedad de distribución. Las mismas fuentes indican que la intención de Lord Davies of Abersoch era convencer a la presidenta de la entidad financiera de buscar una solución conjunta que no supusiese un daño directo contra la totalidad de los accionistas, como va a ser la ampliación de capital de 600 millones propuesta por el consejo de administración.

Para LetterOne, este plan de rescate supone un castigo muy duro contra los accionistas, ya que el importe de la emisión es el doble de lo que capitaliza actualmente DIA en bolsa, por lo que la dilución será muy significativa. Especialmente para el inversor ruso, que ha destinado más de 500 millones de euros a adquirir el 29% del capital y que ahora debería aportar otros 200 millones para mantener su posición y no verse perjudicado. Su propuesta era realizar una nueva inversión, tomar el control, siempre y cuando la banca aceptase una quita.

Sin embargo, la respuesta de Botín fue remitirle al consejo de administración de DIA para alcanzar un consenso y evitar cualquier injerencia que pudiera señalar al Santander como un interlocutor interesado en una alternativa que perjudicase a una parte de los accionistas. Además, en el Santander sospecharon que la intención de Fridman era quedarse con la mayoría del capital de la cadena con la ayuda del banco sin ofrecer un precio justo a todos los titulares de las acciones y de los bonos.

En el recuerdo estaba lo ocurrido con el Grupo Zed, la empresa tecnológica española liderada por la familia Pérez Dolset y participada por LetterOne y el propio Santander. Esta sociedad, que llegó a ser valorada en hasta 2.000 millones para su salida a bolsa en Estados Undios, ha acabado en liquidación tras una cruenta batalla judicial entre los Pérez Dolset y Fridman que llevó a la cárcel de forma preventiva a un representante de cada una de las partes. El banco perdió 30 millones en esa batalla como accionista de Zed y otra cantidad similar como acreedor a través del desaparecido Banesto.

Lejos de apoyar a LetterOne, Santander, como agente director del préstamo sindicado de 500 millones que DIA adeuda, respalda totalmente el plan de rescate propuesto por el consejo de administración del grupo. Un órgano de gobierno del que este martes salieron los dos últimos representantes –Karl-Heinz Holland y Sergio Antonio Ferreira Dias- que Fridman tenía en representación de su 29%. En noviembre ya dimitió Stephan DuCharme, que ejerció de presidente interino durante unas semanas.

Dinero al caer

La renuncia de estos tres directivos pone de manifiesto la guerra entre LetterOne y el resto del consejo de administración. El inversor ruso se opone al plan de refinanciación propuesto por la compañía, que consiste en ampliar capital por 600 millones, lo que le permitía atender a sus pagos con los acreedores. Un rescate que pasa por la obtención antes del 31 de diciembre de una línea de liquidez urgente de 200 millones.

Según fuentes bancarias, este dinero está ya pactado y garantizado por un grupo de 12 entidades acreedoras. Pero además, DIA ha recibido varias propuestas de bancos nacionales e internacionales para asegurar los 600 millones de la ampliación de capital. Hasta hoy, la única carta de aseguramiento era la de Morgan Stanley, que ha aceptado el reto de colocar este importe entre inversores institucionales o suscribirla con su propio balance en el caso de no conseguir vender los nuevos títulos a terceros.

Pero dado que se por hecho la firma de esas líneas de crédito, DIA cuenta ahora con propuestas adicionales para garantizar la ampliación de capital a un coste inferior al ofrecido por Morgan Stanley. Según estas fuentes, uno de los que está dispuesto a asumir el riesgo es el propio Banco Santander, que ya hizo lo mismo el pasado mes de febrero en el rescate de Prisa.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios